Crema de champiñones

Hoy quiero compartir contigo una receta súper deliciosa, muy fácil de elaborar e ideal para subir nuestras defensas: la crema de champiñones. Esta es una de mis cremas favoritas, pues los champiñones aportan un gusto espectacular a esta receta. Además, es una de las cremas más rápidas que conozco, ya que los champiñones se cuecen enseguida, con lo cual es la crema perfecta para los días en los que no nos apetece pasarnos demasiado tiempo en la cocina.

Para apoyarte y hacer tribu (virtual) en estos días tan extraños que estamos viviendo, me apetece compartir contigo una receta que cumpla con estas 3 condiciones: primero, que suba las defensas de manera natural; segundo, que sea fácil de elaborar, sin grandes complicaciones; y, finalmente, que los ingredientes sean fáciles de encontrar. Y, por supuesto, esta deliciosa crema de champiñones cumple con estos requisitos 😊

Para reforzar nuestro sistema inmune y mantenernos lo más fuertes posibles, es momento de:

 

  • Hidratarnos con caldos vegetales calientes, sopas, añadiendo miso o tamari eco al final de nuestras elaboraciones.
  • Introducir más alimentos que refuerzan el sistema inmune: setas, shiitake, jengibre, cebolla, ajo, nabo, raíces de toda clase, peras, equinácea, verduras de hoja verde y verduras naranjas, jalea real, propóleo…
  • Reforzarnos con ingredientes ricos en vitamina C: perejil, pimientos, coles, brócoli y crucíferas, cítricos.
  • Mantener una flora bacteriana saludable con probióticos a diario: chucrut, encurtidos caseros, kéfir, yogures ecológicos, miso y tamari sin pasteurizar, amazake…
  • Evitar lácteos, harinas refinadas, azúcar y productos procesados.
  • Hacer ejercicio y dormir bien.

Si te interesa el tema, te enlazo al siguiente artículo de Carla Zaplana en la revista CuerpoMente, donde desarrolla el tema con más profundidad.

A nivel específico, los champiñones son muy interesantes por su sabor y textura (me ayudan a aportar el toque mágico a un montón de recetas vegetarianas), son diuréticos, ayudan a evitar la retención de líquidos, son depurativos y a la vez suben las defensas. Así que son perfectos para la receta de hoy 😊

Si quieres descubrir todos los trucos para conseguir una crema de verduras perfecta, te enlazo a la receta de mi crema de coliflor y champiñones, donde vas a encontrar el paso a paso detallado y un montón de consejos y recursos para unas cremas de rechupete.

Te dejo a continuación con la receta de crema de champiñones:

 

Ingredientes (para 2 – 3 personas)

 

  • 1 cebolla mediana
  • 400g champiñones limpios
  • 3 dientes de ajo
  • 1 c.p. tomillo
  • Sal marina y pimienta negra al gusto
  • Un chorrito de AOVE
  • 1 taza de bebida de avena
  • De 1 a 2 tazas de agua (en función del fuego y tu gusto)
  • Para decorar: un par de cucharadas de yogur de soja ecológico

 

Elaboración

 

  • Pelamos la cebolla y los ajos y lo cortamos todo en juliana. En una cazuela, salteamos primero los ajos con un chorrito de AOVE y justo a continuación añadimos la cebolla. Dejamos pochar durante unos 8 minutos, a fuego medio y sin tapa.
  • Limpiamos los champiñones y los laminamos. Subimos el fuego y añadimos las setas, mezclamos de vez en cuando. Cuando se haya evaporado el agua que sueltan los champiñones y estén un poco doradas las verduras, salpimentamos, añadimos el tomillo, la bebida de avena y 1 taza de agua y dejamos que hierva todo, a fuego medio, durante unos 5 minutos más.
  • Trituramos, añadimos el resto del agua (si es necesario), y servimos decorando con un poco de yogur de soja eco, una pizca de pimienta negra recién molida, un poquito de tomillo y un chorrito de aove.

