Cómo hacer chucrut

¡Buenas! ¿Cómo va todo?

Hoy te traigo la receta perfecta para iniciarte en el mundo de los fermentados caseros. En este post, vas a aprender cómo hacer chucrut casero, de forma fácil y rápida.

El chucrut, o sauerkraut, no es nada más que col fermentada en salmuera. Es un producto originario de Alemania y se ha hecho muy popular durante los últimos años en el mundo healthy. Básicamente, porque es un alimento súuuper saludable:

  • Al estar fermentado, su contenido en vitaminas se multiplica. El chucrut es especialmente rico en vitamina A, B1, B y C.
  • Mejora la digestión, sobre todo de las proteínas y alimentos ricos en grasa. Por eso en Alemania es típico que se sirva junto a las salchichas.
  • Es un alimento depurativo, pues precisamente ayuda a limpiar los tóxicos acumulados en nuestro organismo.
  • También es un excelente probiótico, ya que contiene bacterias vivas que repueblan nuestra flora bacteriana. En este sentido, es indispensable que en nuestra dieta incorporemos probióticos, del mismo modo que tomamos alimentos ricos en fibra (prebióticos), para mejorar nuestra salud intestinal. [1]
  • Mejora nuestro sistema inmune, al favorecer la microbiota de nuestros intestinos.
  • Es rico en minerales como el calcio, hierro, fósforo y magnesio.

La única contraindicación que conozco es si estás llevando una dieta pobre en sal a causa de la hipertensión u otros problemas relacionados. En este caso, puedes optar por otros probióticos o pasar tu chucrut bajo el grifo antes de consumirlo.

Fuentes de probióticos

[1] Si quieres introducir los probióticos en tu vida, tienes varias opciones: encurtidos de buena calidad (aceitunas, pepinillos, etc.), kéfir de agua, kéfir de leche, yogures naturales, soja fermentada (miso, tamari, tempeh…), té kombucha u otros fermentados.

Entre todos, te recomiendo apostar por los de origen vegetal (encurtidos, chucrut y otras verduras fermentadas, kéfir de agua, yogures veganos, soja fermentada y té kombucha) y siempre sin pasteurizar. Por dos razones básicas: primero, porque no contribuimos a la explotación animal y, segundo, porque nos evitamos algunos de los problemas que puede conllevar el consumo de la proteína del lácteo.

A la hora de escoger chucrut, es mejor que lo compres fresco no pasteurizado (en la sección de refrigerados) o bien te lo hagas tú mism@. Y es que, si lo comemos pasteurizado (el que viene en tarros de cristal) o bien lo cocinamos, perdemos sus propiedades probióticas y parte de sus vitaminas.

La verdad es que es más bien difícil encontrar el chucrut fresco. La única marca que conozco que lo comercialice es Kramer’s Krautboy, y no se encuentra de manera generalizada en las tiendas de productos ecológicos. Por eso, siempre recomiendo hacer el chucrut en casa. ¡Ya verás qué fácil es! Sólo tienes que preparar unos cuantos tarros y, una vez fermentados, los puedes guardar en la nevera e ir usando a medida que los necesites. Vas a tener chucrut para varias semanas, incluso meses 😉

Si necesitas ideas para introducirlo en tu día a día, te cuento. Puedes incorporarlo a tus desayunos, encima de unas tostadas elaboradas con pan de buena calidad (con masa madre y harinas integrales ecológicas), también en tus ensaladas, verduras… y como guarnición en platos principales. Combina la mar de bien con tempeh, cebollas, mostaza, eneldo, manzanas, apio, remolacha, etc. Solo hay que dejar volar la imaginación y le darás ese toque mágico a cualquier elaboración, con ese toque ácido y salado tan particular del chucrut, que me tiene enamorada.

El chucrut clásico se elabora amasando la col con sal, permitiendo que la verdura deje ir todo el líquido, e introduciendo el resultado (col + líquido) en un tarro de cristal. En la versión tradicional, se le añade bayas de enebro y semillas de alcaravea.

