Pizza integral con masa madre

Hace poco que he creado la sección del blog dedicada a panes y masas y, pensando en qué recetas quería incluir en esta sección, una de las primeras y más deliciosas elaboraciones que me ha venido a la cabeza ha sido esta receta de pizza integral con masa madre.

Hace años que cambié la harina blanca por harinas integrales ecológicas. Y, la verdad, me encanta el resultado. Funcionan de maravilla para las pizzas y cualquier masa, tienen mucho más sabor y cuerpo y, además, son infinitamente más saludables que las harinas convencionales. Que cuesta un poco más de amasarlas, por supuesto. Son harinas que no contienen tanto gluten como las blancas y por ello su amasado es más costoso. Incluso los más puristas me dirán que el resultado no es tan esponjoso ni aireado. Y con razón. Pero sigo en mis trece. Yo prefiero los panes elaborados con harinas integrales. Su sabor intenso y profundo me gana, y la salud, también.

 

Hasta ahora siempre había elaborado la pizza con harina integral y levadura en polvo ecológica, una opción mucho más saludable que con levadura en polvo convencional. Pero incluso así, tenía el gusanillo de experimentar con una masa elaborada a partir de masa madre.

Finalmente, hace unas semanas tuve el placer de asistir a un curso de masa madre impartido por Carmen Guillemot, toda una experta en slow food de la zona donde vivo (en el delta del Ebro), y desde entonces que utilizo la masa madre para elaborar mis propios panes y masas. Pizza incluida. Y ¡qué acierto!

Las masas con masa madre no tienen nada que ver con las masas convencionales. El sabor, cuerpo y textura que aporta la fermentación natural es, simplemente, espectacular. Y es un bien de antaño súper importante de recuperar.

La fermentación lenta de nuestras abuelas + el uso de harinas integrales ecológicas = el tándem perfecto para beneficiarnos de un montón de ventajas para nuestra salud. Y es que las masas integrales con masa madre:

  • Protegen la flora bacteriana. Al ser masas vivas, fomentamos el buen estado de nuestro microbiota intestinal.
  • Promueven una buena asimilación de los nutrientes. Gracias al proceso de fermentación, se vuelven mucho más digestibles. Además, contienen muchísimos más nutrientes, vitaminas y minerales que los panes convencionales.
  • Ayudan al tránsito intestinal. Las harinas integrales son ricas en prebióticos, que favorecen a la regulación de nuestros intestinos y su correcto funcionamiento.
  • Suponen un menor riesgo de celiaquía o intolerancia. El actual aumento de casos de intolerancia al gluten se debe, en gran parte, a la pésima calidad de los panes modernos. Los panes tradicionales son mucho más respetuosos con nuestro organismo y, en consecuencia, provocan menos casos de intolerancias.
  • Menor carga glucémica. El grano entero contiene todos los elementos del cereal integral (incluida la fibra y el germen). La fibra naturalmente presente ayuda a regular la carga glucémica del pan, volviéndolo mucho más equilibrado. Nos aporta, pues, una energía de buena calidad y lenta asimilación, que nos dará energía para muchas horas.

Si quieres elaborar tus propias masas de pizza saludables, necesitarás tu masa madre lista para ser usada (y un poco de paciencia 😉). Si quieres saber cómo prepararla en casa, puedes seguir los tutoriales de Ibán Yarza, toda una eminencia en el tema.

En la pizza integral de hoy, he optado por un topping sencillo a base de salsa de tomate, rúcula fresca, alcaparras y nuestra deliciosa salsa de queso vegano tipo cheddar. Por supuesto, puedes usar los ingredientes que más te gusten. Yo he querido mantenerlo sencillo para darle voz a nuestra protagonista de hoy: la masa de pizza integral con masa madre.

