Crema de espárragos

Hoy quiero compartir contigo una súper receta con la que te vas a empapar de todo el sabor de la primavera: la crema de espárragos. Es una elaboración fácil y rápida, de color verde intenso, con un toque depurativo y que a la vez resulta reconfortante, por servirse en crema calentita. Si lo prefieres, también puedes tomarla fría, está igualmente deliciosa.

El espárrago es una verdura muy mediterránea y muy interesante a nivel terapéutico, pues además de ser muy rica en vitaminas y minerales, facilita la eliminación de líquidos por sus propiedades diuréticas, regula el tránsito intestinal (es muy rica en fibra), es depurativa y favorece nuestro sistema inmune.

 

 

 

Me encanta tomar los espárragos en crema porque:

 

  • Es una manera muy sabrosa de incorporar esta verdura verde y de darle el protagonismo que se merece. ¡Pura celebración de la primavera!
  • Al ser una verdura de rápida cocción, es una crema que tienes lista en 20 minutos.
  • Es una receta vegana (100% vegetal), y muy ligera y saludable.
  • Los espárragos conservan muy bien sus nutrientes pues le damos una cocción muy corta.
  • Resulta una base muy interesante para una cena deliciosa. La puedes acompañar con un huevo ecológico poché y consigues un maridaje perfecto.
  • Para prepararla, sólo necesitas una buena batidora, una cazuela y 3 ingredientes básicos (además de los aliños típicos y poquito de limón y menta, si lo deseas).
  • Con el método que te enseño, no vas a necesitar nata ni leche para darle sabor ni textura a tu crema de espárragos. Salteando primero las cebollas y añadiendo un poco de calabacín, vamos a obtener un resultado cremoso y aterciopelado que te va a conquistar.

Si quieres descubrir todos los trucos para conseguir una crema de verduras perfecta, te enlazo a la entrada de mi crema de coliflor y champiñones, donde vas a encontrar el paso a paso detallado y un montón de consejos y recursos para unas cremas de rechupete.

Te dejo con la receta:

 

CREMA DE ESPÁRRAGOS

Ingredientes (para 2 personas)

 

  • 1 cebolla
  • 1 manojo de espárragos – 25 unidades (250 g con los tallos fuera)
  • ½ calabacín, ecológico y con piel (100 g)
  • 1 y ½ vaso de agua
  • 1 c.c. sal marina
  • 5 hojas de menta (opcional)
  • Una pizca de pimienta negra recién molida
  • Un chorrito de AOVE
  • Un chorrito de vinagre de manzana o zumo de limón

 

Elaboración

 

  • Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. En una cazuela, la salteamos durante 10 minutos, a fuego medio, sin tapa y con un chorrito de AOVE.
  • Añadimos el agua, la sal, tapamos, subimos a fuego fuerte y dejamos que rompa a hervir.
  • Mientras tanto, limpiamos el calabacín y los espárragos. Con un pelador, pelamos las puntas de los espárragos, que guardaremos para la decoración. Calcula que tendremos suficiente con las puntas de la mitad de los espárragos. Reservamos nuestros “tallarines” de espárrago en un bol con un chorrito de vinagre de manzana o zumo de limón. Los dejamos marinando.
  • Cortamos el calabacín y los espárragos que nos quedan a trozos medianos. Los añadimos a la cazuela cuando ya esté todo hirviendo y dejamos cocer durante 5 minutos. Apagamos el fuego, añadimos las hojas de menta y la pimienta. Trituramos con una batidora potente.
  • Servimos en plato hondo con los tallarines de espárragos en un montoncito en el centro, a modo de decoración.

 

 

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Vitamix Ascent 2500i

La auténtica responsable de que la crema de espárragos quede tan fina que ¡hasta hace burbujitas! La Vitamix es una batidora perfecta para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque no hay hilo de espárrago que se te resista. Es la batidora, con diferencia, que más finos deja los batidos y las cremas 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Tabla de madera de olivo

Para cortar la cebolla, calabacín y espárragos, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

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Ollas SKK para vitro y gas

Por su antiadherente libre de PFOA ni metales pesados, con las ollas SKK cocinas con total confianza sin desprender tóxicos a los alimentos.

Distribuyen el calor rápida y uniformemente tanto en la base como en las paredes. Esto permite perfectos resultados en la cocción y mayor eficiencia energética.

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Y, si te ha gustado esta crema de espárragos…

Te animo a echar un vistazo a estas cremas y sopas de origen 100% vegetal, deliciosas y saludables con las que hacerte la boca agua:

 

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Sopa de remolacha

Sopa borsch vegana 

[RECETA PATROCINADA POR CONASI]

Esta sopa de remolacha, conocida como sopa borsch o borscht, es una sopa de verduras original de Ucrania, y muy extendida a lo largo de la Europa oriental y central.

Elaborada a partir de remolacha como su elemento estrella, que le confiere su característico color rojo, esta sopa de remolacha suele servirse con crema agria y admite un sinfín de variaciones. Dentro de los ingredientes más típicos para esta sopa, encontramos zanahorias, col, patatas, nabo, setas, cebolla, tomate, puerro, carne e incluso las alubias.

A mí me encanta elaborar la sopa de remolacha en su versión vegana. No me complico demasiado, así que para la receta de hoy he optado por una opción clásica, con verduras de temporada. Es calentita y reconfortante, y tiene ese toque especial que se lo confiere el yogurt de soja ecológico natural, para darle ese toque cremoso final. Además, no solo le añadimos cremosidad con el yogurt, sino que, al ser un producto fermentado, esta sopa se convierte en una receta probiótica.

Es la opción ideal para los días en que apetece una sopita calentita con un toque refrescante al final. Su color, tan llamativo, la hace perfecta para alegrar cualquier comida e incluso para compartir cuando tienes invitados. A mí me gusta especialmente para las cenas, pues es reconfortante, hidratante y acogedora.

Si quieres descubrir esta increíble sopa…

… donde te enlazo con la entrada de la receta en el blog de Conasi.

¡Ah! Y recuerda que, si te apetece comprar algo en la página web de Conasi, tienes un descuento del 5% en tu primera compra, utilizando el código de descuento CNS-NATURALMENTE.

 

Y si te ha gustado la receta…

Te recomiendo que le eches un vistazo a estas deliciosas sopas y cremas que tienes en el blog:

 

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Crackers sin gluten con semillas

Hoy te traigo una receta que hacía mucho tiempo que quería compartir porque es una de aquellas elaboraciones que siempre triunfan en fiestas y celebraciones especiales: estos deliciosos crackers sin gluten con semillas, perfectos para acompañar todo tipo de salsas y patés vegetales.