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Y si te ha gustado esta crema de champiñones…

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¿Compartimos la receta?

Sopa de cebolla vegana

Con la llegada del frío, apetece encender los fuegos y preparar platos calentitos, de cuchara, de cocción lenta, reconfortantes y sabrosos. Hoy es el turno de la clásica sopa de cebolla, una sopa ideal para hacernos entrar en calor y aportarnos mucho confort, elaborada en su versión más saludable y vegana: nuestra sopa de cebolla vegana.

Esta receta, originaria de Francia y de hecho ya popular en varias zonas de Europa durante la época medieval, es una de las elaboraciones más tradicionales, sencillas y deliciosas que conozco. Es famosa en todo el mundo, y se elabora, sin ir más lejos, a partir de cebollas caramelizadas, fuego lento y tiempo.

Precisamente, la grandeza de esta receta se encuentra en el hecho de elevar a protagonista una de las verduras más populares y todo terreno que conocemos, la cebolla. Así pues, este plato sintetiza a la perfección uno de los valores que tanto me gusta transmitir en la cocina: el amor por lo sencillo, el amor por los ingredientes de toda la vida, que, elaborados con mimo y pasión, alimentan y nutren con sabiduría a toda la familia.

En la receta tradicional, se sofríen las cebollas en mantequilla y se dejan cocer en caldo de carne (normalmente de ternera) y vino blanco. Se espesa con harina blanca y se sirve con rebanadas de pan blanco tostadas y gratinadas con gruyere o emmental rallado.

Para nuestra sopa de cebolla vegana, utilizaremos aceite de oliva virgen extra en vez de mantequilla y la coceremos en agua (o caldo de verduras). Mantendremos el chorrito de vino blanco, utilizaremos un poquito de harina de arroz integral para espesar y añadiremos un toque de miso (opcional) al final para salar y darle nuestro toque probiótico. Para las tostadas, utilizaremos un pan de calidad, integral ecológico, y las gratinaremos con un toque de levadura nutricional.

Esta receta es una de las primeras que tuve el placer de cocinar cuando me mudé a Barcelona en mi periodo universitario. Y, de hecho, fue mi padre quien me supo transmitir, con gran esmero, el valor y técnica necesarios para elaborar esta reconfortante sopa de cebolla vegana, una gran fórmula que me sacó de mis primeros apuros en la cocina como estudiante recién independizada.

Siguiendo sus consejos, lo más importante para conseguir una sopa de cebolla deliciosa es dejar que la cebolla se caramelice por completo antes de añadir el agua y el resto de ingredientes y llevarla a ebullición. Como más tiempo dejemos a la cebolla pochar, más rica nos saldrá la sopa. No debemos tener prisa en este punto. Recordemos que el sabor que saque la propia cebolla será el sabor que obtendremos en nuestra sopa, así de simple. Por lo tanto, vamos a cocer lentamente la cebolla hasta que esté caramelizada por completo (mínimo 50 minutos) y así alcanzar el mejor sabor posible. Luego, añadiremos agua, dejaremos acabar de cocer, y le daremos el toque crujiente con unas tostadas gratinadas al horno.

Esta sopa de cebolla vegana, además, se nutre de las propiedades de la cebolla, que nos aportan un montón de beneficios:

 

  • Depurativa: es capaz de eliminar las toxinas que se producen en el estómago tras la digestión.
  • Cardiosaludable: previene el colesterol LDL (“malo”) y los triglicéridos.
  • Digestiva: bien cocida, alivia las digestiones pesadas, el estreñimiento y la flatulencia. En macrobiótica, se considera una de las verduras ideales para nutrir estómago, bazo y páncreas.
  • Diurética: ayuda a eliminar líquidos y a regular la circulación en piernas y casos de hipertensión.
  • Antiséptica: ideal frente a desajustes respiratorios y resfriados.
  • Antioxidante: contiene quercitina, un flavonoide con propiedades antiinflamatorias, antialérgicas y protectoras frente al cáncer.
  • Antidiabética: ayuda a reducir el nivel de azúcar en sangre en personas diabéticas.