 

Te dejo con la receta de mi pizza integral con masa madre:

Ingredientes (para 4 pizzas integrales individuales)

Masa:

  • 150 g masa madre (yo la elaboro en hidratación al 100% con harina de centeno integral)
  • 360-380 g harina de trigo integral ecológica (en función de la marca de harina, la masa puede absorber más o menos agua)
  • 220 g agua
  • 30 g aceite de oliva virgen extra
  • 7 g sal marina sin refinar

Relleno:

  • 180 g tomate frito casero (sin azúcar), bien denso
  • 1 taza salsa de queso vegano estilo cheddar
  • 25 g rúcula fresca
  • 2 c.s. alcaparras
  • Orégano y pimienta negra al gusto

Elaboración

  • Previamente, tendremos que refrescar la masa madre, para tenerla lista para nuestra masa de pizza integral. Puedes seguir los pasos en este artículo de Ibán Yarza.
  • En un bol, añadimos los 150g de masa madre junto con los 220g de agua. Mezclamos bien.
  • Incorporamos el aceite, la sal y la harina poco a poco. Mezclamos, hasta que estén todos los elementos incorporados, añadiendo más o menos harina en función de su textura. Amasamos durante 10 minutos y dejamos reposar, en un bol, cubierto con un trapo limpio, durante 12 horas (menos en verano).
  • Pasado este tiempo, la masa habrá doblado o triplicado su volumen. Aquí tienes una foto para que veas cómo llega a crecer:

 

 

  • La volvemos a coger y la volvemos a amasar. La cortamos en 4 trozos iguales, le damos forma de bola y la dejamos reposar entre 20 minutos y una hora. Aquí te dejo con otra foto para que veas cómo queda la masa antes de hacer el último reposo:
  • Encendemos el horno a 250ºC (si tienes ventilador, mejor con él) y, mientras se calienta, vamos preparando las pizzas. Cogemos una bola, la colocamos encima de un papel de horno y, con la ayuda de un poco de harina, vamos estirando la masa con el rodillo, hasta obtener una masa fina.
  • La untamos con una buena cucharada de salsa de tomate, que quede bien esparcida. Añadimos un poco de salsa de queso vegano, a cucharadas, y la pimienta, el orégano y las alcaparras. La metemos en el horno y cocemos durante 10 minutos (sin ventilador tardará unos minutos más).
  • Sacamos del horno y decoramos con un poco de rúcula fresca por encima. Servimos.

 

Observaciones

El horno que tenemos en nuestra casa no tiene ventilación, así que le cuesta más de cocer los alimentos. Hemos ido desarrollando algunos trucos para que se nos haga la pizza por debajo y quiero contártelos, por si a ti también te pasa lo mismo:

  • Por una parte, cocemos la pizza en la rejilla (con papel de horno + rejilla), así el aire circula mejor por el horno que si estuviéramos utilizando la bandeja.
  • Y, por la otra parte, colocamos la pizza en la parte más inferior del horno, dejando que casi toque con la pared inferior. Así nos aseguramos que la pizza quede bien cocida y crujiente por debajo.

 

Para esta pizza integral, te puede interesar…

Rodillo ergonómico

Rodillo de amasar, de acabado profesional, fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace  fácil de usar e ideal para dar forma a las pizzas y cualquier tipo de masa. 

Puedes encontrarlo en Amazon siguiendo este enlace.

Cortapizzas Zwilling

Un cortapizzas para cortar las pizzas te será de lo más útil. Este de Zwilling está elaborado con acero inoxidable de la mejor calidad y es súper efectivo, gracias a su diseño ergonómico. 

Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

Y, si te ha gustado esta deliciosa pizza integral…

¿Te apetece probar con otras ideas de masas y panes?

 

¿Compartimos?

Crackers sin gluten con semillas

Hoy te traigo una receta que hacía mucho tiempo que quería compartir porque es una de aquellas elaboraciones que siempre triunfan en fiestas y celebraciones especiales: estos deliciosos crackers sin gluten con semillas, perfectos para acompañar todo tipo de salsas y patés vegetales.