Para la versión de hoy, he querido simplificar el proceso. Quiero mostrarte la manera más fácil, rápida y efectiva que conozco para elaborar chucrut casero: preparando una salmuera y metiendo la col en el tarro con la mezcla de agua y sal. Una técnica sencilla y que siempre funciona. Prueba y me cuentas 😉

Vamos a la elaboración paso a paso. Para realizarla, necesitarás:

Ingredientes

  • 1 cucharada de sal marina sin refinar (15 gr)
  • 1 litro agua
  • 1 col verde pequeña o repollo

Utensilios

  • Un tarro grande de cristal hermético estilo Fido, u otros tarros de cristal convencionales de boca ancha
  • Una cazuela grande con agua para esterilizar los botes
  • Un trapo de algodón limpio
  • Una tabla grande de madera
  • Un cuchillo cebollero
  • Un bol de cristal grande para hacer la mezcla del agua con la sal
  • Un plato

Elaboración

  • Primero, ponemos agua a hervir en una cazuela grande y hervimos los botes que vamos a usar durante 5 a 10 minutos, para esterilizarnos. Los retiramos, con la ayuda de una cuchara larga, y los extendemos encima de un trapo de algodón limpio, para que se sequen.
  • Preparamos la salmuera en un cuenco mezclando un litro de agua por 15 gramos de sal marina. Mezclamos bien y dejamos unos minutos que se disuelva la sal.
  • Mientras tanto, sacamos las hojas externas de la col. La cortamos en cuartos, desechamos el tronco del centro y cortamos la col a juliana bien finita.
  • Introducimos la col picada en los tarros de cristal. Apretamos bien y cubrimos con la salmuera. Cerramos los tarros, les ponemos fecha y los colocamos encima de un plato, en un lugar fresco y oscuro.
  • Dejamos fermentar el chucrut durante 2 a 3 semanas, dependiendo de la temperatura exterior. Dos semanas en verano, tres semanas en invierno.
  • Durante el proceso, es posible que vaya saliendo un poco de agua del tarro, efecto de la propia fermentación. Por eso, es importante que hayamos colocado el plato debajo del tarro, así el líquido quedará contenido y lo podremos vaciar fácilmente.
  • Una vez pasado el tiempo de espera, abrimos el tarro y comprobamos que el resultado es perfecto: la col tiene que estar un poco más transparente, crujiente, salada y ácida. Si está blanda o ha aparecido moho, la desechamos directamente (nunca ha llegado a pasarme, la verdad). Si se ha quedado parte de la col por encima de la salmuera, sin estar cubierta de líquido, yo suelo descartar esa primera capa de chucrut, por precaución.
  • Cerramos de nuevo los tarros y los conservamos en la nevera, hasta que vayamos a consumirlos.

Observaciones

  • Es muy importante utilizar una sal marina de primera calidad. Yo uso sal marina sin refinar del Atlántico (es fina y de color blanco), pero puedes usar cualquier otra sal ecológica.
  • Puedes probar de hacer chucrut con todas las variaciones que quieras: con col lombarda u otro tipo de coles, con cebolla, zanahoria, rabanitos, con pasas y canela, con pimienta negra y laurel… En las fotos, puedes ver el chucrut básico y el chucrut de color rosa, con la mezcla de col blanca y col lombarda.
  • Si utilizas un tarro Fido, te recomiendo que no llenes el tarro hasta arriba, a diferencia de cómo lo haríamos con los tarros convencionales (y tal y como te explico en la receta). Con los botes herméticos, dejaremos suficiente espacio arriba sin cubrir, unos 3 o 4 dedos en recipientes grandes, pues se rompería el bote si lo llenáramos demasiado.

Para esta receta, te recomiendo utilizar:

Tarros herméticos

Los tarros Bormioli Fido son los botes clásicos para hacer conservas. Te aseguras que se hace el vacío, por lo que los alimentos se conservan mucho mejor. Te recomiendo este de Amazon que tiene una capacidad de 2 litros, suficiente para la cantidad de la receta.