[Si quieres más información sobre las propiedades y beneficios de la cebolla, te dejo con este artículo que puedes encontrar en la revista Cuerpo Mente, en el que me he basado para describir este apartado.]

Por todo esto, esta receta es una de mis recetas favoritas para otoño e invierno. Resulta calentita, nutritiva, clásica, y muy sencilla y económica. Y, de hecho, puedes incluso simplificarla más. Quedándote sólo con las cebollas, agua, sal y aove, te quedará una sopa igualmente deliciosa. Así de poderosa es la cebolla y el tiempo 😊

Te dejo a continuación con la receta de esta reconfortante sopa de cebolla vegana:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 kg cebolla dulce (4 unidades grandes)
  • 3 c.s. AOVE
  • 1/3 vaso vino blanco (opcional)
  • 1 c.c. tomillo (opcional)
  • 1 c.s. harina de arroz integral ecológica
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Una pizca de pimienta negra recién molida
  • 1 litro de agua
  • 2 c.p. mugi miso (o cualquier otro miso de intensidad media, opcional)
  • Para las tostadas: un par de rebanadas pequeñas por persona de pan integral ecológico (con o sin gluten, a voluntad), hasta 2 c.s. de levadura nutricional

 

Elaboración

  • En una olla con fondo grueso, pochamos las cebollas cortadas en juliana fina, con el aceite de oliva, a fuego lento, hasta que las cebollas estén caramelizadas (1 hora aproximadamente). Lo hacemos sin tapa, para permitir que se evapore el agua, y vamos mezclando cada pocos minutos, para que no se nos pegue.
  • Añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore, dejando cocer 15 minutos más.
  • Salpimentamos. Debemos tener en cuenta que, si vamos a usar miso, en este paso debemos poner muy poquita sal, pues el miso ya es un condimento muy salado de por sí.
  • Añadimos el tomillo y la harina. Vamos mezclando y cocemos un par de minutos para que se dore ligeramente la harina, sin parar de remover, para que no se nos pegue.
  • Añadimos el agua poco a poco sin parar de mezclar. Papamos y subimos el fuego para que arranque a hervir la sopa y, una vez hirviendo, dejamos cocer a fuego bajo durante 30 minutos más.
  • Mientras, preparamos las rebanadas de pan: calentamos el horno a 170ºC e introducimos el pan a rebanadas en una bandeja. Dejamos cocer durante 15 minutos, hasta que estén bien tostadas.
  • Subimos al máximo el horno con la función gratinador. Añadimos la levadura nutricional por encima de las tostadas y doramos 5 minutos más.
  • Apagamos el fuego de nuestra sopa. En un vaso, mezclamos el miso con un par de cucharadas del caldo de nuestra sopa caliente. Una vez deshecho, introducimos el miso a la sopa y mezclamos bien.
  • Servimos en un cuenco nuestra sopa con unas tostadas por encima.

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Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar las verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

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Cuchara de madera de olivo

Para remover las verduras, una cuchara de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en cualquier cocina.

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Y, si te ha gustado la receta de sopa de cebolla vegana…

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Coles de Bruselas asadas

Estamos en plena temporada de coles de Bruselas. Así que sí, ahora es el momento perfecto para aprovecharnos de esta maravillosa crucífera e introducirla en nuestra cocina. ¿Y qué mejor manera que hacerlo con esta deliciosa receta de coles de Bruselas asadas?

Las coles de Bruselas, como cualquier tipo de col, son unas crucíferas interesantísimas por sus propiedades, vitaminas y compuestos antioxidantes. De hecho, antiguamente las coles se utilizaban para aportar al cuerpo la dosis de vitamina C necesaria, en un momento en el que no teníamos acceso a las frutas u otras hortalizas. Además, son depurativas, remineralizantes, desinfectantes y protegen contra el cáncer.

