Horchata de chufa

Estamos ya en pleno verano y apetece un montón una buena horchata de chufa fresquita, ¿verdad? La horchata es una bebida vegetal original de Valencia y popular, de hecho, en toda España, que se consume especialmente durante los meses veraniegos.

Cuando aprieta más el calor, nuestro cuerpo nos pide comidas más ligeras y frescas. No nos apetece demasiado encender fogones y hornos y por eso las recetas rápidas y con poca cocción se convierten en las verdaderas protagonistas (porque, sabiamente, nuestro cuerpo escoge las elaboraciones que van a refrescar más nuestro organismo 😉).

La horchata, servida fría, nos va a refrescar un montón, pero a la vez es nutritiva y saciante, lo que la convierte en un superalimento en sí misma. Ahora bien, si te fijas, la mayoría de marcas comerciales añaden un montón de azúcar a la mezcla… con lo cual las horchatas convencionales se acaban convirtiendo en una fuente de azúcar innecesario y poco interesante para nuestro organismo.

Elaborar horchata en casa es facilísimo y te permite adaptar el punto de dulzor a tu paladar. Yo la preparo sin endulzante y le añado una buena cantidad de canela para aportarle el toque dulzón. Y te puedo asegurar que la chufa en sí ya es dulce de manera natural y que no necesitamos añadirle nada más 😊

Ahora bien, si necesitas, por supuesto que puedes incorporar un par de dátiles o un poco de sirope de arroz o agave, por ejemplo, a la hora de triturar la mezcla. También le queda de maravilla aromatizada con ralladura de limón. ¡Las posibilidades son muchas!

Resulta muy saludable introducir la chufa a nuestra vida, a poder ser de origen valenciano. Entre otros beneficios, este preciado tubérculo nos ayuda con:

 

  • Beneficia nuestra salud intestinal, regulando nuestro tránsito y disminuyendo las flatulencias, gracias a sus enzimas digestivas.
  • Contiene aceites esenciales que favorecen la salud cardiovascular.
  • Es muy rica en minerales y es baja en sodio.

Lo que más me gusta de la horchata de chufa casera es que:

 

  • Es súper fácil de hacer: ¡sólo necesitas 3 ingredientes y una buena batidora!
  • Resulta saciante y nutritiva. Es aromática y deliciosa.
  • Favorecemos el producto local con su consumo.
  • Es muy energética, ideal si hemos hecho deporte o actividad física.
  • Nos damos cuenta de lo sencillo que son de realizar las bebidas vegetales en casa.
  • Vuela rápido 😊

No me enrollo más y te dejo con la receta. Que la disfrutes:

Ingredientes (para 1 litro)

 

  • 250 g chufas (casi 2 tazas) + agua abundante para el remojo
  • 1 litro de agua para la horchata
  • 2 c.c. canela en polvo

Elaboración

 

  • Remojamos las chufas en agua abundante entre 12 y 24 horas.[1] Si hace mucho calor, podemos guardarlas en la nevera.
  • Colamos las chufas y las trituramos en una batidora potente, como la Vitamix, junto con el litro de agua y la canela.
  • Pasamos la mezcla por un colador súper fino o por una tela especial para bebidas vegetales. También es ideal colarla con la Vegan milker.
  • La reservamos en una botella de cristal y la guardamos en el refrigerador. Consumimos en un máximo de 2 días (es una bebida vegetal que aguanta poco tiempo en las mejores condiciones).

 


[1] Hay quien hace la horchata directamente, sin remojar. Lo he probado también y el resultado es igualmente bueno (y mucho más rápido). Sin embargo, considero que es mejor el remojo porque hará que la horchata sea más digestiva.

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Vitamix Ascent 2500i

Mi batidora favorita para todo tipo de batidos y leches vegetales, ¡porque lo tritura todo y las bebidas vegetales quedan finísimas!

Puedes encontrar la batidora Vitamix en Conasi aquí. Recuerda que, con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un 5% de descuento en tu primera compra.

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Bolsa para hacer leches vegetales

En vez de utilizar una Vegan Milker, puedes optar por colar el resultado con una bolsa o colador bien finito, tipo malla. Te enlazo aquí con esta opción que puedes encontrar en Amazon.

Y si te ha gustado la horchata de chufa…

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Guacamole

Se acerca el verano y apetecen recetas más fresquitas con las que amenizar los días y las veladas, ¿verdad? Pues no se me ocurre mejor manera de hacerlo que con este guacamole casero, refrescante y delicioso.

La receta que comparto hoy contigo es la receta básica de guacamole que realizo desde que tengo uso de razón y ¡no puede ser más sencilla! El guacamole me encanta, primero, por su versatilidad y, segundo, porque es súuuper fácil de elaborar, no vas a tardar más de 5 minutos.

Su origen se encuentra en México, de la mano de los aztecas. Tradicionalmente el guacamole se preparaba con aguacates, jugo de limón, tomate y chile. Poco a poco se fue transformando la receta y se le añadió cebolla, cilantro y ajo. En la actualidad, existen varias variantes según la zona donde se cocina, pero la base sigue siendo el preciado aguacate.

Lo bueno del guacamole es que nos da un montón de juego. Podemos usarlo en multitud de elaboraciones: puede acompañar tacos, tortas, sándwiches, guisos de estilo mexicano… y podemos presentarlo también como elemento principal, acompañado de unos nachos o crudités de verduras (zanahoria, calabacín, apio, pepino, manzana, etc.).

El guacamole puede presentarse completamente triturado, a modo de salsa, o picado primero y chafado luego con un tenedor, con “tropezones”. Particularmente, me encanta la segunda opción. Presenta, así, un toque rústico particular, que lo destaca en comparación con otros patés vegetales completamente triturados. Además, puedes distinguir mejor el sabor de cada uno de los ingredientes y el resultado tiene más textura. Si prefieres la versión triturada, sólo tienes que pasar todos los ingredientes por la batidora 😉

 

Para que el guacamole no se nos ennegrezca, tenemos varios trucos:

  1. Primero, es importante consumirlo fresco, al cabo de 2-3 días ya se nos pondrá feo. Lo conservaremos siempre en la nevera hasta que lo acabemos.
  2. En el momento de la elaboración, vamos a tener preparado el limón para echarle el chorro de su jugo en el momento en el que cortamos el aguacate y lo disponemos en el bol. El limón ayuda a evitar la oxidación, por eso lo añadimos con rapidez y mejor si es de manera generosa.
  3. Para su conservación, añadimos al guacamole el hueso del aguacate y lo hundimos en él.
  4. También va muy bien filmar a ras de piel con film transparente, para que la mezcla no esté en contacto con el aire.

 

Y, antes de ir a por la receta, quería aprovechar para contarte algunos de los beneficios del aguacate, el auténtico protagonista del guacamole:

  • Resulta una fuente muy saludable de grasas monoinsaturadas.
  • Es rico en vitamina E y otros minerales y vitaminas (vitamina C, provitamina A, potasio, calcio, magnesio, etc.).
  • Reduce los niveles de colesterol “malo” (LDL) y aumenta los niveles de colesterol “bueno” (HDL).
  • Es ideal para personas deportistas, embarazadas y personas que necesiten nutrir su organismo con fuentes de energía de buena calidad. No es tan indicado para personas que necesiten depurar.
  • A nivel energético, al tratarse de una fruta tropical, refresca, por lo que es más interesante consumirlo cuando las temperaturas empiezan a subir.