Hacía bastante tiempo que andaba buscando una receta de crackers (o tostaditas o galletas saladas) bien rica. Con semillas, pero también con algo de harina: que no fuera al 100% semillas y que tuviera harinas ecológicas sin gluten. Y es que, si queremos elaborar masas sin gluten y queremos que nos queden bien amalgamadas, nada mejor que aprovecharnos del poder de semillas como la chía o el lino (y el psyllium para panes, por supuesto), para lograr ese efecto aglutinante que tanto nos interesa.

Esta receta, inspirada en los crackers de maíz y semillas de Blueberries and Olives, ha sido una auténtica revelación. Y, la verdad, es tan rica que cuando preparo estos crackers en casa, simplemente vuelan.

A mí me encanta acompañar los patés vegetales con crudités vegetales (los bastoncitos de zanahoria, apio y calabacín son mis favoritos) y, de hecho, creo que son la opción más saludable. Pero también es cierto que, de vez en cuando, el cuerpo – o la familia o la celebración misma – requiere algo con una base más nutritiva, más rica en cereales y grasas de buena calidad. Y estos crackers con semillas son una deliciosa solución, tanto para untar como para picotear.

También puedes utilizar estos crackers simplemente como snack, para merendar o a media mañana, cuando tienes antojo por textura crujiente. Y, como son caseros, elaborados con ingredientes sin refinar, de origen vegetal y ecológicos, son 100% saludables y una buena fuente de minerales y grasas de buena calidad, en especial de omega-6 y omega-9.

En esta receta, he utilizado harina de arroz integral y harina de trigo sarraceno, una combinación que me encanta para elaborar masas sin gluten. Pero puedes cambiar la harina de trigo sarraceno por otra harina de tu elección. Queda muy bien con maíz, pero también puedes servirte de harinas como la de mijo, avena o quinoa, por ejemplo.

Para elaborar estos crackers, sólo necesitas una batidora de vaso (tipo Vitamix, mi favorita, o Thermomix) o un procesador de alimentos, y un horno. Una vez hechos, puedes conservarlos hasta 4 días en un tarro hermético de cristal. Y, si se han reblandecido, simplemente les das un toque en la tostadora antes de consumir y listos. De todos modos, no creo que aguanten tanto tiempo, porque ¡realmente son de vicio!

Para la receta, necesitarás:

Ingredientes (para una bandeja de horno)

  • 125 g harina de arroz integral
  • 125 g harina de trigo sarraceno
  • 2 c.s. pipas de girasol
  • 2 c.s. sésamo
  • 1 c.s. semillas de chía
  • 1 c.s. lino
  • 130 g agua
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • 50 g AOVE

Elaboración

  • En el vaso de la batidora, incorporamos todas las semillas y la sal. Trituramos hasta que queden solamente algunos grumos. A mí me gusta que quede un poco de textura y que se noten un poco las semillas.
  • Añadimos las harinas y el aceite y mezclamos a velocidad media. Finalmente, vamos añadiendo el agua poco a poco, hasta obtener una consistencia espesa, de masa. Reservamos 10 minutos, para permitir que las semillas de lino y chía suelen todo su mucílago.
  • Mientras tanto, calentamos el horno a 200ºC (sin ventilación). En una mesa de trabajo, colocamos un papel de horno con la masa encima. Cubrimos con otro papel de horno y estiramos con un rodillo, hasta que la masa esté bien extendida por toda la superficie. Si sobra masa por algún lado, podemos sacar la masa sobrante y colocarla en las esquinas o donde necesitemos más masa, de manera que al final tengamos cubierto todo el rectángulo de papel de manera homogénea.
  • Sacamos el papel de encima. Pasamos la masa con el papel de abajo, con cuidado, a la bandeja del horno.
  • Con un cuchillo, cortamos la masa dándole la forma de crackers. Podemos hacer rectángulos (como en la foto), cuadrados o triángulos. También podemos no cortarlos en este punto y hacerlo después del horno, manualmente, rompiendo la masa crujiente, y así quedarán con una forma irregular.
  • Horneamos durante 18 a 20 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Iremos mirando que no se nos quemen los laterales.
  • Sacamos del horno y dejamos que se enfríen. Los partimos por las líneas y los guardamos en un pote de cristal, donde aguantarán crujientes un par de días. A partir del tercer día, si están blandos, puedes calentarlos un poco en la tostadora antes de consumir.

 

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Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

Vitamix Ascent 2500i

La verdad es que una buena batidora Vitamix es perfecta para esta receta, porque necesitas una batidora potente para poder triturar semillas pequeñas como las de chía o lino.

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Además, ahora y hasta el 30 de abril de 2019 tienes la súper promoción: un descuento de 50€ al comprar tu Vitamix en Conasi con el código VITAMIX-LAURA. Toda la info aquí.

Rodillo de amasar

Perfecto para aplanar nuestra masa de manera uniforme. Este me gusta mucho, por su acabado profesional. Además, está fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace fácil de usar e ideal para dar forma a las nuestra masa y a cualquiera que se te ponga por delante. 

Puedes encontrarlo en Amazon siguiendo este enlace.

Y, si te ha gustado la receta…

Puedes acompañar estos crackers con nuestros patés y untables:

Y, si te apetece experimentar con masas sin gluten, ¿qué te parece este pan de trigo sarraceno sin gluten? Es fácil de hacer y no lleva ni harinas ni levaduras.

 

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Macarrones con queso vegano

Hoy te traigo una receta de pasta nutritiva y muy sabrosa que hará las delicias de cualquier paladar: los macarrones con queso vegano. Te resultarán especialmente irresistibles si eres de los que se derriten por unos buenos macarrones con una salsa cremosa y reconfortante, de aquellos que se funden en la boca.

Estos macarrones con queso vegano son una adaptación de los famosos mac and cheese norteamericanos: una receta súper popular en Estados Unidos, Canada e Inglaterra, que consiste en macarrones bañados en una salsa de queso, con la variedad cheddar como uno de sus principales ingredientes.

En la receta tradicional, los macarrones suelen servirse gratinados al horno. Pero también suelen encontrarse cocinados y servidos en una cacerola. En la versión que te propongo, la más rápida, se sirve el plato directamente de la cazuela. Sin embargo, te cuento también cómo puedes hacerlo para servir tus macarrones gratinados.

Para la salsa de queso vegana, he utilizado coliflor, zanahoria y anacardos como base. Y, la verdad es que, cuando lo pruebes, ni te vas a acordar que lleva verduras como ingredientes principales. Así, verás que es una receta perfecta para los más pequeños de la casa, para introducir verduras de manera más que disimulada 😉

En cuanto a la pasta, he escogido unos macarrones de trigo sarraceno. Me encanta la combinación trigo sarraceno + coliflor. Por eso ha resultado tan sencillo escoger esta variedad de pasta. Pero en realidad puedes usar cualquier tipo de macarrones. En América, son muy populares los elbow macaroni para esta receta (literalmente: macarrones “codo”). Sin embargo, en España no se encuentran con facilidad. Lo más parecido que puedes encontrar es la pasta tiburón.