En particular, las coles de Bruselas son más intensas de sabor. Al ser más pequeñas que otras variedades, su sabor está también más concentrado, al contener menos agua. También fortalecen el aparato digestivo.

¿Cómo cocinar las coles de Bruselas?

Por su pequeño tamaño y su intenso sabor, son perfectas como picoteo o como guarnición, utilizadas como protagonistas. Aunque también se pueden utilizar como una verdura más o elaborarlas en salsa (como con una rica bechamel vegana, por ejemplo).

Si alguna vez te ha pasado que las has encontrado amargas, es porque están demasiado maduras o pasadas. Es mejor comprarlas más frescas, guardarlas en la nevera y consumirlas a los pocos días.

Para cocinarlas, sólo tienes que cortar el rabillo, sacar las capas exteriores, limpiarlas y utilizarlas en la elaboración que más te guste. Hoy te propongo que elaboremos las coles de Bruselas al horno, asadas, con un aliño de naranja, vinagre balsámico y jengibre. Una propuesta simple y fácil de elaborar, pero con un toque de complejidad de sabores gracias al aliño. Un aliño que refresca y aromatiza un plato ya de por sí delicioso.

Esta receta me encanta porque:

  • Es una manera fácil y rápida de introducir las verduras de temporada.
  • Resulta dulce,
  • Balsámica,
  • Aromática,
  • Con un toque picante,
  • Antiinflamatoria,
  • Crujiente y jugosa a la vez,
  • Con aromas frutales
  • Y con una paleta de sabores muy bien conseguida.

Aquí te dejo con la receta:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 3 vasos de coles de Bruselas limpias (500 gr antes de limpiar)
  • 1 c.c. tomillo
  • ½ c.c. sal
  • Una pizca de pimienta negra
  • 1 c.s. AOVE

Para el aliño:

  • 1 c.p. jugo de jengibre.
  • Ralladura de ½ naranja y 4 c.s. de su zumo
  • 1 c.p. vinagre balsámico ecológico
  • 1 c.p. sirope de ágave

Elaboración

  • Calentamos el horno a 250ºC (sin ventilación) o a 225ºC (con ventilación).
  • Cortamos el rabillo a las coles, les quitamos las hojitas más superficiales y pochas. Partimos las coles por la mitad y las ponemos a remojo en un bol con agua, para limpiarlas. Removemos bien las coles, las frotamos un poco y escurrimos bien, que queden lo más secas posibles.
  • Las colocamos en una bandeja de horno cubierta con papel parafinado o una esterilla de silicona. Salpimentamos, rociamos con un chorrito de AOVE y el tomillo. Mezclamos bien con las manos y disponemos lo más extendidas posible. Horneamos durante 20 minutos, dándoles la vuelta a los 10 minutos.
  • En un bol pequeño, mezclamos el jugo de jengibre, el vinagre balsámico, la ralladura, el jugo de naranja y el sirope de ágave. Para extraer el jugo de jengibre, sólo tenemos que rallar un trozo de jengibre fresco, pelado, con el rallador fino. Tomamos la pulpa que sale y la estrujamos con la mano. Ese jugo que sale es lo que estamos buscando. Añadimos la mezcla a las coles una vez salidas del horno. Mezclamos bien y horneamos 4 minutos más. Servimos.

 

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Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para cortar el rabillo de las coles y partirlas por la mitad. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

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Rallador Microplane

Para rallar la ralladura de naranja y el jengibre, la mejor opción es un rallador del estilo Microplane. Con él, además de evitarte la parte blanca del cítrico – y su amargor asociado -, consigues un rallado fino y aromático.

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Y, si te ha gustado la receta…

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Batido verde

Batido verde de invierno

Esta semana quería compartir contigo una de mis recetas favoritas para el desayuno: este delicioso batido verde, elaborado con frutas y verduras de la estación y con chute extra de vitamina C.

