Crema de espárragos

Hoy quiero compartir contigo una súper receta con la que te vas a empapar de todo el sabor de la primavera: la crema de espárragos. Es una elaboración fácil y rápida, de color verde intenso, con un toque depurativo y que a la vez resulta reconfortante, por servirse en crema calentita. Si lo prefieres, también puedes tomarla fría, está igualmente deliciosa.

El espárrago es una verdura muy mediterránea y muy interesante a nivel terapéutico, pues además de ser muy rica en vitaminas y minerales, facilita la eliminación de líquidos por sus propiedades diuréticas, regula el tránsito intestinal (es muy rica en fibra), es depurativa y favorece nuestro sistema inmune.

 

 

 

Me encanta tomar los espárragos en crema porque:

 

  • Es una manera muy sabrosa de incorporar esta verdura verde y de darle el protagonismo que se merece. ¡Pura celebración de la primavera!
  • Al ser una verdura de rápida cocción, es una crema que tienes lista en 20 minutos.
  • Es una receta vegana (100% vegetal), y muy ligera y saludable.
  • Los espárragos conservan muy bien sus nutrientes pues le damos una cocción muy corta.
  • Resulta una base muy interesante para una cena deliciosa. La puedes acompañar con un huevo ecológico poché y consigues un maridaje perfecto.
  • Para prepararla, sólo necesitas una buena batidora, una cazuela y 3 ingredientes básicos (además de los aliños típicos y poquito de limón y menta, si lo deseas).
  • Con el método que te enseño, no vas a necesitar nata ni leche para darle sabor ni textura a tu crema de espárragos. Salteando primero las cebollas y añadiendo un poco de calabacín, vamos a obtener un resultado cremoso y aterciopelado que te va a conquistar.

Si quieres descubrir todos los trucos para conseguir una crema de verduras perfecta, te enlazo a la entrada de mi crema de coliflor y champiñones, donde vas a encontrar el paso a paso detallado y un montón de consejos y recursos para unas cremas de rechupete.

Te dejo con la receta:

 

CREMA DE ESPÁRRAGOS

Ingredientes (para 2 personas)

 

  • 1 cebolla
  • 1 manojo de espárragos – 25 unidades (250 g con los tallos fuera)
  • ½ calabacín, ecológico y con piel (100 g)
  • 1 y ½ vaso de agua
  • 1 c.c. sal marina
  • 5 hojas de menta (opcional)
  • Una pizca de pimienta negra recién molida
  • Un chorrito de AOVE
  • Un chorrito de vinagre de manzana o zumo de limón

 

Elaboración

 

  • Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. En una cazuela, la salteamos durante 10 minutos, a fuego medio, sin tapa y con un chorrito de AOVE.
  • Añadimos el agua, la sal, tapamos, subimos a fuego fuerte y dejamos que rompa a hervir.
  • Mientras tanto, limpiamos el calabacín y los espárragos. Con un pelador, pelamos las puntas de los espárragos, que guardaremos para la decoración. Calcula que tendremos suficiente con las puntas de la mitad de los espárragos. Reservamos nuestros “tallarines” de espárrago en un bol con un chorrito de vinagre de manzana o zumo de limón. Los dejamos marinando.
  • Cortamos el calabacín y los espárragos que nos quedan a trozos medianos. Los añadimos a la cazuela cuando ya esté todo hirviendo y dejamos cocer durante 5 minutos. Apagamos el fuego, añadimos las hojas de menta y la pimienta. Trituramos con una batidora potente.
  • Servimos en plato hondo con los tallarines de espárragos en un montoncito en el centro, a modo de decoración.

 

 

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Vitamix Ascent 2500i

La auténtica responsable de que la crema de espárragos quede tan fina que ¡hasta hace burbujitas! La Vitamix es una batidora perfecta para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque no hay hilo de espárrago que se te resista. Es la batidora, con diferencia, que más finos deja los batidos y las cremas 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Para cortar la cebolla, calabacín y espárragos, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

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Y, si te ha gustado esta crema de espárragos…

Te animo a echar un vistazo a estas cremas y sopas de origen 100% vegetal, deliciosas y saludables con las que hacerte la boca agua:

 

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Bizcocho de yogur

Hacía un montón de tiempo que quería compartir contigo una receta de bizcocho de yogur casero. Y, aunque tengo un montón de ideas para bizcochos, hoy he querido ir a por el clásico, a por la cocina de mi madre, de mi abuela, y traerte esta versión saludable del bizcocho de yogur de toda la vida.

En nuestra casa, seguimos una receta que es famosísima en la tierra de mi madre, en les Terres de l’Ebre (y, de hecho, en varias zonas de Tarragona), y que se conoce con el nombre de “coc ràpid”. Se trata del típico bizcocho elaborado con la medida de un yogur de 125 ml, que nos sirve para calcular la cantidad del resto de ingredientes.

 

Si tengo que serte sincera, desde que hicimos el cambio de alimentación en nuestra casa (allí por el año 2011), esta versión de bizcocho había quedado bastante olvidada. En parte porque quería experimentar con otras opciones, en parte porque no quería utilizar ingredientes refinados. Pero tengo que reconocer que le tengo especial cariño a esta receta, y era evidente que, tarde o temprano, iba a mejorarla con ingredientes más interesantes y encontrar así una opción saludable del bizcocho tradicional de toda la vida.

Y hoy ha llegado el gran día 😊 La receta que te traigo no lleva lácteos, ya que he preferido introducir yogur de soja ecológico natural, sin aditivos ni azúcar. Tampoco lleva gluten, pues he utilizado harina de maíz integral ecológica, que me encanta cómo combina con el yogur. Y, en cuanto al azúcar, he querido sustituir el azúcar refinado por azúcar de coco ecológico, que tiene un índice glucémico muy bajo y nos aporta la textura de “azúcar” que nos interesa para esta receta.

Sí que he mantenido los huevos, de origen ecológico, pues le dan color y textura al bizcocho. Si quieres optar por una versión vegana, puedes cambiar cada huevo por la mezcla de “huevo” de 1 cucharada de chía por 3 cucharadas de agua.

 

Así pues, este es un bizcocho saludable sin gluten, sin azúcar y sin lácteos. CON huevos ecológicos, harina de maíz, yogur de soja y, con el toque final de pera, canela y limón.

En la versión tradicional, normalmente se usan 2 medidas de azúcar. Aunque, como que lo encuentro demasiado dulce (incluso cambiando el azúcar blanco por azúcar de coco), yo prefiero añadir sólo una medida de azúcar de coco. El resultado no resulta casi dulce, de hecho ¡es demasiado poco dulce! Pero a mí me gusta así. Primero, porque es más sano. Y, segundo, porque me aprovecho del dulzor de la pera y del chorrito de melaza de arroz por encima, que le echo en el último momento, antes de salir del horno. Y, con estos toques, el resultado es perfecto. Sin embargo, si no vas a utilizar ninguna fruta como topping o la melaza, te recomiendo que ajustes la cantidad de azúcar y la subas a una medida y ½.

