Ensalada de fresas y judías verdes

Llega la primavera y, con ella, las frutas y verduras de temporada que nos hacen revitalizar y empaparnos de la energía de la nueva estación. Fresas, judías verdes, rabanitos, apio y aromáticas como la menta son algunos de mis ingredientes favoritos en estas fechas y ¿qué mejor manera para darles homenaje que elaborar una receta primaveral con ellos? Hoy me he puesto manos a la obra para compartir contigo esta deliciosa ensalada de fresas, judías verdes y rabanitos, con un aliño de limón, apio y menta que te va a encantar.

Esta es, sin duda, una de mis ensaladas favoritas para la primavera y principios de verano. Introducir las fresas en un plato salado quizás te podrá parecer un poco extraño si nunca lo has probado antes. Pero te aseguro que, con el maridaje correcto, las fresas adquieren un protagonismo espectacular en este tipo de ensaladas. Y es que combinan a la perfección con judías verdes, rabanitos, nueces, almendras, semillas de calabaza, espinacas, rúcula, espárragos, vinagre de Módena, cítricos, etc.

Para la ensalada de hoy, por supuesto, he tenido que acotar elementos y centrarme en sólo unos cuantos. Pero, por ejemplo, podrías cambiar las judías por espárragos, las semillas de calabaza por nueces o almendras, o la lechuga Maravilla por espinacas o rúcula. La receta también quedaría riquísima con una vinagreta a base de vinagre balsámico de Módena y mostaza.

 

La versión que te propongo es atrevida, fresca y saludable. Y me encanta porque:

  • Es vegana,
  • Tiene propiedades depurativas,
  • Resulta ácida y aromática,
  • Contrasta los sabores y aúna salados, ácidos, picantes y dulces naturales,
  • Es muy fácil y rápida de elaborar,
  • Puedes guardar el aliño durante días en la nevera y echarlo en la ensalada cuando vayas a comer.

En cuanto a la fresa, quiero recomendarte que la compres de producción ecológica. Pues, al no poder evitar la piel y tener una superficie tan porosa, las fresas de cultivo convencional absorben más plaguicidas y pesticidas. Resulta muy interesante porque es una excelente fuente de vitaminas y minerales (hierro, magnesio, Vitamina C, K y ácido fólico), resulta depurativa y su aporte calórico es muy bajo.

También especialmente depurativos son los rabanitos, que destacan por su poder diurético, antioxidante y fortalecedor del sistema inmunitario. Y, en cuanto a las judías tiernas o verdes, cabe destacar que cuentan con un gran aporte de fibra, son ricas en vitaminas, ayudan a adelgazar y a eliminar la retención de líquidos, entre otras propiedades.

 

 

¿Cómo cocinar las judías verdes?

Para esta receta, he querido cocer las judías verdes en un hervido corto. El proceso es importante, porque si lo hacemos correctamente, mantendremos más vitaminas, la textura crujiente y un color verde intenso. De hecho, el hervido corto y el vapor son los dos estilos de cocción que más vitaminas y minerales mantienen (dentro de los estilos con llama, por supuesto).

Para cocinarlas, tenemos que llevar a ebullición una cazuela con abundante agua salada (es importante usar sal marina sin refinar). Mientras se calienta, limpiamos las judías, les quitamos las puntas y las cortamos por la mitad. Una vez el agua esté hirviendo a borbotones, echamos las judías a la cazuela y dejamos que hiervan vivamente durante 3 minutos máximo. Escurrimos y pasamos por agua fría, para que dejen de cocinarse.

 

Trucos:

 

  • Hervir judías verdes es como hervir pasta. Necesitas mucha agua en comparación con la cantidad de pasta/judías que vas a incorporar. No escatimes en este punto. Si las cocemos en poca agua, cuando las echemos, vamos a cortar la ebullición durante un tiempo y eso va a hacer que se nos vayan más vitaminas al agua.
  • Ponle sal al agua. Así, la judía mantiene más sus nutrientes y no se los da al agua.
  • Si estás haciendo poca cantidad y vas a comerlas al momento y calientes, puedes prescindir de cortar la ebullición con agua fría. Escúrrelas y sírvelas directamente en el plato, bien esparcidas.

 

 

Te dejo con la receta, para que la disfrutes:

 

Ingredientes ensalada de fresas (para 4 personas)

 

  • 8 tazas de hojas de ensalada. Yo he usado 200 g de lechuga Maravilla, que estaba preciosa en el mercado). Le queda de vicio también las espinacas o rúcula.
  • 6 fresas
  • 3 rabanitos
  • 100 g judía verde
  • 2 c.s. semillas de calabaza
  • Para el aliño de limón y apio: 10 cm apio fresco cortado a juliana fina, 3 c.s. zumo de limón, 6 hojas de menta, ½ c.c. sal marina, 7 c.s. AOVE, 1 c.s. uvas pasas, una pizca de pimienta negra recién molida.

 

Elaboración

 

  • Limpiamos todas las hojas verdes, judías, fresas, apio y rabanitos.
  • En una cazuela con abundante agua hirviendo y una pizca de sal marina, hervimos las judías verdes, cortadas por la mitad longitudinalmente, durante 3 minutos. Escurrimos y pasamos por agua fría.
  • Preparamos el aliño. Ponemos todos los ingredientes en un recipiente alto y trituramos con la ayuda de la batidora de brazo. Reservamos.
  • En un bol, introducimos todos los ingredientes de la ensalada: la lechuga de base (a mí me gusta cortarla un poco con las manos), las fresas laminadas, los rabanitos laminados también, la judía verde y las semillas de calabaza. Mezclamos un poco y servimos con el aliño.

 

 

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Batidora Bamix Classic

Una batidora de vaso tipo Bamix. Las batidoras de vaso son perfectas cuando necesitas preparar cantidades pequeñas: salsas, vinagretas, mayonesas… Y para el aliño de la ensalada de fresas, es ideal.

La batidora Bamix Classic es muy interesante porque el acero inoxidable usado es de la mejor calidad y, además, te aseguran que se trata de un producto de gran calidad y que te va a durar años. Te dejo el enlace aquí para encontrarla en Conasi y recuerda que, por venir de mi parte, tienes un descuento del 5% en tu primera compra utilizando el código CNS-NATURALMENTE.

Centrifugador de lechuga de acero inoxidable

Un centrifugador de lechuga es de lo más útil para dejar secas las hojas de lechuga y otras verduras, después de lavarlas. Este de Conasi que te enlazo aquí está fabricado con acero inoxidable y materiales libres de BPA y tiene una manivela para activar el mecanismo.

