Pan integral básico

¡Buenas! ¿Cómo va todo? Después de varias semanas de confinamiento, en casa hemos ido perfeccionando el arte de hacer pan. Y, por lo que se ha visto en las redes y en las noticias, no hemos sido los únicos, jeje. Hoy me encantaría compartir contigo una de las recetas más simples, saludables y resultonas de las que hemos disfrutado durante las últimas semanas: este delicioso pan integral básico, elaborado con masa madre.

En casa, tenemos una hermosa masa madre que empezamos a principios de abril gracias a las indicaciones de @cookstorming. Desde entonces, la utilizamos para todo tipo de panes, masas y pizzas. Elaborar pan en casa es uno de los mejores rituales que podía incorporar en mi vida. Y me encanta mi encuentro semanal con nuestra masa madre. La verdad es que voy aprendiendo de ella día a día y resulta un proceso fascinante.

Si quieres saber todos los motivos por los que soy tan súper fan de la masa madre, te remito a mi entrada pizza integral con masa madre, donde encontrarás, bien detallados, todos los beneficios para nuestra salud de tomar alimentos elaborados a partir de este proceso y con harinas integrales. Y, si quieres enriquecerte más sobre el tema con auténticos maestros del pan, te aconsejo que eches un vistazo a los vídeos, publicaciones y consejos de Ibán Yarza y GlutenMorgen.

Para elaborar este pan integral básico, sólo necesitarás tres ingredientes (agua, harina integral y sal marina) y un poco de paciencia. Pero es de lo más fácil que hay, porque prácticamente no necesita amasado (te cuento cuál es la técnica del amasado de 20 segundos) y su elaboración es de lo más sencilla (incluso lo he puesto en molde para que sea aún más cómodo).

 

Este pan integral básico me encanta porque:

  • La miga es aireada, agradable al paladar. He optado por una hidratación del 70% (los panes integrales siempre necesitan más agua que los blancos), que permite que el pan crezca bonito. Si quieres más hidratación, siempre puedes experimentar con más agua y obtendrás unos alveolos más grandes.
  • Resulta nutritivo y rústico, sin ser demasiado denso. Se trata de un pan con sabor, pero en su justa medida. Ideal para personas que quieran un pan integral sin ir a por sabores más intensos como los del centeno o el trigo sarraceno.

En mi caso, he utilizado harina integral de espelta, que elaboro en casa al momento con mi Vitamix, a partir del grano entero de espelta. A mí me encanta la espelta porque se trata de un grano antiguo que conserva más propiedades que los trigos modernos y porque, a nivel de sabor, ésta aporta un aroma y cremosidad especiales. En tu casa, por supuesto, puedes utilizar tanto harina integral de espelta como harina integral de trigo convencional, la que tengas será genial.

También quería comentarte que, si no dispones de masa madre en tu casa, puedes preparar el pan igualmente con levadura fresca de panadero (la que viene en forma de pastilla, que puedes encontrar en la sección de refrigerados) o con levadura seca (la que viene granulada). Durante el confinamiento ha sido súper complicado encontrar algunos ingredientes, así que no te agobies y hagámoslo fácil 😊 (te he dejado las equivalencias en los ingredientes y algunas explicaciones para su elaboración en el apartado correspondiente).

 

Este pan sigue la receta básica más básica de todas para panes integrales. Yo lo he hecho con un 40% de masa madre respecto al total de la harina (150 es el 40% de 375) y me encanta así. He estado leyendo varios artículos y visto otras recetas en las que incluyen más o menos porcentaje de masa madre y recogen otras variantes. Sin duda, si te apasiona este mundo, te aconsejo que hagas varias pruebas y encuentres la que más te guste. Para mí, este pan integral básico es un pan muy bien logrado y, después de varios intentos, me doy por más que satisfecha con él. Por eso no puedo esperar a compartirlo contigo:

 

Ingredientes para nuestro pan integral

 

  • 150g MM de espelta integral (al 100% de hidratación)
  • 375g harina de espelta integral
  • 280g agua tibia
  • 5g sal marina (1 c.c.)

 

Equivalencias para un pan sin masa madre

 

  • 450g harina de espelta integral
  • 355g agua
  • 5g sal marina
  • 9g de levadura fresca o 3g si es seca

 

Elaboración del pan integral

 

  1. La noche anterior, refrescamos nuestra masa madre: la sacamos de la nevera y, por 50g de masa madre, añadimos la misma cantidad en agua y en harina integral (50g masa madre + 50g agua + 50g harina integral). [Yo siempre la refresco toda y hago de más, porque así la que me sobra del refresco nuevo será la que guardaré para la siguiente semana.]
  2. Por la mañana, tomamos 150g de masa madre (el resto lo guardamos en un pote de cristal, cerrado, en la nevera) y la mezclamos en bol grande con los 280g de agua tibia. Mezclamos bien. Añadimos 375g de harina integral de espelta y mezclamos. Añadimos 5g de sal marina y mezclamos. Quedará una masa bastante pegajosa.
  3. Para amasar, tenemos varias técnicas. O bien amasamos durante 10 minutos de manera constante, hasta que la masa esté más fina. O bien amasamos en modo fácil (y el que te recomiendo si quieres hacerlo fácil fácil): le damos 3 amasados de unos 20 segundos cada uno, espaciados por 10 minutos de reposo, y listo.
  4. Dejamos reposar la masa durante toda la mañana, tapada con un trapo limpio. Si estás por casa, dale un pliegue al cabo de una hora.
  5. A primera hora de la tarde, cuando veas que la masa haya subido a tope (tardará más o menos en función de la temperatura exterior), preparamos la masa para el segundo y último reposo:
    • Preparamos un molde cubierto con un poco de aceite y espolvoreado con harina.
    • Nos mojamos las manos con un poco de agua o aceite, moldeamos el pan para que tenga la forma que nos interesa, intentando no desgasificarlo demasiado, y lo colocamos con cuidado en el molde, con el pliegue hacia abajo.
    • Dejamos reposar una última vez, entre 30 y 50 minutos. Si te gusta que el pan “estalle” en el horno y haga grietas en el pan, como en la foto, déjalo menos tiempo (30 minutos) para que acabe de subir en el horno. Si te gusta el pan más “entero”, más tipo pan de molde o pan de hamburguesa, déjalo más tiempo en este último reposo (los 50 minutos). En todo caso, en este punto es interesante que aprendamos a leer nuestro pan y así saber cuándo está listo.
    • Para lograr el efecto rústico de nuestro pan integral, espolvoreamos un poco de harina integral por encima y le hacemos unos pequeños cortes con un cuchillo afilado.
  6. Encendemos el horno a tope y dejamos que se caliente bien (unos 30 minutos). Para que la corteza quede espectacular, te recomiendo que pongas la bandeja del horno metálica abajo del todo cuando enciendas el horno, para que así se caliente bien, y cuando vayas a poner el pan, pongas un poquito de agua en la bandeja, para darle un toque de vapor.
  7. Ponemos el pan en el horno. Lo colocamos en la rejilla, que habremos colocado en la parte más bien inferior del horno: si dividimos el espacio del horno en 4, la rejilla la colocaremos en el lugar donde contaríamos ¼ del espacio, empezando desde abajo.
  8. Dejamos el pan cocer los primeros 10 minutos a máxima temperatura y luego bajamos a 180ºC. Dejamos cocer un total de unos 45 minutos, o hasta que esté crujiente y doradito por fuera y suene hueco cuando le damos golpes en la parte inferior.