 

Lo mejor de este bizcocho de yogur es que:

 

  • Es súper fácil de hacer, no tienes que andar pesando con la báscula ni nada.
  • Es súper rápido de preparar, pues en el tiempo que se te calienta el horno ya lo tienes listo.
  • Resulta esponjoso y tierno.
  • No se deshace. Lo bueno de utilizar huevos en la repostería sin gluten es que, como actúan de aglutinante, te dejan un resultado cohesionado y con una textura inmejorable. Así, ni te enteras de que es un bizcocho sin gluten.
  • Lleva harina de maíz, que combina a la perfección con el yogur de soja.
  • Nos aprovechamos del dulzor natural de la fruta. En este caso la pera. Que marida súper bien con el limón y la canela. También me encanta usar manzana y, los arándanos, que simplemente quedan de vicio en esta receta.
  • Puedes guardarlo en la nevera hasta 5 días (aunque no creo que te puedas resistir durante tanto tiempo, jeje).
  • Es clásico, nunca falla y es perfecto como merienda, desayuno o postre. Sirve como básico para toda la familia y podemos comerlo en multitud de ocasiones.
  • Podemos versionarlo como más nos guste. Podemos cambiar la harina de maíz por otras que tengamos en casa (de espelta integral, de arroz integral o de trigo sarraceno, por ejemplo), podemos cambiar la pera por la fruta que más nos apetezca e incluso realizar su versión vegana (con semillas de chía, como te he comentado antes).

 

Te dejo con la receta de este delicioso bizcocho de yogur casero:

 

Ingredientes para el bizcocho de yogur (para unas 8 raciones)

 

  • 3 huevos ecológicos
  • 1 medida de azúcar de coco
  • 1 yogur de soja ecológico natural, sin azúcares añadidos
  • Ralladura de 1 limón
  • 1 medida de AOVE
  • 3 medidas de harina de maíz integral ecológica
  • 2 c.c. canela molida
  • 1 c.p. levadura de repostería ecológica (8 g)
  • 1 pera (o manzana, arándanos o fruta de tu gusto)
  • 2 c.s. melaza de arroz o tu endulzante líquido saludable favorito

 

Elaboración

 

  • Encendemos el horno a 180ºC.
  • En un bol, echamos las claras y las batimos hasta dejarlas a punto de nieve.
  • Añadimos el azúcar de coco y las yemas. Mezclamos bien con las varillas.
  • Incorporamos el yogur, la ralladura de limón y el aceite. Seguimos mezclando.
  • A continuación, añadimos los sólidos: la harina de maíz, a tandas, la canela y la levadura. Mezclamos bien hasta que quede una masa homogénea y cremosa.
  • Untamos un molde con aceite y harina. Echamos toda la masa en el molde, ayudándonos con la lengua para aprovecharlo todo.
  • Pelamos la pera, la cortamos a juliana fina y la distribuimos encima del bizcocho.
  • Horneamos entre 45 y 60 minutos, en función de la potencia de nuestro horno. Cuando le falten unos 10 minutos, lo sacamos del horno y lo untamos con la melaza de arroz, así le daremos un toque caramelizado en la superficie. Volvemos a meter el bizcocho en el horno y dejamos que se acabe de cocer los minutos que le falte. Sabremos que está listo al pinchar con un tenedor y que nos salga limpio.

 

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Espátula de silicona

Para aprovechar toda la masa del bol, me encanta utilizar una buena espátula de silicona, libre de tóxicos.

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Varillas de silicona

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Molde

Este es el molde de Kaiser que tengo en casa, de 30 cm. Para esta receta es perfecto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño. Te dejo aquí el enlace para encontrarlo en Amazon.

 

Y, si te ha gustado la receta…

¿Quieres más ideas de tartas, pasteles y bizcochos saludables, sin azúcar refinado y muy muy deliciosos?

 

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Ensalada de fresas y judías verdes

Llega la primavera y, con ella, las frutas y verduras de temporada que nos hacen revitalizar y empaparnos de la energía de la nueva estación. Fresas, judías verdes, rabanitos, apio y aromáticas como la menta son algunos de mis ingredientes favoritos en estas fechas y ¿qué mejor manera para darles homenaje que elaborar una receta primaveral con ellos? Hoy me he puesto manos a la obra para compartir contigo esta deliciosa ensalada de fresas, judías verdes y rabanitos, con un aliño de limón, apio y menta que te va a encantar.

Esta es, sin duda, una de mis ensaladas favoritas para la primavera y principios de verano. Introducir las fresas en un plato salado quizás te podrá parecer un poco extraño si nunca lo has probado antes. Pero te aseguro que, con el maridaje correcto, las fresas adquieren un protagonismo espectacular en este tipo de ensaladas. Y es que combinan a la perfección con judías verdes, rabanitos, nueces, almendras, semillas de calabaza, espinacas, rúcula, espárragos, vinagre de Módena, cítricos, etc.

Para la ensalada de hoy, por supuesto, he tenido que acotar elementos y centrarme en sólo unos cuantos. Pero, por ejemplo, podrías cambiar las judías por espárragos, las semillas de calabaza por nueces o almendras, o la lechuga Maravilla por espinacas o rúcula. La receta también quedaría riquísima con una vinagreta a base de vinagre balsámico de Módena y mostaza.

 

La versión que te propongo es atrevida, fresca y saludable. Y me encanta porque:

  • Es vegana,
  • Tiene propiedades depurativas,
  • Resulta ácida y aromática,
  • Contrasta los sabores y aúna salados, ácidos, picantes y dulces naturales,
  • Es muy fácil y rápida de elaborar,
  • Puedes guardar el aliño durante días en la nevera y echarlo en la ensalada cuando vayas a comer.

En cuanto a la fresa, quiero recomendarte que la compres de producción ecológica. Pues, al no poder evitar la piel y tener una superficie tan porosa, las fresas de cultivo convencional absorben más plaguicidas y pesticidas. Resulta muy interesante porque es una excelente fuente de vitaminas y minerales (hierro, magnesio, Vitamina C, K y ácido fólico), resulta depurativa y su aporte calórico es muy bajo.

También especialmente depurativos son los rabanitos, que destacan por su poder diurético, antioxidante y fortalecedor del sistema inmunitario. Y, en cuanto a las judías tiernas o verdes, cabe destacar que cuentan con un gran aporte de fibra, son ricas en vitaminas, ayudan a adelgazar y a eliminar la retención de líquidos, entre otras propiedades.

 

 

¿Cómo cocinar las judías verdes?

Para esta receta, he querido cocer las judías verdes en un hervido corto. El proceso es importante, porque si lo hacemos correctamente, mantendremos más vitaminas, la textura crujiente y un color verde intenso. De hecho, el hervido corto y el vapor son los dos estilos de cocción que más vitaminas y minerales mantienen (dentro de los estilos con llama, por supuesto).

Para cocinarlas, tenemos que llevar a ebullición una cazuela con abundante agua salada (es importante usar sal marina sin refinar). Mientras se calienta, limpiamos las judías, les quitamos las puntas y las cortamos por la mitad. Una vez el agua esté hirviendo a borbotones, echamos las judías a la cazuela y dejamos que hiervan vivamente durante 3 minutos máximo. Escurrimos y pasamos por agua fría, para que dejen de cocinarse.