Hacía bastante tiempo que andaba buscando una receta de crackers (o tostaditas o galletas saladas) bien rica. Con semillas, pero también con algo de harina: que no fuera al 100% semillas y que tuviera harinas ecológicas sin gluten. Y es que, si queremos elaborar masas sin gluten y queremos que nos queden bien amalgamadas, nada mejor que aprovecharnos del poder de semillas como la chía o el lino (y el psyllium para panes, por supuesto), para lograr ese efecto aglutinante que tanto nos interesa.

Esta receta, inspirada en los crackers de maíz y semillas de Blueberries and Olives, ha sido una auténtica revelación. Y, la verdad, es tan rica que cuando preparo estos crackers en casa, simplemente vuelan.

A mí me encanta acompañar los patés vegetales con crudités vegetales (los bastoncitos de zanahoria, apio y calabacín son mis favoritos) y, de hecho, creo que son la opción más saludable. Pero también es cierto que, de vez en cuando, el cuerpo – o la familia o la celebración misma – requiere algo con una base más nutritiva, más rica en cereales y grasas de buena calidad. Y estos crackers con semillas son una deliciosa solución, tanto para untar como para picotear.

También puedes utilizar estos crackers simplemente como snack, para merendar o a media mañana, cuando tienes antojo por textura crujiente. Y, como son caseros, elaborados con ingredientes sin refinar, de origen vegetal y ecológicos, son 100% saludables y una buena fuente de minerales y grasas de buena calidad, en especial de omega-6 y omega-9.

En esta receta, he utilizado harina de arroz integral y harina de trigo sarraceno, una combinación que me encanta para elaborar masas sin gluten. Pero puedes cambiar la harina de trigo sarraceno por otra harina de tu elección. Queda muy bien con maíz, pero también puedes servirte de harinas como la de mijo, avena o quinoa, por ejemplo.

Para elaborar estos crackers, sólo necesitas una batidora de vaso (tipo Vitamix, mi favorita, o Thermomix) o un procesador de alimentos, y un horno. Una vez hechos, puedes conservarlos hasta 4 días en un tarro hermético de cristal. Y, si se han reblandecido, simplemente les das un toque en la tostadora antes de consumir y listos. De todos modos, no creo que aguanten tanto tiempo, porque ¡realmente son de vicio!

Para la receta, necesitarás:

Ingredientes (para una bandeja de horno)

  • 125 g harina de arroz integral
  • 125 g harina de trigo sarraceno
  • 2 c.s. pipas de girasol
  • 2 c.s. sésamo
  • 1 c.s. semillas de chía
  • 1 c.s. lino
  • 130 g agua
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • 50 g AOVE

Elaboración

  • En el vaso de la batidora, incorporamos todas las semillas y la sal. Trituramos hasta que queden solamente algunos grumos. A mí me gusta que quede un poco de textura y que se noten un poco las semillas.
  • Añadimos las harinas y el aceite y mezclamos a velocidad media. Finalmente, vamos añadiendo el agua poco a poco, hasta obtener una consistencia espesa, de masa. Reservamos 10 minutos, para permitir que las semillas de lino y chía suelen todo su mucílago.
  • Mientras tanto, calentamos el horno a 200ºC (sin ventilación). En una mesa de trabajo, colocamos un papel de horno con la masa encima. Cubrimos con otro papel de horno y estiramos con un rodillo, hasta que la masa esté bien extendida por toda la superficie. Si sobra masa por algún lado, podemos sacar la masa sobrante y colocarla en las esquinas o donde necesitemos más masa, de manera que al final tengamos cubierto todo el rectángulo de papel de manera homogénea.
  • Sacamos el papel de encima. Pasamos la masa con el papel de abajo, con cuidado, a la bandeja del horno.
  • Con un cuchillo, cortamos la masa dándole la forma de crackers. Podemos hacer rectángulos (como en la foto), cuadrados o triángulos. También podemos no cortarlos en este punto y hacerlo después del horno, manualmente, rompiendo la masa crujiente, y así quedarán con una forma irregular.
  • Horneamos durante 18 a 20 minutos, hasta que estén dorados y crujientes. Iremos mirando que no se nos quemen los laterales.
  • Sacamos del horno y dejamos que se enfríen. Los partimos por las líneas y los guardamos en un pote de cristal, donde aguantarán crujientes un par de días. A partir del tercer día, si están blandos, puedes calentarlos un poco en la tostadora antes de consumir.