 

Observaciones

 

  • Si en vez de masa madre utilizamos levadura seca o fresca, nos saltamos el primer paso y empezamos directamente por el segundo paso. Necesitaremos, no obstante, cambiar los ingredientes detallados en este segundo paso por los correspondientes en el apartado “equivalencias para un pan sin masa madre”. Y seguiremos la receta a partir de ahí.
  • Siempre vamos a tener en cuenta la temperatura para escuchar nuestra masa y respetar sus tempos. En invierno, los panes tardan más y en verano menos, así que es importante que vayamos experimentando y encontrando el ritmo que mejor nos venga y con el que obtengamos un mejor resultado.

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Vitamix Ascent 2500i

La Vitamix es una batidora perfecta para triturar todo lo que se te antoje y, además, puedes hacer harinas en casa. Me encanta porque desde que la tengo, me puedo preparar las harinas al momento: centeno, espelta, sarraceno… los panes con harinas recién molidas son lo más 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Molde para pan

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Varillas de silicona

Para empezar la mezcla del pan, especialmente cuando aún no le he puesto toda la harina, me encanta mezclar bien la masa con unas buenas varillas, libres de tóxicos. Puedes encontrarlas en Conasi aquí.

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Y si te ha gustado este pan integral básico…

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Galletas de Navidad

Galletas de Navidad estilo gingerbread, de jengibre, saludables y sin gluten

La Navidad ya está aquí y este año quiero compartir contigo la receta que estoy preparando para regalar a mis seres queridos durante nuestros encuentros familiares: estas deliciosas galletas de Navidad al estilo gingerbread, de jengibre y especias, saludables, sin azúcares refinados y sin gluten.

 

Las galletas de Navidad son todo un clásico, especialmente en hogares del norte de Europa. Su origen hay que buscarlo en el pan de especias, que con el tiempo dio lugar a las galletas en forma de hombrecitos de pan de jengibre (y otras formas decorativas) y a las casas de pan de jengibre.

La receta tradicional se elabora con mantequilla, huevo, harina blanca, azúcar, melaza de caña, mezcla de especias (canela, jengibre, clavo y, opcionalmente, nuez moscada) y levadura y/o bicarbonato. También suele realizarse una cobertura con azúcar glas y leche, con la cual se pintan los detalles (botones, ojos y sonrisa) a las galletas.

Para nuestra receta, he optado por una cobertura de chocolate negro ecológico, con un 70% mínimo de cacao, porque me parece una opción mucho más saludable. Además, me encanta cómo combina el chocolate con el sabor de las especias.

En cuanto a la base de nuestras galletas de Navidad, utilizamos aceite de coco en vez de mantequilla, azúcar de coco eco en vez de azúcar refinado, mantenemos el huevo (ecológico), optamos por una mezcla de harinas sin gluten integrales (de arroz integral, de trigo sarraceno y de maíz ecológica), e incorporamos melaza de arroz o melaza de caña ecológica. En la receta más extendida, se utiliza melaza de caña, que le aporta el típico color oscuro. A mí me gusta mucho más utilizar melaza de arroz, pero si quieres ir a por la versión tradicional, con más carácter, te recomiendo escoger una melaza de caña que sea ecológica y mezclarla con la melaza, pues así tendremos un resultado más suave y agradable a todos los paladares.

También he reducido considerablemente la cantidad de azúcar y melaza de las recetas más convencionales, pues prefiero que el resultado no sea excesivamente dulce y que se potencie el sabor natural de las especias y harinas integrales.

Después de varias pruebas, puedo decirte que estas galletas de Navidad me encantan porque:

  • Son ligeramente crujientes por los lados y suaves por el centro, y se deshacen en la boca.
  • No requieren de ingredientes extraños, la mayoría los encuentras en tu despensa habitual.
  • Resultan mucho más saludables que en la versión original y no son para nada empalagosas.
  • Son libres de gluten.
  • Saben a gloria, son aromáticas y con carácter.
  • Son muy fáciles y divertidas de elaborar, especialmente con los más pequeños de la casa.
  • Resultan perfectas para merendar, como postre o para mojar en un vaso de leche de arroz o avena calentita.
  • Calientan, nutren y reconfortan durante los días de frío, y estimulan la circulación gracias a la mezcla de especias calientes.

Te dejo con esta deliciosa receta de galletas de Navidad, para que las disfrutes con toda la familia:

 

Ingredientes (para 2 bandejas de galletas)

  • ½ taza de aceite de coco, derretido (105g)
  • ½ taza de azúcar de coco (65g)
  • ¼ taza de melaza de arroz o bien una mezcla de melaza de caña ecológica y melaza de arroz (70g) [no me gusta usar los 70g de melaza de caña porque resulta demasiado fuerte en sabor, por eso mejor sólo melaza de arroz o una mezcla de ambos 😉 ]
  • 1 huevo grande eco
  • 2 c.p. jengibre molido
  • 2 c.p. canela en polvo
  • ½ c.c. clavos molidos
  • Una pizca de sal marina
  • 1 taza de harina de arroz integral (150g)
  • una taza de harina de trigo sarraceno (150g)
  • 1 taza harina de harina de maíz integral y ecológica (150g)
  • 1 c.c. bicarbonato sódico
  • ½ c.c. levadura de pastelería ecológica
  • Para la cobertura: chocolate negro ecológico para fundir, mínimo 70% cacao

Elaboración

  • En un bol grande, batimos el aceite de coco derretido junto con el azúcar de coco, hasta que el azúcar quede disuelto por completo. Seguimos batiendo durante un par de minutos.
  • Añadimos la melaza de arroz y el huevo, junto con las especias y una pizca de sal marina.
  • A parte, mezclamos las harinas con el bicarbonato y la levadura. Vamos añadiendo poco a poco la harina a la mezcla líquida, mientras mezclamos. Llegará un momento en el que tendremos que trabajar la masa con las manos. Mezclamos todo, solo hasta que estén todos los ingredientes bien incorporados, no más.
  • Cubrimos la masa con un paño limpio y la dejamos reposar durante un par de horas en un lugar fresco y seco. Si lo deseas, en este punto puedes dejar la masa cubierta con papel de film en la nevera, hasta 5 días, antes de utilizarla.
  • Precalentamos el horno a 180ºC. Disponemos la masa sobre un papel de horno, cubrimos con un segundo papel y la estiramos bien con un rodillo, hasta que tenga un grosor uniforme de medio centímetro aproximadamente. Sacamos el segundo papel de encima y lo aprovechamos para cubrir una bandeja para horno. Cortamos las galletas de Navidad con los moldes especiales y, con una pequeña espátula, vamos sacando cada galleta y las disponemos en la bandeja que hemos preparado a parte.
  • Horneamos durante unos 10 minutos las piezas pequeñas y hasta 15 minutos las piezas más grandes, hasta que los bordes adquieran un bonito tono tostado. En función del horno, tardaremos más o menos, así que tenemos que prestar atención las primeras veces. Porque si las horneamos de más, quedarán demasiado duras.
  • Sacamos del horno y dejamos reposar hasta que estén a temperatura ambiente, antes de comerlas, para que así adquieran la consistencia final.
  • Podemos guardarlas en un lugar ventilado, fresco y seco, durante unos 5 días.

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Cortapastas de Navidad

Para darle forma a las galletas, nada mejor que un buen set de moldes o cortapastas con motivos navideños. Yo he utilizado estos, que puedes encontrar aquí en Amazon.

Batidor de varillas de silicona

Para batir el azúcar de coco junto con el aceite de coco, unas buenas varillas son perfectas para que quede todo bien batido. Puedes encontrarlo en Conasi aquí.

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Rodillo ergonómico

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Y, si te ha gustado la receta…

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Bizcocho de yogur

Hacía un montón de tiempo que quería compartir contigo una receta de bizcocho de yogur casero. Y, aunque tengo un montón de ideas para bizcochos, hoy he querido ir a por el clásico, a por la cocina de mi madre, de mi abuela, y traerte esta versión saludable del bizcocho de yogur de toda la vida.