Aquí tienes la receta completa de mi guacamole favorito:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 2 aguacates maduros
  • 1 tomate maduro
  • 1 trocito de cebolla tierna o cebolla morada picada (yo uso la morada de Figueres), como unas 2 c.s.
  • Zumo de 1 limón (5 c.s.)
  • Cilantro fresco picado al gusto (o perejil)
  • Chile en polvo (opcional), al gusto
  • Una pizca de sal marina
  • Pimienta negra recién molida
  • Un chorrito de AOVE

 

Elaboración

  • Limpiamos el tomate, lo cortamos a cuadraditos pequeños y lo disponemos en un bol mediano.
  • Pelamos la cebolla, la picamos bien finita y la añadimos al bol con el tomate.
  • Cortamos los aguacates por la mitad, les sacamos el hueso, cortamos cuadraditos con cuidado, sin sacarlo de la piel, y vaciamos su contenido en el bol, con la ayuda de una cuchara. Incorporamos rápidamente el zumo de limón y mezclamos bien.
  • Salpimentamos, añadimos el cilantro picado, el chile en polvo y un chorrito de aove. Mezclamos y chafamos un poco con un tenedor, hasta obtener la textura deseada. Mi truco es ser generosa con el aceite y la pimienta, le dan el toque mágico.
  • Reservamos en la nevera con el hueso del aguacate dentro y cubierto con film a piel, para evitar que se oxide, tal y como ya te he comentado arriba 😉

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Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para pelar y cortar el tomate, la cebolla y el aguacate. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

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Bol de acero inoxidable

Me gustan los boles de acero inoxidable para cocinar porque son libres de tóxicos y mucho más cómodos de manejar que los de vidrio. Por eso, para cocinar uso boles de acero inoxidable, como estos de “A slice of green”, fabricados en acero inxocidable de la mejor calidad — los puedes encontrar aquí.

Tabla de madera de olivo

Para cortar el tomate y la cebolla, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

Esta de Conasi me encanta porque está elaborada con madera de olivo ecológica, maciza y sin tratar. Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Y si te ha gustado este guacamole…

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Pan integral básico

¡Buenas! ¿Cómo va todo? Después de varias semanas de confinamiento, en casa hemos ido perfeccionando el arte de hacer pan. Y, por lo que se ha visto en las redes y en las noticias, no hemos sido los únicos, jeje. Hoy me encantaría compartir contigo una de las recetas más simples, saludables y resultonas de las que hemos disfrutado durante las últimas semanas: este delicioso pan integral básico, elaborado con masa madre.

En casa, tenemos una hermosa masa madre que empezamos a principios de abril gracias a las indicaciones de @cookstorming. Desde entonces, la utilizamos para todo tipo de panes, masas y pizzas. Elaborar pan en casa es uno de los mejores rituales que podía incorporar en mi vida. Y me encanta mi encuentro semanal con nuestra masa madre. La verdad es que voy aprendiendo de ella día a día y resulta un proceso fascinante.

Si quieres saber todos los motivos por los que soy tan súper fan de la masa madre, te remito a mi entrada pizza integral con masa madre, donde encontrarás, bien detallados, todos los beneficios para nuestra salud de tomar alimentos elaborados a partir de este proceso y con harinas integrales. Y, si quieres enriquecerte más sobre el tema con auténticos maestros del pan, te aconsejo que eches un vistazo a los vídeos, publicaciones y consejos de Ibán Yarza y GlutenMorgen.

Para elaborar este pan integral básico, sólo necesitarás tres ingredientes (agua, harina integral y sal marina) y un poco de paciencia. Pero es de lo más fácil que hay, porque prácticamente no necesita amasado (te cuento cuál es la técnica del amasado de 20 segundos) y su elaboración es de lo más sencilla (incluso lo he puesto en molde para que sea aún más cómodo).

 

Este pan integral básico me encanta porque:

  • La miga es aireada, agradable al paladar. He optado por una hidratación del 70% (los panes integrales siempre necesitan más agua que los blancos), que permite que el pan crezca bonito. Si quieres más hidratación, siempre puedes experimentar con más agua y obtendrás unos alveolos más grandes.
  • Resulta nutritivo y rústico, sin ser demasiado denso. Se trata de un pan con sabor, pero en su justa medida. Ideal para personas que quieran un pan integral sin ir a por sabores más intensos como los del centeno o el trigo sarraceno.

En mi caso, he utilizado harina integral de espelta, que elaboro en casa al momento con mi Vitamix, a partir del grano entero de espelta. A mí me encanta la espelta porque se trata de un grano antiguo que conserva más propiedades que los trigos modernos y porque, a nivel de sabor, ésta aporta un aroma y cremosidad especiales. En tu casa, por supuesto, puedes utilizar tanto harina integral de espelta como harina integral de trigo convencional, la que tengas será genial.

También quería comentarte que, si no dispones de masa madre en tu casa, puedes preparar el pan igualmente con levadura fresca de panadero (la que viene en forma de pastilla, que puedes encontrar en la sección de refrigerados) o con levadura seca (la que viene granulada). Durante el confinamiento ha sido súper complicado encontrar algunos ingredientes, así que no te agobies y hagámoslo fácil 😊 (te he dejado las equivalencias en los ingredientes y algunas explicaciones para su elaboración en el apartado correspondiente).

 

Este pan sigue la receta básica más básica de todas para panes integrales. Yo lo he hecho con un 40% de masa madre respecto al total de la harina (150 es el 40% de 375) y me encanta así. He estado leyendo varios artículos y visto otras recetas en las que incluyen más o menos porcentaje de masa madre y recogen otras variantes. Sin duda, si te apasiona este mundo, te aconsejo que hagas varias pruebas y encuentres la que más te guste. Para mí, este pan integral básico es un pan muy bien logrado y, después de varios intentos, me doy por más que satisfecha con él. Por eso no puedo esperar a compartirlo contigo:

 

Ingredientes para nuestro pan integral

 

  • 150g MM de espelta integral (al 100% de hidratación)
  • 375g harina de espelta integral
  • 280g agua tibia
  • 5g sal marina (1 c.c.)