A mí me gusta utilizar macarrones ecológicos integrales o bien otras variedades con harinas sin gluten. Me parecen mucho más digestivos e interesantes que los que se elaboran con harinas refinadas. Además, al utilizar alimentos integrales, con su germen y su fibra, la asimilación es mucho mejor, más lenta, y te aporta energía de larga duración y de mayor calidad. Vaya, que es la opción más saludable.

Esta receta de macarrones con queso me encanta porque es:

  • Cremosa
  • Saciante
  • Nutritiva
  • Calentita, ideal para días fríos de otoño e invierno
  • Acogedora
  • Muy comfort food
  • Con sabor a queso de verdad

Así que, sin más que añadir, te dejo con la receta con la que conquistarás a todo el mundo:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 vaso de coliflor en florecillas (110 gr)
  • ½ zanahoria mediana
  • ½ vaso de anacardos crudos o almendra cruda (65 gr) + agua para remojar
  • ¼ vaso levadura nutricional + un poco más por encima
  • 1 c.s. vinagre de manzana
  • ½ vaso de agua de hervir las verduras
  • 2 c.s. AOVE
  • ½ c.c. sal marina sin refinar
  • 1 c.c. ajo en polvo
  • 1 c.p. cebolla en polvo o deshidratada
  • ½ c.c. cúrcuma en polvo
  • Una pizca de pimienta negra recién molida
  • 250 gr macarrones eco (yo he utilizado los de trigo sarraceno)
  • Perejil fresco para decorar

Elaboración

  • Dejamos a remojo los anacardos la noche anterior. Si te has olvidado, puedes dejarlos a remojo con agua hirviendo una vez empieces con la receta 😉
  • En una cazuela, ponemos a hervir agua abundante, con una pizca de sal. Una vez arranque a hervir, echamos la coliflor y la zanahoria. Dejamos cocer las verduras durante 15 minutos. Las retiramos con una espumadera y sacamos también ½ vaso de agua, que utilizaremos para la salsa.
  • Devolvemos la cazuela al fuego, dejamos que arranque a hervir de nuevo, e introducimos los macarrones. Dejamos cocinar el tiempo que indique el paquete. A mí me gusta dejarlos al dente 😊
  • En un recipiente apto para batidora de brazo o en tu personal blender, ponemos las verduras, los anacardos escurridos y el resto de los ingredientes para la salsa. Trituramos y reservamos. Si quieres, puedes alargar la salsa con un poco más de agua o incluso con bebida vegetal, especialmente si vas a gratinar tus macarrones.
  • Mezclamos los macarrones con la salsa y servimos con un poco de perejil fresco por encima. Si lo deseas, puedes ponerlos en una bandeja de horno, espolvorearlos con levadura nutricional y gratinarlos unos minutos a máxima temperatura.

 

Observaciones

  • Si vas a gratinar tus macarrones con queso, te recomiendo que alargues un poco la salsa para hacerla más líquida y dejes los macarrones más al dente de lo habitual. Así, con la segunda cocción al horno, estos van a poder cocer un poco del líquido de la salsa para terminar de cocinarse.
  • Te recomiendo que acompañes este súper plato de pasta con una fresca ensalada variada o una buena dosis de verduras cocidas levemente.
  • Si quieres hacer la receta más rápida, cuece las verduras al mismo tiempo que la pasta. Puedes hacerlo en dos ollas distintas o bien cocinar las verduras unos minutos y luego echar la pasta, de manera que las verduras y los macarrones estén cocidos al mismo tiempo. Prepara todos los ingredientes para la salsa en un recipiente, de modo que cuando las verduras estén cocidas sólo tengas que añadir estos últimos ingredientes y triturar.

 

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Ollas SKK para vitro y gas

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Batidora Personal Blender - PB 150

Ideal para triturar pequeñas cantidades (como la de nuestra salsa de queso vegana), porque las batidoras de vaso suelen quedar demasiado grandes para tal propósito (a no ser que desees hacer cantidades industriales, por supuesto). También van muy bien para las salsas las batidoras de brazo convencionales 🙂

Encuéntrala en Conasi haciendo click aquí y acuérdate de que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi con el código CNS-NATURALMENTE.

Cuchara de madera de olivo

Para remover la pasta, una cuchara de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en cualquier cocina.

Esta de Conasi me encanta porque está elaborada con madera ecológica, maciza y sin tratar. Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

 

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¿Compartimos la receta?

Sopa depurativa

 

Muy buenas, ¿qué tal estás?

Hoy te traigo una receta perfecta para desintoxicar el cuerpo después de los excesos navideños y, por supuesto, siempre que sientas que lo necesitas 😉 Esta sopa depurativa es especialmente indicada cuando aún hace frío fuera y apetecen caldos y recetas calentitas.

Es una sopa de verduras básica, elaborada con las verduras más detox, y aderezada con aquellos súperalimentos que más nos ayudan a desintoxicar nuestro organismo.

Y me encanta porque:

  • Descongestiona, desinflama y ayuda a eliminar las mucosidades.
  • Es de origen 100% vegetal y 100% saludable.
  • Calienta y a la vez regenera, limpia y tonifica.
  • Es muy fácil de hacer y no requiere de tu atención por más de 10 minutos.
  • Tiene ese toque ácido del limón que combina tan bien con el jengibre y la cúrcuma.
  • Es digestiva, ligera e hidratante.

Si has estado comiendo en exceso (en especial grasas y proteínas de origen animal, además de alcohol, harinas refinadas y/o azúcar) y te apetece limpiarte a través de la alimentación, esta sopa es, simplemente, ¡la receta perfecta!

Al llevar sólo verduras (sin proteína vegetal ni fideos ni cereal integral), es mucho más ligera que sus compañeras las sopas más completas y resulta ideal cuando tu cuerpo te pide VOLVER a la verdura. Imagino que ya sabes de qué te hablo, ¿verdad? 😉

Por supuesto, puedes cambiar las verduras por otras de tu elección, pero te recomiendo estos ingredientes en particular por sus múltiples beneficios:

  • Puerro: es diurético, depurativo y antiinflamatorio. Ayuda a disminuir la tensión arterial elevada, a combatir los resfriados y mejorar las afecciones del sistema respiratorio.
  • Nabo: verdura depurativa por excelencia, es rica en fibra y contribuye a descargar las grasas acumuladas, a mejorar las defensas y a fomentar nuestro sistema inmune.
  • Shiitake: alimenta las defensas y protege el corazón, ayuda a eliminar grasas y colesterol de nuestro cuerpo.
  • Apio: verdura ligera y suave, aromática y saciante, es diurética, depurativa, digestiva y beneficia la salud cardiovascular.
  • Brócoli: verdura con propiedades anticancerígenas, es rica en vitamina C, hierro, clorofila y ácido fólico y estimula la depuración hepática.
  • Wakame: remineraliza y alcaliniza, es una importante fuente de yodo, fósforo, hierro y calcio, lo que contribuye a mantener huesos y dientes sanos. Es saciante y baja en kcal, lo que la hace ideal para mantener o perder peso.
  • Jengibre: de sabor picante, esta raíz oriental es perfecta para aromatizar nuestra sopa y, además, es antiinflamatoria, antioxidante, antiséptica, favorece la digestión y calienta el organismo, pues estimula la circulación, en especial la periférica. También estimula la pérdida de peso, al movilizar la energía del cuerpo.
  • Cúrcuma: raíz con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas; tonifica, favorece las digestiones y estimula la secreción de bilis. Combinada con pimienta negra, se potencian sus efectos antiinflamatorios.
  • Limón: rico en vitamina C, este mágico cítrico depura, alcaliniza e hidrata, potencia el sistema inmune y ayuda a limpiar nuestro hígado.
  • Perejil: aligera las digestiones, refresca y estimula la pérdida de peso, como otras hierbas aromáticas. Aporta vitamina C, hierro y es muy diurético.