En nuestra casa, seguimos una receta que es famosísima en la tierra de mi madre, en les Terres de l’Ebre (y, de hecho, en varias zonas de Tarragona), y que se conoce con el nombre de “coc ràpid”. Se trata del típico bizcocho elaborado con la medida de un yogur de 125 ml, que nos sirve para calcular la cantidad del resto de ingredientes.

 

Si tengo que serte sincera, desde que hicimos el cambio de alimentación en nuestra casa (allí por el año 2011), esta versión de bizcocho había quedado bastante olvidada. En parte porque quería experimentar con otras opciones, en parte porque no quería utilizar ingredientes refinados. Pero tengo que reconocer que le tengo especial cariño a esta receta, y era evidente que, tarde o temprano, iba a mejorarla con ingredientes más interesantes y encontrar así una opción saludable del bizcocho tradicional de toda la vida.

Y hoy ha llegado el gran día 😊 La receta que te traigo no lleva lácteos, ya que he preferido introducir yogur de soja ecológico natural, sin aditivos ni azúcar. Tampoco lleva gluten, pues he utilizado harina de maíz integral ecológica, que me encanta cómo combina con el yogur. Y, en cuanto al azúcar, he querido sustituir el azúcar refinado por azúcar de coco ecológico, que tiene un índice glucémico muy bajo y nos aporta la textura de “azúcar” que nos interesa para esta receta.

Sí que he mantenido los huevos, de origen ecológico, pues le dan color y textura al bizcocho. Si quieres optar por una versión vegana, puedes cambiar cada huevo por la mezcla de “huevo” de 1 cucharada de chía por 3 cucharadas de agua.

 

Así pues, este es un bizcocho saludable sin gluten, sin azúcar y sin lácteos. CON huevos ecológicos, harina de maíz, yogur de soja y, con el toque final de pera, canela y limón.

En la versión tradicional, normalmente se usan 2 medidas de azúcar. Aunque, como que lo encuentro demasiado dulce (incluso cambiando el azúcar blanco por azúcar de coco), yo prefiero añadir sólo una medida de azúcar de coco. El resultado no resulta casi dulce, de hecho ¡es demasiado poco dulce! Pero a mí me gusta así. Primero, porque es más sano. Y, segundo, porque me aprovecho del dulzor de la pera y del chorrito de melaza de arroz por encima, que le echo en el último momento, antes de salir del horno. Y, con estos toques, el resultado es perfecto. Sin embargo, si no vas a utilizar ninguna fruta como topping o la melaza, te recomiendo que ajustes la cantidad de azúcar y la subas a una medida y ½.

 

Lo mejor de este bizcocho de yogur es que:

 

  • Es súper fácil de hacer, no tienes que andar pesando con la báscula ni nada.
  • Es súper rápido de preparar, pues en el tiempo que se te calienta el horno ya lo tienes listo.
  • Resulta esponjoso y tierno.
  • No se deshace. Lo bueno de utilizar huevos en la repostería sin gluten es que, como actúan de aglutinante, te dejan un resultado cohesionado y con una textura inmejorable. Así, ni te enteras de que es un bizcocho sin gluten.
  • Lleva harina de maíz, que combina a la perfección con el yogur de soja.
  • Nos aprovechamos del dulzor natural de la fruta. En este caso la pera. Que marida súper bien con el limón y la canela. También me encanta usar manzana y, los arándanos, que simplemente quedan de vicio en esta receta.
  • Puedes guardarlo en la nevera hasta 5 días (aunque no creo que te puedas resistir durante tanto tiempo, jeje).
  • Es clásico, nunca falla y es perfecto como merienda, desayuno o postre. Sirve como básico para toda la familia y podemos comerlo en multitud de ocasiones.
  • Podemos versionarlo como más nos guste. Podemos cambiar la harina de maíz por otras que tengamos en casa (de espelta integral, de arroz integral o de trigo sarraceno, por ejemplo), podemos cambiar la pera por la fruta que más nos apetezca e incluso realizar su versión vegana (con semillas de chía, como te he comentado antes).

 

Te dejo con la receta de este delicioso bizcocho de yogur casero:

 

Ingredientes para el bizcocho de yogur (para unas 8 raciones)

 

  • 3 huevos ecológicos
  • 1 medida de azúcar de coco
  • 1 yogur de soja ecológico natural, sin azúcares añadidos
  • Ralladura de 1 limón
  • 1 medida de AOVE
  • 3 medidas de harina de maíz integral ecológica
  • 2 c.c. canela molida
  • 1 c.p. levadura de repostería ecológica (8 g)
  • 1 pera (o manzana, arándanos o fruta de tu gusto)
  • 2 c.s. melaza de arroz o tu endulzante líquido saludable favorito

 

Elaboración

 

  • Encendemos el horno a 180ºC.
  • En un bol, echamos las claras y las batimos hasta dejarlas a punto de nieve.
  • Añadimos el azúcar de coco y las yemas. Mezclamos bien con las varillas.
  • Incorporamos el yogur, la ralladura de limón y el aceite. Seguimos mezclando.
  • A continuación, añadimos los sólidos: la harina de maíz, a tandas, la canela y la levadura. Mezclamos bien hasta que quede una masa homogénea y cremosa.
  • Untamos un molde con aceite y harina. Echamos toda la masa en el molde, ayudándonos con la lengua para aprovecharlo todo.
  • Pelamos la pera, la cortamos a juliana fina y la distribuimos encima del bizcocho.
  • Horneamos entre 45 y 60 minutos, en función de la potencia de nuestro horno. Cuando le falten unos 10 minutos, lo sacamos del horno y lo untamos con la melaza de arroz, así le daremos un toque caramelizado en la superficie. Volvemos a meter el bizcocho en el horno y dejamos que se acabe de cocer los minutos que le falte. Sabremos que está listo al pinchar con un tenedor y que nos salga limpio.

 

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Espátula de silicona

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Molde

Este es el molde de Kaiser que tengo en casa, de 30 cm. Para esta receta es perfecto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño. Te dejo aquí el enlace para encontrarlo en Amazon.

 

Y, si te ha gustado este bizcocho de yogur…

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Pizza integral con masa madre

Hace poco que he creado la sección del blog dedicada a panes y masas y, pensando en qué recetas quería incluir en esta sección, una de las primeras y más deliciosas elaboraciones que me ha venido a la cabeza ha sido esta receta de pizza integral con masa madre.

Hace años que cambié la harina blanca por harinas integrales ecológicas. Y, la verdad, me encanta el resultado. Funcionan de maravilla para las pizzas y cualquier masa, tienen mucho más sabor y cuerpo y, además, son infinitamente más saludables que las harinas convencionales. Que cuesta un poco más de amasarlas, por supuesto. Son harinas que no contienen tanto gluten como las blancas y por ello su amasado es más costoso. Incluso los más puristas me dirán que el resultado no es tan esponjoso ni aireado. Y con razón. Pero sigo en mis trece. Yo prefiero los panes elaborados con harinas integrales. Su sabor intenso y profundo me gana, y la salud, también.

Hasta ahora siempre había elaborado la pizza con harina integral y levadura en polvo ecológica, una opción mucho más saludable que con levadura en polvo convencional. Pero incluso así, tenía el gusanillo de experimentar con una masa elaborada a partir de masa madre.

Finalmente, hace unas semanas tuve el placer de asistir a un curso de masa madre impartido por Carmen Guillemot, toda una experta en slow food de la zona donde vivo (en el delta del Ebro), y desde entonces que utilizo la masa madre para elaborar mis propios panes y masas. Pizza incluida. Y ¡qué acierto!