 

Equivalencias para un pan sin masa madre

 

  • 450g harina de espelta integral
  • 355g agua
  • 5g sal marina
  • 9g de levadura fresca o 3g si es seca

 

Elaboración del pan integral

 

  1. La noche anterior, refrescamos nuestra masa madre: la sacamos de la nevera y, por 50g de masa madre, añadimos la misma cantidad en agua y en harina integral (50g masa madre + 50g agua + 50g harina integral). [Yo siempre la refresco toda y hago de más, porque así la que me sobra del refresco nuevo será la que guardaré para la siguiente semana.]
  2. Por la mañana, tomamos 150g de masa madre (el resto lo guardamos en un pote de cristal, cerrado, en la nevera) y la mezclamos en bol grande con los 280g de agua tibia. Mezclamos bien. Añadimos 375g de harina integral de espelta y mezclamos. Añadimos 5g de sal marina y mezclamos. Quedará una masa bastante pegajosa.
  3. Para amasar, tenemos varias técnicas. O bien amasamos durante 10 minutos de manera constante, hasta que la masa esté más fina. O bien amasamos en modo fácil (y el que te recomiendo si quieres hacerlo fácil fácil): le damos 3 amasados de unos 20 segundos cada uno, espaciados por 10 minutos de reposo, y listo.
  4. Dejamos reposar la masa durante toda la mañana, tapada con un trapo limpio. Si estás por casa, dale un pliegue al cabo de una hora.
  5. A primera hora de la tarde, cuando veas que la masa haya subido a tope (tardará más o menos en función de la temperatura exterior), preparamos la masa para el segundo y último reposo:
    • Preparamos un molde cubierto con un poco de aceite y espolvoreado con harina.
    • Nos mojamos las manos con un poco de agua o aceite, moldeamos el pan para que tenga la forma que nos interesa, intentando no desgasificarlo demasiado, y lo colocamos con cuidado en el molde, con el pliegue hacia abajo.
    • Dejamos reposar una última vez, entre 30 y 50 minutos. Si te gusta que el pan “estalle” en el horno y haga grietas en el pan, como en la foto, déjalo menos tiempo (30 minutos) para que acabe de subir en el horno. Si te gusta el pan más “entero”, más tipo pan de molde o pan de hamburguesa, déjalo más tiempo en este último reposo (los 50 minutos). En todo caso, en este punto es interesante que aprendamos a leer nuestro pan y así saber cuándo está listo.
    • Para lograr el efecto rústico de nuestro pan integral, espolvoreamos un poco de harina integral por encima y le hacemos unos pequeños cortes con un cuchillo afilado.
  6. Encendemos el horno a tope y dejamos que se caliente bien (unos 30 minutos). Para que la corteza quede espectacular, te recomiendo que pongas la bandeja del horno metálica abajo del todo cuando enciendas el horno, para que así se caliente bien, y cuando vayas a poner el pan, pongas un poquito de agua en la bandeja, para darle un toque de vapor.
  7. Ponemos el pan en el horno. Lo colocamos en la rejilla, que habremos colocado en la parte más bien inferior del horno: si dividimos el espacio del horno en 4, la rejilla la colocaremos en el lugar donde contaríamos ¼ del espacio, empezando desde abajo.
  8. Dejamos el pan cocer los primeros 10 minutos a máxima temperatura y luego bajamos a 180ºC. Dejamos cocer un total de unos 45 minutos, o hasta que esté crujiente y doradito por fuera y suene hueco cuando le damos golpes en la parte inferior.

 

Observaciones

 

  • Si en vez de masa madre utilizamos levadura seca o fresca, nos saltamos el primer paso y empezamos directamente por el segundo paso. Necesitaremos, no obstante, cambiar los ingredientes detallados en este segundo paso por los correspondientes en el apartado “equivalencias para un pan sin masa madre”. Y seguiremos la receta a partir de ahí.
  • Siempre vamos a tener en cuenta la temperatura para escuchar nuestra masa y respetar sus tempos. En invierno, los panes tardan más y en verano menos, así que es importante que vayamos experimentando y encontrando el ritmo que mejor nos venga y con el que obtengamos un mejor resultado.

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Vitamix Ascent 2500i

La Vitamix es una batidora perfecta para triturar todo lo que se te antoje y, además, puedes hacer harinas en casa. Me encanta porque desde que la tengo, me puedo preparar las harinas al momento: centeno, espelta, sarraceno… los panes con harinas recién molidas son lo más 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Molde para pan

Este es el molde de Kaiser que tengo en casa, de 30 cm. Para esta receta es perfecto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño. Te dejo aquí el enlace para encontrarlo en Amazon.

Varillas de silicona

Para empezar la mezcla del pan, especialmente cuando aún no le he puesto toda la harina, me encanta mezclar bien la masa con unas buenas varillas, libres de tóxicos. Puedes encontrarlas en Conasi aquí.

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Y si te ha gustado este pan integral básico…

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Batido de fresa

Con la llegada de la primavera, arranca la temporada de fresas. En casa, nos encanta esta fruta: es muy rica en vitamina C, hierro y magnesio, y contiene muy poquitas calorías. Para disfrutarla, una de nuestras maneras favoritas es con este cremoso batido de fresa, que elaboramos una vez a la semana ¡mínimo!

Los batidos de frutas son una manera fantástica de romper el ayuno, y este en particular me encanta porque:

  • Es súuuper fácil de hacer, sólo requiere de 4 ingredientes, 3 minutos de tu tiempo y una batidora potente.
  • Te carga de vitaminas y energía para una mañana genial.
  • Es ideal para los más pequeños de la casa, por el color y por su dulzor natural.
  • Resulta cremoso y suave, gracias al toque del plátano maduro, que le aporta textura y sabor.
  • Es vegano.
  • Favorecemos nuestra flora bacteriana al incorporar los probióticos del yogur.

Este batido de fresa es una de esas elaboraciones estrella que lo tiene todo: por un lado, es muy sencilla y con ingredientes simples y, por el otro, gusta a todo el mundo. Además, ¡es una receta totalmente saludable! Por estos motivos, resulta la receta perfecta para estos días de confinamiento.

Si lo que quieres es darle un twist a esta receta, es perfecto porque puedes añadir o substituir ingredientes a tu gusto:

  • Puedes cambiar el plátano por otras frutas dulces, como por pera, manzana, melocotones, mango o piña madura, por ejemplo.
  • También podemos incorporar superalimentos como la maca, açaí… u otras semillas y cereales (chía, lino, almendras, cacahuetes, copos de avena…), para darle un plus de energía.
  • Si lo que preferimos es un punto detox, podemos añadir un poco de espinacas crudas o un trocito de pepino o de apio a nuestra mezcla.
  • Finalmente, puedes cambiar el yogur vegano por algún yogur ecológico o kéfir (mejor de cabra u oveja), si prefieres elaborarlo con lácteos.

Te dejo con esta deliciosa receta de batido de fresa:

 

Ingredientes (para 2 personas)

  • 2 vasos de fresas ecológicas, limpias y cortadas a trocitos (280g). Utilizamos fresas eco porque las convencionales absorben un montón de pesticidas.
  • 1 plátano maduro
  • un yogur vegetal sin azúcares, de 125ml (yo he usado de soja ecológico, de Sojade)
  • 1 vaso de bebida de arroz (250g)

Elaboración

  • Limpiamos y cortamos las fresas. Pelamos el plátano. Introducimos las frutas en el vaso de la batidora.
  • Añadimos el yogur vegetal y la bebida de arroz. Trituramos bien y servimos.

Para este batido de fresa, te puede interesar…

Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para pelar y cortar todas las frutas. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

Y recuerda que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi con el código CNS-NATURALMENTE.

Vitamix Ascent 2500i

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque te deja el batido súper bien triturado. Es la batidora, con diferencia, que más finos deja los batidos 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

Y recuerda que, con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un 5% de descuento en tu primera compra.

Tabla de madera de olivo

Para cortar las frutas y verduras, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

Esta de Conasi me encanta porque está elaborada con madera de olivo ecológica, maciza y sin tratar. Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Si te ha gustado este batido de fresa…

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Torrijas saludables

Estamos ya en Semana Santa y este año, sin duda, será un año muy diferente para todos. Nos quedamos en casa, pero eso no significa que no podamos disfrutar de las fiestas, ¿y qué mejor para hacerlo que homenajearnos con estas deliciosas torrijas saludables?