 

Trucos:

 

  • Hervir judías verdes es como hervir pasta. Necesitas mucha agua en comparación con la cantidad de pasta/judías que vas a incorporar. No escatimes en este punto. Si las cocemos en poca agua, cuando las echemos, vamos a cortar la ebullición durante un tiempo y eso va a hacer que se nos vayan más vitaminas al agua.
  • Ponle sal al agua. Así, la judía mantiene más sus nutrientes y no se los da al agua.
  • Si estás haciendo poca cantidad y vas a comerlas al momento y calientes, puedes prescindir de cortar la ebullición con agua fría. Escúrrelas y sírvelas directamente en el plato, bien esparcidas.

 

 

Te dejo con la receta, para que la disfrutes:

 

Ingredientes ensalada de fresas (para 4 personas)

 

  • 8 tazas de hojas de ensalada. Yo he usado 200 g de lechuga Maravilla, que estaba preciosa en el mercado). Le queda de vicio también las espinacas o rúcula.
  • 6 fresas
  • 3 rabanitos
  • 100 g judía verde
  • 2 c.s. semillas de calabaza
  • Para el aliño de limón y apio: 10 cm apio fresco cortado a juliana fina, 3 c.s. zumo de limón, 6 hojas de menta, ½ c.c. sal marina, 7 c.s. AOVE, 1 c.s. uvas pasas, una pizca de pimienta negra recién molida.

 

Elaboración

 

  • Limpiamos todas las hojas verdes, judías, fresas, apio y rabanitos.
  • En una cazuela con abundante agua hirviendo y una pizca de sal marina, hervimos las judías verdes, cortadas por la mitad longitudinalmente, durante 3 minutos. Escurrimos y pasamos por agua fría.
  • Preparamos el aliño. Ponemos todos los ingredientes en un recipiente alto y trituramos con la ayuda de la batidora de brazo. Reservamos.
  • En un bol, introducimos todos los ingredientes de la ensalada: la lechuga de base (a mí me gusta cortarla un poco con las manos), las fresas laminadas, los rabanitos laminados también, la judía verde y las semillas de calabaza. Mezclamos un poco y servimos con el aliño.

 

 

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Batidora Bamix Classic

Una batidora de vaso tipo Bamix. Las batidoras de vaso son perfectas cuando necesitas preparar cantidades pequeñas: salsas, vinagretas, mayonesas… Y para el aliño de la ensalada de fresas, es ideal.

La batidora Bamix Classic es muy interesante porque el acero inoxidable usado es de la mejor calidad y, además, te aseguran que se trata de un producto de gran calidad y que te va a durar años. Te dejo el enlace aquí para encontrarla en Conasi y recuerda que, por venir de mi parte, tienes un descuento del 5% en tu primera compra utilizando el código CNS-NATURALMENTE.

Centrifugador de lechuga de acero inoxidable

Un centrifugador de lechuga es de lo más útil para dejar secas las hojas de lechuga y otras verduras, después de lavarlas. Este de Conasi que te enlazo aquí está fabricado con acero inoxidable y materiales libres de BPA y tiene una manivela para activar el mecanismo.

Set mezclador para ensalada de madera de olivo

Esta cuchara y tenedor son de madera ecológica de olivo, cuidadosamente elaborados y con un acabado precioso. Perfectas para tus ensaladas y para servir un montón de platos. Aquí te enlazo a este set en Conasi.

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Hummus tradicional y variantes

Ay el hummus… ¡cuántos placeres me ha regalado desde que le conocí! Untable perfecto para desayunos, comidas, meriendas y cenas, para compartir y para disfrutar en solitario, el hummus es uno de los patés vegetales más populares y versátiles, y con razón. Está delicioso, es cremoso, con ese punto ácido, sólo lleva ingredientes de origen vegetal y es una manera muy saludable de introducir las legumbres en nuestra alimentación.

Elaborado a partir de garbanzos como elemento principal, el hummus es original del antiguo Egipto y se extendió como plato tradicional en toda la zona de Oriente Medio y la mediterránea oriental. Durante los últimos años, esta crema de garbanzos se ha popularizado tanto que incluso se vende envasado en los supermercados y ha perdido ese toque exótico para convertirse en un acompañamiento de lo más cotidiano y en uno de los básicos más básicos en todo tipo de dietas veganas, vegetarianas y healthy.

Para responder a la pregunta ¿cómo hacer hummus casero?, hoy te traigo la receta clásica de hummus, el hummus tradicional, junto con dos de mis variantes favoritas: el hummus de remolacha y el hummus de zanahoria.

Para la receta tradicional, los ingredientes básicos son los garbanzos, el tahini (que puedes elaborar por ti mism@ siguiendo este enlace), el limón y el ajo. También me gusta añadirle algún condimento extra como comino, perejil y pimentón dulce, que le dan un toque más aromático. Si no tienes tahini en casa o no puedes elaborarlo, no te preocupes. Te recomiendo que cambies la cucharada de tahini por la misma cantidad en semillas de sésamo y, al triturar, te quedes un ratito más.

Para el hummus de zanahoria, la elaboración es muy parecida a la anterior. Realizamos el mismo procedimiento, pero le añadimos zanahoria cocida y un punto de cúrcuma. Así será aún más naranja y potenciaremos su efecto antiinflamatorio.

Y, si lo que quieres es darle un aire más intenso y rojizo y te van los sabores más terrosos, con el hummus de remolacha vas a triunfar. En la receta, verás que le he cambiado el tahini por cacahuetes tostados, combinan súper bien con la remolacha y con el limón. Esta variante, además, lleva ralladura de limón, para potenciar el sabor de la remolacha. Sin duda, los cacahuetes le aportan un toque bastante atrevido y para nada tradicional (puristas, abstenerse). Aunque si lo prefieres, los puedes cambiar por el tahini tradicional.


¿Cómo elaborar un buen hummus?

Para empezar a elaborar cualquier hummus, lo que necesitarás son unos buenos garbanzos cocidos. Puedes cocerlos por tú mism@ o comprarlos ya cocinados. A mí me gusta cocinar las legumbres en casa, pero también tenemos algún bote de garbanzos para el día que vamos con prisas. Para cocer los garbanzos, sólo tenemos que dejarlos a remojo toda la noche. A la mañana siguiente, escurrimos el agua y cocemos con agua nueva abundante y una hojita de laurel y/o un trocito de alga kombu, a fuego medio-bajo, hasta que estén tiernos (hasta 2 horas). Desespumamos al principio y añadimos la sal al final de la cocción, durante los últimos 10 minutos.

Una vez tenemos los garbanzos, los ponemos en el vaso de la batidora junto con los demás ingredientes (excepto el agua) y lo trituramos bien, hasta que se nos enganche. Añadimos el agua poco a poco en función de la textura que más nos guste, triturando todo el rato, hasta obtener una crema fina, suave y homogénea.

¿Cómo puedo versionar el hummus?

Lo mejor de todo es que podemos hacer hummus de lo que nos apetezca. Tenemos la receta básica y a partir de aquí podemos jugar añadiendo los ingredientes que tengamos en casa: aceitunas, tomate deshidratado, alcachofas cocidas, aguacate, espinacas crudas, curry, boniato, calabaza, pimento rojo o berenjena asados… También podemos cambiar la base, los garbanzos, por otras legumbres, como por ejemplo las lentejas, los guisantes, los azukis o las alubias blancas.

¿Con qué lo acompaño?