Set mezclador para ensalada de madera de olivo

Esta cuchara y tenedor son de madera ecológica de olivo, cuidadosamente elaborados y con un acabado precioso. Perfectas para tus ensaladas y para servir un montón de platos. Aquí te enlazo a este set en Conasi.

Y, si te ha gustado esta ensalada de fresas…

Aquí te dejo con más ideas para ensaladas y aliños:

 

¿Compartimos?

Cuscús de coliflor

La primavera está a la vuelta de la esquina y empiezan a apetecer recetas más fresquitas con las que aligerar el organismo y prepararnos para la llegada de la nueva estación. La semana pasada te traía esta deliciosa ensalada de alcachofas, y esta semana he querido seguir con verdura de temporada y presentarte este suculento cuscús de coliflor.

La coliflor es una verdura muy rica en vitaminas, fibra, antioxidantes y tiene un gran poder saciante. Su temporada, en España, tiene lugar de noviembre a abril. Muchos meses, pues, para disfrutar de las virtudes de esta preciada crucífera. A mí, personalmente, me encanta, cocinada de todas las formas posibles. Pero también conozco a muchas personas a quienes les resulta una verdura un tanto incómoda.

Por eso, es mi intención sorprenderte con nuevas preparaciones que tengan la coliflor como protagonista, como en nuestro cuscús de coliflor. Y así puedas darle un giro a esta verdura, la disfrutes de manera deliciosa y, además, incorpores en tu vida todos sus beneficios.

De hecho, la coliflor es una verdura súper versátil, pues puedes utilizarla en un montón de elaboraciones:

  • Como base para pizzas. Se ha puesto muy de moda en dietas sin gluten y, sin duda, es una idea de lo más saludable. Aquí te dejo con la propuesta de Danza de Fogones.
  • Hervida unos pocos minutos y en vinagreta de mostaza, perfecta como ensalada. A mí me encanta así, porque queda muy crujiente.
  • Gratinada con una bechamel vegana (te dejo el enlace aquí a mis canelones veganos, donde encontrarás la receta de la bechamel de mi abuela).
  • Como base para purés y cremas de verduras (como en esta cremita de colifor y champiñones).
  • Como base para salsas de pasta. ¿Sabías que puedes hacer unos nutritivos espaguetis con salsa de queso usando esta crucífera como base? Te enlazo aquí con mi receta de macarrones con salsa de queso vegana que te va a chiflar.

Y, cómo no, podemos usarla para elaborar este delicioso cuscús de coliflor. Una manera de tomar la coliflor muy original y que se ha vuelto muy popular en los últimos años.

Para elaborar nuestro particular cuscús, simplemente hemos triturado las florecitas en el vaso de la batidora durante unos segundos a velocidad media, para que la coliflor quede bien picada, pero sin que se forme una pasta. Una vez lo tenemos listo, podemos utilizarlo directamente en crudo o macerarlo con un chorrito de limón. Así es ideal para las ensaladas de primavera.

En la receta de hoy, vamos a servirlo al estilo marroquí, salteado ligeramente junto con el resto de los ingredientes, para lograr un plato caliente. Pero, si lo prefieres, puedes apagar el fuego junto antes de echar el cuscús y simplemente mezclarlo, para mantener la coliflor cruda.

Esta versión del cuscús es una de mis favoritas, ¡sin duda! Y me encanta por varios motivos:

  • Al cambiar el cuscús tradicional por coliflor, estamos elaborando una receta más rica en verduras y menos en hidratos de carbono, lo cual es muy interesante si quieres introducir más verduras en tu vida y reducir los carbohidratos.
  • El sabor es riquísimo, y súper parecido al original. Realmente parece cuscús de sémola de trigo. Dale a probar a tus amig@s y/o familia y me comentas la reacción 😉 De color, es un poco más blanco que el original, por eso a mí me gusta agregarle un poquito de cúrcuma. Así obtenemos ese toque amarillo del cuscús de trigo.
  • Tiene el punto perfecto entre crujiente y jugoso, gracias al toque del zumo de limón.
  • Es ácido, especiado, fresco… al más puro estilo marroquí.
  • Se prepara rápidamente (no tardarás más de 10 minutos), ensuciamos una sola sartén y es una manera facilísima de comer más sano.
  • Es vegana, con ingredientes de origen 100% vegetal.
  • Es una receta perfecta tanto como entrante como guarnición de tu plato principal. Por la noche, incluso puede servirte como plato único.

Vamos a ver cómo preparar este delicioso cuscús de coliflor:

 

Ingredientes (para 2 personas)

  • ½ cebolla morada
  • 1 vaso de garbanzos cocidos (180g)
  • ½ coliflor mediana
  • Especias al gusto: yo uso 2 c.c. comino molido, 1 c.c. pimentón dulce (y un poco más para decorar), 2 c.c. cilantro en polvo, 1 c.c. ajo en polvo, 1 c.c. cúrcuma.
  • 1 c.s. uvas pasas (opcional)
  • 1 vaso espinacas frescas (1/2 manojo)
  • Un chorrito de AOVE
  • Pimienta negra y sal marina al gusto
  • 2 c.s. zumo de limón
  • Perejil o albahaca fresca para decorar

Elaboración

  • En una sartén a fuego medio, salteamos durante un par de minutos la cebolla, cortada a juliana, con un chorrito de AOVE. Añadimos los garbanzos y dejamos rostizar unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
  • Mientras tanto, limpiamos la coliflor y la picamos en el vaso de la batidora o en una picadora. Lo hacemos a velocidad media y durante unos cuantos segundos, hasta que veamos que la coliflor queda granulada, pero no hecha una pasta. Reservamos.
  • Añadimos las especias a los garbanzos. Salpimentamos y dejamos que se doren durante un par de minutos. Añadimos la coliflor, las pasas y mezclamos bien y cocemos un minuto más.
  • Mientras de calienta la coliflor, limpiamos las espinacas y las picamos bien finas. Las añadimos a la mezcla y apagamos el fuego. Acabamos el plato con un chorrito de zumo de limón. Mezclamos.
  • Servimos con unas hojitas frescas de albahaca o perejil y espolvoreamos por encima un poco de pimentón dulce.

 

Para este cuscús de coliflor, te puede interesar…

Vitamix Ascent 2500

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque te deja la coliflor bien triturada.

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Sartén SKK

Yo de momento estoy usando la sartén de Castey, que me parece una opción adecuada. De todos modos, he probado varias y las que más me gustan son las sartenes ecológicas SKK, que están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio. Si te intersa, te dejo el enlace aquí para que la encuentres en Conasi.