Vamos con la receta:

 

Ingredientes (para 3-4 personas)

  • ½ puerro
  • 6 setas shiitake frescas (también puedes utilizar shiitake secos o cualquier otra seta)
  • ½ rama de apio
  • un chorrito de AOVE
  • 1 litro de agua
  • un trozo de alga wakame de 5 x 5 cm
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • un trozo de jengibre de 3 cm
  • 1 nabo pequeño
  • 1 vaso de brócoli cortado a florecitas pequeñas
  • ¼ c.c. pimienta negra
  • 1 c.p. cúrcuma
  • 2 c.s. tamari
  • Jugo de ½ limón
  • un puñado de perejil fresco

 

Elaboración

  • En una cazuela grande, salteamos el puerro cortado a juliana fina, con un pequeño chorrito de AOVE, a fuego medio, durante unos 3 minutos.
  • Mientras tanto, limpiamos las setas y las cortamos a juliana. Las añadimos al puerro y salteamos unos minutos más, hasta que estén doradas las verduras.
  • Cortamos el apio a juliana y la añadimos a la sopa. Salteamos un minuto más.
  • Añadimos al cazo 1 litro de agua, un trozo de alga wakame, una pizca de sal, y el jengibre cortado a rodajas gruesas. Subimos el fuego al máximo y esperamos que empiece a hervir. Bajamos el fuego a llama media y dejamos cocer durante 10 minutos.
  • Mientras se cuece la sopa, pelamos el nabo y lo rallamos, cortamos el brócoli a florecitas y lo limpiamos bien. Añadimos el nabo y el brócoli, una vez pasados los 10 minutos, y dejamos hervir entre 2 y 3 minutos más. Apagamos el fuego.
  • Con el fuego ya apagado, rectificamos de salado añadiendo un par de cucharadas de tamari, e incorporamos el jugo de ½ limón, la cúrcuma molida y la pimienta. Servimos con un poco de perejil fresco picado.

 

Observaciones

  • Si eres más exigente con el uso del aceite en la cocina depurativa, te recomiendo que sustituyas el aceite de oliva virgen extra por aceite de sésamo virgen de primera presión en frío (sin tostar) o bien que realices el primer salteado en agua en vez de aceite.

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Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar las verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

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Y, si te ha gustado la receta…

¿Te apetecen otras sopas y recetas depurativas? Aquí te dejo con algunas ideas que te pueden gustar:

 

¿Compartimos la receta?

Chocolate de algarroba a la taza

¡Muy buenas!

¿Cómo va todo?

Aprovecho que hace unas semanas impartí un taller sobre cocina saludable con algarroba, para el Espai Ebre Km0, del Ajuntament d’Amposta, para compartiros una de las recetas que más triunfaron en la sesión: el chocolate de algarroba a la taza.

Una receta sencilla, rápida y perfecta para cualquier tarde de otoño e invierno, cuando apetece algo calentito que nutra y refuerce. Además, sabes que está hecho con los mejores ingredientes. Así que es muuucho más saludable que el chocolate a la taza convencional: sin lácteos, sin azúcar. Y sólo necesitas 4 ingredientes base (+ algún extra opcional) que fácilmente tendrás en casa.

Antes de empezar con la receta, te quería presentar un poquito a nuestra amiga la algarroba, que es no es más que el fruto del árbol llamado algarrobo. Resulta que desde hace miles de años que ha estado vinculado al paisaje de la costa mediterránea. ¿No tienes memorias, de cuando eras peque, de ir al campo y chupar una vaina de algarroba?

Sí, desde siempre la algarroba ha estado en nuestros campos (los que están más cerquita del mar Mediterráneo). Y, de hecho, España es el país con más producción de algarroba a nivel mundial. Aunque también goza de mucha popularidad en otras partes del mundo, como Argentina, Perú, Marruecos y varios países mediterráneos.

La algarroba pertenece a la familia de las leguminosas, y tiene forma de vaina de color marrón oscuro que contiene, a su vez, una tierna pulpa y las semillas, más duras. Para obtener la harina de algarroba, que es el modo en el que más se suele encontrar la algarroba para consumo humano, se separa la pulpa, se tuesta y se tritura hasta obtener el polvo que conocemos.

Con las semillas, se elaboran otros preparados también muy interesantes, como la goma de garrofín, que actúa como gelificante natural y es conocido en el mercado como E-410.

Propiedades

Lo que, sin duda, me parece más interesante de este fruto es, por un lado, que es local, con lo cual con su elección favorecemos un consumo consciente. Y, por otro lado, sus beneficios para nuestro organismo:

  • Y es que, a diferencia del cacao, la algarroba no contiene teobromina y, por lo tanto, no excita ni resulta adictiva. Es perfecta para toda la familia y, en especial, para los más pequeños de la casa. Si notas que a tu hij@ le excita el cacao/chocolate, te recomiendo que evites el cacao a partir de cierta hora de la tarde y optes por elaboraciones, más suaves, a partir de la algarroba.
  • A diferencia del cacao, no contiene ácido oxálico, que inhibe la absorción de hierro y calcio.
  • Además, la algarroba es muy baja en grasas, en comparación con su compañero el cacao. Ideal para quien siga una dieta pobre en grasa.
  • También es muy rica en taninos, con lo cual tiene un gran poder astringente. Perfecto para casos de gastroenteritis y diarreas.
  • Su sabor es dulce, con lo cual no necesitaremos añadir tanto endulzante como si usáramos cacao en polvo. Puedes utilizarla como sustituto del cacao en cualquier receta. Sólo te recomiendo empezar con menos cantidad de dulce e ir añadiéndole el endulzante poco a poco, hasta encontrar su punto.

Hoy empezamos con una receta bien sencilla para ir familiarizándonos con ella, si es que aún no la conoces: la algarroba a la taza, un «chocolate caliente» ideal para estos días tan fresquitos. 😉 Funciona de maravilla como merienda, es vegana, sin gluten, sin edulcorantes refinados. Y además con todos los beneficios de la algarroba (por supuesto, también la puedes hacer cambiando la harina de algarroba por cacao en polvo puro).