 

Para esta receta, te puede interesar…

Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones. Es perfecta como base para nuestra receta, para que nuestra masa no se enganche a la bandeja del horno.

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Vitamix Ascent 2500i

La verdad es que una buena batidora Vitamix es perfecta para esta receta, porque necesitas una batidora potente para poder triturar semillas pequeñas como las de chía o lino.

Puedes encontrarla en Conasi aquí. Recuerda que, con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un 5% de descuento en tu primera compra.

Rodillo de amasar

Perfecto para aplanar nuestra masa de manera uniforme. Este me gusta mucho, por su acabado profesional. Además, está fabricado en Francia con madera maciza de haya, sin tratar y antiadherente natural. Su diseño ergonómico lo hace fácil de usar e ideal para dar forma a las nuestra masa y a cualquiera que se te ponga por delante. 

Puedes encontrarlo en Amazon siguiendo este enlace.

Y, si te ha gustado la receta…

Puedes acompañar estos crackers con nuestros patés y untables:

Y, si te apetece experimentar con masas sin gluten, ¿qué te parece este pan de trigo sarraceno sin gluten? Es fácil de hacer y no lleva ni harinas ni levaduras.

 

¿Compartimos?

Ideas para regalos conscientes

¡Buenas! ¿Cómo va todo?

Por estas fechas seguramente te estarás planteando qué regalar a tus seres queridos y si, además, quieres que tu propuesta sea sostenible y verde, esta lista de ideas para regalos conscientes te irá de maravilla 🙂

Sí, se acera la Navidad y no sé tú, pero yo voy a tope y tengo una lista infinita de cosas por hacer. Y es que, será por los regalos y/o por los preparativos de las comidas navideñas, que a menudo acabamos convirtiendo las fiestas en sinónimo de estrés (como mínimo los días antes), aunque no lo queramos.

Pues bien, como quiero hacerte la vida un poquito más fácil, y te quiero ahorrar algún quebradero de cabeza, he decidido que ya era el momento de crear esta lista de regalos conscientes, para que tengas ideas para regalar cositas bonitas, sostenibles y cuidadosas con el planeta. ¿Qué te parece?

En ella, encontrarás 7 ideas de regalos conscientes, para que, al dedicar ese regalo, contribuyas de un modo u otro a mejorar este mundo: ya sea porque apoyas a la investigación o al bienestar de personas más necesitadas, porque reduces el impacto medioambiental al minimizar el uso de plásticos o porque, simplemente, cambias hábitos e ingredientes y empiezas a cuidarte más gracias al regalo en cuestión.

Seguro que la lista podría ser muchísimo más completa, pero te dejo con lo que, para mí, son

las 7 mejores ideas de regalos conscientes:

1.

algún artículo solidario

Como esta bolsa de algodón orgánico solidaria. Que, además de ayudar a recaudar fondos en la lucha contra el cáncer infantil, es preciosa, te sirve para llevar la compra y así le dices adiós a las bolsas de plástico. Un regalo 2 en 1.

2.

algo hecho por ti

Sí, ya sé que si no dispones de tiempo esta no es precisamente una buena idea. Pero es un regalo cuidado, detallista y con todo el amor. Y quizás… sí que dispones de un par de horas para currarte algo por ti mism@, y la persona que lo reciba va a estar encantada. Seguro.

Este año se me ocurre: ¿qué tal si preparamos turrones con ingredientes naturales, ecológicos y sin azúcares refinados, los envolvemos con un papel bonito y los presentamos como regalo? ¿O unas galletas de jengibre en botes de cristal reutilizados quizás?