Cuchillo cebollero Zwilling

Me encanta hacer chucrut con un buen cuchillo cebollero. Y, sin duda, mi favorito es este de la marca Zwilling. Una inversión para toda la vida.

Sal marina sin refinar

Para hacer el chucrut (y para todo), necesitarás una buena sal marina sin refinar. Siempre aconsejo usar una buena sal, que resulte saludable y equilibrada para el organismo. Esta de Soria Natural es la sal básica que utilizamos en casa.

Si quieres descubrir todos los secretos de la fermentación…

Te remito a Nerea Zorokiain, experta en macrobiótica, y su reciente libro Fermentación, la bíblia donde encontrar todos los trucos para fermentar paso a paso.

Y si te ha gustado la receta…

Échale un vistazo a mis recetas dedicadas a las crucíferas:

¿Compartimos la receta? 🙂

Salteado otoñal de kale

¡Muy buenas! ¿Cómo va todo?

Hoy quiero compartir contigo una receta muy muy sencilla pero que, a la vez, es muy interesante porque, como base, tiene LA HOJA VERDE: este delicioso salteado otoñal de kale.

Sí, todos sabemos que debemos introducir más verduras verdes a nuestra alimentación: son súper alcalinizantes, contienen antioxidantes y vitaminas a montones, activan el organismo y limpian hígado y arterias. Pero muchas veces no sabes cómo hacerlo para que formen parte de tu vida, ¿verdad?

Pues bien, el primer truco para introducir este tipo de verduras es, simplemente, tenerla en casa 😊 en variedad y abundancia. Lechugas, espárragos, judías tiernas, variedad de coles, brócoli, espinacas, acelgas, rúcula, hojas de la remolacha o de la zanahoria, calabacín, guisantes frescos… la lista es variadísima y puedes escoger un par o tres a la semana e ir variando en función también de la estación.

Una vez las tienes, la introduces a cada comida (almuerzo y cena), en mayor o menor cantidad, según te pida el cuerpo.  Escaldada, cruda en ensalada, marinada, hervida, al vapor, salteada al wok… El segundo truco: “keep it simple”, menos es más, que dicen. A veces con un simple brócoli hervido al dente, 3 minutos (así conservamos las vitaminas), y un buen hummus te apañas una cena express y sanísima.

Es posible que al principio tengas que aderezar estas verduras con condimentos, especias y/o salsas, porque no tenemos acostumbrado el paladar a estos sabores. Pero en cuanto te adaptes y empieces a notar los beneficios de un buen brócoli hervido, te aseguro que te tendrás antojo de tales manjares por lo bien que te sientan.

Hoy te traigo una receta, un poco más elaborada que el simple hervido, pero que mantiene lo esencial: la verdura verde, en este caso la col kale, es la verdadera protagonista. Es una receta fácil, sana y de sabor intenso (por si estás empezando y no te atreves con el hervido tal cual 😉).

He querido introducirte la kale (aunque seguramente ya habrás tenido el placer de conocerla antes), por su versatilidad y su sabor bastante neutro (aunque tenga el puntito amargo de cualquier hoja verde). Puedes usarla tanto en salteados como en hervidos y batidos, marinada en ensalada o en estofados y sopas.

A mí personalmente me encanta la combinación de kale con levadura nutricional y el punto picante de la pimienta de cayena, como te propongo en la receta… ¡Delicioso! ¿Qué te parece a ti?

En cualquier caso, si no dispones o no encuentras la col kale, puedes hacer igualmente la receta con cualquier otra hoja verde, funcionará bien de todos modos. Simplemente ten en cuenta que algunas requieren más tiempo de cocción que otras (los espárragos tardarán más en cocer que las espinacas, por ejemplo).