Además, la receta de hummus es súper fácil y rápida, la puedes aprovechar para un montón de ocasiones y le va a encantar a toda la familia.

Podemos acompañar el hummus con crudités de verduras (palitos de zanahoria, calabacín, apio o pepino, por ejemplo), con nachos (los de la foto los compramos ecológicos), con crackers o con palitos integrales. Podemos utilizarlo para untar en las tostadas del desayuno (elaboradas con un buen pan, como este pan de trigo sarraceno), en el bocadillo de los peques o en tortitas de maíz o de arroz. Incluso podemos usarlo para acompañar casi cualquier plato principal, o para dar el toque completo a falafels y panes de pita.

Te dejo con las recetas, para que las disfrutes:



HUMMUS TRADICIONAL


Ingredientes


  • 1 vaso de garbanzos cocidos
  • 1 c.s. tahini
  • 2 c.s. zumo de limón
  • 1 c.c. comino molido
  • Un puñadito de perejil fresco picado
  • 2 c.s. AOVE
  • ½ diente de ajo
  • ½ c.c. pimentón dulce
  • Una pizca de sal marina
  • agua de la cocción de los garbanzos o agua mineral


Elaboración


  • Ponemos todos los ingredientes, excepto el agua, en un recipiente apto para batidora de brazo o en una batidora de vaso pequeña. Trituramos primero y, una vez se nos enganche a las paredes, vamos incorporando poco a poco el agua hasta obtener la consistencia deseada.
  • Servimos con unos garbanzos cocidos, una pizca de pimentón y un chorrito de aceite de oliva.



HUMMUS DE ZANAHORIA


Ingredientes


  • 1 vaso de garbanzos cocidos
  • 2 zanahorias pequeñas o 1 grande, cocidas durante 15 minutos
  • 1 c.s. tahini
  • 3 c.s. zumo de limón
  • 1 c.c. comino molido
  • 1 c.c. cúrcuma molida
  • 2 c.s. AOVE
  • ½ diente de ajo
  • ½ c.c. pimentón dulce
  • Una pizca de sal marina
  • agua de la cocción de los garbanzos o agua mineral


Elaboración


  • Ponemos todos los ingredientes, excepto el agua, en un recipiente apto para batidora de brazo o en una batidora de vaso pequeña. Trituramos primero y, una vez se nos enganche a las paredes, vamos incorporando poco a poco el agua hasta obtener la consistencia deseada.
  • Servimos con unas hojitas de perejil, un poco de cúrcuma espolvoreada y un chorrito de aceite de oliva.



HUMMUS DE REMOLACHA


Ingredientes


  • 1 vaso de garbanzos cocidos
  • ¼ remolacha cruda rallada (aunque si lo prefieres, puedes cocerla)
  • 1 c.s. cacahuetes tostados
  • 3 c.s. zumo de limón
  • 1 c.c. ralladura de limón
  • 1 c.c. comino molido
  • 2 c.s. AOVE
  • ½ diente de ajo
  • ½ c.c. pimentón dulce
  • Una pizca de sal marina
  • agua de la cocción de los garbanzos o agua mineral


Elaboración


  • Ponemos todos los ingredientes, excepto el agua, en un recipiente apto para batidora de brazo o en una batidora de vaso pequeña. Trituramos primero y, una vez se nos enganche a las paredes, vamos incorporando poco a poco el agua hasta obtener la consistencia deseada.
  • Servimos con una pizca de ralladura de limón y un chorrito de aceite de oliva.




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Vitamix Ascent 2500i

Mi batidora favorita para todo tipo de purés y patés. Lo único es que, para hacer poca cantidad como en la receta, te recomiendo que uses uno de los vasos pequeños que tienen disponibles.

Puedes encontrar la batidora Vitamix en Conasi aquí. Recuerda que, con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un 5% de descuento en tu primera compra.

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Y, si te ha gustado la receta…

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Sopa de remolacha

Sopa borsch vegana 

[RECETA PATROCINADA POR CONASI]

Esta sopa de remolacha, conocida como sopa borsch o borscht, es una sopa de verduras original de Ucrania, y muy extendida a lo largo de la Europa oriental y central.

Elaborada a partir de remolacha como su elemento estrella, que le confiere su característico color rojo, esta sopa de remolacha suele servirse con crema agria y admite un sinfín de variaciones. Dentro de los ingredientes más típicos para esta sopa, encontramos zanahorias, col, patatas, nabo, setas, cebolla, tomate, puerro, carne e incluso las alubias.

A mí me encanta elaborar la sopa de remolacha en su versión vegana. No me complico demasiado, así que para la receta de hoy he optado por una opción clásica, con verduras de temporada. Es calentita y reconfortante, y tiene ese toque especial que se lo confiere el yogurt de soja ecológico natural, para darle ese toque cremoso final. Además, no solo le añadimos cremosidad con el yogurt, sino que, al ser un producto fermentado, esta sopa se convierte en una receta probiótica.

Es la opción ideal para los días en que apetece una sopita calentita con un toque refrescante al final. Su color, tan llamativo, la hace perfecta para alegrar cualquier comida e incluso para compartir cuando tienes invitados. A mí me gusta especialmente para las cenas, pues es reconfortante, hidratante y acogedora.

Si quieres descubrir esta increíble sopa…

… donde te enlazo con la entrada de la receta en el blog de Conasi.

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Pizza integral con masa madre

Hace poco que he creado la sección del blog dedicada a panes y masas y, pensando en qué recetas quería incluir en esta sección, una de las primeras y más deliciosas elaboraciones que me ha venido a la cabeza ha sido esta receta de pizza integral con masa madre.

Hace años que cambié la harina blanca por harinas integrales ecológicas. Y, la verdad, me encanta el resultado. Funcionan de maravilla para las pizzas y cualquier masa, tienen mucho más sabor y cuerpo y, además, son infinitamente más saludables que las harinas convencionales. Que cuesta un poco más de amasarlas, por supuesto. Son harinas que no contienen tanto gluten como las blancas y por ello su amasado es más costoso. Incluso los más puristas me dirán que el resultado no es tan esponjoso ni aireado. Y con razón. Pero sigo en mis trece. Yo prefiero los panes elaborados con harinas integrales. Su sabor intenso y profundo me gana, y la salud, también.

Hasta ahora siempre había elaborado la pizza con harina integral y levadura en polvo ecológica, una opción mucho más saludable que con levadura en polvo convencional. Pero incluso así, tenía el gusanillo de experimentar con una masa elaborada a partir de masa madre.

Finalmente, hace unas semanas tuve el placer de asistir a un curso de masa madre impartido por Carmen Guillemot, toda una experta en slow food de la zona donde vivo (en el delta del Ebro), y desde entonces que utilizo la masa madre para elaborar mis propios panes y masas. Pizza incluida. Y ¡qué acierto!

Las masas con masa madre no tienen nada que ver con las masas convencionales. El sabor, cuerpo y textura que aporta la fermentación natural es, simplemente, espectacular. Y es un bien de antaño súper importante de recuperar.

