Chocolate a la taza de algarroba

Aprovecho que hace unas semanas impartí un taller sobre cocina saludable con algarroba, para el Espai Ebre Km0, del Ajuntament d’Amposta, para compartiros una de las recetas que más triunfaron en la sesión: el chocolate a la taza de algarroba.

Una receta sencilla, rápida y perfecta para cualquier tarde de otoño e invierno, cuando apetece algo calentito que nutra y refuerce. Además, sabes que está hecho con los mejores ingredientes. Así que es muuucho más saludable que el chocolate a la taza convencional: sin lácteos, sin azúcar. Y sólo necesitas 4 ingredientes base (+ algún extra opcional) que fácilmente tendrás en casa.

Antes de empezar con la receta, te quería presentar un poquito a nuestra amiga la algarroba, que es no es más que el fruto del árbol llamado algarrobo. Resulta que desde hace miles de años que ha estado vinculado al paisaje de la costa mediterránea. ¿No tienes memorias, de cuando eras peque, de ir al campo y chupar una vaina de algarroba?

Sí, desde siempre la algarroba ha estado en nuestros campos (los que están más cerquita del mar Mediterráneo). Y, de hecho, España es el país con más producción de algarroba a nivel mundial. Aunque también goza de mucha popularidad en otras partes del mundo, como Argentina, Perú, Marruecos y varios países mediterráneos.

La algarroba pertenece a la familia de las leguminosas, y tiene forma de vaina de color marrón oscuro que contiene, a su vez, una tierna pulpa y las semillas, más duras. Para obtener la harina de algarroba, que es el modo en el que más se suele encontrar la algarroba para consumo humano, se separa la pulpa, se tuesta y se tritura hasta obtener el polvo que conocemos.

Con las semillas, se elaboran otros preparados también muy interesantes, como la goma de garrofín, que actúa como gelificante natural y es conocido en el mercado como E-410.

Propiedades

Lo que, sin duda, me parece más interesante de este fruto es, por un lado, que es local, con lo cual con su elección favorecemos un consumo consciente. Y, por otro lado, sus beneficios para nuestro organismo:

  • Y es que, a diferencia del cacao, la algarroba no contiene teobromina y, por lo tanto, no excita ni resulta adictiva. Es perfecta para toda la familia y, en especial, para los más pequeños de la casa. Si notas que a tu hij@ le excita el cacao/chocolate, te recomiendo que evites el cacao a partir de cierta hora de la tarde y optes por elaboraciones, más suaves, a partir de la algarroba.
  • A diferencia del cacao, no contiene ácido oxálico, que inhibe la absorción de hierro y calcio.
  • Además, la algarroba es muy baja en grasas, en comparación con su compañero el cacao. Ideal para quien siga una dieta pobre en grasa.
  • También es muy rica en taninos, con lo cual tiene un gran poder astringente. Perfecto para casos de gastroenteritis y diarreas.
  • Su sabor es dulce, con lo cual no necesitaremos añadir tanto endulzante como si usáramos cacao en polvo. Puedes utilizarla como sustituto del cacao en cualquier receta. Sólo te recomiendo empezar con menos cantidad de dulce e ir añadiéndole el endulzante poco a poco, hasta encontrar su punto.

Hoy empezamos con una receta bien sencilla para ir familiarizándonos con ella, si es que aún no la conoces:  el chocolate a la taza, un «chocolate caliente» a base de algarroba, ideal para estos días tan fresquitos 😉 Funciona de maravilla como merienda, es vegana, sin gluten, sin edulcorantes refinados. Y además con todos los beneficios de la algarroba (por supuesto, también la puedes hacer cambiando la harina de algarroba por cacao en polvo puro).

Pues bien, te dejo con la receta de este delicioso chocolate a la taza:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 2 tazas de bebida vegetal de arroz (500 gr)
  • dos cucharadas de harina de arroz integral (20 gr)
  • 2 cucharadas de harina de algarroba (20 gr)
  • Una pizca de canela en polvo o una rama de canela en rama
  • de una a dos cucharadas de melaza de arroz (25-50 gr)
  • Nata de coco (opcional) a partir de una lata de leche de coco ecológica para decorar, o bien un poco de chocolate negro eco laminado