Las torrijas son una de las recetas más tradicionales de estas festividades, tienen varios siglos de historia y, como en toda receta de la abuela, cada maestrillo tiene su librillo. Por norma general, las torrijas tradicionales se elaboran con pan seco, cortado en rebanadas gruesas, o con brioche especial para la ocasión. Se suelen hacer con leche infusionada con azúcar, canela (y, opcionalmente, ralladura de cítricos), con la que se empapan las rebanadas de pan. Se rebozan en huevo y se fríen. Finalmente, en el norte de España se espolvorean con azúcar y canela, mientras que en el sur se sirven con un almíbar a base de miel. Se toman calientes.

Como variante, existe la opción, también muy tradicional, de empapar las rebanadas en una infusión de vino en vez de usar leche.

Esta receta es famosa en todo el planeta y existen un montón de versiones, cada una con sus particularidades. En el mundo anglosajón, por ejemplo, a las torrijas se las conoce como French toasts, porque precisamente están inspiradas en la elaboración de pain perdu de nuestro país vecino.

Para la receta de hoy, vamos a preparar unas torrijas saludables elaboradas sin azúcar refinado, sin leche y sin freír. Hemos escogido un pan integral ecológico (el de la foto es de centeno), huevos eco y, en vez de leche, hemos usado bebida de avena, que es cremosa y densa y con un punto dulce. Substituimos el frito por la plancha y, para el toque final, ofrecemos dos opciones: la del rebozado clásico de azúcar (de coco) con canela o la de incorporar un poquito de melaza de arroz.

Si prefieres una opción vegana, te recomiendo que substituyas el huevo por una mezcla de harina de garbanzo y agua. Y, si lo que quieres es una versión sin nada de aceite, puedes optar por terminar la cocción de las torrijas al horno, a temperatura alta, durante unos minutos, hasta que queden doradas por ambos lados (en este caso te recomiendo que le des la vuelta a las torrijas cuando veas que ya están tostaditas por abajo).

Estas torrijas saludables me encantan porque:

  • Son fáciles de hacer.
  • Nos demuestran que podemos optar por opciones saludables igualmente deliciosas.
  • Están elaboradas con ingredientes ecológicos.
  • Son una forma fantástica de celebrar, especialmente en tiempos difíciles.
  • Son mucho más digestivas que las torrijas originales, al no ser fritas, no llevar lácteos, harinas refinadas ni azúcar blanco.

 

Te dejo con la receta de estas deliciosas torrijas saludables:

Ingredientes (para 4 personas)

  • 8 rebanadas de pan integral ecológico (280g)
  • 3 vasos de bebida vegetal (750g), yo he usado de avena, pero te sirve cualquiera sin azúcares añadidos y que sea más o menos dulce de manera natural
  • Ralladura de 1 naranja y de 1 limón. Sólo la parte de color, evitamos la parte blanca.
  • 1 ramita de canela
  • 2 huevos ecológicos
  • Un chorrito de AOVE
  • Frutos rojos al gusto para decorar
  • Decoración versión 1: un poco de azúcar de coco con canela. Decoración versión 2 (la de la foto): una cucharadita de sirope de arroz por persona

Elaboración

  • En un cazo, llevamos a ebullición la bebida de avena con la ralladura de los cítricos y la rama de canela. Una vez rompa a hervir, retiramos del fuego y dejamos que temple (unos 10 minutos), para que el líquido absorba todos los aromas y la mezcla quede a temperatura ambiente.
  • Cortamos el pan del día anterior a rebanadas gruesas, de unos 2 cm. Esta es la versión tradicional (y la que ves en la foto), pero a mí personalmente me gusta con las rebanadas un poco más finitas.
  • Disponemos el pan en una fuente ancha y vertemos la mezcla líquida por encima. Dejamos reposar unos 10 minutos, damos la vuelta a las rebanadas y dejamos reposar 10 minutos más.
  • Batimos los huevos en un plato. Calentamos una sartén grande, antiadherente, con un chorrito de aceite (no demasiado, sólo queremos que no se nos enganchen, no queremos freír las torrijas).
  • Vamos preparando las torrijas para la sartén: escurrimos el exceso de líquido, las pasamos por el huevo batido por las dos caras y las vamos colocando en la sartén. Dejamos que se doren por un lado, a fuego medio-alto durante un par de minutos, damos la vuelta y dejamos que se doren por el otro lado.
  • Servimos dos rebanadas por persona, con un poco de frutos rojos laminados (en mi receta he usado fresas y arándanos). Rociamos con una cucharadita de sirope de arroz. Si prefieres la otra variante, puedes espolvorear con un poquito de azúcar de coco con canela en polvo.

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rallador microplane

Rallador de cítricos Microplane

Para rallar la ralladura de naranja y de limón, la mejor opción es un rallador del estilo Microplane. Con él, además de evitarte la parte blanca del cítrico – y su amargor asociado -, consigues un rallado fino y aromático.

Encuéntralo en Amazon aquí.

Sartén de titanio SKK

He probado varias sartenes y las que más me gustan son las sartenes ecológicas SKK, que están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio. Si te interesa, te dejo el enlace aquí para que la encuentres en Conasi.

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Bandeja de cristal

Bandeja baja ideal para dejar las rebanadas de pan con la mezcla de bebida vegetal. También la puedes usar para hornear. Está hecha de vidrio borosilicato, material que no desprende tóxicos y es altamente resistente al calor. Encuéntrala en Conasi aquí.

Y si te han gustado estas torrijas saludables…

Y te apetecen otros dulces de temporada, te animo a que eches un vistazo a nuestra mona de Pascua sin gluten. El postre de Semana Santa típico en Catalunya en una versión libre de gluten con la que sorprender a tu familia.

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Pudding de chía

Hoy quiero compartir contigo una receta que se puso muy de moda hace algunos años y que, además de ser deliciosa, nos aporta un montón de beneficios para nuestra salud: el pudding de chía.

Para hacer el pudding de chía, la elaboración básica es realmente fácil: sólo tienes que mezclar bien una medida de semillas de chía x 4 o 5 medidas de líquido.

A partir de aquí, te comento algunos trucos para que te quede un pudding de chía perfecto:

  • Utiliza más o menos líquido en función de la textura que prefieras. Usa 4 medidas si te gusta un resultado más firme y 5 (o más) si lo que prefieres es una consistencia más cremosa. A mí, particularmente, me encanta con más líquido, pues es más ligero y cómodo de tomar.
  • Puedes usar cualquier leche vegetal para hacer tu pudding. Quedan bien las que son dulces de manera natural, como la leche de arroz o la leche de avena. Pero si puedes mezclar una leche más densa (como la de coco o de almendras, por ejemplo) con una más ligera (como la de arroz) el resultado es espectacularmente cremoso. Si haces esta combinación, como que la leche de coco (y la de almendras natural, sin edulcorantes) no es tan dulce, probablemente necesitarás añadir una cucharadita de algún endulzante saludable, para acabar de darle el punto justo de dulzor.
  • Además de las leches vegetales, también puedes elaborar tu pudding de chía con algún batido que no se oxide con facilidad (como un batido con mango, plátano o piña, por ejemplo).
  • Cuando hagas la mezcla, bate bien con unas varillas, y ves mezclando especialmente bien durante los 10 primeros minutos. En este tiempo, es cuando la chía suelta su mucílago y de adhiere al líquido que va encontrando. Si no mezclamos bien, se hacen grumos, que luego son mucho más difíciles de deshacer.
  • Una vez pasados estos primeros minutos de mezcla activa, deja reposar en la nevera un mínimo de 30 minutos (y hasta toda la noche, si quieres), para que se asienten bien las semillas. Pasado este tiempo, puedes añadir más líquido si ves que la mezcla ha quedado demasiado espesa y lo quieres más fluido.
  • Decora tu pudding con frutas, compotas y mermeladas caseras, harán que el resultado sea más ligero y fresco. Evita decorarlo con mueslis o frutos secos, queda demasiado denso.
  • Puedes guardar tu pudding hasta 4 días en la nevera e ir sacando a medida que lo necesites. Así pues, es la receta perfecta si te apetece hacer algo de batchcookingsaludable para tu semana.