3.

cosmética natural

Cremitas hidratantes, jabones en pastilla, aceites ecológicos, un desodorante natural… productos con los que siempre quedas bien y que, además, son súper útiles, porque los utilizas en tu día a día y, encima, pensando en la persona que te lo ha regalado.

Al escoger productos cosméticos veganos, elaborados con ingredientes frescos y ecológicos, te aseguras la ausencia de tóxicos y un producto 100% exclusivo y respectuoso contigo y con el planeta.

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4.

para quien come fuera de casa

Si la persona a quien le quieres hacer el regalo se pasa largas horas fuera de casa (ya sea por trabajo y/o por estudios), es probable que le venga bien alguno de estos artículos:

Una fiambrera de acero inoxidable para llevar la comida

Una bolsa de tela para llevar el bocadillo

Una botella térmica de acero inoxidable, para llevar el agua o cualquier otra bebida caliente o fría

Una pajita de acero inoxidable, para beber batidos o lo que te apetezca

5.

una experiencia

Un clásico para soñadores e idealistas. Sin duda, uno de mis regalos favoritos (a la hora de regalar y a la hora de ser regalada 😉). Piensa en esa persona, en lo que le gusta, en sus aficiones, y dedícale un día (o un fin de semana o los días que quieras) para sorprenderle con una actividad que le apasionará.

Por ejemplo: un fin de semana romántico en una casa rural, una cena para todos sus amigos con comida favorita, una actividad de aventura, un fin de semana surfeando en esa playa mítica, un billete de avión para ese destino soñado, un día de visita cultural a la ciudad, un día de alquiler de tablas de paddle surf para hacer una buena excursión por la costa…

6.

para jugar en la cocina

Para regalar a cualquier foodie, ¿qué hay mejor que un aparato con el que cocinar los mejores platos? Estos son los típicos regalos que, a mí, como buena amante de la cocina que soy, me fascinan:

Un rallador para cítricos

Un spirali, para hacer espaguetis de verduras

Un vegan milker para hacer tus propias leches vegetales

Un tarro germinador, para hacer tus propios germinados

Una batidora de calidad tipo Vitamix. El regalo de la vida.

Tienes más información sobre batidoras en mi artículo: cómo escoger la mejor batidora.

7.

un libro

Todo otro clásico. Piensa en la persona a quien le vas a hacer el regalo, en sus gustos y preferencias, y escoge un libro sobre esa temática. Un libro es un regalo que abre consciencias, culturiza, nutre. Es siempre una gran opción.

En cuanto a libros de cocina saludable, te dejo con el enlace a mi artículo de libros de cocina y alimentación saludable, donde encontrarás mis 22 libros favoritos de gastronomía y nutrición healthy con una detallada explicación 😉

libros

Y si te han gustado las ideas…

Seguro que vas a encontrar más inspiración en estos artículos:

 

¿Me ayudas compartiendo la receta?

Guía práctica para vivir sin plástico

Guía práctica para vivir sin plástico (I): la cocina

 

Hace un tiempo que me vengo planteando una cuestión importante:

¿Cómo puede ser que generemos tal cantidad de residuos plásticos?

Durante los primeros meses de planteamiento, empecé a hacer consciencia de cada uno de los momentos en los que este material rodea nuestra vida cuotidiana y el uso que le damos. Y la verdad, la situación me resultaba cada vez más alarmante. En el supermercado, los alimentos que consumimos vienen presentados en envoltorios plásticos, muchas veces totalmente innecesarios.

Incluso llevando a cabo una alimentación esencialmente ecológica, me daba cuenta de que muchos de los productos que compraba vienen envueltos en este material. Leches vegetales, proteínas vegetales, verduras ecológicas en grandes superficies (gran exclamación especialmente en este punto), cereales integrales que vienen en bolsitas de plástico, etc. etc. etc. La lista es, sencillamente, infinita.

