Guía práctica para vivir sin plástico

Guía práctica para vivir sin plástico (I): la cocina

 

Hace un tiempo que me vengo planteando una cuestión importante:

¿Cómo puede ser que generemos tal cantidad de residuos plásticos?

Durante los primeros meses de planteamiento, empecé a hacer consciencia de cada uno de los momentos en los que este material rodea nuestra vida cuotidiana y el uso que le damos. Y la verdad, la situación me resultaba cada vez más alarmante. En el supermercado, los alimentos que consumimos vienen presentados en envoltorios plásticos, muchas veces totalmente innecesarios.

Incluso llevando a cabo una alimentación esencialmente ecológica, me daba cuenta de que muchos de los productos que compraba vienen envueltos en este material. Leches vegetales, proteínas vegetales, verduras ecológicas en grandes superficies (gran exclamación especialmente en este punto), cereales integrales que vienen en bolsitas de plástico, etc. etc. etc. La lista es, sencillamente, infinita.

Poco después, empecé a ser bombardeada con imágenes sobre nuestros océanos, llenos de plástico. Observaba atónita cómo nuestras playas están cada vez más llenas de basuras, incluso aquellas que, aparentemente, parecen limpias. He hecho limpieza de playas, he viajado por países en los que te ves, literalmente, cubierto de desechos… Y después de todas estas constataciones, y muchas más, me doy cuenta de que, si tenemos el mundo de este modo, es porque NOSOTROS somos los que lo ensuciamos. Cada uno de nosotros. El exterior no es más que un reflejo del interior, de nuestros hábitos.

Por este motivo, me planteo lo siguiente: este uso (abuso, de hecho) del plástico tiene que cambiar. Así de simple. No podemos permitirnos seguir contaminando nuestra tierra de este modo. Tenemos que darle la vuelta al uso que hacemos de los materiales que utilizamos en nuestra vida diaria. O de lo contrario las consecuencias serán catastróficas. Es imperativo. Y muy urgente.

En este punto, aparece una cuestión interesante. O la resistencia más bien. Se trata del hecho de que, sí, es difícil hacer cambios. Nuestra vida diaria suele ser ajetreada y la comodidad acaba anteponiéndose a los demás valores por una cuestión de casi necesidad. Es más cómodo ir al supermercado, es más cómodo comprar comida preparada, es más cómodo que nos lo den todo “masticado”. Es más cómodo quejarnos sobre cómo las grandes empresas siguen empaquetando y fabricando en materiales tóxicos para el planeta y para nuestra salud. Y no hacer cambios al respecto.

Pero chicas, chicos, nosotros tenemos el poder. Como consumidores, cada uno de nosotros tiene un poder inmenso que a veces no llegamos a creernos. Nuestra huella cuenta. La tuya, la mía, y la de cada una de las personas que estamos aquí y ahora y que estamos haciendo todo lo posible por crear un mundo mejor. Y lo positivo: cada vez somos más. Vamos a darle la vuelta. Estoy convencida.

Por este motivo, he querido escribir este artículo (sí, estoy en modo guerrera 😊) y compartir contigo todos los trucos y utensilios que me están haciendo más fácil llevar a cabo el objetivo “vivir sin plástico”. Sin duda, aún me queda mucho por recorrer, y voy haciendo cambios poquito a poco, pero la convicción es firme y los pasos seguros.

Hoy, quiero abordar el tema desde el punto de vista de la cocina. Un lugar en el que solemos consumir muchísimo plástico, ya sea por los embalajes que cubren nuestros alimentos como por los materiales en los que están fabricados los utensilios que utilizamos.

 

  1. Utensilios sin tóxicos

Empezando con los utensilios, te recomiendo leer el artículo del blog de Conasi “Tóxicos en los utensilios de cocina”, aquí encontrarás un estudio exhaustivo de los materiales habituales con los que se fabrica el menaje de cocina, su toxicidad para la salud y las alternativas más saludables.

En general, vamos a optar por utensilios fabricados en vidrio, silicona, acero inoxidable quirúrgico, madera y bambú. Aunque estos dos últimos no están permitidos en las cocinas profesionales por tratarse de materiales porosos, personalmente me parecen muy interesantes, sobre todo por la calidad energética que transmiten a los alimentos[1].