Las masas con masa madre no tienen nada que ver con las masas convencionales. El sabor, cuerpo y textura que aporta la fermentación natural es, simplemente, espectacular. Y es un bien de antaño súper importante de recuperar.

La fermentación lenta de nuestras abuelas + el uso de harinas integrales ecológicas = el tándem perfecto para beneficiarnos de un montón de ventajas para nuestra salud. Y es que las masas integrales con masa madre:

  • Protegen la flora bacteriana. Al ser masas vivas, fomentamos el buen estado de nuestro microbiota intestinal.
  • Promueven una buena asimilación de los nutrientes. Gracias al proceso de fermentación, se vuelven mucho más digestibles. Además, contienen muchísimos más nutrientes, vitaminas y minerales que los panes convencionales.
  • Ayudan al tránsito intestinal. Las harinas integrales son ricas en prebióticos, que favorecen a la regulación de nuestros intestinos y su correcto funcionamiento.
  • Suponen un menor riesgo de celiaquía o intolerancia. El actual aumento de casos de intolerancia al gluten se debe, en gran parte, a la pésima calidad de los panes modernos. Los panes tradicionales son mucho más respetuosos con nuestro organismo y, en consecuencia, provocan menos casos de intolerancias.
  • Menor carga glucémica. El grano entero contiene todos los elementos del cereal integral (incluida la fibra y el germen). La fibra naturalmente presente ayuda a regular la carga glucémica del pan, volviéndolo mucho más equilibrado. Nos aporta, pues, una energía de buena calidad y lenta asimilación, que nos dará energía para muchas horas.

Si quieres elaborar tus propias masas de pizza saludables, necesitarás tu masa madre lista para ser usada (y un poco de paciencia 😉). Si quieres saber cómo prepararla en casa, puedes seguir los tutoriales de Ibán Yarza, toda una eminencia en el tema.

En la pizza integral de hoy, he optado por un topping sencillo a base de salsa de tomate, rúcula fresca, alcaparras y nuestra deliciosa salsa de queso vegano tipo cheddar. Por supuesto, puedes usar los ingredientes que más te gusten. Yo he querido mantenerlo sencillo para darle voz a nuestra protagonista de hoy: la masa de pizza integral con masa madre.

 

Te dejo con la receta de mi pizza integral con masa madre:

Ingredientes (para 4 pizzas integrales individuales)

Masa:

  • 150 g masa madre (yo la elaboro en hidratación al 100% con harina de centeno integral)
  • 360-380 g harina de trigo integral ecológica (en función de la marca de harina, la masa puede absorber más o menos agua)
  • 220 g agua
  • 30 g aceite de oliva virgen extra
  • 7 g sal marina sin refinar

Relleno:

  • 180 g tomate frito casero (sin azúcar), bien denso
  • 1 taza salsa de queso vegano estilo cheddar
  • 25 g rúcula fresca
  • 2 c.s. alcaparras
  • Orégano y pimienta negra al gusto

Elaboración

  • Previamente, tendremos que refrescar la masa madre, para tenerla lista para nuestra masa de pizza integral. Puedes seguir los pasos en este artículo de Ibán Yarza.
  • En un bol, añadimos los 150g de masa madre junto con los 220g de agua. Mezclamos bien.
  • Incorporamos el aceite, la sal y la harina poco a poco. Mezclamos, hasta que estén todos los elementos incorporados, añadiendo más o menos harina en función de su textura. Amasamos durante 10 minutos y dejamos reposar, en un bol, cubierto con un trapo limpio, durante 12 horas (menos en verano).
  • Pasado este tiempo, la masa habrá doblado o triplicado su volumen. Aquí tienes una foto para que veas cómo llega a crecer:

 

 

  • La volvemos a coger y la volvemos a amasar. La cortamos en 4 trozos iguales, le damos forma de bola y la dejamos reposar entre 20 minutos y una hora. Aquí te dejo con otra foto para que veas cómo queda la masa antes de hacer el último reposo:
  • Encendemos el horno a 250ºC (si tienes ventilador, mejor con él) y, mientras se calienta, vamos preparando las pizzas. Cogemos una bola, la colocamos encima de un papel de horno y, con la ayuda de un poco de harina, vamos estirando la masa con el rodillo, hasta obtener una masa fina.
  • La untamos con una buena cucharada de salsa de tomate, que quede bien esparcida. Añadimos un poco de salsa de queso vegano, a cucharadas, y la pimienta, el orégano y las alcaparras. La metemos en el horno y cocemos durante 10 minutos (sin ventilador tardará unos minutos más).
  • Sacamos del horno y decoramos con un poco de rúcula fresca por encima. Servimos.

 

Observaciones

El horno que tenemos en nuestra casa no tiene ventilación, así que le cuesta más de cocer los alimentos. Hemos ido desarrollando algunos trucos para que se nos haga la pizza por debajo y quiero contártelos, por si a ti también te pasa lo mismo:

  • Por una parte, cocemos la pizza en la rejilla (con papel de horno + rejilla), así el aire circula mejor por el horno que si estuviéramos utilizando la bandeja.
  • Y, por la otra parte, colocamos la pizza en la parte más inferior del horno, dejando que casi toque con la pared inferior. Así nos aseguramos que la pizza quede bien cocida y crujiente por debajo.

 

Para esta pizza integral, te puede interesar…

Rodillo ergonómico

Rodillo de amasar, de acabado profesional, fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace  fácil de usar e ideal para dar forma a las pizzas y cualquier tipo de masa. 

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Vitamix Ascent 2500i

La verdad es que, para las masas, una batidora Vitamix no es indispensable, pero sí muy cómoda cuando aprovechas y haces más de una masa 🙂 Puedes meclar la masa cómodamente, se amasa ella misma y te ahorras unos cuantos minutos de trabajo manual.

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Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

Y, si te ha gustado esta deliciosa pizza integral…

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Crackers sin gluten con semillas

Hoy te traigo una receta que hacía mucho tiempo que quería compartir porque es una de aquellas elaboraciones que siempre triunfan en fiestas y celebraciones especiales: estos deliciosos crackers sin gluten con semillas, perfectos para acompañar todo tipo de salsas y patés vegetales.

Hacía bastante tiempo que andaba buscando una receta de crackers (o tostaditas o galletas saladas) bien rica. Con semillas, pero también con algo de harina: que no fuera al 100% semillas y que tuviera harinas ecológicas sin gluten. Y es que, si queremos elaborar masas sin gluten y queremos que nos queden bien amalgamadas, nada mejor que aprovecharnos del poder de semillas como la chía o el lino (y el psyllium para panes, por supuesto), para lograr ese efecto aglutinante que tanto nos interesa.

Esta receta, inspirada en los crackers de maíz y semillas de Blueberries and Olives, ha sido una auténtica revelación. Y, la verdad, es tan rica que cuando preparo estos crackers en casa, simplemente vuelan.

A mí me encanta acompañar los patés vegetales con crudités vegetales (los bastoncitos de zanahoria, apio y calabacín son mis favoritos) y, de hecho, creo que son la opción más saludable. Pero también es cierto que, de vez en cuando, el cuerpo – o la familia o la celebración misma – requiere algo con una base más nutritiva, más rica en cereales y grasas de buena calidad. Y estos crackers con semillas son una deliciosa solución, tanto para untar como para picotear.

También puedes utilizar estos crackers simplemente como snack, para merendar o a media mañana, cuando tienes antojo por textura crujiente. Y, como son caseros, elaborados con ingredientes sin refinar, de origen vegetal y ecológicos, son 100% saludables y una buena fuente de minerales y grasas de buena calidad, en especial de omega-6 y omega-9.