Poco después, empecé a ser bombardeada con imágenes sobre nuestros océanos, llenos de plástico. Observaba atónita cómo nuestras playas están cada vez más llenas de basuras, incluso aquellas que, aparentemente, parecen limpias. He hecho limpieza de playas, he viajado por países en los que te ves, literalmente, cubierto de desechos… Y después de todas estas constataciones, y muchas más, me doy cuenta de que, si tenemos el mundo de este modo, es porque NOSOTROS somos los que lo ensuciamos. Cada uno de nosotros. El exterior no es más que un reflejo del interior, de nuestros hábitos.

Por este motivo, me planteo lo siguiente: este uso (abuso, de hecho) del plástico tiene que cambiar. Así de simple. No podemos permitirnos seguir contaminando nuestra tierra de este modo. Tenemos que darle la vuelta al uso que hacemos de los materiales que utilizamos en nuestra vida diaria. O de lo contrario las consecuencias serán catastróficas. Es imperativo. Y muy urgente.

En este punto, aparece una cuestión interesante. O la resistencia más bien. Se trata del hecho de que, sí, es difícil hacer cambios. Nuestra vida diaria suele ser ajetreada y la comodidad acaba anteponiéndose a los demás valores por una cuestión de casi necesidad. Es más cómodo ir al supermercado, es más cómodo comprar comida preparada, es más cómodo que nos lo den todo “masticado”. Es más cómodo quejarnos sobre cómo las grandes empresas siguen empaquetando y fabricando en materiales tóxicos para el planeta y para nuestra salud. Y no hacer cambios al respecto.

Pero chicas, chicos, nosotros tenemos el poder. Como consumidores, cada uno de nosotros tiene un poder inmenso que a veces no llegamos a creernos. Nuestra huella cuenta. La tuya, la mía, y la de cada una de las personas que estamos aquí y ahora y que estamos haciendo todo lo posible por crear un mundo mejor. Y lo positivo: cada vez somos más. Vamos a darle la vuelta. Estoy convencida.

Por este motivo, he querido escribir este artículo (sí, estoy en modo guerrera 😊) y compartir contigo todos los trucos y utensilios que me están haciendo más fácil llevar a cabo el objetivo “vivir sin plástico”. Sin duda, aún me queda mucho por recorrer, y voy haciendo cambios poquito a poco, pero la convicción es firme y los pasos seguros.

Hoy, quiero abordar el tema desde el punto de vista de la cocina. Un lugar en el que solemos consumir muchísimo plástico, ya sea por los embalajes que cubren nuestros alimentos como por los materiales en los que están fabricados los utensilios que utilizamos.

 

  1. Utensilios sin tóxicos

Empezando con los utensilios, te recomiendo leer el artículo del blog de Conasi “Tóxicos en los utensilios de cocina”, aquí encontrarás un estudio exhaustivo de los materiales habituales con los que se fabrica el menaje de cocina, su toxicidad para la salud y las alternativas más saludables.

En general, vamos a optar por utensilios fabricados en vidrio, silicona, acero inoxidable quirúrgico, madera y bambú. Aunque estos dos últimos no están permitidos en las cocinas profesionales por tratarse de materiales porosos, personalmente me parecen muy interesantes, sobre todo por la calidad energética que transmiten a los alimentos[1].

A continuación, voy a detallarte algunos utensilios que me parecen de lo más interesantes:

 

Tuppers de cristal

Sin duda, la mejor opción cuando estamos en casa. Podemos añadir los alimentos en caliente sin riesgos para nuestra salud, y taparlos para guardar en nevera una vez se hayan enfriado.

Por suerte, cada vez hay más facilidad para encontrar este tipo de recipientes en casi cualquier tienda de menaje. Pero por si te interesa, tienes el enlace aquí para encontrar estos de Conasi, que me gustan especialmente por lo ligeros que son.