Ingredientes (para 2)

  • ½ cebolla grande
  • ¼ boniato grande
  • 5 champiñones
  • 200 gr col kale limpia
  • 1 c.s. levadura nutricional (15 gr)
  • 2 c.s. nueces (60 gr)
  • 2 c.s. granada (40 gr)
  • Zumo de ½ limón
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Un chorrito de AOVE
  • Pimienta negra, pimienta de cayena y comino al gusto

Elaboración

  • En una sartén, salteamos la cebolla cortada a juliana con un chorrito de AOVE durante 5 minutos, a fuego medio/alto.
  • Mientras tanto, pelamos el boniato y lo cortamos a daditos tipo mirepoix. Limpiamos los champiñones y los cortamos a cuartos. Añadimos el boniato y los champis a la sartén y rehogamos hasta que estén las verduras doradas.
  • Vamos limpiando las hojas de kale, le quitamos el tronco y las partimos en un tamaño de unos 5×5 cm. La añadimos a la sartén, bajamos el fuego un poco y dejamos que se ablanden las hojas.
  • Añadimos una pizca de sal, la levadura nutricional y las especias. Dejamos cocer unos 6 minutos.
  • Retiramos del fuego. Añadimos el jugo de limón, los granos de granada y las nueces. Servimos y disfrutamos.

 

Observaciones

  • Puedes añadirle garbanzos y ya tienes tu plato principal en un momento 😊(a mí personalmente me encanta la combinación de col kale con garbanzos).

 

Para esta receta, te será muy útil:

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar frutas y verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

Puedes encontrarlo en Conasi aquí. Y recuerda que tienes un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE al realizar tu primera compra en Conasi.

Sartén SKK

Yo de momento estoy usando la sartén de Castey, que me parece una opción adecuada. De todos modos, he probado varias y las que más me gustan son las sartenes ecológicas SKK, que están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio. Si te intersa, te dejo el enlace aquí para que la encuentres en Conasi.

Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra en Conasi introduciendo el código CNS-NATURALMENTE.

Si te gustan las recetas con kale, te animo a que pruebes estos deliciosos espaguetis con pesto de kale, están para chuparse los dedos 🙂

Ya me contarás qué te ha parecido la receta 😉

Ensalada de wakame

La ensalada de wakame es un clásico de la gastronomía nipona que, cada vez más, se está popularizando en Occidente. Tradicionalmente, se sirve la wakame con un aliño a base de tamari, aceite de sésamo, vinagre de arroz y azúcar.

Para la receta de hoy, he querido ir un poco más allá. Me he inspirado en los sabores tradicionales, sustituyendo el azúcar por melaza de arroz, pero he añadido algunos ingredientes extra para darle mi toque personal. Pepino, maíz, sésamo negro y naranja son los coprotagonistas que acompañan a nuestra alga hoy.

Esta receta resulta muy interesante porque introduce el alga como ingrediente principal, con lo cual vamos a disfrutar de sus múltiples beneficios:

  • Las verduras marinas nos ayudan a eliminar tóxicos de nuestro organismo, incluidos los metales pesados.
  • Contienen un montón de vitaminas y minerales. De hecho, son especialmente ricas en calcio: contienen hasta 10 veces más calcio que la leche, siendo ideales para combatir la osteoporosis y cuando decidimos dejar los lácteos.
  • Son antiinflamatorias y fortalecen el sistema inmunológico.
  • Son ricas en yodo.
  • Favorecen la desinflamación y la pérdida de peso.

En particular, el alga wakame es una de las más depurativas y que más se utiliza en dietas de adelgazamiento, por su alto contenido en agua y por ser prácticamente acalórica.

 

Sin embargo, antes de incorporar las algas a nuestra dieta debemos tener en cuenta sus contraindicaciones. No se deben tomar en caso de:

  • Padecer hipertiroidismo o enfermedades autoinmunes.
  • Tomar algún tipo de medicación inmunosupresora o medicamentos anticoagulantes.
  • Los niños tampoco deberían tomar algas.

 

En los demás casos, incorporar las algas a tu dieta de forma habitual resulta un hábito muy interesante. Y es que, además de beneficiarte de las ventajas que te he comentado, vas a notarte más vital, más limpi@, más joven y con la piel más bonita.