Si bien es cierto que los batidos suelen apetecer más de cara a primavera y verano, a mí últimamente el cuerpo me pide depurar un poco y, como mis intestinos están volviendo a digerir bien el crudo, muchas mañanas me levanto con antojo de una de estas preciosidades.

El batido verde es, sin duda, una gran opción para nuestros desayunos saludables. Lo conseguimos triturando las frutas junto con alguna verdura verde, que le aporta este bonito color. También añadimos agua o alguna bebida vegetal y, opcionalmente, podemos incorporar semillas, frutos secos, especias (como canela o jengibre), superalimentos (del estilo hierba de trigo, matcha o espirulina, por ejemplo) o incluso copos de avena, para hacerlo aún más completos nutricionalmente.

A mí, personalmente, me gusta mantenerlo simple. Por eso, en la versión de hoy, verás que el batido sólo lleva frutas, kale y agua. No le pongo bebida vegetal porque he optado por incorporar naranjas. Y siempre que escojo frutas ácidas para mis batidos, me gusta más añadir agua que leche, cuestión de gustos.

El batido verde es una fantástica opción para familiarizarte con las frutas y las hojas verdes. Y me encanta porque:

  •  Es fácil y rápido de preparar.
  • Incorporas un montón de vitaminas y minerales a tu cuerpo.
  • Activa y despierta, perfectos para tomar en ayunas o antes de la comida del mediodía.
  • Es hidratante y diurético, perfecto para combatir los excesos y la retención de líquidos.
  • Frena la acción de los radicales libres, al ser súper ricos en antioxidantes.
  • Te da un chute de energía, perfecto para empezar el día con buen pie.

La propuesta de hoy es muy especial porque, por una parte, es la primera receta de batido verde que publico (¡increíble que aún no hubiera publicado ninguna! jeje). Y, por la otra, porque desde que la elaboré en casa de mi mejor amiga una mañana de noviembre, con kale de su propio huerto, se ha convertido en una de mis versiones favoritas. Y la preparo religiosamente cada semana.

Así que, sin más dilación, te dejo con esta belleza para que la disfrutes:

 

Ingredientes (para 2 personas)

  • un plátano maduro
  • 2 naranjas
  • un kiwi
  • una pera
  • un vaso de col kale limpia
  • una c.s. perejil fresco (opcional)
  • ½ vaso de agua

Elaboración

  • Pelamos el plátano, el kiwi, la pera y las naranjas y ponemos todas las frutas, a trozos, en el vaso de la batidora. Es importante que sacar bien la piel blanca de la naranja. De lo contrario, nuestro batido será demasiado amargo.
  • Añadimos la col, limpia, y el perejil, picado. Batimos bien y vamos incorporando el agua poco a poco, hasta obtener la consistencia deseada.

Observaciones

  • Si no tienes batidora de vaso y quieres hacerlo con tu batidora de brazo, tendrás que cortar todos los ingredientes a trozos más pequeños. Empezar a triturar el agua con la naranja, y poco a poco ir añadiendo los demás ingredientes.

Contraindicaciones

  • Para las personas con colon irritable, enfermedad de Chron o alteraciones gastrointestinales.
  • Si presentas síntomas de debilidad, estás muy delgad@, con mucho frío interior y con dificultades para digerir, es mejor optar por batidos de frutas y verduras cocidas, especialmente en las estaciones más frías.

 

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Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para pelar y cortar todas las frutas. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

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Vitamix Ascent 2500i

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque te deja el batido súper bien triturado. Es la batidora, con diferencia, que más finos deja los batidos 😉 Puedes encontrarla en Conasi aquí.

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Tabla de madera de olivo

Para cortar las frutas y verduras, una tabla de madera me resulta de lo más cómodo y orgánico. Por eso, es un básico en mi cocina 😉

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Y, si te ha gustado este batido verde…

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Coliflor al horno

¡Muy buenas! ¿Cómo va todo?

Hoy quiero compartir contigo una receta que no puede faltar en mis días de finales de otoño e invierno y es perfecta para introducir la verdura en tu vida de una manera rica y saludable: la coliflor especiada al horno.