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Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar la cebolla, o picar las espinacas, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafila como los demás y es más ligero que los de acero.

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Y, si te ha gustado este cuscús de coliflor…

Échale un vistazo a estas recetas elaboradas con esta deliciosa crucífera:

 

¿Compartimos la receta?

Ensalada de alcachofas

Ha llegado la temporada de alcachofas y en casa nos estamos poniendo las botas con la alcachofa de Benicarló, población costera de Castellón muy cerquita de donde vivimos nosotros que es muy famosa por su producción de alcachofas de gran calidad 😉 Y, aprovechando el calorcito de estos días, no se me ocurre nada mejor que compartir contigo esta deliciosa ensalada de alcachofas, perfecta para introducir nuestra preciada verdura de manera sencilla y saludable.

Las alcachofas están en su máxima esplendor entre mediados de enero y finales de marzo. Y es perfecta por su potencial depurativo, porque nos prepara el organismo para la apertura propia de la primavera. Pero también tiene muchas otras ventajas:

  • Nos ayuda a depurar el hígado.
  • Estimula la producción de bilis y elimina grasas.
  • Es diurética y contribuye a eliminar la retención de líquidos.
  • Ayuda a combatir el colesterol y la tensión alta.
  • Es muy rica en minerales y vitaminas.
  • Es ideal para incluir en una dieta para la pérdida de peso.

¿Cómo cocinar las alcachofas?

Para cocinar las alcachofas, primero tenemos que limpiarlas bien. Con la ayuda de un cuchillo, tenemos que cortar las hojas más externas y las puntas más duras. A continuación, limpiamos parte de la base con una puntilla, dejando visible el corazón más tierno y extrayendo la parte más fibrosa. En función del plato, también tendremos que quitarle la pelusilla del interior.

Es muy importante que, mientras preparemos las alcachofas, tengamos a mano un gran bol lleno de agua fría con limón escurrido o perejil. A medida que vamos limpiando y cortando las alcachofas, las dejamos dentro del bol para que no se oxiden.

Una vez limpias, podemos cocinarlas a la brasa, al horno, en salteados, en tempura, añadirla a los caldos o incluso podemos prepararlas rellenas de cereales integrales y/o verduras.

Hoy te propongo escaldar las alcachofas unos pocos minutos y añadirlas como ingrediente estrella a esta ensalada de finales de invierno y primavera. Una ensalada muy saludable y con personalidad, que destaca por su acertada combinación de ingredientes: alcachofas, rúcula, huevo y alcaparras, aderezados con un cremoso aliño de mostaza y limón.

[Si eres vegan@, puedes eliminar el huevo de la ecuación sin problema 😉]

Esta receta me encanta porque:

  • Es ligera y refrescante,
  • Introduces verduras de temporada,
  • Es saludable y vegetariana (con opción vegana),
  • Resulta crujiente y jugosa a la vez,
  • Llena de sabor,
  • Con ese toque ácido,
  • Y es perfecta tanto como primer plato como si quieres servirla de guarnición en ocasiones especiales.

Te dejo con la receta:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 2 alcachofas
  • Una buena base de rúcula fresca (unos 75 gr)
  • ½ vaso radicchio (o col lombarda)
  • 2 huevos ecológicos
  • 2 c.s. alcaparras
  • Germinados de col lombarda para decorar (opcional)

Para el aliño:

  • 2 c.s. zumo de limón (y el resto del limón para conservar las alcachofas antes de hervirlas)
  • 1 c.p. mostaza
  • 1 c.p. sirope de ágave o tu endulzante saludable favorito
  • ½ c.c. sal marina sin refinar
  • Pimienta negra al gusto
  • 1/3 taza de AOVE

Elaboración

  • Calentamos agua en un cazo y, cuando empiece a hervir, cocemos los huevos durante 7 minutos. Retiramos y pasamos por agua fría.
  • Mientras tanto, preparamos las alcachofas y las cortamos en juliana. Las colocamos en un bol con un poco de zumo de limón.
  • Ponemos un poco de sal marina en el cazo con agua y echamos a hervir las alcachofas, escurridas, durante 3 minutos. Reservamos.
  • En una fuente, colocamos la rúcula, limpia. Añadimos el radicchio a juliana, las alcaparras, las alcachofas, los huevos cortados a gajos y los germinados de col lombarda.
  • En un bol, mezclamos todos los ingredientes para el aliño y los batimos con unas varillas. Esparcimos por encima de la ensalada, al gusto.

 

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Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar las verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

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Ollas SKK para vitro y gas

Por su antiadherente libre de PFOA ni metales pesados, con las ollas SKK cocinas con total confianza sin desprender tóxicos a los alimentos.

Distribuyen el calor rápida y uniformemente tanto en la base como en las paredes. Esto permite perfectos resultados en la cocción y mayor eficiencia energética.

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Tabla de madera de olivo

Para cortar las frutas y verduras, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

Esta de Conasi me encanta porque está elaborada con madera de olivo ecológica, maciza y sin tratar. Acuérdate que tienes un 5% de descuento en la primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Y, si te ha gustado la receta…

Échale un vistazo a estas recetas elaboradas con verduras de temporada:

 

¿Compartimos la receta?

Coles de Bruselas asadas

Estamos en plena temporada de coles de Bruselas. Así que sí, ahora es el momento perfecto para aprovecharnos de esta maravillosa crucífera e introducirla en nuestra cocina. ¿Y qué mejor manera que hacerlo con esta deliciosa receta de coles de Bruselas asadas?

Las coles de Bruselas, como cualquier tipo de col, son unas crucíferas interesantísimas por sus propiedades, vitaminas y compuestos antioxidantes. De hecho, antiguamente las coles se utilizaban para aportar al cuerpo la dosis de vitamina C necesaria, en un momento en el que no teníamos acceso a las frutas u otras hortalizas. Además, son depurativas, remineralizantes, desinfectantes y protegen contra el cáncer.

En particular, las coles de Bruselas son más intensas de sabor. Al ser más pequeñas que otras variedades, su sabor está también más concentrado, al contener menos agua. También fortalecen el aparato digestivo.

¿Cómo cocinar las coles de Bruselas?

Por su pequeño tamaño y su intenso sabor, son perfectas como picoteo o como guarnición, utilizadas como protagonistas. Aunque también se pueden utilizar como una verdura más o elaborarlas en salsa (como con una rica bechamel vegana, por ejemplo).

Si alguna vez te ha pasado que las has encontrado amargas, es porque están demasiado maduras o pasadas. Es mejor comprarlas más frescas, guardarlas en la nevera y consumirlas a los pocos días.