La fermentación lenta de nuestras abuelas + el uso de harinas integrales ecológicas = el tándem perfecto para beneficiarnos de un montón de ventajas para nuestra salud. Y es que las masas integrales con masa madre:

  • Protegen la flora bacteriana. Al ser masas vivas, fomentamos el buen estado de nuestro microbiota intestinal.
  • Promueven una buena asimilación de los nutrientes. Gracias al proceso de fermentación, se vuelven mucho más digestibles. Además, contienen muchísimos más nutrientes, vitaminas y minerales que los panes convencionales.
  • Ayudan al tránsito intestinal. Las harinas integrales son ricas en prebióticos, que favorecen a la regulación de nuestros intestinos y su correcto funcionamiento.
  • Suponen un menor riesgo de celiaquía o intolerancia. El actual aumento de casos de intolerancia al gluten se debe, en gran parte, a la pésima calidad de los panes modernos. Los panes tradicionales son mucho más respetuosos con nuestro organismo y, en consecuencia, provocan menos casos de intolerancias.
  • Menor carga glucémica. El grano entero contiene todos los elementos del cereal integral (incluida la fibra y el germen). La fibra naturalmente presente ayuda a regular la carga glucémica del pan, volviéndolo mucho más equilibrado. Nos aporta, pues, una energía de buena calidad y lenta asimilación, que nos dará energía para muchas horas.

Si quieres elaborar tus propias masas de pizza saludables, necesitarás tu masa madre lista para ser usada (y un poco de paciencia 😉). Si quieres saber cómo prepararla en casa, puedes seguir los tutoriales de Ibán Yarza, toda una eminencia en el tema.

En la receta, he optado por un topping sencillo a base de salsa de tomate, rúcula fresca, alcaparras y nuestra deliciosa salsa de queso vegano tipo cheddar. Por supuesto, puedes usar los ingredientes que más te gusten. Yo he querido mantenerlo sencillo para darle voz a nuestra protagonista de hoy: la masa de pizza integral con masa madre.

Te dejo con la receta:

Ingredientes (para 4 pizzas integrales individuales)

Masa:

  • 150 g masa madre (yo la elaboro en hidratación al 100% con harina de centeno integral)
  • 360-380 g harina de trigo integral ecológica (en función de la marca de harina, la masa puede absorber más o menos agua)
  • 220 g agua
  • 30 g aceite de oliva virgen extra
  • 7 g sal marina sin refinar

Relleno:

  • 180 g tomate frito casero (sin azúcar), bien denso
  • 1 taza salsa de queso vegano estilo cheddar
  • 25 g rúcula fresca
  • 2 c.s. alcaparras
  • Orégano y pimienta negra al gusto

Elaboración

  • Previamente, tendremos que refrescar la masa madre, para tenerla lista para nuestra masa de pizza integral. Puedes seguir los pasos en este artículo de Ibán Yarza.
  • En un bol, añadimos los 150g de masa madre junto con los 220g de agua. Mezclamos bien.
  • Incorporamos el aceite, la sal y la harina poco a poco. Mezclamos, hasta que estén todos los elementos incorporados, añadiendo más o menos harina en función de su textura. Amasamos durante 10 minutos y dejamos reposar, en un bol, cubierto con un trapo limpio, durante 12 horas (menos en verano).
  • Pasado este tiempo, la masa habrá doblado o triplicado su volumen. Aquí tienes una foto para que veas cómo llega a crecer:

  • La volvemos a coger y la volvemos a amasar. La cortamos en 4 trozos iguales, le damos forma de bola y la dejamos reposar entre 20 minutos y una hora. Aquí te dejo con otra foto para que veas cómo queda la masa antes de hacer el último reposo:
  • Encendemos el horno a 250ºC (si tienes ventilador, mejor con él) y, mientras se calienta, vamos preparando las pizzas. Cogemos una bola, la colocamos encima de un papel de horno y, con la ayuda de un poco de harina, vamos estirando la masa con el rodillo, hasta obtener una masa fina.
  • La untamos con una buena cucharada de salsa de tomate, que quede bien esparcida. Añadimos un poco de salsa de queso vegano, a cucharadas, y la pimienta, el orégano y las alcaparras. La metemos en el horno y cocemos durante 10 minutos (sin ventilador tardará unos minutos más).
  • Sacamos del horno y decoramos con un poco de rúcula fresca por encima. Servimos.

 

Observaciones

El horno que tenemos en nuestra casa no tiene ventilación, así que le cuesta más de cocer los alimentos. Hemos ido desarrollando algunos trucos para que se nos haga la pizza por debajo y quiero contártelos, por si a ti también te pasa lo mismo:

  • Por una parte, cocemos la pizza en la rejilla (con papel de horno + rejilla), así el aire circula mejor por el horno que si estuviéramos utilizando la bandeja.
  • Y, por la otra parte, colocamos la pizza en la parte más inferior del horno, dejando que casi toque con la pared inferior. Así nos aseguramos que la pizza quede bien cocida y crujiente por debajo.

 

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Y, si te ha gustado la receta…

¿Te apetece probar con otras ideas de masas y panes?

 

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Salsa de queso vegano

Salsa de queso vegano estilo cheddar

De todas las recetas de queso vegano, esta versión es, de lejos, la que más triunfa en casa y con todos mis amig@s: la salsa de queso vegano estilo cheddar. Se trata de una receta relativamente rápida (tardamos el tiempo de cocer la patata y la zanahoria), ya que no tiene que fermentar ni reposar, ni requiere elaboraciones ni ingredientes complicados.

Esta es la típica salsa de queso tipo cheddar en versión vegana. Resulta ideal para dipear, con nachos, pero también con crudités. También funciona de maravilla para untar en tortitas o en unas buenas tostadas de pan integral (como con este pan casero de trigo sarraceno). Incluso queda delicioso como queso para tus pizzas o como salsa para macarrones y todo tipo de pasta. Así que ya ves, una salsa súper versátil.

 

La verdad sea dicha, este queso vegano es totalmente adictivo. No sé si esto es positivo o negativo, lo que sí sé es que, cuando preparo esta receta en casa, literalmente vuela, de tan rica que está. Parece increíble que una base tan sencilla como la patata y la zanahoria puedan dar tanto juego. Pero sí. Por supuesto que sí. Con unos pocos aderezos, conseguimos una salsa de queso vegano que nada tiene que envidiar a la versión original con lácteos.

Esta receta se ha convertido en uno de mis básicos en la cocina y me encanta porque:

  • Es saciante y sabrosa.
  • Está elaborada con ingredientes saludables, utilizando verduras como base.
  • Nos aprovechamos de la textura pegajosa de la patata triturada para darle consistencia de queso fundido, bien cremosa.
  • Realmente sabe a queso.
  • Es vegana y, por lo tanto, está elaborada sin lácteos.
  • Es la receta perfecta para iniciarse en el mundo de los quesos veganos.
  • Resulta muy fácil de hacer, ¡solo tenemos que triturar todos los ingredientes!

Te dejo con la receta que va a entrar a formar parte de tu vida 😉 :

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 patata mediana
  • 1 zanahoria mediana
  • 25g AOVE
  • 85g agua de la cocción
  • 1 pizca de sal marina sin refinar
  • 1 c.s. de jugo de lima o limón
  • 20g levadura nutricional
  • 1 c.p. ajo en polvo
  • 1 c.s. cebolla deshidratada

 Elaboración

  • Ponemos agua abundante en un cazo y lo llevamos a hervir. Una vez empiece a hervir, echamos una pizca de sal, y la patata y la zanahoria peladas y cortadas a trozos medianos. Dejamos cocer entre 15 y 20 minutos, hasta que las verduras estén tiernas. Retiramos y guardamos el agua de la cocción.
  • Ponemos en el vaso de la batidora todos los ingredientes y batimos hasta obtener una crema fina y homogénea.