Para la receta de hoy, te propongo un pudding de chía con cacao y coco, acompañado con compota de pera y fresa. Por supuesto, puedes simplificar la receta tanto como quieras (ya te he comentado más arriba cómo) y puedes versionarla con los ingredientes y las frutas que tengas en casa.

Esta opción me parece muy interesante por varios motivos, pero sobre todo porque nos ayuda a subir las defensas:

  • El omega-3 de las semillas de chía nos proporciona un efecto antiinflamatorio.
  • Las fresas (y las naranjas) son súper ricas en vitamina C.
  • Las peras nos ayudan a mantener las defensas altas.
  • El cacao contiene teobromina, que protege los glóbulos blancos.

Te dejo con la receta de este delicioso pudding de chía:

 

Ingredientes (para 4 personas)

  • ½ taza de semillas de chía (70g)
  • 1 taza y ½ de leche de arroz (375g)
  • una taza de leche de coco de brick (250g). Si no tienes, cambia la leche de coco por más leche de arroz y suprime la cucharada de melaza de arroz.
  • 1 c.s. melaza de arroz
  • 1 c.s. cacao en polvo
  • Para decorar: coco rallado, frutos rojos de tu elección (en mi caso, arándanos, fresas y frambuesas)

Para la compota de frutas:

  • 1 vaso y ½ de fresas limpias y cortadas a trocitos (200g)
  • 1 vaso y ½ de pera pelada y cortada a trocitos (200g)
  • 2 c.s. zumo de naranja (o limón)
  • Una pizca de sal marina

Elaboración

  • Empezamos preparando el pudding de chía. Mezclamos las leches vegetales con la melaza, las semillas de chía y el cacao en polvo en un bol redondo. Batimos bien, dejamos reposar 5 minutos y volvemos a mezclar. Vamos mezclando enérgicamente por tandas durante los 10 primeros minutos y así evitamos que se formen grumos.
  • Vertemos la mezcla en un recipiente hermético y dejamos reposar en la nevera, entre 30 minutos y toda la noche. Una vez pasado el tiempo de reposo, rectificamos de líquido si fuera necesario, ya que la chía siempre va chupando líquido.
  • Mientras el pudding reposa, preparamos la compota. Limpiamos bien las fresas y las cortamos. Pelamos las peras y las cortamos también a trocitos. Colocamos las peras en un cazo con una pizquita de sal marina y un poco de zumo de naranja, para que no se nos enganchen. Dejamos cocer a fuego lento, con tapa, durante 10 minutos, hasta que las peras empiecen a estar un poco blandas. Añadimos las fresas y dejamos cocer 15 minutos más, hasta que las frutas estén bien blandas y empiecen a deshacerse. Trituramos un poco con la ayuda de una batidora de brazo, para que nos quede una crema fina. Reservamos.
  • Servimos vasitos con un poco de compota de frutas en la base, una buena ración de pudding de chía encima y, para decorar, un poco de coco rallado, fresas laminadas y otros frutos rojos.

 

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Batidor de varillas de silicona

Para batir las semillas de coco junto con la bebida vegetal, unas buenas varillas son perfectas para que quede todo bien batido. Puedes encontrarlo en Conasi aquí.

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Batidora de brazo Bamix Classic

Una batidora de vaso tipo Bamix. Las batidoras de vaso son perfectas cuando necesitas preparar cantidades pequeñas: salsas, aliños, mayonesas… Y para triturar la compota de hoy es ideal.

La batidora Bamix Classic es muy interesante porque el acero inoxidable usado es de la mejor calidad y, además, te aseguran que se trata de un producto de gran calidad y que te va a durar años. Te dejo el enlace aquí para encontrarla en Conasi y recuerda que, por venir de mi parte, tienes un descuento del 5% en tu primera compra utilizando el código CNS-NATURALMENTE.

Olla SKK para vitro y gas

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Si te ha gustado este pudding de chía…

Seguro que te gustan estas propuestas de desayuno que incorporan esta deliciosa y saludable semilla:

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Croquetas de espinacas veganas

Hoy quería compartir contigo la mejor receta que he elaborado jamás de croquetas de espinacas veganas, tiernas por dentro y bien crujientes por fuera 😊 Es una elaboración perfecta para un día en que te apetezca cocinar y darte un homenaje, ya que están de vicio. Y son especiales por varios motivos:

  • Están hechas al horno, con lo cual no resultan demasiado grasas.
  • Son veganas, así que son mucho más ligeras que las convencionales, elaboradas con bebida de arroz en vez de leche de vaca.
  • Son saludables, al estar elaboradas con verduras y cereales integrales como base.
  • No tienen gluten, pues me encanta utilizar harina de arroz integral para la bechamel y el rebozado es de polenta.
  • Son fáciles de montar, ya que su textura es muy agradable, ni demasiado espesas ni demasiado líquidas.
  • Las puedes congelar una vez rebozadas y antes de cocinar, y así las disfrutas cuando más te apetezca.

Empecé a elaborar croquetas veganas saludables hace varios años, y siempre lo hacía con una base muy parecida a las de las hamburguesas vegetales; es decir, mezclando arroz integral o mijo cocido con las verduras bien salteadas, y esta era mi base. El mijo, por ejemplo, es ideal para elaborar todo tipo de hamburguesas, croquetas y albóndigas, porque su sabor es bastante neutro y nos aporta una textura espesante brutal, que une todo el conjunto.

Por norma general, si elaboramos una mezcla suficiente cremosa y sabrosa, el resultado está más que bien con este método. Pero siempre acababa echando de menos el gusto más tradicional de la bechamel para las croquetas, ya que justo en este punto sentía que debían diferenciarse de otras elaboraciones.

Por otro lado, elaborar las croquetas solo con bechamel junto con las verduras escogidas tampoco no me acababa de convencer porque, aunque el gusto fuera muy parecido al original, me faltaba un poco de consistencia y densidad.

Por eso, hacía tiempo que me rondaba por la cabeza preparar unas croquetas en las que se aunasen las virtudes de la bechamel + la cremosidad del mijo. Y así surgieron estas croquetas de espinacas que te propongo hoy: elaboradas con una buena base de cebolla pochada, que le confiere un montón de sabor, con mijo, con una bechamel bien espesa (de harina de arroz integral y bebida de arroz), y, por supuesto, con las espinacas frescas y salteadas, que aportan el toque especial a estas deliciosas croquetas.