Pues bien, te dejo con la receta:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 2 tazas de bebida vegetal de arroz (500 gr)
  • dos cucharadas de harina de arroz integral (20 gr)
  • 2 cucharadas de harina de algarroba (20 gr)
  • Una pizca de canela en polvo o una rama de canela en rama
  • de una a dos cucharadas de melaza de arroz (25-50 gr)
  • Nata de coco (opcional) a partir de una lata de leche de coco ecológica para decorar, o bien un poco de chocolate negro eco laminado

Elaboración

  • Si queremos preparar nata de coco, tendremos que poner la lata de leche de coco a la nevera la noche anterior. Así se separa la parte sólida de la parte líquida.
  • Para preparar la algarroba a la taza, empezamos poniendo a calentar una taza y media de bebida vegetal en un cazo, al fuego.
  • Mientras tanto, mezclamos en un bol la media taza de bebida de arroz que quedaba, la harina de arroz, la harina de algarroba, la melaza y la canela. Y lo batimos todo con las varillas.
  • Cuando la leche del cazo empiece a hervir, introducimos la mezcla que tenemos en el bol. Y vamos mezclando con las varillas, hasta que empiece a hervir y espesar. Dejamos hervir a fuego suave mientras vamos removiendo durante unos 2 minutos. Apagamos el fuego y servimos.
  • Si vamos a decorar con nata de coco, sacamos la lata de la nevera. Ponemos la parte sólida (la de arriba) en un bol, y batimos con unas varillas o, si tienes unas varillas eléctricas, mucho mejor con ellas, hasta formar una nata montada. Si preferimos decorar con chocolate, simplemente tenemos que hacer las láminas con un cuchillo, cortando bien finito el chocolate.

Observaciones

  • Puedes cambiar la bebida de arroz por cualquier leche vegetal de tu agrado. En este caso, posiblemente tendrás que ajustar la cantidad de dulce que añades a tu algarroba a la taza. Y es que la leche de arroz es bastante más dulce que otras, como la de avena o la de soja natural.
  • Puedes cambiar la canela en polvo por chile en polvo o la raspadura de media vaina de vainilla. A mí, personalmente, me encanta el chocolate con chile 🙂
  • También puedes cambiar la melaza de arroz por tu endulzante favorito. Te recomiendo este en particular porque es muy suave y bastante equilibrado. Si usas, por ejemplo, sirope de ágave, tendrás que utilizar mucha menos cantidad, porque su poder endulzante es enorme.

 

Para esta receta, te puede interesar…

Batidor de varillas

Este batidor de varillas de silicona platino, de la marca Lurch, es una gran opción, porque el material es seguro, y es muy cómodo de usar y limpiar. Lo puedes encontrar en Conasi aquí, y si es tu primera compra, tendrás un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE.

Olla SKK de calidad superior

SKK es una marca en quien confío plenamente. Porque sus ollas y sartenes están fabricadas con materiales libres de tóxicos y sin PFOA. Esta que te enlazo aquí es el modelo pequeño, indicado para todo tipo de cocinas excepto inducción. Tienes un montón de tamaños y toda una gamma especial para inducción.

Bol de acero inoxidable

Me gustan los boles de acero inoxidable porque son libres de tóxicos y mucho más cómodos de manejar que los de vidrio. Por eso, para cocinar uso boles de acero inoxidable, como estos de «A slice of green», fabricados en acero inxocidable de la mejor calidad — los puedes encontrar aquí. Y, para servir, prefiero un bonito bol de cristal, como este de aquí.

Y si te ha gustado la receta…

Seguro que te van a gustar estas recetas dulces y a base de cacao. Te recuerdo que puedes cambiar el cacao por algarroba siempre que quieras ;):

 

¿Me echas una mano y compartimos la receta? 😉

Cómo hacer chucrut

¡Buenas! ¿Cómo va todo?

Hoy te traigo la receta perfecta para iniciarte en el mundo de los fermentados caseros. En este post, vas a aprender cómo hacer chucrut casero, de forma fácil y rápida.

El chucrut, o sauerkraut, no es nada más que col fermentada en salmuera. Es un producto originario de Alemania y se ha hecho muy popular durante los últimos años en el mundo healthy. Básicamente, porque es un alimento súuuper saludable:

  • Al estar fermentado, su contenido en vitaminas se multiplica. El chucrut es especialmente rico en vitamina A, B1, B y C.
  • Mejora la digestión, sobre todo de las proteínas y alimentos ricos en grasa. Por eso en Alemania es típico que se sirva junto a las salchichas.
  • Es un alimento depurativo, pues precisamente ayuda a limpiar los tóxicos acumulados en nuestro organismo.
  • También es un excelente probiótico, ya que contiene bacterias vivas que repueblan nuestra flora bacteriana. En este sentido, es indispensable que en nuestra dieta incorporemos probióticos, del mismo modo que tomamos alimentos ricos en fibra (prebióticos), para mejorar nuestra salud intestinal. [1]
  • Mejora nuestro sistema inmune, al favorecer la microbiota de nuestros intestinos.
  • Es rico en minerales como el calcio, hierro, fósforo y magnesio.

La única contraindicación que conozco es si estás llevando una dieta pobre en sal a causa de la hipertensión u otros problemas relacionados. En este caso, puedes optar por otros probióticos o pasar tu chucrut bajo el grifo antes de consumirlo.

Fuentes de probióticos

[1] Si quieres introducir los probióticos en tu vida, tienes varias opciones: encurtidos de buena calidad (aceitunas, pepinillos, etc.), kéfir de agua, kéfir de leche, yogures naturales, soja fermentada (miso, tamari, tempeh…), té kombucha u otros fermentados.

Entre todos, te recomiendo apostar por los de origen vegetal (encurtidos, chucrut y otras verduras fermentadas, kéfir de agua, yogures veganos, soja fermentada y té kombucha) y siempre sin pasteurizar. Por dos razones básicas: primero, porque no contribuimos a la explotación animal y, segundo, porque nos evitamos algunos de los problemas que puede conllevar el consumo de la proteína del lácteo.

A la hora de escoger chucrut, es mejor que lo compres fresco no pasteurizado (en la sección de refrigerados) o bien te lo hagas tú mism@. Y es que, si lo comemos pasteurizado (el que viene en tarros de cristal) o bien lo cocinamos, perdemos sus propiedades probióticas y parte de sus vitaminas.