A continuación, voy a detallarte algunos utensilios que me parecen de lo más interesantes:

 

Tuppers de cristal

Sin duda, la mejor opción cuando estamos en casa. Podemos añadir los alimentos en caliente sin riesgos para nuestra salud, y taparlos para guardar en nevera una vez se hayan enfriado.

Por suerte, cada vez hay más facilidad para encontrar este tipo de recipientes en casi cualquier tienda de menaje. Pero por si te interesa, tienes el enlace aquí para encontrar estos de Conasi, que me gustan especialmente por lo ligeros que son.

Te recuerdo que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi introduciendo el código CNS-NATURALMENTE

Si quieres más información sobre el tema, entra aquí y te cuento porque confío en esta empresa, formando parte de su programa de afiliados. Esto significa que si compras en Conasi a través de este código, yo me llevaré una pequeña comisión por la venta.

Tienes toda la información sobre colaboraciones aquí 🙂

Fiambreras de acero inoxidable

A la hora de salir a comer fuera, yo personalmente prefiero las fiambreras de toda la vida, en acero inoxidable. Más que nada porque prefiero optimizar peso, espacio, y reducir riesgos (no me gusta llevar cristal, por ejemplo, cuando salgo de excursión). Así que una buena fiambrera rectangular y bien hermética es siempre una buena opción.

Aquí te dejo con el enlace a la fiambrera que más me gusta de Conasi.

 

Botellas y jarras de vidrio

Para sustituir a las botellas de plástico, nada mejor que una buena botella de cristal o una jarra tradicional. A mí personalmente me resulta muy cómodo reutilizar las botellas de cristal en las que vienen otros productos, limpiarlas bien y tenerlas a disposición con agua fresca y aguas de sabores (con limón y pepino, limón y menta, etc.) en la nevera.

 

Botella térmica de acero inoxidable

El gran descubrimiento 😊 Para ir al trabajo, para las excursiones, siempre que salgo de casa me acompaña esta preciosidad:

He hecho bastante búsqueda sobre el tema, y si bien hay otras marcas buenísimas, esta de Qwetch me ha conquistado el corazón. Primero, por su relación calidad-precio. En segundo lugar, por su estética de líneas finas y por su gran capacidad (la mía es de 750 ml). También puedes encontrarla en otros tamaños. Es hermética, no transmite sabores y mantiene las bebidas frías o calientes durante horas.

Te dejo el enlace a continuación.

 

Potes de cristal

Ideales para guardar semillas, cereales integrales, legumbres, frutos secos… todos los productos que compras a granel los puedes guardar de un modo bonito y ecológico en potes de cristal.

Puedes reutilizar los potes que encuentras en otros productos para tal uso o, si te apetece algo más estético, te recomiendo las clásicas jarras de Mason Jars. En este enlace te dejo con la página web que distribuye estas jarras en España.

 

Bolsas de silicona

Para evitar las bolsas plásticas de almacenamiento de alimentos, nada mejor que estas bolsitas de silicona de Stasher. ¡Un gran descubrimiento! Sirven para almacenar, transportar e incluso cocinar.

Puedes cortar la fruta madura, meterla en la bolsita, congelarla y tenerla siempre lista para tus batidos. Ñamm….

Te dejo el enlace aquí, para que puedas encontrarlas en Conasi.

 

Bee’s Wrap

Son telas de algodón encerado que sirven para envolver tus alimentos, una vez abiertos. Funciona estupendamente como sustituto del film y del papel de aluminio y es un producto totalmente sostenible y reutilizable.

Te dejo el enlace aquí con todas las posibilidades que te ofrece Conasi.

 

Boc’n’roll

En la misma línea, tenemos Boc’n’roll, un sustituto perfecto para el papel de aluminio en bocatas y sándwiches. Lo tengo desde que iba a la universidad y todavía me aguanta impecable.

Te dejo el enlace para encontrarlo en Amazon, tienes un montón de modelos para escoger.

 

Pajitas de acero inoxidable

Para los amantes de tomar sus bebidas en pajitas, tenemos soluciones en acero inoxidable mucho más interesantes que las convencionales en plástico. ¿Sabías que España es el país que más pajitas deshecha de la Unión Europea? 13 millones de pajitas al día. Escalofriante, ¿no crees?