 

Observaciones

  • Este queso mejora con las horas, pero también se va quedando más espeso (puedes rectificarlo con más agua, si fuera necesario). Si lo prefieres, puedes hacer más cantidad y así tendrás para varios días. Se conserva en la nevera perfectamente hasta 4 días.
  • Receta adaptada de la receta de queso cremoso de Venu Sanz y Danza de Fogones.

 

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Y, si te ha gustado la receta…

¿Quieres ideas para utilizar esta deliciosa salsa en otros platos? Aquí te dejo con algunas recetas:

Y otras recetas parecidas:

 

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Crackers sin gluten con semillas

Hoy te traigo una receta que hacía mucho tiempo que quería compartir porque es una de aquellas elaboraciones que siempre triunfan en fiestas y celebraciones especiales: estos deliciosos crackers sin gluten con semillas, perfectos para acompañar todo tipo de salsas y patés vegetales.

Hacía bastante tiempo que andaba buscando una receta de crackers (o tostaditas o galletas saladas) bien rica. Con semillas, pero también con algo de harina: que no fuera al 100% semillas y que tuviera harinas ecológicas sin gluten. Y es que, si queremos elaborar masas sin gluten y queremos que nos queden bien amalgamadas, nada mejor que aprovecharnos del poder de semillas como la chía o el lino (y el psyllium para panes, por supuesto), para lograr ese efecto aglutinante que tanto nos interesa.

Esta receta, inspirada en los crackers de maíz y semillas de Blueberries and Olives, ha sido una auténtica revelación. Y, la verdad, es tan rica que cuando preparo estos crackers en casa, simplemente vuelan.

A mí me encanta acompañar los patés vegetales con crudités vegetales (los bastoncitos de zanahoria, apio y calabacín son mis favoritos) y, de hecho, creo que son la opción más saludable. Pero también es cierto que, de vez en cuando, el cuerpo – o la familia o la celebración misma – requiere algo con una base más nutritiva, más rica en cereales y grasas de buena calidad. Y estos crackers con semillas son una deliciosa solución, tanto para untar como para picotear.

También puedes utilizar estos crackers simplemente como snack, para merendar o a media mañana, cuando tienes antojo por textura crujiente. Y, como son caseros, elaborados con ingredientes sin refinar, de origen vegetal y ecológicos, son 100% saludables y una buena fuente de minerales y grasas de buena calidad, en especial de omega-6 y omega-9.

En esta receta, he utilizado harina de arroz integral y harina de trigo sarraceno, una combinación que me encanta para elaborar masas sin gluten. Pero puedes cambiar la harina de trigo sarraceno por otra harina de tu elección. Queda muy bien con maíz, pero también puedes servirte de harinas como la de mijo, avena o quinoa, por ejemplo.

Para elaborar estos crackers, sólo necesitas una batidora de vaso (tipo Vitamix, mi favorita, o Thermomix) o un procesador de alimentos, y un horno. Una vez hechos, puedes conservarlos hasta 4 días en un tarro hermético de cristal. Y, si se han reblandecido, simplemente les das un toque en la tostadora antes de consumir y listos. De todos modos, no creo que aguanten tanto tiempo, porque ¡realmente son de vicio!

Para la receta, necesitarás:

Ingredientes (para una bandeja de horno)

  • 125 g harina de arroz integral
  • 125 g harina de trigo sarraceno
  • 2 c.s. pipas de girasol
  • 2 c.s. sésamo
  • 1 c.s. semillas de chía
  • 1 c.s. lino
  • 130 g agua
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • 50 g AOVE

Elaboración

  • En el vaso de la batidora, incorporamos todas las semillas y la sal. Trituramos hasta que queden solamente algunos grumos. A mí me gusta que quede un poco de textura y que se noten un poco las semillas.
  • Añadimos las harinas y el aceite y mezclamos a velocidad media. Finalmente, vamos añadiendo el agua poco a poco, hasta obtener una consistencia espesa, de masa. Reservamos 10 minutos, para permitir que las semillas de lino y chía suelen todo su mucílago.
  • Mientras tanto, calentamos el horno a 200ºC (sin ventilación). En una mesa de trabajo, colocamos un papel de horno con la masa encima. Cubrimos con otro papel de horno y estiramos con un rodillo, hasta que la masa esté bien extendida por toda la superficie. Si sobra masa por algún lado, podemos sacar la masa sobrante y colocarla en las esquinas o donde necesitemos más masa, de manera que al final tengamos cubierto todo el rectángulo de papel de manera homogénea.
  • Sacamos el papel de encima. Pasamos la masa con el papel de abajo, con cuidado, a la bandeja del horno.
  • Con un cuchillo, cortamos la masa dándole la forma de crackers. Podemos hacer rectángulos (como en la foto), cuadrados o triángulos. También podemos no cortarlos en este punto y hacerlo después del horno, manualmente, rompiendo la masa crujiente, y así quedarán con una forma irregular.
  • Horneamos durante 18 a 20 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Iremos mirando que no se nos quemen los laterales.
  • Sacamos del horno y dejamos que se enfríen. Los partimos por las líneas y los guardamos en un pote de cristal, donde aguantarán crujientes un par de días. A partir del tercer día, si están blandos, puedes calentarlos un poco en la tostadora antes de consumir.

 

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Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

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La verdad es que una buena batidora Vitamix es perfecta para esta receta, porque necesitas una batidora potente para poder triturar semillas pequeñas como las de chía o lino.

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Perfecto para aplanar nuestra masa de manera uniforme. Este me gusta mucho, por su acabado profesional. Además, está fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace fácil de usar e ideal para dar forma a las nuestra masa y a cualquiera que se te ponga por delante. 

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Y, si te ha gustado la receta…

Puedes acompañar estos crackers con nuestros patés y untables:

Y, si te apetece experimentar con masas sin gluten, ¿qué te parece este pan de trigo sarraceno sin gluten? Es fácil de hacer y no lleva ni harinas ni levaduras.

 

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Cómo hacer tahini

El tahini es la pasta o crema de sésamo, muy popular en la gastronomía de Oriente Medio, donde se utiliza para multitud de platos tradicionales, como el hummus o el baba ganoush, por ejemplo. O como base para salsas, como la típica salsa de tahini y limón. Muchas veces me preguntáis cómo hacer tahini casero u otras mantequillas de frutos secos, porque veis que las utilizo un montón en mi cocina. Y la verdad es que no puede ser más sencillo 🙂

Por eso hoy te dejo con todos los trucos para hacer tahini por ti mism@. Además, esta es una receta doble, porque este procedimiento también te servirá para elaborar cualquier mantequilla de frutos secos. Como la crema de cacahuete, la mantequilla de almendras o la crema de avellanas (que nos sirve como base para una deliciosa “Nutella” saludable y vegana).

Aunque puedes comprar el tahini y las mantequillas de frutos secos en cualquier herbolario (en los supermercados es súper difícil encontrarlos sin aditivos), resulta mucho más económico hacerlo en casa. Además, te aseguras de que utilizas ingredientes 100% de calidad y le das ese toque que a ti más te gusta.