Se trata de una receta súper sencilla, crujiente y deliciosa, en la cual le damos protagonismo a esta preciada crucífera. Cuando empieza la temporada de la coliflor, y aprovechando el frío exterior, me encanta cocer la coliflor al horno, pues es muy cómodo. Y no deja ese olor desagradable que ocurre cuando la cocemos hervida, jeje.

Además, con la técnica que voy a contarte, conseguirás que la coliflor quede crujiente, manteniendo así muchas más vitaminas que si dejáramos la verdura blanda.

Mi truco, para esta receta, está en las especies. Le pongo una buena cantidad de curri. Le da ese toque oriental que tanto me gusta 😉 También el pimentón ahumado le da un punto especial, ya que combina a la perfección con la coliflor.

El resultado es una receta un tanto festiva, ideal para celebraciones. Puedes usarla como como elemento protagonista en una buena ensalada templada. Añádele espinacas crudas, granada, unos piñones y una vinagreta a base de mostaza y tendrás una ensalada fenomenal. Pero también funciona de maravilla como guarnición de cualquier plato principal.

En la fotografía, la he acompañado con arroz rojo, pepino, salsa de yogur de coco y falafels (¡delicioso!).

La coliflor es una verdura muy rica en vitaminas, fibra, antioxidantes y tiene un gran poder saciante. Además, a nivel gastronómico es muy versátil, pues puedes utilizarla en un montón de recetas:

  • Como sustituto del arroz y del cuscús. Simplemente tienes que rallarla y servirla cruda o macerada con el resto de ingredientes.
  • Como base para pizzas. Se ha puesto muy de moda en dietas libres de gluten y, sin duda, es una idea de lo más saludable. Aquí te dejo con la propuesta de Danza de Fogones.
  • Hervida unos pocos minutos y en vinagreta de mostaza, perfecta como ensalada. A mí me encanta así, porque queda suuuper crujiente.
  • Gratinada con una bechamel vegana y sin gluten (te dejo el enlace aquí a mis canelones veganos, donde encontrarás la receta de la bechamel de mi abuela).
  • Como base para purés, cremas de verduras y salsas para pasta. ¿Sabías que puedes hacer unos deliciosos espaguetis al estilo Alfredo usando esta crucífera como base? Te enlazo aquí una receta de ElaVegan que te va a chiflar 😉 (está en inglés).

En definitiva, que la coliflor es una maravilla (se nota que me encanta, ¿verdad?). Pero vayamos al lío y te dejo aquí con mi versión de la receta de coliflor al horno. Para chuparse los dedos…

Ingredientes (para 4 personas)

  • 1 coliflor mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • Una pizca de sal
  • 4 clavos de olor
  • 2 c.p. curri
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 c.c. pimentón dulce ahumado
  • Otras especies de tu elección: cilantro en polvo, jengibre en polvo, nuez moscada…
  • 1 c.c. sal marina sin refinar
  • 2 c.s. AOVE

Elaboración

  • Calentamos el horno a 220ºC (con ventilador) o a 250ºC (sin ventilador).
  • Mientras tanto, limpiamos la coliflor y la cortamos a florecitas. Podemos darle un toque más rústico si separamos las flores manualmente, sin cuchillo.
  • Preparamos la bandeja del horno cubriéndola con papel parafinado y vamos disponiendo la coliflor encima.
  • Salpimentamos y vamos echando todas las especies, además de un chorrito de AOVE de buena calidad.
  • Masajeamos la coliflor y la dejamos bien esparcida en la bandeja. Este punto es importante, porque queremos que la coliflor quede crujiente, y para ello es importante que ésta ocupe la máxima superficie posible.
  • Introducimos la bandeja al horno, y horneamos durante 15 minutos (con ventilación) o durante 20 minutos (si no disponemos de ventilación en el horno).

Observaciones

  • Masajear las verduras, además de terapéutico, es esencial en esta receta, porque conseguiremos que las especies se mezclen bien y se integren en la coliflor. Además, ¡le ponemos nuestra energía!