Por este motivo, te recomiendo alternativas en acero inoxidable (más duraderas que las de materiales biodegradables y más seguras que las de cristal).

En Conasi encontrarás éstas tan bonitas totalmente fabricadas en acero inoxidable:

Y si quieres algo un poco más económico y con el cepillo de limpieza incorporado, te recomiendo estas, tienen la parte de arriba de silicona moldeable, lo que las hace más cómodas  para su uso:

 

  1. La compra sin plástico

He aquí otro frente de acción súper importante: la compra sin plástico. A la hora de enfrentarnos a este reto, tenemos varios truquillos que van a hacer mucho más fácil alcanzar nuestro objetivo de minimizar el uso de plásticos. Y todo pasa por nuestras elecciones.

A continuación, te detallo algunas ideas que he ido descubriendo:

 

Bolsas de malla o algodón para comprar vegetales a granel

Mi compañera Teresa me regaló un par de bolsas del estilo (mil gracias, preciosa!!) y la verdad es que ha habido un antes y un después. Estoy encantada 🙂 Tanto en la frutería como en el supermercado, puedes olvidarte ya de las incómodas bolsas de plástico de un solo uso. Incluso te sirve para introducir los productos a granel que puedas comprar.

Te dejo aquí el enlace a la página de Amazon donde puedes encontrar las de la foto.

 

Bolsas de algodón para la compra

Todo un clásico: las bolsas grandes de algodón para poner toda tu compra en un mismo sitio. Siempre llevo alguna en el bolso (o las utilizo de bolso, directamente) y me sirven para poner la compra en cualquier momento.

Ahora ya se encuentran en casi cualquier lugar, con estampados preciosos. Así que te dejo que descubras por ti mism@ 😊

A mí me gusta conservar las de eventos bonitos en los que he estado.

 

Compra fruta y verdura local

Punto súper importante. Sí, no tiene nada que ver con el uso de plásticos a nivel aparente, pero va muy en la línea. Hace unos días, en nuestra charla en Rototom con Héctor Molina, divulgador en consciencia alimentaria, Héctor comentaba que cuando compramos verduras y frutas a las grandes superficies, en realidad estamos dando de comer a Monsanto y otras grandes empresas que monopolizan los cultivos a través de sus propias semillas, fertilizantes y pesticidas.

Si compramos a agricultores locales, que soporten métodos sostenibles, favorecemos la economía local y un uso responsable de nuestra tierra. Si vives en el pueblo, te será más fácil encontrar agricultores cerca y, en las ciudades, cada vez más se están expandiendo redes de consumo directo. La Colmena que dice sí es un buen ejemplo de ello.

 

Evita los productos envasados y compra producto seco sin procesar

Sé que este probablemente será el punto más difícil de conseguir, pero no es imposible. Se trata de volver a lo natural, a lo de antaño. A las legumbres, los frutos secos a granel, los cereales integrales…

Llénate la despensa de este tipo de productos, y cómpralos a granel siempre que te sea posible. Así, cuando vayas a prepararte la comida, lo primero que vas a ver serán esas lentejas coral tan apetecibles, o ese arrocito integral que te está llamando. Haz de los productos sencillos los verdaderos protagonistas de tu cocina y deja que te llenen de energía con sus superpoderes. No sólo vas a ayudar al planeta con tu impacto “zero waste” sino que además vas a nutrirte con alimentos vivos y de calidad, que potencian tu salud a todos los niveles.

 

 

Conclusiones

Espero que este artículo te haya servido de utilidad para inspirarte a hacer cambios en tu vida diaria. Cualquier duda o sugerencia que tengas, no dudes en compartirlo en los comentarios de abajo 😉

Próximamente voy a escribir un segundo artículo sobre el tema, centrándome en cómo vivir sin plástico en el baño. Os mantendré informados 😊

Mientras tanto, te animo a que eches un vistazo al artículo sobre batidoras que escribí hace unos meses por si te interesa descubrir cuál es la batidora que más se adapta a tus necesidades.

 

[1] Si quieres lavar tus cucharas de madera a consciencia, te recomiendo el truquillo que nos enseñó Montse Bradford en sus clases: se trata de hervir estos utensilios durante unos 20 minutos para quitar toda la grasa que con el tiempo se va acumulando en sus tejidos.

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