Así pues, si estás buscando una receta saludable, sin gluten y vegana, para tus croquetas de espinacas, esta es tu receta:

Ingredientes (para unas 30 croquetas)

  • 4 cebollas (600g de cebolla sin limpiar)
  • 1 manojo de espinacas frescas (230g limpias)
  • 4 c.s. piñones o nueces (40g)
  • 2 c.s. levadura nutricional
  • ½ vaso de mijo (100g) + 1 vaso y ½ de agua (375g)
  • ½ vaso harina de arroz integral (60g)
  • 1 vaso de bebida de arroz (250g)
  • Sal marina y pimienta negra recién molida al gusto
  • un chorrito de aove
  • Polenta o sémola de arroz para rebozar

Elaboración

  • Pelamos las cebollas, las picamos a cuadraditos finos y lo pochamos muy bien en una sartén, con bastante aceite, hasta que queden completamente doradas.
  • Mientras tanto, cocemos el mijo en un cazo a parte: incorporando el mijo limpio y 3 medidas de agua (½ vaso de mijo x 1 vaso y ½ de agua) y una pizca de sal. Ponemos el fuego al máximo, tapamos y, cuando empiece a hervir, bajamos el fuego al mínimo y calculamos 25 minutos. Apagamos el fuego y reservamos el mijo en un bol, dejando que se enfríe.
  • Cuando la cebolla esté bien doradita, añadimos las espinacas, ligeramente picadas, y salteamos unos minutos más.
  • En la sartén de las cebollas y espinacas, incorporamos la harina, dejamos dorar un minuto, y añadimos la leche vegetal poco a poco, mientras removemos. Añadimos los piñones picados y la levadura nutricional. Apagamos el fuego y vertemos la mezcla de verduras al mijo. Rectificamos de sal y pimienta y mezclamos bien hasta obtener una masa manejable. Dejamos enfriar.
  • Preparamos una bandeja de horno cubierta con papel parafinado y un plato con un poco de sémola de maíz (polenta) para rebozar.
  • Con las manos limpias y húmedas (te recomiendo tener a mano un bol con agua para irte mojando las manos a medida que hacemos las croquetas), vamos haciendo las croquetas: hacemos la forma, las rebozamos en la polenta, quitamos el exceso de rebozado y las colocamos en la bandeja.
  • Precalentamos el horno a 220ºC. Echamos un chorrito de aceite en las croquetas. Horneamos 10 minutos por cada lado, hasta que estén doraditas y crujientes.

Para estas croquetas de espinacas, te puede interesar…

Olla SKK

Por su antiadherente libre de PFOA ni metales pesados, con las ollas SKK cocinas con total confianza sin desprender tóxicos a los alimentos.

Distribuyen el calor rápida y uniformemente tanto en la base como en las paredes. Esto permite perfectos resultados en la cocción y mayor eficiencia energética.

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Tabla de madera de olivo

Para cortar la cebolla y las espinacas y cualquier fruta y verdura, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

Esta de Conasi me encanta porque está elaborada con madera de olivo ecológica, maciza y sin tratar. Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

Y, si te han gustado estas croquetas de espinacas…

Te recomiendo que le eches un vistazo a estas otras ideas para hamburguesas y albóndigas vegetales y otros idilios 😉 :

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Crema de champiñones

Hoy quiero compartir contigo una receta súper deliciosa, muy fácil de elaborar e ideal para subir nuestras defensas: la crema de champiñones. Esta es una de mis cremas favoritas, pues los champiñones aportan un gusto espectacular a esta receta. Además, es una de las cremas más rápidas que conozco, ya que los champiñones se cuecen enseguida, con lo cual es la crema perfecta para los días en los que no nos apetece pasarnos demasiado tiempo en la cocina.

Para apoyarte y hacer tribu (virtual) en estos días tan extraños que estamos viviendo, me apetece compartir contigo una receta que cumpla con estas 3 condiciones: primero, que suba las defensas de manera natural; segundo, que sea fácil de elaborar, sin grandes complicaciones; y, finalmente, que los ingredientes sean fáciles de encontrar. Y, por supuesto, esta deliciosa crema de champiñones cumple con estos requisitos 😊

Para reforzar nuestro sistema inmune y mantenernos lo más fuertes posibles, es momento de:

 

  • Hidratarnos con caldos vegetales calientes, sopas, añadiendo miso o tamari eco al final de nuestras elaboraciones.
  • Introducir más alimentos que refuerzan el sistema inmune: setas, shiitake, jengibre, cebolla, ajo, nabo, raíces de toda clase, peras, equinácea, verduras de hoja verde y verduras naranjas, jalea real, propóleo…
  • Reforzarnos con ingredientes ricos en vitamina C: perejil, pimientos, coles, brócoli y crucíferas, cítricos.
  • Mantener una flora bacteriana saludable con probióticos a diario: chucrut, encurtidos caseros, kéfir, yogures ecológicos, miso y tamari sin pasteurizar, amazake…
  • Evitar lácteos, harinas refinadas, azúcar y productos procesados.
  • Hacer ejercicio y dormir bien.

Si te interesa el tema, te enlazo al siguiente artículo de Carla Zaplana en la revista CuerpoMente, donde desarrolla el tema con más profundidad.

A nivel específico, los champiñones son muy interesantes por su sabor y textura (me ayudan a aportar el toque mágico a un montón de recetas vegetarianas), son diuréticos, ayudan a evitar la retención de líquidos, son depurativos y a la vez suben las defensas. Así que son perfectos para la receta de hoy 😊

Si quieres descubrir todos los trucos para conseguir una crema de verduras perfecta, te enlazo a la receta de mi crema de coliflor y champiñones, donde vas a encontrar el paso a paso detallado y un montón de consejos y recursos para unas cremas de rechupete.

Te dejo a continuación con la receta de crema de champiñones:

 

Ingredientes (para 2 – 3 personas)

 

  • 1 cebolla mediana
  • 400g champiñones limpios
  • 3 dientes de ajo
  • 1 c.p. tomillo
  • Sal marina y pimienta negra al gusto
  • Un chorrito de AOVE
  • 1 taza de bebida de avena
  • De 1 a 2 tazas de agua (en función del fuego y tu gusto)
  • Para decorar: un par de cucharadas de yogur de soja ecológico

 

Elaboración

 

  • Pelamos la cebolla y los ajos y lo cortamos todo en juliana. En una cazuela, salteamos primero los ajos con un chorrito de AOVE y justo a continuación añadimos la cebolla. Dejamos pochar durante unos 8 minutos, a fuego medio y sin tapa.
  • Limpiamos los champiñones y los laminamos. Subimos el fuego y añadimos las setas, mezclamos de vez en cuando. Cuando se haya evaporado el agua que sueltan los champiñones y estén un poco doradas las verduras, salpimentamos, añadimos el tomillo, la bebida de avena y 1 taza de agua y dejamos que hierva todo, a fuego medio, durante unos 5 minutos más.
  • Trituramos, añadimos el resto del agua (si es necesario), y servimos decorando con un poco de yogur de soja eco, una pizca de pimienta negra recién molida, un poquito de tomillo y un chorrito de aove.