En esta receta, he utilizado harina de arroz integral y harina de trigo sarraceno, una combinación que me encanta para elaborar masas sin gluten. Pero puedes cambiar la harina de trigo sarraceno por otra harina de tu elección. Queda muy bien con maíz, pero también puedes servirte de harinas como la de mijo, avena o quinoa, por ejemplo.

Para elaborar estos crackers, sólo necesitas una batidora de vaso (tipo Vitamix, mi favorita, o Thermomix) o un procesador de alimentos, y un horno. Una vez hechos, puedes conservarlos hasta 4 días en un tarro hermético de cristal. Y, si se han reblandecido, simplemente les das un toque en la tostadora antes de consumir y listos. De todos modos, no creo que aguanten tanto tiempo, porque ¡realmente son de vicio!

Para la receta, necesitarás:

Ingredientes (para una bandeja de horno)

  • 125 g harina de arroz integral
  • 125 g harina de trigo sarraceno
  • 2 c.s. pipas de girasol
  • 2 c.s. sésamo
  • 1 c.s. semillas de chía
  • 1 c.s. lino
  • 130 g agua
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • 50 g AOVE

Elaboración

  • En el vaso de la batidora, incorporamos todas las semillas y la sal. Trituramos hasta que queden solamente algunos grumos. A mí me gusta que quede un poco de textura y que se noten un poco las semillas.
  • Añadimos las harinas y el aceite y mezclamos a velocidad media. Finalmente, vamos añadiendo el agua poco a poco, hasta obtener una consistencia espesa, de masa. Reservamos 10 minutos, para permitir que las semillas de lino y chía suelen todo su mucílago.
  • Mientras tanto, calentamos el horno a 200ºC (sin ventilación). En una mesa de trabajo, colocamos un papel de horno con la masa encima. Cubrimos con otro papel de horno y estiramos con un rodillo, hasta que la masa esté bien extendida por toda la superficie. Si sobra masa por algún lado, podemos sacar la masa sobrante y colocarla en las esquinas o donde necesitemos más masa, de manera que al final tengamos cubierto todo el rectángulo de papel de manera homogénea.
  • Sacamos el papel de encima. Pasamos la masa con el papel de abajo, con cuidado, a la bandeja del horno.
  • Con un cuchillo, cortamos la masa dándole la forma de crackers. Podemos hacer rectángulos (como en la foto), cuadrados o triángulos. También podemos no cortarlos en este punto y hacerlo después del horno, manualmente, rompiendo la masa crujiente, y así quedarán con una forma irregular.
  • Horneamos durante 18 a 20 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Iremos mirando que no se nos quemen los laterales.
  • Sacamos del horno y dejamos que se enfríen. Los partimos por las líneas y los guardamos en un pote de cristal, donde aguantarán crujientes un par de días. A partir del tercer día, si están blandos, puedes calentarlos un poco en la tostadora antes de consumir.

 

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Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

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Vitamix Ascent 2500i

La verdad es que una buena batidora Vitamix es perfecta para esta receta, porque necesitas una batidora potente para poder triturar semillas pequeñas como las de chía o lino.

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Rodillo de amasar

Perfecto para aplanar nuestra masa de manera uniforme. Este me gusta mucho, por su acabado profesional. Además, está fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace fácil de usar e ideal para dar forma a las nuestra masa y a cualquiera que se te ponga por delante. 

Puedes encontrarlo en Amazon siguiendo este enlace.

Y, si te ha gustado la receta…

Puedes acompañar estos crackers con nuestros patés y untables:

Y, si te apetece experimentar con masas sin gluten, ¿qué te parece este pan de trigo sarraceno sin gluten? Es fácil de hacer y no lleva ni harinas ni levaduras.

 

¿Compartimos?

Pan sin gluten de trigo sarraceno y semillas

Libre de gluten, sin harinas, sin levadura. Un pan que se vende solo 😊 Este pan sin gluten de trigo sarraceno y semillas es perfecto si estás buscando un pan fácil de hacer, con ingredientes sencillos, delicioso y de lo más saludable.

Para hacerlo, sólo necesitarás trigo sarraceno en grano, agua, sal marina, aceite de oliva virgen extra y semillas. Aquí la chía y el lino juegan un papel fundamental, pues su mucílago actúa haciendo la masa consistente, la engancha. Hace, básicamente, la función del gluten. Últimamente se ha puesto muy de moda utilizar psyllium para los panes sin
gluten. Pero hoy quería empezar con una receta más básica y con ingredientes que puedes encontrar con facilidad.

Además de estos ingredientes, también necesitarás tiempo de fermentación. Porque, al ser un pan sin levadura, vamos a dejarlo fermentar de manera natural, y eso va a hacer que luego crezca un poquito en el horno. Ahora bien, no te imagines un pan esponjoso tipo pan industrial, porque el resultado no tiene nada que ver con éste. Más bien es un pan denso, con sustancia, pero con alguna burbujita.

Si no lo dejas fermentar el tiempo que te aconsejo, como resultado vas a tener un pan estilo “mazacote” bastante difícil de comer. Ese fue el error que cometí la primera vez que hice pan con trigo sarraceno en grano y sin levadura y, la verdad, la solución es tan sencilla que casi parece increíble que no lo hubiera pensado antes. Así que, por favor, sigue los timings de la receta y tendrás un resultado increíble 😉

 

También es importante que lo dejes cocer suficiente. Si ves que el pan sin gluten te queda demasiado húmedo por dentro, dale unos minutos más en el horno. En mi caso, que tengo un horno sin ventilación (y, por lo que tengo comprobado, más lento que los otros hornos), tuve que darle unos 10 minutos más y subir la temperatura a 250ºC, para que se acabara de dorar. Y eso hizo la diferencia. El resultado ha sido más que satisfactorio.

En cuanto a utensilios, necesitarás una batidora de vaso de buena calidad, capaz de triturar el trigo sarraceno en grano, que habrá estado en remojo toda la noche. Yo sin duda te recomiendo la Vitamix, una batidora súper potente que te servirá para triturar el grano sin ningún problema.

Como verás, este pan sin gluten que te propongo está aderezado con semillas de girasol y de calabaza. Me encanta así porque le dan ese toque a pan de semillas tan rico, un tanto crujiente. Pero si lo que te apetece es variar la receta, puedes cambiar estas dos semillas por otros ingredientes de tu elección: tomates secos y orégano, romero y aceitunas negras, cebolla caramelizada, nueces, etc. Importante: las semillas de chía y las de lino son esenciales en la receta, así que deberías mantenerlas aun si haces el pan con variaciones.

Este pan sin gluten de trigo sarraceno te va a encantar porque es:

  • Denso y saciante
  • Muy sabroso
  • Crujiente
  • Saludable
  • Libre de levadura
  • Vegano
  • Muy fácil de hacer

 

 

Ingredientes

  • 2 tazas de trigo sarraceno (375 gr)
  • 1 taza y ¼ de agua (285 gr)
  • 1 c.p. sal marina sin refinar (5 gr)
  • ¼ taza de semillas de chía (40 gr)
  • 2 c.s. semillas de lino (20 gr)
  • 4 c.s. AOVE (40 gr)
  • ¼ taza semillas de girasol (40 gr), opcional
  • ¼ taza semillas de calabaza (40 gr), opcional
  • Un chorrito de AOVE para untar el molde + un poco de harina sin gluten (yo usé harina de trigo sarraceno)

 