Para cocinarlas, sólo tienes que cortar el rabillo, sacar las capas exteriores, limpiarlas y utilizarlas en la elaboración que más te guste. Hoy te propongo que elaboremos las coles de Bruselas al horno, asadas, con un aliño de naranja, vinagre balsámico y jengibre. Una propuesta simple y fácil de elaborar, pero con un toque de complejidad de sabores gracias al aliño. Un aliño que refresca y aromatiza un plato ya de por sí delicioso.

Esta receta me encanta porque:

  • Es una manera fácil y rápida de introducir las verduras de temporada.
  • Resulta dulce,
  • Balsámica,
  • Aromática,
  • Con un toque picante,
  • Antiinflamatoria,
  • Crujiente y jugosa a la vez,
  • Con aromas frutales
  • Y con una paleta de sabores muy bien conseguida.

Aquí te dejo con la receta:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 3 vasos de coles de Bruselas limpias (500 gr antes de limpiar)
  • 1 c.c. tomillo
  • ½ c.c. sal
  • Una pizca de pimienta negra
  • 1 c.s. AOVE

Para el aliño:

  • 1 c.p. jugo de jengibre.
  • Ralladura de ½ naranja y 4 c.s. de su zumo
  • 1 c.p. vinagre balsámico ecológico
  • 1 c.p. sirope de ágave

Elaboración

  • Calentamos el horno a 250ºC (sin ventilación) o a 225ºC (con ventilación).
  • Cortamos el rabillo a las coles, les quitamos las hojitas más superficiales y pochas. Partimos las coles por la mitad y las ponemos a remojo en un bol con agua, para limpiarlas. Removemos bien las coles, las frotamos un poco y escurrimos bien, que queden lo más secas posibles.
  • Las colocamos en una bandeja de horno cubierta con papel parafinado o una esterilla de silicona. Salpimentamos, rociamos con un chorrito de AOVE y el tomillo. Mezclamos bien con las manos y disponemos lo más extendidas posible. Horneamos durante 20 minutos, dándoles la vuelta a los 10 minutos.
  • En un bol pequeño, mezclamos el jugo de jengibre, el vinagre balsámico, la ralladura, el jugo de naranja y el sirope de ágave. Para extraer el jugo de jengibre, sólo tenemos que rallar un trozo de jengibre fresco, pelado, con el rallador fino. Tomamos la pulpa que sale y la estrujamos con la mano. Ese jugo que sale es lo que estamos buscando. Añadimos la mezcla a las coles una vez salidas del horno. Mezclamos bien y horneamos 4 minutos más. Servimos.

 

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Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para cortar el rabillo de las coles y partirlas por la mitad. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

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Rallador Microplane

Para rallar la ralladura de naranja y el jengibre, la mejor opción es un rallador del estilo Microplane. Con él, además de evitarte la parte blanca del cítrico – y su amargor asociado -, consigues un rallado fino y aromático.

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Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones.

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Y, si te ha gustado la receta…

Quizás te interese echarle un vistazo a estas propuestas con verduras de temporada:

 

¿Compartimos?

Coliflor al horno

¡Muy buenas! ¿Cómo va todo?

Hoy quiero compartir contigo una receta que no puede faltar en mis días de finales de otoño e invierno y es perfecta para introducir la verdura en tu vida de una manera rica y saludable: la coliflor especiada al horno.

Se trata de una receta súper sencilla, crujiente y deliciosa, en la cual le damos protagonismo a esta preciada crucífera. Cuando empieza la temporada de la coliflor, y aprovechando el frío exterior, me encanta cocer la coliflor al horno, pues es muy cómodo. Y no deja ese olor desagradable que ocurre cuando la cocemos hervida, jeje.

Además, con la técnica que voy a contarte, conseguirás que la coliflor quede crujiente, manteniendo así muchas más vitaminas que si dejáramos la verdura blanda.

Mi truco, para esta receta, está en las especies. Le pongo una buena cantidad de curri. Le da ese toque oriental que tanto me gusta 😉 También el pimentón ahumado le da un punto especial, ya que combina a la perfección con la coliflor.

El resultado es una receta un tanto festiva, ideal para celebraciones. Puedes usarla como como elemento protagonista en una buena ensalada templada. Añádele espinacas crudas, granada, unos piñones y una vinagreta a base de mostaza y tendrás una ensalada fenomenal. Pero también funciona de maravilla como guarnición de cualquier plato principal.

En la fotografía, la he acompañado con arroz rojo, pepino, salsa de yogur de coco y falafels (¡delicioso!).

La coliflor es una verdura muy rica en vitaminas, fibra, antioxidantes y tiene un gran poder saciante. Además, a nivel gastronómico es muy versátil, pues puedes utilizarla en un montón de recetas:

  • Como sustituto del arroz y del cuscús. Simplemente tienes que rallarla y servirla cruda o macerada con el resto de ingredientes.
  • Como base para pizzas. Se ha puesto muy de moda en dietas libres de gluten y, sin duda, es una idea de lo más saludable. Aquí te dejo con la propuesta de Danza de Fogones.
  • Hervida unos pocos minutos y en vinagreta de mostaza, perfecta como ensalada. A mí me encanta así, porque queda suuuper crujiente.
  • Gratinada con una bechamel vegana y sin gluten (te dejo el enlace aquí a mis canelones veganos, donde encontrarás la receta de la bechamel de mi abuela).
  • Como base para purés, cremas de verduras y salsas para pasta. ¿Sabías que puedes hacer unos deliciosos espaguetis al estilo Alfredo usando esta crucífera como base? Te enlazo aquí una receta de ElaVegan que te va a chiflar 😉 (está en inglés).

En definitiva, que la coliflor es una maravilla (se nota que me encanta, ¿verdad?). Pero vayamos al lío y te dejo aquí con mi versión de la receta de coliflor al horno. Para chuparse los dedos…

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 coliflor mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • Una pizca de sal
  • 4 clavos de olor
  • 2 c.p. curri
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 c.c. pimentón dulce ahumado
  • Otras especies de tu elección: cilantro en polvo, jengibre en polvo, nuez moscada…
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • 2 c.s. AOVE

Elaboración

  • Calentamos el horno a 220ºC (con ventilador) o a 250ºC (sin ventilador).
  • Mientras tanto, limpiamos la coliflor y la cortamos a florecitas. Podemos darle un toque más rústico si separamos las flores manualmente, sin cuchillo.
  • Preparamos la bandeja del horno cubriéndola con papel parafinado y vamos disponiendo la coliflor encima.
  • Salpimentamos y vamos echando todas las especies, además de un chorrito de AOVE de buena calidad.
  • Masajeamos la coliflor y la dejamos bien esparcida en la bandeja. Este punto es importante, porque queremos que la coliflor quede crujiente, y para ello es importante que ésta ocupe la máxima superficie posible.
  • Introducimos la bandeja al horno, y horneamos durante 15 minutos (con ventilación) o durante 20 minutos (si no disponemos de ventilación en el horno).