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Vitamix Ascent 2500i

La auténtica responsable de que las cremas de verduras nos queden tan finas. La Vitamix es una batidora perfecta para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, pues el resultado es extra cremoso. Es la batidora, con diferencia, que más finos deja los batidos y las cremas 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Y si te ha gustado esta crema de champiñones…

Te animo a echarle un vistazo a estas otras cremitas vegetales con las que deleitar tu paladar y el de los tuyos. Cremas de:

¿Compartimos la receta?

Galletas de Navidad

Galletas de Navidad estilo gingerbread, de jengibre, saludables y sin gluten

La Navidad ya está aquí y este año quiero compartir contigo la receta que estoy preparando para regalar a mis seres queridos durante nuestros encuentros familiares: estas deliciosas galletas de Navidad al estilo gingerbread, de jengibre y especias, saludables, sin azúcares refinados y sin gluten.

 

Las galletas de Navidad son todo un clásico, especialmente en hogares del norte de Europa. Su origen hay que buscarlo en el pan de especias, que con el tiempo dio lugar a las galletas en forma de hombrecitos de pan de jengibre (y otras formas decorativas) y a las casas de pan de jengibre.

La receta tradicional se elabora con mantequilla, huevo, harina blanca, azúcar, melaza de caña, mezcla de especias (canela, jengibre, clavo y, opcionalmente, nuez moscada) y levadura y/o bicarbonato. También suele realizarse una cobertura con azúcar glas y leche, con la cual se pintan los detalles (botones, ojos y sonrisa) a las galletas.

Para nuestra receta, he optado por una cobertura de chocolate negro ecológico, con un 70% mínimo de cacao, porque me parece una opción mucho más saludable. Además, me encanta cómo combina el chocolate con el sabor de las especias.

En cuanto a la base de nuestras galletas de Navidad, utilizamos aceite de coco en vez de mantequilla, azúcar de coco eco en vez de azúcar refinado, mantenemos el huevo (ecológico), optamos por una mezcla de harinas sin gluten integrales (de arroz integral, de trigo sarraceno y de maíz ecológica), e incorporamos melaza de arroz o melaza de caña ecológica. En la receta más extendida, se utiliza melaza de caña, que le aporta el típico color oscuro. A mí me gusta mucho más utilizar melaza de arroz, pero si quieres ir a por la versión tradicional, con más carácter, te recomiendo escoger una melaza de caña que sea ecológica y mezclarla con la melaza, pues así tendremos un resultado más suave y agradable a todos los paladares.

También he reducido considerablemente la cantidad de azúcar y melaza de las recetas más convencionales, pues prefiero que el resultado no sea excesivamente dulce y que se potencie el sabor natural de las especias y harinas integrales.

Después de varias pruebas, puedo decirte que estas galletas de Navidad me encantan porque:

  • Son ligeramente crujientes por los lados y suaves por el centro, y se deshacen en la boca.
  • No requieren de ingredientes extraños, la mayoría los encuentras en tu despensa habitual.
  • Resultan mucho más saludables que en la versión original y no son para nada empalagosas.
  • Son libres de gluten.
  • Saben a gloria, son aromáticas y con carácter.
  • Son muy fáciles y divertidas de elaborar, especialmente con los más pequeños de la casa.
  • Resultan perfectas para merendar, como postre o para mojar en un vaso de leche de arroz o avena calentita.
  • Calientan, nutren y reconfortan durante los días de frío, y estimulan la circulación gracias a la mezcla de especias calientes.

Te dejo con esta deliciosa receta de galletas de Navidad, para que las disfrutes con toda la familia:

 

Ingredientes (para 2 bandejas de galletas)

  • ½ taza de aceite de coco, derretido (105g)
  • ½ taza de azúcar de coco (65g)
  • ¼ taza de melaza de arroz o bien una mezcla de melaza de caña ecológica y melaza de arroz (70g) [no me gusta usar los 70g de melaza de caña porque resulta demasiado fuerte en sabor, por eso mejor sólo melaza de arroz o una mezcla de ambos 😉 ]
  • 1 huevo grande eco
  • 2 c.p. jengibre molido
  • 2 c.p. canela en polvo
  • ½ c.c. clavos molidos
  • Una pizca de sal marina
  • 1 taza de harina de arroz integral (150g)
  • una taza de harina de trigo sarraceno (150g)
  • 1 taza harina de harina de maíz integral y ecológica (150g)
  • 1 c.c. bicarbonato sódico
  • ½ c.c. levadura de pastelería ecológica
  • Para la cobertura: chocolate negro ecológico para fundir, mínimo 70% cacao

Elaboración

  • En un bol grande, batimos el aceite de coco derretido junto con el azúcar de coco, hasta que el azúcar quede disuelto por completo. Seguimos batiendo durante un par de minutos.
  • Añadimos la melaza de arroz y el huevo, junto con las especias y una pizca de sal marina.
  • A parte, mezclamos las harinas con el bicarbonato y la levadura. Vamos añadiendo poco a poco la harina a la mezcla líquida, mientras mezclamos. Llegará un momento en el que tendremos que trabajar la masa con las manos. Mezclamos todo, solo hasta que estén todos los ingredientes bien incorporados, no más.
  • Cubrimos la masa con un paño limpio y la dejamos reposar durante un par de horas en un lugar fresco y seco. Si lo deseas, en este punto puedes dejar la masa cubierta con papel de film en la nevera, hasta 5 días, antes de utilizarla.
  • Precalentamos el horno a 180ºC. Disponemos la masa sobre un papel de horno, cubrimos con un segundo papel y la estiramos bien con un rodillo, hasta que tenga un grosor uniforme de medio centímetro aproximadamente. Sacamos el segundo papel de encima y lo aprovechamos para cubrir una bandeja para horno. Cortamos las galletas de Navidad con los moldes especiales y, con una pequeña espátula, vamos sacando cada galleta y las disponemos en la bandeja que hemos preparado a parte.
  • Horneamos durante unos 10 minutos las piezas pequeñas y hasta 15 minutos las piezas más grandes, hasta que los bordes adquieran un bonito tono tostado. En función del horno, tardaremos más o menos, así que tenemos que prestar atención las primeras veces. Porque si las horneamos de más, quedarán demasiado duras.
  • Sacamos del horno y dejamos reposar hasta que estén a temperatura ambiente, antes de comerlas, para que así adquieran la consistencia final.
  • Podemos guardarlas en un lugar ventilado, fresco y seco, durante unos 5 días.

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Cortapastas de Navidad

Para darle forma a las galletas, nada mejor que un buen set de moldes o cortapastas con motivos navideños. Yo he utilizado estos, que puedes encontrar aquí en Amazon.

Batidor de varillas de silicona

Para batir el azúcar de coco junto con el aceite de coco, unas buenas varillas son perfectas para que quede todo bien batido. Puedes encontrarlo en Conasi aquí.

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Rodillo ergonómico

Rodillo de amasar, de acabado profesional, fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace fácil de usar e ideal para dar forma a nuestras galletas y a cualquier tipo de masa. 

Puedes encontrarlo en Amazon siguiendo este enlace.

Y, si te ha gustado la receta…

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¿Compartimos?