Así que hoy te lanzo una pregunta: ¿ya has incorporado las algas a tu dieta?

Si aún no lo has hecho, la receta de hoy te va a encantar porque es fresca, ligera y se adapta un montón a los primeros calores que estamos viviendo. Una receta, pues, ideal para primavera y verano.

 

Ingredientes (para una persona)

  • 1 trozo de wakame de 10×5 cm
  • 1/3 pepino: la mitad a rodajas finas para decorar y la otra mitad rallado para la ensalada
  • Zumo y ralladura de ½ naranja
  • 2 c.s. maíz dulce ecológico
  • ½ vaso de espinacas frescas o cualquier otra hoja verde
  • Perejil fresco al gusto
  • 1 c.p. tamari
  • Sésamo negro para decorar
  • 1 c.p. melaza de arroz
  • 2 c.p. aceite de sésamo
  • 1 c.p. vinagre de arroz

Elaboración

  • Ponemos el alga a remojo, 5 minutos, en un vaso con agua.
  • La escurrimos, la cortamos a tiras finitas y le damos un segundo remojo. Esta vez, en el zumo de media naranja, y ya con el trocito de pepino rallado. Dejamos 5 minutos más.
  • Escurrimos bien el pepino y el alga y lo mezclamos con la ralladura de naranja, el maíz, las espinacas picadas y el perejil picado.
  • Aliñamos con el tamari, melaza, aceite y vinagre.
  • Servimos acompañado de unas rodajas de pepino finitas, una rodaja de naranja y semillas de sésamo negro.

 

Y ¡voilà! Así de sencillo. Pruébala y me cuentas qué tal 😉

 

Para esta receta, te va a ayudar descubrir:

Wakame ecológica

Para mí, Algamar y Portomuiños son dos muy buenas marcas. Además, nos aseguramos de que las algas sean locales, en particular, de las costas gallegas.

Hoy he utilizado la wakame de Algamar, que puedes encontrar fácilmente en Conasi, haciendo click en este enlace.

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar frutas y verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

Puedes encontrarlo en Conasi aquí. Y recuerda que tienes un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE al realizar tu primera compra en Conasi.

Melaza de arroz ecológica

La melaza de arroz es uno de los sustitutos más saludables que existen al azúcar. Y, en particular, el de La Finestra es uno de los más deliciosos e interesantes a nivel de producción y filosofía de la empresa.

Encuéntrala aquí en Conasi.

Si te ha gustado la receta, comparte, vive y disfrútala 🙂

Te dejo con esta ensalada prensada antiinflamatoria, ideal para empezar tus comidas llenas de vitalidad 😉

Espaguetis de calabacín con pesto de kale

¡Buenos días!

¿Cómo estás?

Hoy te voy a deleitar con esta receta sencillísima pero muy resultona para que disfrutes con todos los sentidos: los espaguetis de calabacín con pesto de kale. Rico, ¿verdad? Son ligeros, gluten free, veganos y muy muy saludables y deliciosos. Además, es una de las recetas que me he puesto a hacer como una loca desde hace unas semanas. Y que me recuerda que la primavera ya está aquí (con lo que me pongo muy pero que muy contenta).

Y tú, ¿has notado también el cambio?

Yo lo he visto claro: las temperaturas han subido, han llegado las lluvias y ese olor tan característico de la vida que nace. Ya veo florecer algunos árboles fruteros y nacer los primeros brotes, hemos salido a coger espárragos, llenado la casa de plantas y flores y sacado el polvo de la Spirali para empezar a devorar espaguetis de verduras con todas las salsas posibles.

Y es que en esta época empiezan a apetecer cada vez más verduras y frutas de la estación en estilos de cocción más suaves y ligeros (también crudos), y en más cantidad. Natural. El cuerpo nos pide que nos adaptemos a la nueva estación y, para ello, necesitamos más verde, más energía madera, más chispa, más energía que nos haga brotar la vida de nuestro interior.