Observaciones

  • Masajear las verduras, además de terapéutico, es esencial en esta receta, porque conseguiremos que las especies se mezclen bien y se integren en la coliflor. Además, ¡le ponemos nuestra energía!

 

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Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones (si no me lo traen los Reyes, claro 😉 ).

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

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Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para cortar la coliflor en flores. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

Y recuerda que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi con el código CNS-NATURALMENTE.

Y si te ha gustado la receta…

Échale un vistazo a estas propuestas de temporada:

 

¿Compartimos la receta?

Ensalada indonesia Jukut Antungan

[RECETA PATROCINADA POR CONASI]

Esta receta, todo un clásico de la gastronomía indonesia, es una ensalada que me encanta por su diferencia de texturas y sabores. Es picante, aromática, exótica, cremosa y crujiente a la vez, y muy muy rica. Aunque es un poco menos famosa que la ensalada, también indonesia, llamada Gado Gado, esta ensalada Jukut Antungan hará las delicias de cualquier paladar, te lo aseguro.

Lo que la hace tan especial es, sin duda, la textura crujiente de las judías verdes y la col blanqueadas, junto con la salsa picante de coco y especias. La mezcla es increíble, ya verás.

La salsa es también muy especial, porque se elabora a partir de una «pasta base» picante que sirve precisamente como base para un montón de elaboraciones asiáticas. Mi suggerencia es que hagas más cantidad de pasta picante y la congeles en raciones individuales en la cubitera. Una vez congelados, los sacas del recipiente y los guardas todos juntos en un recipiente o pote de cristal o en una maravillosa bolsa de silicona Stasher.

 

En la fotografía, puedes ver la pasta picante que servirá como base para la salsa de coco.

 

La versión que te propongo hoy está adaptada al paladar vegano y healthy. Además, he cambiado algunos ingredientes de la pasta base para que te sean más fáciles de encontrar en España. Porque la receta original tiene un montón de especies interesantísimas pero súper locales, que son prácticamente imposibles de conseguir aquí.

Esta ensalada Jukut Antungan es perfecta también para preparar en tus comidas familiares durante estos días. Es exótica, aromática y deliciosa. Una buena manera de sorprender a tus invitados a partir de las verduras como protagonistas. Ahora bien, conociendo el gusto de la media española, te recomiendo que ajustes la cantidad de picante al gusto. Y le pongas un poquito menos. Aunque tengo que reconocer que a mí me parece perfecta tal y como está en la receta 😉

Si quieres descubrir esta increíble ensalada…

… donde te enlazo con la entrada de la receta en el blog de Conasi.


¡Ah! Y recuerda que, si te apetece comprar algo en la página web de Conasi, tienes un descuento del 5% en tu primera compra, utilizando el código de descuento CNS-NATURALMENTE.

 

Y si te gusta este estilo de comida…

Te recomiendo que le eches un vistazo a estas deliciosas recetas, con un toque exótico y oriental:

 

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Cómo hacer chucrut

Hoy te traigo la receta perfecta para iniciarte en el mundo de los fermentados caseros. En este post, vas a aprender cómo hacer chucrut casero, de forma fácil y rápida.

El chucrut, o sauerkraut, no es nada más que col fermentada en salmuera. Es un producto originario de Alemania y se ha hecho muy popular durante los últimos años en el mundo healthy. Básicamente, porque es un alimento súuuper saludable:

  • Al estar fermentado, su contenido en vitaminas se multiplica. El chucrut es especialmente rico en vitamina A, B1, B y C.
  • Mejora la digestión, sobre todo de las proteínas y alimentos ricos en grasa. Por eso en Alemania es típico que se sirva junto a las salchichas.
  • Es un alimento depurativo, pues precisamente ayuda a limpiar los tóxicos acumulados en nuestro organismo.
  • También es un excelente probiótico, ya que contiene bacterias vivas que repueblan nuestra flora bacteriana. En este sentido, es indispensable que en nuestra dieta incorporemos probióticos, del mismo modo que tomamos alimentos ricos en fibra (prebióticos), para mejorar nuestra salud intestinal. [1]
  • Mejora nuestro sistema inmune, al favorecer la microbiota de nuestros intestinos.
  • Es rico en minerales como el calcio, hierro, fósforo y magnesio.

La única contraindicación que conozco es si estás llevando una dieta pobre en sal a causa de la hipertensión u otros problemas relacionados. En este caso, puedes optar por otros probióticos o pasar tu chucrut bajo el grifo antes de consumirlo.

Fuentes de probióticos

[1] Si quieres introducir los probióticos en tu vida, tienes varias opciones: encurtidos de buena calidad (aceitunas, pepinillos, etc.), kéfir de agua, kéfir de leche, yogures naturales, soja fermentada (miso, tamari, tempeh…), té kombucha u otros fermentados.

Entre todos, te recomiendo apostar por los de origen vegetal (encurtidos, chucrut y otras verduras fermentadas, kéfir de agua, yogures veganos, soja fermentada y té kombucha) y siempre sin pasteurizar. Por dos razones básicas: primero, porque no contribuimos a la explotación animal y, segundo, porque nos evitamos algunos de los problemas que puede conllevar el consumo de la proteína del lácteo.

A la hora de escoger chucrut, es mejor que lo compres fresco no pasteurizado (en la sección de refrigerados) o bien te lo hagas tú mism@. Y es que, si lo comemos pasteurizado (el que viene en tarros de cristal) o bien lo cocinamos, perdemos sus propiedades probióticas y parte de sus vitaminas.

La verdad es que es más bien difícil encontrar el chucrut fresco. La única marca que conozco que lo comercialice es Kramer’s Krautboy, y no se encuentra de manera generalizada en las tiendas de productos ecológicos. Por eso, siempre recomiendo hacer el chucrut en casa. ¡Ya verás qué fácil es! Sólo tienes que preparar unos cuantos tarros y, una vez fermentados, los puedes guardar en la nevera e ir usando a medida que los necesites. Vas a tener chucrut para varias semanas, incluso meses 😉

Si necesitas ideas para introducirlo en tu día a día, te cuento. Puedes incorporarlo a tus desayunos, encima de unas tostadas elaboradas con pan de buena calidad (con masa madre y harinas integrales ecológicas), también en tus ensaladas, verduras… y como guarnición en platos principales. Combina la mar de bien con tempeh, cebollas, mostaza, eneldo, manzanas, apio, remolacha, etc. Solo hay que dejar volar la imaginación y le darás ese toque mágico a cualquier elaboración, con ese toque ácido y salado tan particular del chucrut, que me tiene enamorada.