El sésamo o ajonjolí es una semilla que destaca por su alto contenido en calcio. Si te interesa cómo conseguir calcio de fuentes que no sean los lácteos, una buena dosis te la darán las algas, las hojas verdes (y el brócoli especialmente) y, por supuesto, el sésamo. El sésamo también es rico en otros minerales como el magnesio, el fósforo, el cobre, el manganeso o el hierro.

Como otras semillas y frutos secos, es una gran fuente de lípidos, grasas saludables y omega-6. Las semillas de sésamo son ricas también en proteínas y destacan por su efecto remineralizante, reconstituyente y energético, perfectas para deportistas y para personas que presentan síntomas de debilidad, para estudiantes y para paliar los efectos del estrés oxidativo.

Ahora bien, si quieres beneficiarte de todas las ventajas de estas semillas, tendrás que masticarlas bien (proceso algo difícil, tratándose de semillas tan pequeñas) o triturarlas, para que nuestros intestinos sean capaces de absorber todos sus nutrientes. Por este motivo, tomar tahini es tan beneficioso para tu salud. Es una manera fácil de asegurarte que absorbes todos los nutrientes del sésamo.

Para utilizarlo en la cocina, es mucho mejor si lo diluyes en algún preparado: es mucho más digestivo y no es tan graso como si lo tomaras solo. Puedes diluirlo con un poco de agua y miso para preparar la clásica salsa de tahini y miso macrobiótica, también te sirve como base para la salsa de tahini y limón, ideal para acompañar falafels, ensaladas o kebabs vegetales. Diluido con un poco de melaza de arroz, funciona de maravilla como una crema untable para unas buenas tostadas elaboradas con pan de calidad. Puedes añadirlo a tus aliños, vinagretas y patés vegetales, como el hummus de garbanzos, el paté de remolacha o el baba ganoush (paté de berenjenas). E incluso introducirlo en los porridges del desayuno o en postres veganos para darle el toque cremoso y graso de la leche o la mantequilla.

Para elaborar cualquier mantequilla de semillas o frutos secos necesitarás:

  • 1 batidora potente, de vaso, o un procesador de alimentos.
  • Un mínimo de 300 g de semillas o frutos secos, crudos y pelados. Puedes escoger uno o un par de ellos:
    • Sésamo
    • Nueces
    • Avellanas
    • Almendras
    • Cacahuetes
    • Semillas de girasol
    • Nueces pecanas
    • Nueces de Macadamia
    • Pistachos
    • Anacardos

Y, si te apetece, puedes ponerle algún ingrediente extra para aportarle tu toque particular: canela, vainilla, una pizca de sal marina para una receta salada, una cucharadita de melaza de arroz para darle un toque dulce, especias al gusto…

Proceso de elaboración

Para su elaboración, vamos a empezar tostando el sésamo o los frutos secos de tu elección. Puedes tostar el sésamo en la sartén, pero para cantidades grandes como la de nuestra receta, a mí me resulta mucho más cómodo tostarlo en el horno. Además, te aseguras un tostado uniforme. Me gusta que el sésamo adquiera un ligero color dorado, ni muy tostado, ni muy blanco.

Para el tahini, se utilizan variedades claras. Dejaremos el sésamo negro para otras elaboraciones. Aunque puedes hacer crema de sésamo negro, la verdad es que tiene un sabor muy fuerte, más amargo y es más difícil de maridar e introducir en nuestros platos en el día a día.

Por supuesto, también puedes optar por no tostar las semillas o frutos secos, pero el resultado tiene menos carácter y cuesta más conseguir una textura fina a la hora de procesar la materia prima.

Una vez tostado, introducimos el sésamo en el vaso de la batidora y, a partir de aquí, el tiempo y la paciencia harán el resto del proceso. Es tan sencillo como dejar que se trituren las semillas a velocidad media durante unos minutos, dejando que ellas mismas saquen su propio aceite y creen esa textura untuosa que tanto nos gusta.

El tiempo de triturado variará en función de la batidora y el fruto seco. Así, por ejemplo: los cacahuetes o anacardos son frutos secos que rápidamente hacen mantequilla (entre 5 y 10 minutos), mientras que las avellanas y el sésamo tardan un poco más (10, 15 minutos) y las nueces pecanas aún son más lentas (hasta 20 minutos pueden tardar).

 

Cómo solucionar posibles fallos

Es importante no desesperar si vemos que no nos sale la textura cremosa porque el sésamo o los frutos secos se enganchan a las paredes de la batidora. En este caso, normalmente los posibles fallos se deben a: 

  • Falta de tiempo de triturado. Vamos a seguir bajando con la espátula la pasta hacia abajo, con la batidora apagada, y vamos a seguir triturando, si hace falta a menor velocidad.
  • No hay suficiente sésamo o frutos secos. Si por mucho que bajemos la pasta, se queda enganchada y no hay manera que la cojan las cuchillas, posiblemente se deba a que no hay suficientes frutos secos. Tostamos unos pocos más, los añadimos y seguimos triturando.
  • La batidora no es suficiente potente. Si ninguna de las soluciones anteriores funciona, puede ser que, simplemente, la batidora no sea suficiente potente. A veces ocurre. Con la batidora de brazo, por ejemplo, difícilmente conseguirás hacer tahini o mantequilla de frutos secos. En este caso, mejor compra el tahini en tiendas de productos ecológicos.

Pues bien, una vez contados todos los detalles sobre cómo hacer tahini casero, te dejo aquí con la receta explicada paso a paso:

Ingredientes

  • 2 tazas de sésamo crudo (300 g)
  • 1 c.p. de aceite de coco, aceite de sésamo o aove (opcional)

Elaboración

  • Tostamos el sésamo en el horno o la sartén. Al horno, a 180ºC durante unos 18 minutos (en función de tu horno), removiendo cada 5 minutos. En la sartén, puedes tostarlo a fuego fuerte, sin parar de remover las semillas con una cuchara de madera. Si haces mantequilla de frutos secos, es mucho mejor tostarlos en el horno, pues el tostado resulta mucho más uniforme.

  • Introducimos el sésamo en el vaso de la batidora y trituramos 1 minuto a máxima potencia o hasta que se forma una pasta y deja de triturar porque el sésamo se ha adherido a las paredes. En este punto, paramos la máquina y bajamos la pasta hacia abajo con la ayuda de una espátula.
  • Volvemos a arrancar, esta vez a potencia media (a la velocidad 3 con la Vitamix o Thermomix) y dejamos así hasta que se forme una pasta más o menos líquida. Tardará unos 10 minutos, en función de tu batidora y del fruto seco o semilla.
  • Añadimos el aceite si queremos un resultado más cremoso y subimos a velocidad 4 o 5, lo que deje la crema sin que se quede enganchada en las paredes. Y trituramos a esta velocidad durante unos 5 minutos más. Apagamos.
  • Colocamos el tahini en un pote de cristal hermético y lo dejamos atemperar. Aunque estas son elaboraciones que aguantan bien fuera de la nevera algunas semanas, yo siempre las guardo en la nevera, pues así siempre se conservan mejor y no se enrancian los aceites (como a veces ocurre en verano). El tahini y las mantequillas de frutos secos pueden aguantar muchas semanas en perfecto estado, hasta meses, dentro de la nevera.