Y para que entres en la nueva primavera por la puerta grande, hoy he preparado para ti este plato que ya se ha convertido en clásico y que va a hacer las delicias de cualquiera. Sí, aquellos que dicen que “no les gustan las verduras” también caen rendidos 😉.

Espaguetis de calabacín para introducir una buena dosis de verdura cruda de una manera deliciosa + pesto vegano de kale para aportarte todos los beneficios de las hojas verdes = chute extra de energía y sabor asegurado.

 

Vamos a por la receta:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 y ½ calabacines
  • 1 y ½ tazas de col kale limpia
  • ½ taza de almendras tostadas
  • ½ diente de ajo
  • 2 c.s. levadura nutricional[1]
  • 1/3 taza de aove
  • 1/3 taza de agua
  • 1/2 c.c. sal marina sin refinar
  • una pizca de pimienta negra recién molida
  • 1 c.p. vinagre de manzana
  • Para decorar: unos tomates secos, aceitunas negras de Aragón y un poco más de levadura nutricional.

 

Elaboración

  • Limpiamos los calabacines, les cortamos las puntas y los hacemos espaguetis con la ayuda de la Spirali. Si no disponemos de este aparato, podemos hacer láminas longitudinales con la mandolina o pelador, juntar unas cuantas (el grosor de 1 o 2 cm) y hacer las tiras manualmente con un cuchillo. Este segundo procedimiento es un poco más lento y complicado. Pero te saca del apuro si tienes antojo de espaguetis de calabacín 😉
  • Ponemos el resto de ingredientes en el vaso de la batidora y trituramos hasta obtener una textura homogénea.
  • Servimos los espaguetis de calabacín con un poco de salsa por encima. Y decoramos con unos tomates secos, unas aceitunas negras y un poco de levadura nutricional.

 

TRUCO:

Lo ideal es que quede una salsa un pelín subidita de sal. Piensa que luego tenemos que aderezar con ella todos los espaguetis. A diferencia de la pasta tradicional, que ya salamos en la cocción, los espaguetis de calabacín no vienen cocinados con sal. De hecho ni los cocinamos. Así que ten en cuenta la pequeña diferencia a la hora de preparar la salsa 😊

 

[1] Levadura inactiva que se utiliza como suplemento por sus múltiples propiedades beneficiosas para el organismo. Encuentra más información aquí.

 

Para esta receta, he usado:

Spirali

De todos los cortadores de verduras que he probado para hacer espaguetis, Spirali es sin duda el que mejor funciona. Un poco más voluminoso que los más pequeños a modo de sacapuntas. Pero vale la pena la inversión en espacio: el resultado es mucho mejor y la elaboración mucho más confortable.

Encuéntralo en Conasi aquí.

batidora-personal-blender-pb-150

Batidora Personal Blender - PB 150

Ideal para triturar pequeñas cantidades (como la del pesto de kale o cualquier salsa), porque las batidoras de vaso suelen quedar demasiado grandes para tal propósito (a no ser que desees hacer cantidades industriales, por supuesto).

Encuéntrala en Conasi haciendo click aquí y acuérdate de que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi con el código CNS-NATURALMENTE.

Espátula de silicona

Para aprovechar todo el pesto al servirlo, será imprescindible una buena espátula de silicona, libre de tóxicos.

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Si te gustan las recetas de salsas, te recomiendo que eches un vistazo a esta mayonesa vegana de aguacate. Para chuparte los dedos 🙂

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Boniato al horno relleno de alcachofas

¡Buenos días!

Hoy te traigo una receta muy especial: un boniato al horno relleno de alcachofas y con una salsa de almendras y cebolla asada que hará las delicias de todos los paladares.