 

Para esta receta, te puede interesar…

Lámina de silicona para hornear

La solución para no tener que usar papel de horno cada vez. Sin duda, será una de mis próximas adquisiciones (si no me lo traen los Reyes, claro 😉 ).

Te enlazo a esta que puedes encontrar en Conasi. Y recuerda que, si es tu primera compra, tienes un descuento del 5% por venir de mi parte con el código CNS-NATURALMENTE.

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Cuchillo puntilla

Una puntilla te será muy útil en esta receta para cortar la coliflor en flores. Te enlazo a este de Wüsthof de 9 cm, que podrás encontrar en Conasi. De la mejor calidad, un buen cuchillo para toda la vida.

Y recuerda que tienes un descuento del 5% en tu primera compra en Conasi con el código CNS-NATURALMENTE.

Y si te ha gustado la receta…

Échale un vistazo a estas propuestas de temporada:

 

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Sopa de miso clásica

¡Buenas!

Hoy te traigo una receta ideal para la temporada invernal: la sopa de miso. Hacía mucho tiempo que quería publicar esta receta, básicamente porque es todo un clásico en la cocina macrobiótica y en la gastronomía japonesa. Uno de esos platos que cocinamos a todas horas, vaya. Hay 50 mil versiones, pero hoy te quiero mostrar la más tradicional y sencilla, la de toda la vida.

Se trata de una receta que, entre otras maravillosas virtudes, nos aporta los siguientes beneficios:

  • Calienta y tonifica el organismo en profundidad
  • Ayuda a controlar el nivel de colesterol
  • Previene la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares
  • Atenúa los síntomas de la menopausia
  • Permite detoxificar el organismo naturalmente
  • Reduce las incidencias de las alergias
  • Nos protege contra infecciones, ya que estimula el sistema inmunológico
  • Repobla la flora bacteriana y favorece la digestión, ya que es rica en probióticos

Una maravilla, ¿verdad? No es de extrañar, pues, que los japoneses la tomen todo el tiempo: sí, también – y especialmente – en el desayuno… una manera fantástica de empezar el día con buen pie y cargados de energía.

Además, resulta un complemento perfecto para cualquier dieta vegetariana y vegana, pues el miso es un condimento salado (YANG) que calienta y complementa a la perfección una alimentación basada en productos vegetales (más YIN). Es decir, que te ayudará a mantenerte centrad@, con foco y arraigado en el aquí y el ahora.

Un consejo: dependiendo de tu condición, puede ser que si tomas demasiada sopa de miso te acabes encontrando un poco tenso (igual que cuando te excedes con las algas, la sal, los horneados o los cereales integrales, por ejemplo). En este caso, simplemente reduce la cantidad y aporta más dulzor a tu alimentación a través de verduras dulces y redondas y cocciones ligeras.

Te dejo con la receta que, aunque muy sencilla, nunca pasa de moda y siempre es interesante tener a mano como uno de tus básicos:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1/2 vaso de col rizada
  • 3/4 litro de agua
  • una pizca de sal marina sin refinar
  • un chorrito de AOVE
  • 1 trozo de alga wakame de 3×2 cm aproximadamente
  • 3 cucharadas de postre de mugi miso (yo particularmente prefiero el genmai miso, que puedes encontrar en Conasi a través de este enlace)
  • un poco de perejil o cilantro fresco para decorar

 

Elaboración

  • En una cazuela, salteamos con un chorrito de aceite la cebolla cortada a juliana fina durante 10 minutos a fuego medio.
  • Añadimos la zanahoria rallada y la col a juliana muy fina y rehogamos unos minutos más. Añadimos una pizca de sal marina.
  • Incorporamos el agua y el alga y dejamos hervir por 15 minutos. Apagamos el fuego.
  • En un vasito, disolvemos el miso en un poco del caldo caliente y lo añadimos a la sopa, removiendo y sin dejar que hierva (así mantenemos sus beneficios digestivos).
  • Servimos con un poco de perejil (o cilantro) picado encima.