El chucrut clásico se elabora amasando la col con sal, permitiendo que la verdura deje ir todo el líquido, e introduciendo el resultado (col + líquido) en un tarro de cristal. En la versión tradicional, se le añade bayas de enebro y semillas de alcaravea.

Para la versión de hoy, he querido simplificar el proceso. Quiero mostrarte la manera más fácil, rápida y efectiva que conozco para elaborar chucrut casero: preparando una salmuera y metiendo la col en el tarro con la mezcla de agua y sal. Una técnica sencilla y que siempre funciona. Prueba y me cuentas 😉

Vamos a la elaboración del chucrut paso a paso. Para realizarla, necesitarás:

Ingredientes

  • 1 cucharada de sal marina sin refinar (15 gr)
  • un litro agua
  • 1 col verde pequeña o repollo

Utensilios

  • Un tarro grande de cristal hermético estilo Fido, u otros tarros de cristal convencionales de boca ancha
  • Una cazuela grande con agua para esterilizar los botes
  • Un trapo de algodón limpio
  • Una tabla grande de madera
  • 1 cuchillo cebollero
  • Un bol de cristal grande para hacer la mezcla del agua con la sal
  • 1 plato

Elaboración

  • Primero, ponemos agua a hervir en una cazuela grande y hervimos los botes que vamos a usar durante 5 a 10 minutos, para esterilizarnos. Los retiramos, con la ayuda de una cuchara larga, y los extendemos encima de un trapo de algodón limpio, para que se sequen.
  • Preparamos la salmuera en un cuenco mezclando un litro de agua por 15 gramos de sal marina. Mezclamos bien y dejamos unos minutos que se disuelva la sal.
  • Mientras tanto, sacamos las hojas externas de la col. La cortamos en cuartos, desechamos el tronco del centro y cortamos la col a juliana bien finita.
  • Introducimos la col picada en los tarros de cristal. Apretamos bien y cubrimos con la salmuera. Cerramos los tarros, les ponemos fecha y los colocamos encima de un plato, en un lugar fresco y oscuro.
  • Dejamos fermentar el chucrut durante 2 a 3 semanas, dependiendo de la temperatura exterior. Dos semanas en verano, tres semanas en invierno.
  • Durante el proceso, es posible que vaya saliendo un poco de agua del tarro, efecto de la propia fermentación. Por eso, es importante que hayamos colocado el plato debajo del tarro, así el líquido quedará contenido y lo podremos vaciar fácilmente.
  • Una vez pasado el tiempo de espera, abrimos el tarro y comprobamos que el resultado es perfecto: la col tiene que estar un poco más transparente, crujiente, salada y ácida. Si está blanda o ha aparecido moho, la desechamos directamente (nunca ha llegado a pasarme, la verdad). Si se ha quedado parte de la col por encima de la salmuera, sin estar cubierta de líquido, yo suelo descartar esa primera capa de chucrut, por precaución.
  • Cerramos de nuevo los tarros y los conservamos en la nevera, hasta que vayamos a consumirlos.

Observaciones

  • Es muy importante utilizar una sal marina de primera calidad. Yo uso sal marina sin refinar del Atlántico (es fina y de color blanco), pero puedes usar cualquier otra sal ecológica.
  • Puedes probar de hacer chucrut con todas las variaciones que quieras: con col lombarda u otro tipo de coles, con cebolla, zanahoria, rabanitos, con pasas y canela, con pimienta negra y laurel… En las fotos, puedes ver el chucrut básico y el chucrut de color rosa, con la mezcla de col blanca y col lombarda.
  • Si utilizas un tarro Fido, te recomiendo que no llenes el tarro hasta arriba, a diferencia de cómo lo haríamos con los tarros convencionales (y tal y como te explico en la receta). Con los botes herméticos, dejaremos suficiente espacio arriba sin cubrir, unos 3 o 4 dedos en recipientes grandes, pues se rompería el bote si lo llenáramos demasiado.

Para esta receta de chucrut, te puede interesar…

Tarros herméticos

Los tarros Bormioli Fido son los botes clásicos para hacer conservas. Te aseguras que se hace el vacío, por lo que los alimentos se conservan mucho mejor. Te recomiendo este de Amazon que tiene una capacidad de 2 litros, suficiente para la cantidad de la receta.

Cuchillo cebollero Zwilling

Me encanta hacer chucrut con un buen cuchillo cebollero. Y, sin duda, mi favorito es este de la marca Zwilling. Una inversión para toda la vida.

Sal marina sin refinar

Para hacer el chucrut (y para todo), necesitarás una buena sal marina sin refinar. Siempre aconsejo usar una buena sal, que resulte saludable y equilibrada para el organismo. Esta de Soria Natural es la sal básica que utilizamos en casa.

Si quieres descubrir todos los secretos de la fermentación…

Te remito a Nerea Zorokiain, experta en macrobiótica, y su reciente libro Fermentación, la bíblia donde encontrar todos los trucos para fermentar paso a paso.

Y si te ha gustado esta receta de chucrut…

Échale un vistazo a mis recetas dedicadas a las crucíferas:

¿Compartimos la receta? 🙂

Salteado de kale con verduras

Hoy quiero compartir contigo una receta muy muy sencilla pero que, a la vez, es muy interesante porque, como base, tiene LA HOJA VERDE: este delicioso salteado de kale con verduras.

Sí, todos sabemos que debemos introducir más verduras verdes a nuestra alimentación: son súper alcalinizantes, contienen antioxidantes y vitaminas a montones, activan el organismo y limpian hígado y arterias. Pero muchas veces no sabes cómo hacerlo para que formen parte de tu vida, ¿verdad?

Pues bien, el primer truco para introducir este tipo de verduras es, simplemente, tenerla en casa 😊 en variedad y abundancia. Lechugas, espárragos, judías tiernas, variedad de coles, brócoli, espinacas, acelgas, rúcula, hojas de la remolacha o de la zanahoria, calabacín, guisantes frescos… la lista es variadísima y puedes escoger un par o tres a la semana e ir variando en función también de la estación.