Te recuerdo que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi introduciendo el código CNS-NATURALMENTE

Si quieres más información sobre el tema, entra aquí y te cuento porque confío en esta empresa, formando parte de su programa de afiliados. Esto significa que si compras en Conasi a través de este código, yo me llevaré una pequeña comisión por la venta.

Tienes toda la información sobre colaboraciones aquí 🙂

Fiambreras de acero inoxidable

A la hora de salir a comer fuera, yo personalmente prefiero las fiambreras de toda la vida, en acero inoxidable. Más que nada porque prefiero optimizar peso, espacio, y reducir riesgos (no me gusta llevar cristal, por ejemplo, cuando salgo de excursión). Así que una buena fiambrera rectangular y bien hermética es siempre una buena opción.

Aquí te dejo con el enlace a la fiambrera que más me gusta de Conasi.

 

Botellas y jarras de vidrio

Para sustituir a las botellas de plástico, nada mejor que una buena botella de cristal o una jarra tradicional. A mí personalmente me resulta muy cómodo reutilizar las botellas de cristal en las que vienen otros productos, limpiarlas bien y tenerlas a disposición con agua fresca y aguas de sabores (con limón y pepino, limón y menta, etc.) en la nevera.

 

Botella térmica de acero inoxidable

El gran descubrimiento 😊 Para ir al trabajo, para las excursiones, siempre que salgo de casa me acompaña esta preciosidad:

He hecho bastante búsqueda sobre el tema, y si bien hay otras marcas buenísimas, esta de Qwetch me ha conquistado el corazón. Primero, por su relación calidad-precio. En segundo lugar, por su estética de líneas finas y por su gran capacidad (la mía es de 750 ml). También puedes encontrarla en otros tamaños. Es hermética, no transmite sabores y mantiene las bebidas frías o calientes durante horas.

Te dejo el enlace a continuación.

 

Potes de cristal

Ideales para guardar semillas, cereales integrales, legumbres, frutos secos… todos los productos que compras a granel los puedes guardar de un modo bonito y ecológico en potes de cristal.

Puedes reutilizar los potes que encuentras en otros productos para tal uso o, si te apetece algo más estético, te recomiendo las clásicas jarras de Mason Jars. En este enlace te dejo con la página web que distribuye estas jarras en España.

 

Bolsas de silicona

Para evitar las bolsas plásticas de almacenamiento de alimentos, nada mejor que estas bolsitas de silicona de Stasher. ¡Un gran descubrimiento! Sirven para almacenar, transportar e incluso cocinar.

Puedes cortar la fruta madura, meterla en la bolsita, congelarla y tenerla siempre lista para tus batidos. Ñamm….

Te dejo el enlace aquí, para que puedas encontrarlas en Conasi.

 

Bee’s Wrap

Son telas de algodón encerado que sirven para envolver tus alimentos, una vez abiertos. Funciona estupendamente como sustituto del film y del papel de aluminio y es un producto totalmente sostenible y reutilizable.

Te dejo el enlace aquí con todas las posibilidades que te ofrece Conasi.

 

Boc’n’roll

En la misma línea, tenemos Boc’n’roll, un sustituto perfecto para el papel de aluminio en bocatas y sándwiches. Lo tengo desde que iba a la universidad y todavía me aguanta impecable.

Te dejo el enlace para encontrarlo en Amazon, tienes un montón de modelos para escoger.

 

Pajitas de acero inoxidable

Para los amantes de tomar sus bebidas en pajitas, tenemos soluciones en acero inoxidable mucho más interesantes que las convencionales en plástico. ¿Sabías que España es el país que más pajitas deshecha de la Unión Europea? 13 millones de pajitas al día. Escalofriante, ¿no crees?

Por este motivo, te recomiendo alternativas en acero inoxidable (más duraderas que las de materiales biodegradables y más seguras que las de cristal).