Elaboración

  • Limpiamos bien el trigo sarraceno bajo el grifo, con la ayuda de un colador fino.
  • Lo colocamos en un bol de cristal, lo cubrimos bien de agua y lo dejamos a remojo toda la noche.
  • A la mañana siguiente, escurrimos bien el sarraceno en un colador fino. Mientras se escurre, en un bol mezclamos las semillas de chía, las semillas de lino, el agua y la sal. Dejamos reposar 10 minutos, hasta que las semillas suelten su mucílago y creen un gel.
  • Ponemos el trigo sarraceno en el vaso de la batidora, junto con la mezcla de agua, sal y semillas, y el aceite de oliva. Trituramos bien, hasta formar una masa. Podemos dejar algunos “grumitos” de semillas y trigo sarraceno, le dará ese toque rústico tan especial.
  • Disponemos la mezcla en un bol grande con la ayuda de una espátula. Añadimos las semillas de calabaza y de girasol y mezclamos con la espátula. Dejamos reposar entre 8 y 24 horas, en función de la temperatura exterior. En verano, con unas pocas horas será suficiente. En invierno, necesitará más tiempo. La masa está a punto de hornear cuando empiezan a aparecen burbujas y empieza a oler a fermentación.
  • Una vez pasadas las horas de fermentación, calentamos el horno a 180ºC (con ventilación) o a 200ºC (sin ventilación). Traspasamos la mezcla a un molde para pan de molde, previamente untado con aceite y espolvoreado con harina de trigo sarraceno.
  • Horneamos hasta que esté dorado, entre 1 hora – 1 hora y 20 minutos, dependiendo del horno y la ventilación.
  • Una vez cocido, lo sacamos del horno, lo dejamos reposar unos minutos y, cuando esté a una temperatura maniobrable, lo sacamos del molde y lo dejamos enfriar sobre una rejilla de horno.

 

Observaciones

  • Lo podemos conservar hasta una semana en la nevera, cubierto o en un recipiente hermético.
  • Es importante que, cuando vayamos a consumir nuestro pan, lo tostemos, en la tostadora o en la sartén. Queda mucho más rico. Y es que el pan de trigo sarraceno suele ser siempre un poco húmedo. Y tostado quedará perfecto.
  • Receta inspirada en la receta de Laura García de pan de trigo sarraceno.

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Molde para pan

Este es el molde de Kaiser que tengo en casa, de 30 cm. Para esta receta es perfecto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño. Te dejo aquí el enlace para encontrarlo en Amazon.

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Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque te deja el sarraceno bien triturado. Incluso tritura las semillas de lino y chía, si lo dejas más rato 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Espátula de silicona

Para moldear la masa del pan, vas a necesitar una buena espátula de silicona, libre de tóxicos.

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Si te ha gustado este pan sin gluten…

¿Te apetece acompañarlo de estas deliciosas propuestas?

 

¿Compartimos la receta?

Galletas caseras de avena, arándanos y nueces

Hace unas semanas que me apetecía un montón compartir también contigo esta receta que preparé para un grupo de mujeres hermosas en uno de mis retiros y que os dejó encantadas: las galletas caseras de avena, nueces y arándanos.

La verdad es que tenía muchas ganas de encontrar un ratito para ponerme a escribir y a sacar las fotos, porque, sinceramente, es una de esas recetas que cuando la encuentras… bueno, simplemente sabes que has encontrado LA RECETA de galletas de avena.

Durante mucho tiempo he estado haciendo pruebas con galletas a base de avena y plátano. Son rápidas de hacer, te requieren pocos ingredientes y de calidad. Pero siempre me salían demasiado pegajosas o no me acababa de gustar la textura.

Estas, sin embargo, inspiradas en una receta de Lole Salas (@datesandavocados), son diferentes a todas las demás. Sí que vas a necesitar unos cuantos ingredientes más que en la versión fácil de “avena + plátano” (10, en total), pero merece la pena, ya verás.

En estas galletas encontrarás:

  • El punto de crujiente que necesitas, de las nueces.
  • Cremosidad, gracias al aceite de coco.
  • Dulce natural, del plátano y los dátiles. ¿Qué mejor que la propia fruta para endulzar nuestras elaboraciones?
  • Aromas tropicales, gracias al coco rallado.
  • Frescura de los arándanos, que aportan balance a un postre de horno.
  • Consistencia, gracias a los copos de avena y las semillas de chía.

Así que sí, tenemos 10 ingredientes pero te aseguro que cada uno de ellos tiene su función y inciden espectacularmente bien en el resultado.

Te dejo con la receta para que lo compruebes por ti mism@:

Ingredientes (para 12 galletas)

  • 1 taza y ½ copos de avena
  • ¼ taza nueces troceadas
  • ¼ taza coco rallado
  • Una pizca de sal marina
  • ¼ taza leche vegetal (de avena o de arroz)
  • 2 c.s. chía
  • 1 plátano
  • 6 dátiles
  • 3 c.s. aceite de coco
  • ½ taza arándanos frescos (o ¼ de taza de arándanos secos)

 

Elaboración

  • En un vaso, ponemos la leche vegetal junto con las 2 cucharadas de chía, y dejamos reposar unos 10 minutos.
  • En el vaso de la batidora, introducimos el plátano, los dátiles, el aceite y la bebida vegetal con la chía, y batimos bien.
  • Incorporamos el coco, la avena, una pizca de sal, las nueces y los arándanos. Y volvemos a batir, pero esta vez a velocidad media y durante menos tiempo (queremos que nos quede algún grumito, para notar los trozos de copos de avena, las nueces y los arándanos).
  • Dejamos reposar la masa durante 20 minutos.
  • Mientras tanto, calentamos el horno a 170ºC con ventilación (o a 180ºC si no tenemos ventilación). Cubrimos una bandeja de horno con papel parafinado.
  • Nos mojamos las manos con un poco de agua, vamos dando forma a las galletas y las colocamos encima de la bandeja.
  • Horneamos 10 minutos por un lado y 10 minutos por el otro. Hasta que las galletas estén ligeramente doradas por ambos lados.
  • Dejamos reposar y tomamos a temperatura ambiente.
  • Las podemos guardar hasta 4-5 días en la nevera, en un tarro hermético.

 

¡Espero que las disfrutéis!

 

Para esta receta, te puede interesar…

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Y, si te gustan las recetas con avena y chía, seguro que te van a encantar estas deliciosas recetas:

 

¿Me ayudas a compartir la receta?

Mona de Pascua sin gluten

¿Cómo estás? ¿Disfrutando ya de la Semana Santa? Como posiblemente sabrás, en Catalunya y el levante peninsular es tradición que los padrinos regalen la Mona a sus ahijados el Lunes de Pascua. Y este año vamos a celebrarlo por todo lo alto realizando nosotros mismos nuestra super mona de pascua sin gluten.

Mi hermana pequeña y ahijada es intolerante al gluten, así que he estado investigando un poco para adaptar la versión tradicional y, la verdad, estoy bastante contenta con el resultado. La masa ha quedado crujiente por fuera, esponjosa por dentro y de sabor suave, y casi ni te das cuenta de que es una mona sin gluten y sin azúcares refinados. Así que me doy por satisfecha 😊

Un poco de historia…

De monas, hay miles. En Catalunya especialmente, durante los últimos años han tenido mucho éxito las monas realizadas a base de chocolate, con grandes figuras de múltiples temáticas y super bien trabajadas.

El origen de esta moda, sin embargo, hay que buscarlo en la mona tradicional: una torta elaborada con masa de brioche y decorada con huevos duros. Con el tiempo, los huevos duros pasaron a ser huevos de chocolate, y, posteriormente, los pasteles se fueron modernizando y fue tomando más y más importancia el chocolate, hasta lo que conocemos hoy en día.

Una mona saludable y sin gluten

Para la receta de hoy, he optado por una torta tradicional con los huevos de chocolate. He querido mantener la tradición en la base, incorporando, eso sí, el elemento más moderno del chocolate a la hora de elaborar los huevos (siguiendo los gustos de las más pequeñas de la casa).