Una vez las tienes, la introduces a cada comida (almuerzo y cena), en mayor o menor cantidad, según te pida el cuerpo.  Escaldada, cruda en ensalada, marinada, hervida, al vapor, salteada al wok… El segundo truco: “keep it simple”, menos es más, que dicen. A veces con un simple brócoli hervido al dente, 3 minutos (así conservamos las vitaminas), y un buen hummus te apañas una cena express y sanísima.

Es posible que al principio tengas que aderezar estas verduras con condimentos, especias y/o salsas, porque no tenemos acostumbrado el paladar a estos sabores. Pero en cuanto te adaptes y empieces a notar los beneficios de un buen brócoli hervido, te aseguro que te tendrás antojo de tales manjares por lo bien que te sientan.

Hoy te traigo una receta, un poco más elaborada que el simple hervido, pero que mantiene lo esencial: la verdura verde, en este caso la col kale, es la verdadera protagonista. Este salteado de kale es una receta fácil, sana y rica rica (por si estás empezando y no te animas con el hervido tal cual 😉).

He querido introducirte la kale (aunque seguramente ya habrás tenido el placer de conocerla antes), por su versatilidad y su sabor bastante neutro (aunque tenga el puntito amargo de cualquier hoja verde). Puedes usarla tanto en salteados como en hervidos y batidos, marinada en ensalada o en estofados y sopas.

A mí personalmente me encanta la combinación de kale con levadura nutricional y el punto picante de la pimienta de cayena, como te propongo en la receta… ¡Delicioso! ¿Qué te parece a ti?

En cualquier caso, si no dispones o no encuentras la col kale, puedes hacer igualmente la receta con cualquier otra hoja verde, funcionará bien de todos modos. Simplemente ten en cuenta que algunas requieren más tiempo de cocción que otras (los espárragos tardarán más en cocer que las espinacas, por ejemplo).

Ingredientes (para 2)

  • ½ cebolla grande
  • ¼ boniato grande
  • 5 champiñones
  • 200 gr col kale limpia
  • 1 c.s. levadura nutricional (15 gr)
  • 2 c.s. nueces (60 gr)
  • 2 c.s. granada (40 gr) (u otra fruta de temporada, puedes cambiarlo por un cuarto de manzana, por ejemplo)
  • Zumo de ½ limón
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Un chorrito de AOVE
  • Pimienta negra, pimienta de cayena y comino al gusto

Elaboración

  • En una sartén, salteamos la cebolla cortada a juliana con un chorrito de AOVE durante 5 minutos, a fuego medio/alto.
  • Mientras tanto, pelamos el boniato y lo cortamos a daditos tipo mirepoix. Limpiamos los champiñones y los cortamos a cuartos. Añadimos el boniato y los champis a la sartén y rehogamos hasta que estén las verduras doradas.
  • Vamos limpiando las hojas de kale, le quitamos el tronco y las partimos en un tamaño de unos 5×5 cm. La añadimos a la sartén, bajamos el fuego un poco y dejamos que se ablanden las hojas.
  • Añadimos una pizca de sal, la levadura nutricional y las especias. Dejamos cocer unos 6 minutos, mientras removemos de vez en cuando.
  • Retiramos del fuego. Añadimos el jugo de limón, los granos de granada y las nueces. Servimos y disfrutamos.

 

Observaciones

  • Puedes añadirle garbanzos y ya tienes tu plato principal en un momento 😊(a mí personalmente me encanta la combinación de col kale con garbanzos).

 

Para este salteado de kale, te puede interesar…

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar frutas y verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

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Sartén SKK

Yo de momento estoy usando la sartén de Castey, que me parece una opción adecuada. De todos modos, he probado varias y las que más me gustan son las sartenes ecológicas SKK, que están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio. Si te intersa, te dejo el enlace aquí para que la encuentres en Conasi.

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Si te ha gustado este salteado de kale…

Y te encanta esta rica crucífera, te animo a que pruebes estos deliciosos espaguetis con pesto de kale, están para chuparse los dedos 🙂

¿Compartimos?

Ensalada de wakame

La ensalada de wakame es un clásico de la gastronomía nipona que, cada vez más, se está popularizando en Occidente. Tradicionalmente, se sirve la wakame con un aliño a base de tamari, aceite de sésamo, vinagre de arroz y azúcar.

Para la receta de hoy, he querido ir un poco más allá. Me he inspirado en los sabores tradicionales, sustituyendo el azúcar por melaza de arroz, pero he añadido algunos ingredientes extra para darle mi toque personal. Pepino, maíz, sésamo negro y naranja son los coprotagonistas que acompañan a nuestra alga hoy.

Esta receta resulta muy interesante porque introduce el alga como ingrediente principal, con lo cual vamos a disfrutar de sus múltiples beneficios:

  • Las verduras marinas nos ayudan a eliminar tóxicos de nuestro organismo, incluidos los metales pesados.
  • Contienen un montón de vitaminas y minerales. De hecho, son especialmente ricas en calcio: contienen hasta 10 veces más calcio que la leche, siendo ideales para combatir la osteoporosis y cuando decidimos dejar los lácteos.
  • Son antiinflamatorias y fortalecen el sistema inmunológico.
  • Son ricas en yodo.
  • Favorecen la desinflamación y la pérdida de peso.

En particular, el alga wakame es una de las más depurativas y que más se utiliza en dietas de adelgazamiento, por su alto contenido en agua y por ser prácticamente acalórica.

Sin embargo, antes de incorporar las algas a nuestra dieta debemos tener en cuenta sus contraindicaciones. No se deben tomar en caso de:

  • Padecer hipertiroidismo o enfermedades autoinmunes.
  • Tomar algún tipo de medicación inmunosupresora o medicamentos anticoagulantes.
  • Los niños tampoco deberían tomar algas.

En los demás casos, incorporar las algas a tu dieta de forma habitual resulta un hábito muy interesante. Y es que, además de beneficiarte de las ventajas que te he comentado, vas a notarte más vital, más limpi@, más joven y con la piel más bonita. Eso sí, hay que tomarlas con medida, porque en Occidente nuestro cuerpo no está acostumbrado a tal aporte de yodo (¡súper alto!). Por eso, la recomendación diaria suele ser mínima: entre 1 y 2 cucharadas soperas de algas cocidas al día.

La receta de ensalada de wakame es una manera perfecta para introducir las algas en tu vida de un modo fácil y rápido. Te va a encantar porque es una propuesta fresca, ligera y que se adapta un montón a los calores de finales de primavera y principio de verano.