 

Trucos y otras observaciones

  • Añádele un trozo de jengibre en la cocción y un poco de cúrcuma y pimienta negra al finalizar, si te gusta el picante y quieres aportarle un plus de efecto antiinflamatorio.
  • Esta es una de las recetas bases en macrobiótica cuando necesitas hacer un «reset» con una base sólida y sencilla para recuperarte de los excesos (junto con el estofado de azukis, el arroz integral o el hervido de hojas verdes, entre otras recetas medicinales).
  • Esta es la receta base, pero puedes adaptarla a tus necesidades y gustos. Además, puedes añadirle otros ingredientes para adaptarla a la estación del año (calabaza en otoño, apio y limón en primavera…), así tendrás una receta apta ¡para cualquier época del año!

 

 

Si te encantan las sopas y cremas, te animo a que pruebes esta deliciosa crema de betacarotenos con cacahuetes caramelizados. Te va a encantar 🙂

 

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Garbanzos al curri con paté de zanahorias y cacahuete

Hoy te traigo una receta muy especial, que me conecta al instante con Indonesia: especias picantes & cacahuetes, un mix que me transporta automáticamente a estas tierras paradisíacas con estos garbanzos al curri con paté de zanahorias y cacahuetes.

Este estofado resulta caldoso y calentito y viene de perlas para el frío invernal. En esta época del año, me encanta cocer legumbres y servirlas en estofado, con caldo, mimo y mucho calor. Es un plato estrella que, aunque súper simple y muy de la abuela, reconforta el cuerpo – tanto el físico como el emocional – y le aporta la nutrición y cuidado que necesita.

La receta en sí es súper sencilla, se trata de unos garbanzos al curri clásicos, pero con un toque mágico: el paté de zanahorias y cacahuetes, que le aporta cremosidad y color a la mezcla, además de combinar de maravilla con la legumbre.

Espero que lo disfrutes y, sin más preámbulos, te dejo ya con la receta para que vayas calentando motores:

Ingredientes (para 2 personas)

  • 1 cebolla
  • 8 champiñones
  • 1/8 col rizada
  • 1 pote de garbanzos cocidos ecológicos (400g)
  • 1 c.s. curri
  • Un chorrito de tamari
  • 1 hoja de laurel
  • Sal marina sin refinar
  • Un chorrito de Aove de PPF
  • Cebollino para decorar
  • Germinados de col lombarda

Para el paté:

  • 3 zanahorias pequeñas
  • 1 c.s. pasta de cacahuete
  • Jugo de ½ limón
  • ½ c.s. mugi miso
  • Un chorrito de Aove para conseguir la textura

 

Elaboración

  • Pelamos y cortamos la cebolla a media juliana (haciendo el corte por la mitad antes de cortar en juliana). Pochamos en una cazuela a fuego medio hasta que dore.
  • Cortamos los champiñones a láminas y añadimos. Cocemos hasta que el líquido que han soltado se empiece a evaporar.
  • Añadimos la col cortada a juliana. Salamos, incorporamos el curri y dejamos unos 4 minutos más.
  • Lavamos los garbanzos y los añadimos a la cazuela, junto con la hoja de laurel y agua hasta cubrir los alimentos. Dejamos que hierva a fuego lento por 15 minutos.
  • Mientras, cocemos las zanahorias en un pequeño cazo con agua hirviendo y un poquito de sal, con la zanahoria pelada y cortada a trozos medianos, durante 8 minutos, hasta que las zanahorias estén tiernas. Las colamos y pasamos al vaso de la batidora con el resto de ingredientes para el paté. Trituramos y reservamos.
  • Acabamos el estofado rectificando el salado con un chorrito de tamari. Emplatamos en plato fondo con una quenelle de paté encima, cebollino picado y los germinados de col lombarda.

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Y si te han gustado estos garbanzos al curri…

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