La verdad es que es más bien difícil encontrar el chucrut fresco. La única marca que conozco que lo comercialice es Kramer’s Krautboy, y no se encuentra de manera generalizada en las tiendas de productos ecológicos. Por eso, siempre recomiendo hacer el chucrut en casa. ¡Ya verás qué fácil es! Sólo tienes que preparar unos cuantos tarros y, una vez fermentados, los puedes guardar en la nevera e ir usando a medida que los necesites. Vas a tener chucrut para varias semanas, incluso meses 😉

Si necesitas ideas para introducirlo en tu día a día, te cuento. Puedes incorporarlo a tus desayunos, encima de unas tostadas elaboradas con pan de buena calidad (con masa madre y harinas integrales ecológicas), también en tus ensaladas, verduras… y como guarnición en platos principales. Combina la mar de bien con tempeh, cebollas, mostaza, eneldo, manzanas, apio, remolacha, etc. Solo hay que dejar volar la imaginación y le darás ese toque mágico a cualquier elaboración, con ese toque ácido y salado tan particular del chucrut, que me tiene enamorada.

El chucrut clásico se elabora amasando la col con sal, permitiendo que la verdura deje ir todo el líquido, e introduciendo el resultado (col + líquido) en un tarro de cristal. En la versión tradicional, se le añade bayas de enebro y semillas de alcaravea.

Para la versión de hoy, he querido simplificar el proceso. Quiero mostrarte la manera más fácil, rápida y efectiva que conozco para elaborar chucrut casero: preparando una salmuera y metiendo la col en el tarro con la mezcla de agua y sal. Una técnica sencilla y que siempre funciona. Prueba y me cuentas 😉

Vamos a la elaboración paso a paso. Para realizarla, necesitarás:

Ingredientes

  • 1 cucharada de sal marina sin refinar (15 gr)
  • 1 litro agua
  • 1 col verde pequeña o repollo

Utensilios

  • Un tarro grande de cristal hermético estilo Fido, u otros tarros de cristal convencionales de boca ancha
  • Una cazuela grande con agua para esterilizar los botes
  • Un trapo de algodón limpio
  • Una tabla grande de madera
  • Un cuchillo cebollero
  • Un bol de cristal grande para hacer la mezcla del agua con la sal
  • Un plato

Elaboración

  • Primero, ponemos agua a hervir en una cazuela grande y hervimos los botes que vamos a usar durante 5 a 10 minutos, para esterilizarnos. Los retiramos, con la ayuda de una cuchara larga, y los extendemos encima de un trapo de algodón limpio, para que se sequen.
  • Preparamos la salmuera en un cuenco mezclando un litro de agua por 15 gramos de sal marina. Mezclamos bien y dejamos unos minutos que se disuelva la sal.
  • Mientras tanto, sacamos las hojas externas de la col. La cortamos en cuartos, desechamos el tronco del centro y cortamos la col a juliana bien finita.
  • Introducimos la col picada en los tarros de cristal. Apretamos bien y cubrimos con la salmuera. Cerramos los tarros, les ponemos fecha y los colocamos encima de un plato, en un lugar fresco y oscuro.
  • Dejamos fermentar el chucrut durante 2 a 3 semanas, dependiendo de la temperatura exterior. Dos semanas en verano, tres semanas en invierno.
  • Durante el proceso, es posible que vaya saliendo un poco de agua del tarro, efecto de la propia fermentación. Por eso, es importante que hayamos colocado el plato debajo del tarro, así el líquido quedará contenido y lo podremos vaciar fácilmente.
  • Una vez pasado el tiempo de espera, abrimos el tarro y comprobamos que el resultado es perfecto: la col tiene que estar un poco más transparente, crujiente, salada y ácida. Si está blanda o ha aparecido moho, la desechamos directamente (nunca ha llegado a pasarme, la verdad). Si se ha quedado parte de la col por encima de la salmuera, sin estar cubierta de líquido, yo suelo descartar esa primera capa de chucrut, por precaución.
  • Cerramos de nuevo los tarros y los conservamos en la nevera, hasta que vayamos a consumirlos.

Observaciones

  • Es muy importante utilizar una sal marina de primera calidad. Yo uso sal marina sin refinar del Atlántico (es fina y de color blanco), pero puedes usar cualquier otra sal ecológica.
  • Puedes probar de hacer chucrut con todas las variaciones que quieras: con col lombarda u otro tipo de coles, con cebolla, zanahoria, rabanitos, con pasas y canela, con pimienta negra y laurel… En las fotos, puedes ver el chucrut básico y el chucrut de color rosa, con la mezcla de col blanca y col lombarda.
  • Si utilizas un tarro Fido, te recomiendo que no llenes el tarro hasta arriba, a diferencia de cómo lo haríamos con los tarros convencionales (y tal y como te explico en la receta). Con los botes herméticos, dejaremos suficiente espacio arriba sin cubrir, unos 3 o 4 dedos en recipientes grandes, pues se rompería el bote si lo llenáramos demasiado.

Para esta receta, te recomiendo utilizar:

Tarros herméticos

Los tarros Bormioli Fido son los botes clásicos para hacer conservas. Te aseguras que se hace el vacío, por lo que los alimentos se conservan mucho mejor. Te recomiendo este de Amazon que tiene una capacidad de 2 litros, suficiente para la cantidad de la receta.

Cuchillo cebollero Zwilling

Me encanta hacer chucrut con un buen cuchillo cebollero. Y, sin duda, mi favorito es este de la marca Zwilling. Una inversión para toda la vida.

Sal marina sin refinar

Para hacer el chucrut (y para todo), necesitarás una buena sal marina sin refinar. Siempre aconsejo usar una buena sal, que resulte saludable y equilibrada para el organismo. Esta de Soria Natural es la sal básica que utilizamos en casa.

Si quieres descubrir todos los secretos de la fermentación…

Te remito a Nerea Zorokiain, experta en macrobiótica, y su reciente libro Fermentación, la bíblia donde encontrar todos los trucos para fermentar paso a paso.

Y si te ha gustado la receta…

Échale un vistazo a mis recetas dedicadas a las crucíferas:

¿Compartimos la receta? 🙂

Desayuno de avena, chía e higos

O el clásico overnight oats con semillas de chía, tahín e higos

 

¡Muy buenas! ¿Cómo estás? Espero que muy bien 😊

Hoy te traigo una receta que te va a encantar, primero, porque es súper fácil de hacer y, segundo, porque es muy nutritiva y saludable: un delicioso desayuno de avena con chía e higos.

Este desayuno no es más que mi versión personal del clásico overnight oats: un desayuno que consiste en copos de avena remojados durante toda la noche (ya sea en agua, zumos naturales o leche o bebida vegetal) y que, últimamente, se ha puesto bastante de moda en el mundo healthy.

En cualquier caso, no es que este desayuno haya surgido de la nada. De hecho, la idea de dejar los copos de avena en remojo durante la noche ya hace décadas (incluso siglos) que se viene haciendo: el Bircher Muesli, un desayuno típico de Suiza, es donde se encuentra, en realidad, el origen del overnight oats actual.