Te dejo con la receta de esta deliciosa ensalada de wakame:

 

Ingredientes (para 2 personas)

  • 1 trozo de wakame de 10×5 cm
  • 1/3 pepino: la mitad a rodajas finas para decorar y la otra mitad rallado para la ensalada
  • Zumo y ralladura de ½ naranja
  • 2 c.s. maíz dulce ecológico
  • ½ vaso de espinacas frescas o cualquier otra hoja verde
  • Perejil fresco al gusto
  • 1 c.p. tamari
  • Sésamo negro para decorar
  • 1 c.p. melaza de arroz
  • 2 c.p. aceite de sésamo
  • 1 c.p. vinagre de arroz

Elaboración

  • Ponemos el alga a remojo, 5 minutos, en un vaso con agua.
  • La escurrimos, la cortamos a tiras finitas y le damos un segundo remojo. Esta vez, en el zumo de media naranja, y ya con el trocito de pepino rallado. Dejamos 5 minutos más.
  • Escurrimos bien el pepino y el alga y lo mezclamos con la ralladura de naranja, el maíz, las espinacas picadas y el perejil picado.
  • Aliñamos con el tamari, melaza, aceite y vinagre.
  • Servimos acompañado de unas rodajas de pepino finitas, una rodaja de naranja y semillas de sésamo negro.

 

Y ¡voilà! Así de sencillo. Si la pruebas, cuéntame qué tal 😉

 

Para esta ensalada de wakame, te puede interesar…

Wakame ecológica

Para mí, Algamar y Portomuiños son dos muy buenas marcas. Además, nos aseguramos de que las algas sean locales, en particular, de las costas gallegas.

Hoy he utilizado la wakame de Algamar, que puedes encontrar fácilmente en Conasi, haciendo click en este enlace.

Cuchillo de cerámica Kyocera

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Melaza de arroz ecológica

La melaza de arroz es uno de los sustitutos más saludables que existen al azúcar. Y, en particular, el de La Finestra es uno de los más deliciosos e interesantes a nivel de producción y filosofía de la empresa.

Encuéntrala aquí en Conasi.

Y si te ha gustado esta ensalada de wakame…

Te dejo con estas recetas de primavera y verano que te pueden refrescar:

¿Compartimos?

Espaguetis de calabacín con pesto de kale

¡Buenos días!

¿Cómo estás?

Hoy te voy a deleitar con esta receta sencillísima pero muy resultona para que disfrutes con todos los sentidos: los espaguetis de calabacín con pesto de kale. Rico, ¿verdad? Son ligeros, gluten free, veganos y muy muy saludables y deliciosos. Además, es una de las recetas que me he puesto a hacer como una loca desde hace unas semanas. Y que me recuerda que la primavera ya está aquí (con lo que me pongo muy pero que muy contenta).

Y tú, ¿has notado también el cambio?

Yo lo he visto claro: las temperaturas han subido, han llegado las lluvias y ese olor tan característico de la vida que nace. Ya veo florecer algunos árboles fruteros y nacer los primeros brotes, hemos salido a coger espárragos, llenado la casa de plantas y flores y sacado el polvo de la Spirali para empezar a devorar espaguetis de verduras con todas las salsas posibles.

Y es que en esta época empiezan a apetecer cada vez más verduras y frutas de la estación en estilos de cocción más suaves y ligeros (también crudos), y en más cantidad. Natural. El cuerpo nos pide que nos adaptemos a la nueva estación y, para ello, necesitamos más verde, más energía madera, más chispa, más energía que nos haga brotar la vida de nuestro interior.

Y para que entres en la nueva primavera por la puerta grande, hoy he preparado para ti este plato que ya se ha convertido en clásico y que va a hacer las delicias de cualquiera. Sí, aquellos que dicen que “no les gustan las verduras” también caen rendidos 😉.

Espaguetis de calabacín para introducir una buena dosis de verdura cruda de una manera deliciosa + pesto vegano de kale para aportarte todos los beneficios de las hojas verdes = chute extra de energía y sabor asegurado.

 

Vamos a por la receta:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 y ½ calabacines
  • 1 y ½ tazas de col kale limpia
  • ½ taza de almendras tostadas
  • ½ diente de ajo
  • 2 c.s. levadura nutricional[1]
  • 1/3 taza de aove
  • 1/3 taza de agua
  • 1/2 c.c. sal marina sin refinar
  • una pizca de pimienta negra recién molida
  • 1 c.p. vinagre de manzana
  • Para decorar: unos tomates secos, aceitunas negras de Aragón y un poco más de levadura nutricional.

 

Elaboración

  • Limpiamos los calabacines, les cortamos las puntas y los hacemos espaguetis con la ayuda de la Spirali. Si no disponemos de este aparato, podemos hacer láminas longitudinales con la mandolina o pelador, juntar unas cuantas (el grosor de 1 o 2 cm) y hacer las tiras manualmente con un cuchillo. Este segundo procedimiento es un poco más lento y complicado. Pero te saca del apuro si tienes antojo de espaguetis de calabacín 😉
  • Ponemos el resto de ingredientes en el vaso de la batidora y trituramos hasta obtener una textura homogénea.
  • Servimos los espaguetis de calabacín con un poco de salsa por encima. Y decoramos con unos tomates secos, unas aceitunas negras y un poco de levadura nutricional.

 

TRUCO:

Lo ideal es que quede una salsa un pelín subidita de sal. Piensa que luego tenemos que aderezar con ella todos los espaguetis. A diferencia de la pasta tradicional, que ya salamos en la cocción, los espaguetis de calabacín no vienen cocinados con sal. De hecho ni los cocinamos. Así que ten en cuenta la pequeña diferencia a la hora de preparar la salsa 😊

 

[1] Levadura inactiva que se utiliza como suplemento por sus múltiples propiedades beneficiosas para el organismo. Encuentra más información aquí.

 

Para esta receta, he usado:

Spirali

De todos los cortadores de verduras que he probado para hacer espaguetis, Spirali es sin duda el que mejor funciona. Un poco más voluminoso que los más pequeños a modo de sacapuntas. Pero vale la pena la inversión en espacio: el resultado es mucho mejor y la elaboración mucho más confortable.

Encuéntralo en Conasi aquí.

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Batidora Personal Blender - PB 150

Ideal para triturar pequeñas cantidades (como la del pesto de kale o cualquier salsa), porque las batidoras de vaso suelen quedar demasiado grandes para tal propósito (a no ser que desees hacer cantidades industriales, por supuesto).

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Espátula de silicona

Para aprovechar todo el pesto al servirlo, será imprescindible una buena espátula de silicona, libre de tóxicos.

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Si te gustan las recetas de salsas, te recomiendo que eches un vistazo a esta mayonesa vegana de aguacate. Para chuparte los dedos 🙂

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