En Conasi encontrarás éstas tan bonitas totalmente fabricadas en acero inoxidable:

Y si quieres algo un poco más económico y con el cepillo de limpieza incorporado, te recomiendo estas, tienen la parte de arriba de silicona moldeable, lo que las hace más cómodas  para su uso:

 

  1. La compra sin plástico

He aquí otro frente de acción súper importante: la compra sin plástico. A la hora de enfrentarnos a este reto, tenemos varios truquillos que van a hacer mucho más fácil alcanzar nuestro objetivo de minimizar el uso de plásticos. Y todo pasa por nuestras elecciones.

A continuación, te detallo algunas ideas que he ido descubriendo:

 

Bolsas de malla o algodón para comprar vegetales a granel

Mi compañera Teresa me regaló un par de bolsas del estilo (mil gracias, preciosa!!) y la verdad es que ha habido un antes y un después. Estoy encantada 🙂 Tanto en la frutería como en el supermercado, puedes olvidarte ya de las incómodas bolsas de plástico de un solo uso. Incluso te sirve para introducir los productos a granel que puedas comprar.

Te dejo aquí el enlace a la página de Amazon donde puedes encontrar las de la foto.

 

Bolsas de algodón para la compra

Todo un clásico: las bolsas grandes de algodón para poner toda tu compra en un mismo sitio. Siempre llevo alguna en el bolso (o las utilizo de bolso, directamente) y me sirven para poner la compra en cualquier momento.

Ahora ya se encuentran en casi cualquier lugar, con estampados preciosos. Así que te dejo que descubras por ti mism@ 😊

A mí me gusta conservar las de eventos bonitos en los que he estado.

 

Compra fruta y verdura local

Punto súper importante. Sí, no tiene nada que ver con el uso de plásticos a nivel aparente, pero va muy en la línea. Hace unos días, en nuestra charla en Rototom con Héctor Molina, divulgador en consciencia alimentaria, Héctor comentaba que cuando compramos verduras y frutas a las grandes superficies, en realidad estamos dando de comer a Monsanto y otras grandes empresas que monopolizan los cultivos a través de sus propias semillas, fertilizantes y pesticidas.

Si compramos a agricultores locales, que soporten métodos sostenibles, favorecemos la economía local y un uso responsable de nuestra tierra. Si vives en el pueblo, te será más fácil encontrar agricultores cerca y, en las ciudades, cada vez más se están expandiendo redes de consumo directo. La Colmena que dice sí es un buen ejemplo de ello.

 

Evita los productos envasados y compra producto seco sin procesar

Sé que este probablemente será el punto más difícil de conseguir, pero no es imposible. Se trata de volver a lo natural, a lo de antaño. A las legumbres, los frutos secos a granel, los cereales integrales…

Llénate la despensa de este tipo de productos, y cómpralos a granel siempre que te sea posible. Así, cuando vayas a prepararte la comida, lo primero que vas a ver serán esas lentejas coral tan apetecibles, o ese arrocito integral que te está llamando. Haz de los productos sencillos los verdaderos protagonistas de tu cocina y deja que te llenen de energía con sus superpoderes. No sólo vas a ayudar al planeta con tu impacto “zero waste” sino que además vas a nutrirte con alimentos vivos y de calidad, que potencian tu salud a todos los niveles.

 

 

Conclusiones

Espero que este artículo te haya servido de utilidad para inspirarte a hacer cambios en tu vida diaria. Cualquier duda o sugerencia que tengas, no dudes en compartirlo en los comentarios de abajo 😉

Próximamente voy a escribir un segundo artículo sobre el tema, centrándome en cómo vivir sin plástico en el baño. Os mantendré informados 😊

Mientras tanto, te animo a que eches un vistazo al artículo sobre batidoras que escribí hace unos meses por si te interesa descubrir cuál es la batidora que más se adapta a tus necesidades.

 

[1] Si quieres lavar tus cucharas de madera a consciencia, te recomiendo el truquillo que nos enseñó Montse Bradford en sus clases: se trata de hervir estos utensilios durante unos 20 minutos para quitar toda la grasa que con el tiempo se va acumulando en sus tejidos.