El doctor suizo Max Oskar Bircher-Benner, creador del muesli, fue quien introdujo esta novedosa técnica de remojar los copos de avena y, en su propuesta, estos se mezclaban con manzana rallada a la hora de consumirlos. De ese modo, sus pacientes introducían más fruta en su consumo diario.

Actualmente, en Internet podrás encontrar mil versiones del overnight oats: con plátano y nibs de cacao; fresas y semillas de chía; zanahoria rallada, nueces y canela (al más puro estilo carrot cake); yogur y arándanos; cacao y mantequilla de cacahuetes; mango, piña y coco rallado (en su versión más tropical)… en fin, que tienes tantas posibilidades como se te ocurra. Además, siempre puedes hacer la receta con las frutas, semillas y frutos secos que tengas en casa, pues es una propuesta que funciona muy bien con casi cualquier ingrediente.

Hoy te propongo, para empezar, una receta más bien básica: el desayuno de avena con semillas de chía, higos y mantequilla de sésamo (tahín). Esta propuesta es perfecta para la temporada de finales de verano y otoño, el momento en el que empiezan a bajar las temperaturas, pero aún no ha llegado el frío invernal. Cuando llega invierno, te aconsejo que optes por un reconfortante porridge, calentito y reparador, el típico desayuno escocés también a base de copos de avena pero ya cocidos y que, por lo tanto, genera mucho más calor interior que la receta de hoy.

En la propuesta que tienes a continuación, he optado por esta combinación porque los higos combinan a la perfección con el tahín, ya lo verás. 😊 Además, le he añadido también semillas de chía para aportarle un poco más de textura crujiente a la preparación. En origen, el overnight oats se prepara con copos de avena gruesos, pero a mí personalmente me resultan mucho más digestivos los copos finos, y por eso en la foto verás que he usado estos últimos. La única diferencia a la hora de preparar la receta es que con los copos finos necesitarás poner un poco más de líquido al remojo que con los gruesos.

Una de las ventajas que me gusta destacar de la esta receta es que es el desayuno perfecto para llevar de viaje. Te preparas el tarro la noche anterior y te funciona de maravilla como desayuno o merienda del día siguiente. A mí no hay cosa que me siente mejor cuando estoy fuera de casa que un desayuno nutritivo y reparador 😉

Si tienes calor y te quieres refrescar, tómate este desayuno bien fresquito. Si hace frío fuera (y/o dentro de ti) y te apetece algo más reconfortante, puedes calentar tu overnight oats unos minutos en un cazo mediano. Queda también la mar de bien.

Te dejo ya con la receta, para que la disfrutes 😉

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 taza de copos de avena tradicionales
  • 2 c.s. semillas de chía
  • 1 c.c. canela en polvo
  • 2 tazas de bebida vegetal de arroz (hasta 2 tazas y ½ si utilizas copos de avena finos)
  • 1 taza de higos o fruta de tu elección cortada a trocitos para decorar
  • 2 c.s. mantequilla de frutos secos (con tahín o crema de cacahuete queda fenomenal)

Elaboración

  • Mezclamos los copos de avena, la canela, la chía, la mantequilla de frutos secos y la bebida vegetal en un recipiente. Y lo dejamos toda la noche en la nevera.
  • A la mañana siguiente, limpiamos los higos y los cortamos a trozos. Los colocamos en un vaso o pote de cristal grande y vamos añadiendo la mezcla de avena. Decoramos con unos higos más y un poco de mantequilla de frutos secos.

 

Para esta receta, he utilitzado:

Recipiente de cristal Centric

Para guardar la mezcla de copos de avena y bebida vegetal, mientras reposa, lo mejor es usar recipientes de cristal. Te enlazo a este de Conasi que tiene dos tapas, una en plástico libre de BPA que cierra herméticamente (ideal para transportar) y la otra de cristal (perfecta para usar en casa). Recuerda que tienes un descuento del 5% por tu primera compra en Conasi usando el código CNS-NATURALMENTE.

Tarro para conserva Weck

Para presentar el overnight oats, he optado por un tarro de cristal del estilo de los tarros para conserva Weck. Tienes el enlace aquí para encontrarlos en Conasi. Y recuerda que con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un descuento del 5% en tu primera compra.

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar frutas y verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

Puedes encontrarlo en Conasi aquí. Y recuerda que tienes un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE al realizar tu primera compra en Conasi.

Si te ha gustado la receta…

y quieres descubrir recetas similares con copos de avena, te recomiendo que eches un vistazo a las siguientes recetas:

Te agradeceré un montón que compartas esta receta, le des un like o me dejes un mensaje en los comentarios para saber qué te ha parecido 😉

Salteado otoñal de kale

¡Muy buenas! ¿Cómo va todo?

Hoy quiero compartir contigo una receta muy muy sencilla pero que, a la vez, es muy interesante porque, como base, tiene LA HOJA VERDE: este delicioso salteado otoñal de kale.

Sí, todos sabemos que debemos introducir más verduras verdes a nuestra alimentación: son súper alcalinizantes, contienen antioxidantes y vitaminas a montones, activan el organismo y limpian hígado y arterias. Pero muchas veces no sabes cómo hacerlo para que formen parte de tu vida, ¿verdad?

Pues bien, el primer truco para introducir este tipo de verduras es, simplemente, tenerla en casa 😊 en variedad y abundancia. Lechugas, espárragos, judías tiernas, variedad de coles, brócoli, espinacas, acelgas, rúcula, hojas de la remolacha o de la zanahoria, calabacín, guisantes frescos… la lista es variadísima y puedes escoger un par o tres a la semana e ir variando en función también de la estación.

Una vez las tienes, la introduces a cada comida (almuerzo y cena), en mayor o menor cantidad, según te pida el cuerpo.  Escaldada, cruda en ensalada, marinada, hervida, al vapor, salteada al wok… El segundo truco: “keep it simple”, menos es más, que dicen. A veces con un simple brócoli hervido al dente, 3 minutos (así conservamos las vitaminas), y un buen hummus te apañas una cena express y sanísima.

Es posible que al principio tengas que aderezar estas verduras con condimentos, especias y/o salsas, porque no tenemos acostumbrado el paladar a estos sabores. Pero en cuanto te adaptes y empieces a notar los beneficios de un buen brócoli hervido, te aseguro que te tendrás antojo de tales manjares por lo bien que te sientan.

Hoy te traigo una receta, un poco más elaborada que el simple hervido, pero que mantiene lo esencial: la verdura verde, en este caso la col kale, es la verdadera protagonista. Es una receta fácil, sana y de sabor intenso (por si estás empezando y no te atreves con el hervido tal cual 😉).

He querido introducirte la kale (aunque seguramente ya habrás tenido el placer de conocerla antes), por su versatilidad y su sabor bastante neutro (aunque tenga el puntito amargo de cualquier hoja verde). Puedes usarla tanto en salteados como en hervidos y batidos, marinada en ensalada o en estofados y sopas.