Para esta receta, te puede interesar…

Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para tostar el sésamo u otros frutos secos, para que no se nos enganchen a la bandeja del horno.

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

Vitamix Ascent 2500

La verdad es que una buena batidora Vitamix es perfecta para esta receta, porque necesitas una batidora potente para poder hacer tahini o mantequilla de frutos secos. Yo estoy más que contenta de poder estrenar mi Vitamix con esta receta 🙂

Puedes encontrarla en Conasi aquí. Recuerda que, con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un 5% de descuento en tu primera compra.

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Tarro de consera Weck

Estos preciosos tarros de conserva son herméticos y perfectos si quieres conservar tu tahini casero en un recipiente de la mejor calidad.

Te remito a este de Weck, que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que tienes un 5% de descuento en tu primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Y si te ha gustado la receta…

¿Qué te parecen estas deliciosas recetas donde utilizar tu tahini casero?

 

¿Compartimos la receta?

Cuscús de coliflor

La primavera está a la vuelta de la esquina y empiezan a apetecer recetas más fresquitas con las que aligerar el organismo y prepararnos para la llegada de la nueva estación. La semana pasada te traía esta deliciosa ensalada de alcachofas, y esta semana he querido seguir con verdura de temporada y presentarte este suculento cuscús de coliflor.

La coliflor es una verdura muy rica en vitaminas, fibra, antioxidantes y tiene un gran poder saciante. Su temporada, en España, tiene lugar de noviembre a abril. Muchos meses, pues, para disfrutar de las virtudes de esta preciada crucífera. A mí, personalmente, me encanta, cocinada de todas las formas posibles. Pero también conozco a muchas personas a quienes les resulta una verdura un tanto incómoda.

Por eso, es mi intención sorprenderte con nuevas preparaciones que tengan la coliflor como protagonista, como en nuestro cuscús de coliflor. Y así puedas darle un giro a esta verdura, la disfrutes de manera deliciosa y, además, incorpores en tu vida todos sus beneficios.

De hecho, la coliflor es una verdura súper versátil, pues puedes utilizarla en un montón de elaboraciones:

  • Como base para pizzas. Se ha puesto muy de moda en dietas sin gluten y, sin duda, es una idea de lo más saludable. Aquí te dejo con la propuesta de Danza de Fogones.
  • Hervida unos pocos minutos y en vinagreta de mostaza, perfecta como ensalada. A mí me encanta así, porque queda muy crujiente.
  • Gratinada con una bechamel vegana (te dejo el enlace aquí a mis canelones veganos, donde encontrarás la receta de la bechamel de mi abuela).
  • Como base para purés y cremas de verduras (como en esta cremita de colifor y champiñones).
  • Como base para salsas de pasta. ¿Sabías que puedes hacer unos nutritivos espaguetis con salsa de queso usando esta crucífera como base? Te enlazo aquí con mi receta de macarrones con salsa de queso vegana que te va a chiflar.

Y, cómo no, podemos usarla para elaborar este delicioso cuscús de coliflor. Una manera de tomar la coliflor muy original y que se ha vuelto muy popular en los últimos años.

Para elaborar nuestro particular cuscús, simplemente hemos triturado las florecitas en el vaso de la batidora durante unos segundos a velocidad media, para que la coliflor quede bien picada, pero sin que se forme una pasta. Una vez lo tenemos listo, podemos utilizarlo directamente en crudo o macerarlo con un chorrito de limón. Así es ideal para las ensaladas de primavera.

En la receta de hoy, vamos a servirlo al estilo marroquí, salteado ligeramente junto con el resto de los ingredientes, para lograr un plato caliente. Pero, si lo prefieres, puedes apagar el fuego junto antes de echar el cuscús y simplemente mezclarlo, para mantener la coliflor cruda.

Esta versión del cuscús es una de mis favoritas, ¡sin duda! Y me encanta por varios motivos:

  • Al cambiar el cuscús tradicional por coliflor, estamos elaborando una receta más rica en verduras y menos en hidratos de carbono, lo cual es muy interesante si quieres introducir más verduras en tu vida y reducir los carbohidratos.
  • El sabor es riquísimo, y súper parecido al original. Realmente parece cuscús de sémola de trigo. Dale a probar a tus amig@s y/o familia y me comentas la reacción 😉 De color, es un poco más blanco que el original, por eso a mí me gusta agregarle un poquito de cúrcuma. Así obtenemos ese toque amarillo del cuscús de trigo.
  • Tiene el punto perfecto entre crujiente y jugoso, gracias al toque del zumo de limón.
  • Es ácido, especiado, fresco… al más puro estilo marroquí.
  • Se prepara rápidamente (no tardarás más de 10 minutos), ensuciamos una sola sartén y es una manera facilísima de comer más sano.
  • Es vegana, con ingredientes de origen 100% vegetal.
  • Es una receta perfecta tanto como entrante como guarnición de tu plato principal. Por la noche, incluso puede servirte como plato único.

 

Vamos a ver cómo preparar este delicioso cuscús de coliflor:

 

Ingredientes (para 2 personas)

  • ½ cebolla morada 
  • 1 vaso de garbanzos cocidos (180g)
  • ½ coliflor mediana
  • Especias al gusto: yo uso 2 c.c. comino molido, 1 c.c. pimentón dulce (y un poco más para decorar), 2 c.c. cilantro en polvo, 1 c.c. ajo en polvo, 1 c.c. cúrcuma.
  • 1 c.s. uvas pasas (opcional)
  • 1 vaso espinacas frescas (1/2 manojo)
  • Un chorrito de AOVE
  • Pimienta negra y sal marina al gusto
  • 2 c.s. zumo de limón
  • Perejil o albahaca fresca para decorar

Elaboración

  • En una sartén a fuego medio, salteamos durante un par de minutos la cebolla, cortada a juliana, con un chorrito de AOVE. Añadimos los garbanzos y dejamos rostizar unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
  • Mientras tanto, limpiamos la coliflor y la picamos en el vaso de la batidora o en una picadora. Lo hacemos a velocidad media y durante unos cuantos segundos, hasta que veamos que la coliflor queda granulada, pero no hecha una pasta. Reservamos.
  • Añadimos las especias a los garbanzos. Salpimentamos y dejamos que se doren durante un par de minutos. Añadimos la coliflor, las pasas y mezclamos bien y cocemos un minuto más.
  • Mientras de calienta la coliflor, limpiamos las espinacas y las picamos bien finas. Las añadimos a la mezcla y apagamos el fuego. Acabamos el plato con un chorrito de zumo de limón. Mezclamos.
  • Servimos con unas hojitas frescas de albahaca o perejil y espolvoreamos por encima un poco de pimentón dulce.

 

Para esta receta, te puede interesar…

Vitamix Ascent 2500

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque te deja la coliflor bien triturada.

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Sartén SKK

Yo de momento estoy usando la sartén de Castey, que me parece una opción adecuada. De todos modos, he probado varias y las que más me gustan son las sartenes ecológicas SKK, que están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio. Si te intersa, te dejo el enlace aquí para que la encuentres en Conasi.

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Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar la cebolla, o picar las espinacas, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafila como los demás y es más ligero que los de acero.

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