La receta de brioche tradicional lleva harina, azúcar, huevos, manteca o mantequilla, levadura, leche y ralladura de limón y es la receta que se usa en varios tipos de tortas tradicionales (coca de San Juan, roscón de Reyes, etc.). Resulta una masa poco dulce y un poco densa.

Para convertirla en una receta saludable, hemos sustituido el azúcar por azúcar de coco eco, la manteca por aceite de oliva virgen extra y la leche de vaca por bebida vegetal de arroz.

En nuestro caso, hemos mantenido los huevos, pero si quieres realizar una mona de pascua vegana, puedes sustituir el huevo de la receta por la mezcla «huevo vegano» de 10 gr de lino molido + 45 gr de agua. Para realizarla, solo tienes que moler el lino, mezclarlo con el agua y dejar reposar la mezcla durante 15 minutos mínimo.

Sobre la harina, hemos sustituido la harina de trigo convencional por una mezcla de harinas sin gluten. Si deseas hacerla con gluten, te recomiendo que uses harinas integrales ecológicas, como la de espelta o kamut, por ejemplo. Simplemente tendrás que sustituir la harina de la receta por la harina que más te apetezca, en las mismas cantidades, y jugar un poco en función de lo que espesen las harinas escogidas.

Mezcla de harinas sin gluten

En la receta, vas a encontrar que, tanto para el prefermento como para la masa, he escrito “mezcla de harinas sin gluten”. La cuestión es que, cuando realizamos recetas sin gluten, ya sea en repostería o en panadería, lo que más se recomienda es hacer una mezcla de, como mínimo, tres tipos diferentes de harinas, mezclando harinas integrales con almidones u otros tipos de harina (de frutos secos, de legumbres, etc.) en las proporciones indicadas.

Si quieres más información sobre el tema, te recomiendo que leas los artículos que Conasi y Danza de Fogones tienen publicados. Son fuentes fiables y en ellas me he basado para la mezcla que te propongo hoy.

Mi recomendación es hacer una mezcla mayor de la que vamos a usar (en mi caso he realizado 1 kg de harina), la guardas en un tarro de cristal y así tienes para las próximas elaboraciones. Como que mi receta está pensada para niños, he aumentado la proporción de almidones hasta un 60% (lo más recomendado en general es que oscile entre un 40 y un 55%), para hacer la mezcla más suave.

En este caso, para 1 kg de mezcla de harinas sin gluten, he usado:

  • 300 gr de harina de maíz (almidón de maíz)
  • 300 gr de harina de arroz blanco
  • 150 gr de harina de trigo sarraceno
  • 100 gr de harina de arroz integral
  • 150 gr de harina de mijo

Por supuesto, puedes hacer la mezcla de harinas que más te apetezca y la que consigas con los ingredientes que tienes en casa.

Esta primera Mona la puedes ver con un diseño trenzado y decorada con el huevo de chocolate.

Esta segunda Mona está elaborada en bloque, con un sólo agujero en el centro, y decorada con sirope de chocolate casero (melaza de arroz + cacao puro) y frutos rojos.

Mona de pascua sin gluten

Ingredientes

Para el prefermento:
  • 50 gr bebida vegetal de arroz
  • 50 gr mezcla de harinas sin gluten
  • 3 gr levadura seca de panadería
Para la masa:
  • 250 gr mezcla de harinas sin gluten
  • 3 gr levadura seca de panadería
  • 50g bebida vegetal de arroz
  • el prefermento
  • 1 huevo ecológico (o mezcla de 10 gr de lino molido + 45 gr de agua) y un poquito más de huevo batido para pintar
  • 50 gr AOVE
  • 50 gr azúcar de coco eco
  • ½ c.p. ralladura de limón

Elaboración

  • Empezamos con el prefermento. Mezclamos la harina, la bebida de arroz y la levadura en un tarro de cristal. Cerramos y conservamos en la nevera durante 12 horas. Este paso es optativo pero recomendable.
  • Para hacer la masa, mezclamos todos los ingredientes en un bol: primero batimos las claras a punto de nieve. Añadimos las yemas y el azúcar, batimos bien. A continuación, incorporamos el aceite, la ralladura de limón, la bebida de arroz, el prefermento y la levadura y vamos batiendo. En último lugar, vamos incorporando la harina poco a poco y amasamos un poquito. En función del tipo de harina, es posible que necesites un poco menos de harina (hasta unos 50g menos). Debe quedar una masa más o menos manejable pero no demasiado espesa.
  • Dejamos la masa en un bol y la cubrimos con un trapo. Dejamos reposar 1 hora mínimo.
  • En una fuente de horno cubierta con papel parafinado, disponemos la masa en el centro, a modo de círculo aplanadito, y poco a poco vamos dando forma de mona, con un agujero en el medio.
  • Dejamos reposar entre 30 y 60 minutos, para darle el último reposo.
  • Precalentamos el horno a tope. Pintamos la mona con un poco de huevo batido y la metemos en el horno. Inmediatamente, bajamos el horno a 180ºC. Dejamos cocer unos 30 minutos o hasta que esté cocida. Está más rica si la tomamos el mismo día.

Huevos de chocolate

Realizar tú mism@ los huevos de chocolate es una labor que, más que propia de la cocina, parece sacada de un libro de manualidades. Es divertido hacerlo con los más pequeños, porque te ensucias, y mucho y, si os estalla algún globo en la cara os reís un buen rato 😊

Necesitarás

  • Globos
  • Aceite
  • ½ tableta de chocolate negro ecológico para 4 huevos medianos
  • Un poco de cacao para decorar
  • Dos cazos, uno más grande que el otro, para el baño maría
  • Una espátula para remover el chocolate
  • Un pincel apto para gastronomía
  • Hilos gruesos y pinzas

Elaboración

  • Calentamos el chocolate al baño maría. Es SÚPER importante que el chocolate esté templado, nunca caliente. Básicamente cuando está caliente es cuando explota el globo. Así que, a menos que quieras redecorar tu cocina y tu atuendo con unas bonitas tiras de chocolate, te aconsejo que lo dejes atemperar. Sabrás que está al punto cuando empieza a espesar y es más difícil trabajar con él.
  • Llenamos los globos hasta que hagan unos 10 cm de largo. Los cerramos y los limpiamos bien. Los secamos y los cubrimos con aceite (este paso es muy importante para que luego podamos sacar el globo sin dificultades).
  • Atamos los globos al extremo de un hilo y lo sujetamos con una pinza en algún lugar cómodo (yo los até a los tiradores de los armarios de la cocina). Aquí lo importante es que queden colgando en un espacio libre, que no les toque nada por ningún lado.
  • Pintamos los globos por todos los lados, dejando un poco de espacio en el nudo del globo. Esperamos hasta que esté completamente seca la primera capa.
  • Repetimos el proceso hasta tener tres capas de chocolate.
  • Pinchamos el globo y lo retiramos con cuidado. Cubrimos el espacio vacío con un poco más de chocolate. Espolvoreamos con un poco de cacao o canela por encima.
  • Colocamos los huevos encima de la mona.

 

Y, ¡voilà! Ya tenemos nuestra super mona de pascua sin gluten lista para degustar 🙂

Es un poco elaborada, pero merece la pena 🙂

 

 

Para esta receta, he usado:

rallador microplane

Rallador de cítricos Microplane

Para rallar la ralladura de limón y otros cítricos, la mejor opción es un rallador de cítricos Microplane. Con él, además de evitarte la parte blanca del cítrico – y su amargor asociado -, consigues un rallado fino y aromático.

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Pincel de silicona

Pincel de silicona platino, antiadherente y libre de tóxicos. Las cerdas, al ser de silicona, no se desprenden ni absorben olores.