A mí personalmente me encanta la combinación de kale con levadura nutricional y el punto picante de la pimienta de cayena, como te propongo en la receta… ¡Delicioso! ¿Qué te parece a ti?

En cualquier caso, si no dispones o no encuentras la col kale, puedes hacer igualmente la receta con cualquier otra hoja verde, funcionará bien de todos modos. Simplemente ten en cuenta que algunas requieren más tiempo de cocción que otras (los espárragos tardarán más en cocer que las espinacas, por ejemplo).

Ingredientes (para 2)

  • ½ cebolla grande
  • ¼ boniato grande
  • 5 champiñones
  • 200 gr col kale limpia
  • 1 c.s. levadura nutricional (15 gr)
  • 2 c.s. nueces (60 gr)
  • 2 c.s. granada (40 gr)
  • Zumo de ½ limón
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Un chorrito de AOVE
  • Pimienta negra, pimienta de cayena y comino al gusto

Elaboración

  • En una sartén, salteamos la cebolla cortada a juliana con un chorrito de AOVE durante 5 minutos, a fuego medio/alto.
  • Mientras tanto, pelamos el boniato y lo cortamos a daditos tipo mirepoix. Limpiamos los champiñones y los cortamos a cuartos. Añadimos el boniato y los champis a la sartén y rehogamos hasta que estén las verduras doradas.
  • Vamos limpiando las hojas de kale, le quitamos el tronco y las partimos en un tamaño de unos 5×5 cm. La añadimos a la sartén, bajamos el fuego un poco y dejamos que se ablanden las hojas.
  • Añadimos una pizca de sal, la levadura nutricional y las especias. Dejamos cocer unos 6 minutos.
  • Retiramos del fuego. Añadimos el jugo de limón, los granos de granada y las nueces. Servimos y disfrutamos.

 

Observaciones

  • Puedes añadirle garbanzos y ya tienes tu plato principal en un momento 😊(a mí personalmente me encanta la combinación de col kale con garbanzos).

 

Para esta receta, te será muy útil:

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar frutas y verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

Puedes encontrarlo en Conasi aquí. Y recuerda que tienes un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE al realizar tu primera compra en Conasi.

Sartén SKK

Yo de momento estoy usando la sartén de Castey, que me parece una opción adecuada. De todos modos, he probado varias y las que más me gustan son las sartenes ecológicas SKK, que están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio. Si te intersa, te dejo el enlace aquí para que la encuentres en Conasi.

Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra en Conasi introduciendo el código CNS-NATURALMENTE.

Si te gustan las recetas con kale, te animo a que pruebes estos deliciosos espaguetis con pesto de kale, están para chuparse los dedos 🙂

Ya me contarás qué te ha parecido la receta 😉

Falafel de lentejas rojas

¡Buenas! ¿Cómo estás?

Hoy quiero compartir contigo una receta que hacía mucho que tenía ganas de hacer y con la cual aún no me había puesto al lío: el falafel de lentejas rojas.

Siempre me ha encantado el falafel, es una gran opción para vegetarianos, veganos y todos los que no comemos carne cuando vamos a comer fuera y queremos gastar poco. Me encanta comerlo en restaurantes; pero, la verdad, nunca lo había elaborado yo misma con éxito.

Cuando lo había probado a la manera tradicional, se me desparramaba la masa y, además, sentía que el hecho de tomar el garbanzo tan crudo no me resultaba digestivo. Cuando había optado por hacerlo a partir del garbanzo cocido -en mi propia reinvención de la receta-, el resultado parecía más bien una burger de garbanzos. Así que tampoco me servía.

Finalmente, la solución la he encontrado en la lenteja roja: una legumbre que, al ser de pequeño tamaño y no tener piel, resulta muy digestiva. Con ella los falafels me encantan, primero por el color y segundo porque la lenteja en seguida pregermina, así que te llevas una dosis extra de vitaminas y digestibilidad.

Te recomiendo que acompañes esta receta con una buena salsa de yogur ecológico (vegetal o de cabra u oveja) o de la clásica salsa de tahín y limón (que es tal y como lo hicimos en casa y puedes ver en las fotos, la combinación es deliciosa), una buena ensalada con chucrut y pepino y, si te animas, puedes envolver tu falafel en el clásico pan de pita. ¡Éxito asegurado!

Te dejo con la receta. Los ingredientes son para 6 falafels, así que puede ser una buena idea hacer de más y tenerlos ya hechos en el congelador para cuando tienes un antojo 😉

Ingredientes

  • 120 gr de lenteja roja
  • ½ cebolla tierna pequeña
  • 1 zanahoria
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • 1 c.p. comino en polvo
  • Pimienta molida al gusto
  • 1 diente de ajo
  • Un puñado de perejil fresco
  • Un chorrito de AOVE para darle forma a los falafels

 

Elaboración

  • Dejamos las lentejas a reposo la noche anterior en un bol con agua templada.
  • Las colamos bien y, mientras se secan en el mismo colador, preparamos todos los ingredientes de los falafels y los introducimos en el vaso de la batidora. Añadimos las lentejas y trituramos hasta obtener una masa más o menos fina.
  • Pasamos la mezcla a un recipiente hermético y lo dejamos reposar en la nevera durante, al menos, una hora.
  • Precalentamos el horno a 200ºC (con ventilador. Será a 220ºC si no dispones de ventilador) y disponemos una bandeja de horno con papel parafinado.
  • Con las manos húmedas en aceite de oliva, hacemos la forma de los falafels y los colocamos en la bandeja. Horneamos por 20 minutos, les damos la vuelta y horneamos por 20 minutos más o hasta que estén doradas las dos caras.

¡Buen provecho!

 

Para esta receta, te puede interesar…

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Vitamix Ascent 2500i

Vitamix es una batidora muy potente, ideal para la receta de hoy, porque para triturar las lentejas sólo remojadas necesitamos una máquina que tenga potencia. Te dejo con el enlace de afiliados a Conasi aquí y acuérdate de tu descuento del 5% por tu primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Espátula de silicona

Para aprovechar toda la masa para los falafels una vez triturada en la Vitamix. Encuéntrala en Conasi aquí y aprovéchate del descuendo del 5% en tu primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Recipiente de cristal Centric

Para guardar la masa de falafels en la nevera, mientras reposa, lo mejor es usar recipientes de cristal. Te enlazo a este de Conasi que tiene dos tapas, una en plástico libre de BPA que cierra herméticamente (ideal para transportar) y la otra de cristal (perfecta para usar en casa). Recuerda que tienes un descuento del 5% por tu primera compra en Conasi usando el código CNS-NATURALMENTE.

Si te ha gustado la receta y te apetece experimentar con las legumbres, te animo a que le eches un vistazo a estas deliciosas recetas:

 

Agradeceré mucho que compartas la receta, o, si te animas a probarla y quieres compartir tu experiencia, etiquétame y así podré ver tus creaciones 😉