Sopa de cebolla vegana

Con la llegada del frío, apetece encender los fuegos y preparar platos calentitos, de cuchara, de cocción lenta, reconfortantes y sabrosos. Hoy es el turno de la clásica sopa de cebolla, una sopa ideal para hacernos entrar en calor y aportarnos mucho confort, elaborada en su versión más saludable y vegana: nuestra sopa de cebolla vegana.

Esta receta, originaria de Francia y de hecho ya popular en varias zonas de Europa durante la época medieval, es una de las elaboraciones más tradicionales, sencillas y deliciosas que conozco. Es famosa en todo el mundo, y se elabora, sin ir más lejos, a partir de cebollas caramelizadas, fuego lento y tiempo.

Precisamente, la grandeza de esta receta se encuentra en el hecho de elevar a protagonista una de las verduras más populares y todo terreno que conocemos, la cebolla. Así pues, este plato sintetiza a la perfección uno de los valores que tanto me gusta transmitir en la cocina: el amor por lo sencillo, el amor por los ingredientes de toda la vida, que, elaborados con mimo y pasión, alimentan y nutren con sabiduría a toda la familia.

En la receta tradicional, se sofríen las cebollas en mantequilla y se dejan cocer en caldo de carne (normalmente de ternera) y vino blanco. Se espesa con harina blanca y se sirve con rebanadas de pan blanco tostadas y gratinadas con gruyere o emmental rallado.

Para nuestra sopa de cebolla vegana, utilizaremos aceite de oliva virgen extra en vez de mantequilla y la coceremos en agua (o caldo de verduras). Mantendremos el chorrito de vino blanco, utilizaremos un poquito de harina de arroz integral para espesar y añadiremos un toque de miso (opcional) al final para salar y darle nuestro toque probiótico. Para las tostadas, utilizaremos un pan de calidad, integral ecológico, y las gratinaremos con un toque de levadura nutricional.

Esta receta es una de las primeras que tuve el placer de cocinar cuando me mudé a Barcelona en mi periodo universitario. Y, de hecho, fue mi padre quien me supo transmitir, con gran esmero, el valor y técnica necesarios para elaborar esta reconfortante sopa de cebolla vegana, una gran fórmula que me sacó de mis primeros apuros en la cocina como estudiante recién independizada.

Siguiendo sus consejos, lo más importante para conseguir una sopa de cebolla deliciosa es dejar que la cebolla se caramelice por completo antes de añadir el agua y el resto de ingredientes y llevarla a ebullición. Como más tiempo dejemos a la cebolla pochar, más rica nos saldrá la sopa. No debemos tener prisa en este punto. Recordemos que el sabor que saque la propia cebolla será el sabor que obtendremos en nuestra sopa, así de simple. Por lo tanto, vamos a cocer lentamente la cebolla hasta que esté caramelizada por completo (mínimo 50 minutos) y así alcanzar el mejor sabor posible. Luego, añadiremos agua, dejaremos acabar de cocer, y le daremos el toque crujiente con unas tostadas gratinadas al horno.

Esta sopa de cebolla vegana, además, se nutre de las propiedades de la cebolla, que nos aportan un montón de beneficios:

 

  • Depurativa: es capaz de eliminar las toxinas que se producen en el estómago tras la digestión.
  • Cardiosaludable: previene el colesterol LDL (“malo”) y los triglicéridos.
  • Digestiva: bien cocida, alivia las digestiones pesadas, el estreñimiento y la flatulencia. En macrobiótica, se considera una de las verduras ideales para nutrir estómago, bazo y páncreas.
  • Diurética: ayuda a eliminar líquidos y a regular la circulación en piernas y casos de hipertensión.
  • Antiséptica: ideal frente a desajustes respiratorios y resfriados.
  • Antioxidante: contiene quercitina, un flavonoide con propiedades antiinflamatorias, antialérgicas y protectoras frente al cáncer.
  • Antidiabética: ayuda a reducir el nivel de azúcar en sangre en personas diabéticas.

[Si quieres más información sobre las propiedades y beneficios de la cebolla, te dejo con este artículo que puedes encontrar en la revista Cuerpo Mente, en el que me he basado para describir este apartado.]

Por todo esto, esta receta es una de mis recetas favoritas para otoño e invierno. Resulta calentita, nutritiva, clásica, y muy sencilla y económica. Y, de hecho, puedes incluso simplificarla más. Quedándote sólo con las cebollas, agua, sal y aove, te quedará una sopa igualmente deliciosa. Así de poderosa es la cebolla y el tiempo 😊

Te dejo a continuación con la receta de esta reconfortante sopa de cebolla vegana:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 kg cebolla dulce (4 unidades grandes)
  • 3 c.s. AOVE
  • 1/3 vaso vino blanco (opcional)
  • 1 c.c. tomillo (opcional)
  • 1 c.s. harina de arroz integral ecológica
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Una pizca de pimienta negra recién molida
  • 1 litro de agua
  • 2 c.p. mugi miso (o cualquier otro miso de intensidad media, opcional)
  • Para las tostadas: un par de rebanadas pequeñas por persona de pan integral ecológico (con o sin gluten, a voluntad), hasta 2 c.s. de levadura nutricional

 

Elaboración

  • En una olla con fondo grueso, pochamos las cebollas cortadas en juliana fina, con el aceite de oliva, a fuego lento, hasta que las cebollas estén caramelizadas (1 hora aproximadamente). Lo hacemos sin tapa, para permitir que se evapore el agua, y vamos mezclando cada pocos minutos, para que no se nos pegue.
  • Añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore, dejando cocer 15 minutos más.
  • Salpimentamos. Debemos tener en cuenta que, si vamos a usar miso, en este paso debemos poner muy poquita sal, pues el miso ya es un condimento muy salado de por sí.
  • Añadimos el tomillo y la harina. Vamos mezclando y cocemos un par de minutos para que se dore ligeramente la harina, sin parar de remover, para que no se nos pegue.
  • Añadimos el agua poco a poco sin parar de mezclar. Papamos y subimos el fuego para que arranque a hervir la sopa y, una vez hirviendo, dejamos cocer a fuego bajo durante 30 minutos más.
  • Mientras, preparamos las rebanadas de pan: calentamos el horno a 170ºC e introducimos el pan a rebanadas en una bandeja. Dejamos cocer durante 15 minutos, hasta que estén bien tostadas.
  • Subimos al máximo el horno con la función gratinador. Añadimos la levadura nutricional por encima de las tostadas y doramos 5 minutos más.
  • Apagamos el fuego de nuestra sopa. En un vaso, mezclamos el miso con un par de cucharadas del caldo de nuestra sopa caliente. Una vez deshecho, introducimos el miso a la sopa y mezclamos bien.
  • Servimos en un cuenco nuestra sopa con unas tostadas por encima.

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Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar las verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

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Ollas SKK para vitro y gas

Por su antiadherente libre de PFOA ni metales pesados, con las ollas SKK cocinas con total confianza sin desprender tóxicos a los alimentos.

Distribuyen el calor rápida y uniformemente tanto en la base como en las paredes. Esto permite perfectos resultados en la cocción y mayor eficiencia energética.

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Cuchara de madera de olivo

Para remover las verduras, una cuchara de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en cualquier cocina.

Esta de Conasi me encanta porque está elaborada con madera ecológica, maciza y sin tratar. Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Y, si te ha gustado la receta de sopa de cebolla vegana…

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