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Y si te ha gustado esta mona de Pascua…

Y te gustan los postres tradicionales, te recomiendo que le eches un vistazo a las torrijas saludables que he preparado para disfrutar de esta Semana Santa o a estos deliciosos panellets saludables, perfectos para celebrar la Castanyada o noche de Todos los Santos.

¿Compartimos?

Quesadillas veganas

Hoy te traigo una receta que hacía semanas que quería publicar y hoy por fin he encontrado el momento de compartirla contigo: las quesadillas veganas. Una propuesta alegre y festiva, perfecta para compartir con los tuyos un día de celebración o, simplemente, el día que te derrites por unas deliciosas quesadillas, integrales y con ingredientes de origen vegetal.

La verdad es que me encanta la comida mexicana y hace bastante tiempo que empecé a preparar mis propias tortillas (¡soy una fan de las masas caseras!) y las relleno de cualquier verdura o legumbre. Y, por supuesto, te animo a hacerlo tú mism@ también, porque a la que te pongas “manos a la masa” verás que es mucho más sencillo de lo que te imaginabas y el resultado no tiene nada que ver con las tortillas industriales.

Las quesadillas son unas de esas recetas estrella en la cocina mexicana que siempre te encuentras en festivales de música y food trucks (¡y en México, por supuesto!) y me resultaba tan atractiva que hacía tiempo que pensaba en cómo realizarla en su versión más healthy.

La receta que te presento hoy me satisface un montón porque:

  1. Las tortillas son libres de harinas refinadas, levaduras químicas, y disfrutas de unas tortillas de verdad, totalmente caseras.
  2. El relleno, de tempeh y verduras, es el que más se asemeja a la carne picada con la que se suelen rellenar las quesadillas. Así, de inspiración totalmente clásica 😊
  3. Son veganas y muy saludables, ideales para una ocasión especial y sorprender creando platos absolutamente deliciosos, saciantes, sabrosos y llenos de pasión.
  4. El queso vegano, adaptado de la receta de queso cremoso de Venu Sanz y Danza de Fogones, es sencillamente espectacular. Ya verás que es totalmente adictivo, te lo prometo, y suuuper versátil: puedes usarlo para dipear, con nachos, sticks de verduras, para untar en tostadas, como queso para la pizza, etc. etc. etc. las posibilidades son infinitas. Es increíble. Y, para las quesadillas, queda perfecto.

Aquí te dejo con la receta:

Ingredientes (para 4 personas)

Para las tortillas (8 tortillas):

  • 170g harina integral ecológica + un poco más para enharinar la superfície
  • 35g AOVE
  • 85g agua
  • 4g sal marina sin refinar

Para el relleno:

  • 1 y ½ cebollas
  • 5 champiñones
  • 200 gr tempeh macerado
  • 1 aguacate
  • 3 c.s. maíz ecológico
  • 2 chiles
  • 1 pizca de sal marina sin refinar
  • Un chorrito de AOVE
  • Cilantro fresco para decorar
  • 2 tazas de salsa de queso vegano tipo cheddar

Elaboración

  • Preparamos la masa de las tortillas: en un bol, ponemos la harina, sal y el aceite. Mezclamos. Añadimos lentamente el agua y mezclamos con las manos. Trabajamos la masa hasta que tenga consistencia. Dejamos reposar 1 hora.
  • Mientras tanto, hacemos el salteado de verduras. En una sartén con un chorrito de aceite, salteamos las cebollas en juliana unos 5 minutos. Añadimos los champiñones laminados y el tempeh desmigado y salteamos hasta que estén dorados. Salpimentamos, añadimos las guindillas, el maíz y el aguacate cortado a cubitos. Dejamos dorar unos minutos más y listos. Antes de servir, sacamos las guindillas para que nadie se dé un susto.
  • Acabamos las tortillas. Dividimos la masa en 8 partes iguales (unos 35-40 gramos cada una). En la encimera limpia, estiramos las tortillas con la ayuda de un rodillo y un poco de harina en las superficie para que no se peguen. Las pasamos por la plancha, dorándolas por cada lado, a fuego medio.
  • Para servir, disponemos una tortilla en la base, un poco del relleno encima, un poco de la salsa de queso vegano y cilantro fresco picado. Doblamos por la mitad y servimos.

 

Para esta receta, te puede interesar…

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Vitamix Ascent 2500i

Para hacer el queso vegano y todo lo que se te antoje. Una de las mejores batidoras del mercado. Encuéntrala en Conasi aquí y recuerda que tienes un 5% de descuento en la primera compra en Conasi con el código CNS-NATURALMENTE.

Sartén ecológica

Las sartenes ecológicas SKK están hechas sin teflón y con antiadherente reforzado con titanio, de calidad superior. Además, puedes elegir entre 13 tamaños diferentes. Encuéntrala aquí.

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Rodillo

Rodillo de amasar, de acabado profesional, fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace  fácil de usar e ideal para dar forma a las quesadillas y cualquier tipo de masa. 

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Y, si te ha gustado la receta…

Si te gustan las recetas de comida mexicana y americana ¿qué te parecen estas ideas?

 

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Pancakes veganos de avena y chía

Hoy te traigo una receta de desayuno ideal para el fin de semana: los pancakes veganos. En esta deliciosa versión con avena y chía.

Están elaborados con ingredientes de origen 100% vegetal, con copos de avena, plátano, semillas de chía y sin ningún tipo de endulzante refinado, así que suuuper saludables. No está mal, ¿verdad?

Recuerdo que esta es la primera receta que aprendí a hacer (estaba escrita en uno de los cuadernos prácticos de inglés de cuando era pequeña) y desde entonces ha estado bien presente en mi cocina. Primero, a la manera tradicional y, cuando descubrí el mundo de la macrobiótica y la alimentación saludable, corrí a realizarla en su versión más healthy.

De hecho, se puede realizar de un montón de maneras distintas y le puedes añadir todos los toppings que se te ocurran (en la foto los tienes endulzados con sirope de agave, plátano y mermelada saludable de frutos rojos), pero también funciona a la perfección con ingredientes salados (personalmente me encanta la combinación dulce + salado en estas tortitas, está riquísima 🙂 ).

La receta de hoy está inspirada en los famosos pancakes del restaurante The juice house, en Barcelona, donde tuve la oportunidad de trabajar hace algún tiempo. Sin duda alguna, una de las mejores versiones healthies de la tradicional receta con la que puedes encontrarte (si estás por Bcn, te recomiendo una parada allí para disfrutar de un fantástico brunch).

¡Espero que te gusten! Sin más preámbulos, te dejo con la receta de estos deliciosos pancakes veganos:

 

Ingredientes (para 2 personas, unas 6 unidades)

  • ½ vaso harina de arroz (70 gr)
  • ½ vaso copos de avena finos (40 gr)
  • 1 c.c. canela en polvo
  • un vaso bebida vegetal de arroz (250 gr)
  • 1 dátil
  • ½ plátano
  • 1 c.c. semillas de chía

Elaboración

  • En el vaso de la batidora, batimos todos los ingredientes y los dejamos reposar 10 minutos para que cojan consistencia.
  • Calentamos una sartén, la untamos con un chorrito de aceite y vamos haciendo los pancakes: echamos la masa de una tortita (la medida que cabe en un cucharón), dejamos que cueza unos pocos minutos a fuego medio y damos la vuelta cuando por arriba se empiece a cocer un poco. Cocemos por el otro lado y reservamos.
  • Repetimos el mismo proceso con todos los pancakes y servimos acompañado de lo que más nos guste.

Para estos pancakes veganos, te puede interesar…

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Y si te han gustado estos deliciosos pancakes veganos…

¿Te apetece acompañar esta receta con un cremoso batido? Pues échale un vistazo a este aterciopelado batido de frutos rojos o a mi favorito batido verde.

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