Se trata de una receta que tiene como base las verduras de la estación (¡me encanta el tiempo de las alcachofas!) y, como consecuencia de su elaboración y estilo de cocción, resulta cremosa, dulce, consistente y absolutamente deliciosa 🙂

Para realizarla, me he inspirado en la combinación tan tradicional de la salsa romesco con los calçots, las alcachofas y las patatas, adaptando la salsa y las verduras a la manera que quería (he cambiado las patatas por boniato para evitar la solanácea y los calçots por cebollas).

Puedes utilitzarla para una cena calentita o para un almuerzo especial. Y te propongo que acompañes los boniatos con un poco de rúcula y unos garbanzos rostizados, la combinación resulta muy especial y obtendrás un plato completo (mejor para el almuerzo, en este caso, o para una cena de personas muy deportistas).

Te dejo con la receta, ¡espero que la disfrutes! :

 

Ingredientes (para 4 personas)

Para los boniatos:

  • 4 boniatos medianos/pequeños
  • 1 cebolla
  • 4 alcachofas
  • 50 ml de vino tinto
  • Un chorrito de aove
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • ½ c.c. ajo en polvo
  • 1 c.c. orégano
  • Un poco de perejil fresco para decorar

Para la salsa de almendras y cebolla asada:

  • 100 gr almendras tostadas y peladas
  • ½ diente de ajo
  • ½ cebolla al horno
  • 60 gr de aove
  • 40 gr de agua
  • 1 c.s. vinagre de manzana
  • 1 c.c. pimentón ahumado
  • Una pizca de sal marina

 

Elaboración

  • En una bandeja de horno cubierta de papel parafinado, disponemos los boniatos limpios y media cebolla con piel. Horneamos a 200 ºC durante 30 minutos.
  • Mientras tanto, salteamos una cebolla picada en una sartén con un chorrito de aove, durante 7 minutos, y a continuación añadimos los corazones de las alcachofas, laminados. Salteamos unos minutos más, añadimos la sal, las especies y un chorrito de vino tinto. Dejamos que reduzcan las verduras y que queden doraditas.
  • Sacamos las verduras del horno. Cortamos los boniatos por la mitad longitudinalmente, los vaciamos y añadimos la pulpa a la sartén con la cebolla y las alcachofas. Salteamos junto unos minutos más para que se integren los sabores y volvemos a llenar los boniatos con la mezcla. Hornamos 10 minutos más a 200ºC.
  • Mientras se acaban de hacer los boniatos, preparamos la salsa poniendo todos los ingredientes en el vaso de la batidora y triturándolo todo hasta obtener una crema homogénea, pero con grumos.
  • Servimos los boniatos con un poco de salsa por encima y el perejil picado.

Bon appetit!

 

Para esta receta, te recomiendo usar:

Sartén ecológica

Las sartenes ecológicas SKK están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio, de calidad superior. Además, puedes elegir entre 13 tamaños diferentes. Encuéntrala aquí.

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Bandeja de cristal para horno

Para hornear los boniatos, la cebolla y todo lo que te apetezca. Está hecha de vidrio borosilicato, material que no desprende tóxicos y es altamente resistente al calor. Encuéntrala en Conasi aquí.

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Batidora Vitamix Ascent 2500i

Para hacer la salsa de almendra y todo lo que se te ocurra (ideal también para tus mantequillas de frutos secos). Una de las mejores batidoras del mercado. Encuéntrala en Conasi aquí.

Si te gustan las recetas al horno, te recomiendo que eches un vistazo a mi versión favorita de los canelones de toda la vida: unos deliciosos canelones veganos con el relleno hecho a base de lenteja roja y anacardos. Para chuparte los dedos 😉

 

Y, si te ha gustado la receta, te animo a que la compartas con tus seres queridos. Porque compartir es vivir 🙂

Ensalada prensada antiinflamatoria

¡Buenos días! Hoy quería compartir contigo esta receta de ensalada prensada de col lombarda, calabacín y zanahoria, que me encanta por los siguientes motivos: Porque es una manera muy sencilla de tomar un chute de verduras, rápida y fácil. Al no precisar de fuego, se mantienen más las vitaminas y propiedades de los ingredientes. La […]