Elaboración

  • Si queremos preparar nata de coco, tendremos que poner la lata de leche de coco a la nevera la noche anterior. Así se separa la parte sólida de la parte líquida.
  • Para preparar la algarroba a la taza, empezamos poniendo a calentar una taza y media de bebida vegetal en un cazo, al fuego.
  • Mientras tanto, mezclamos en un bol la media taza de bebida de arroz que quedaba, la harina de arroz, la harina de algarroba, la melaza y la canela. Y lo batimos todo con las varillas.
  • Cuando la leche del cazo empiece a hervir, introducimos la mezcla que tenemos en el bol. Y vamos mezclando con las varillas, hasta que empiece a hervir y espesar. Dejamos hervir a fuego suave mientras vamos removiendo durante unos 2 minutos. Apagamos el fuego y servimos.
  • Si vamos a decorar con nata de coco, sacamos la lata de la nevera. Ponemos la parte sólida (la de arriba) en un bol, y batimos con unas varillas o, si tienes unas varillas eléctricas, mucho mejor con ellas, hasta formar una nata montada. Si preferimos decorar con chocolate, simplemente tenemos que hacer las láminas con un cuchillo, cortando bien finito el chocolate.

Observaciones

  • Puedes cambiar la bebida de arroz por cualquier leche vegetal de tu agrado. En este caso, posiblemente tendrás que ajustar la cantidad de dulce que añades a tu algarroba a la taza. Y es que la leche de arroz es bastante más dulce que otras, como la de avena o la de soja natural.
  • Puedes cambiar la canela en polvo por chile en polvo o la raspadura de media vaina de vainilla. A mí, personalmente, me encanta el chocolate con chile 🙂
  • También puedes cambiar la melaza de arroz por tu endulzante favorito. Te recomiendo este en particular porque es muy suave y bastante equilibrado. Si usas, por ejemplo, sirope de ágave, tendrás que utilizar mucha menos cantidad, porque su poder endulzante es enorme.

 

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Batidor de varillas

Este batidor de varillas de silicona platino, de la marca Lurch, es una gran opción, porque el material es seguro, y es muy cómodo de usar y limpiar. Lo puedes encontrar en Conasi aquí, y si es tu primera compra, tendrás un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE.

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SKK es una marca en quien confío plenamente. Porque sus ollas y sartenes están fabricadas con materiales libres de tóxicos y sin PFOA. Esta que te enlazo aquí es el modelo pequeño, indicado para todo tipo de cocinas excepto inducción. Tienes un montón de tamaños y toda una gamma especial para inducción.

Bol de acero inoxidable

Me gustan los boles de acero inoxidable porque son libres de tóxicos y mucho más cómodos de manejar que los de vidrio. Por eso, para cocinar uso boles de acero inoxidable, como estos de «A slice of green», fabricados en acero inxocidable de la mejor calidad — los puedes encontrar aquí. Y, para servir, prefiero un bonito bol de cristal, como este de aquí.

Y si te ha gustado este chocolate a la taza…

Seguro que te van a gustar estas recetas dulces y a base de cacao. Te recuerdo que puedes cambiar el cacao por algarroba siempre que quieras ;):

 

¿Me echas una mano y compartimos la receta? 😉

Desayuno de avena y chía

O el clásico overnight oats con semillas de chía, tahín e higos

Hoy te traigo una receta que te va a encantar, primero, porque es súper fácil de hacer y, segundo, porque es muy nutritiva y saludable: un delicioso desayuno de avena con chía e higos.

Este desayuno no es más que mi versión personal del clásico overnight oats: un desayuno que consiste en copos de avena remojados durante toda la noche (ya sea en agua, zumos naturales o leche o bebida vegetal) y que, últimamente, se ha puesto bastante de moda en el mundo healthy.

En cualquier caso, no es que este desayuno haya surgido de la nada. De hecho, la idea de dejar los copos de avena en remojo durante la noche ya hace décadas (incluso siglos) que se viene haciendo: el Bircher Muesli, un desayuno típico de Suiza, es donde se encuentra, en realidad, el origen del overnight oats actual.

El doctor suizo Max Oskar Bircher-Benner, creador del muesli, fue quien introdujo esta novedosa técnica de remojar los copos de avena y, en su propuesta, estos se mezclaban con manzana rallada a la hora de consumirlos. De ese modo, sus pacientes introducían más fruta en su consumo diario.

Actualmente, en Internet podrás encontrar mil versiones del overnight oats: con plátano y nibs de cacao; fresas y semillas de chía; zanahoria rallada, nueces y canela (al más puro estilo carrot cake); yogur y arándanos; cacao y mantequilla de cacahuetes; mango, piña y coco rallado (en su versión más tropical)… en fin, que tienes tantas posibilidades como se te ocurra. Además, siempre puedes hacer la receta con las frutas, semillas y frutos secos que tengas en casa, pues es una propuesta que funciona muy bien con casi cualquier ingrediente.

Hoy te propongo, para empezar, una receta más bien básica: el desayuno de avena con semillas de chía, higos y mantequilla de sésamo (tahín). Esta propuesta es perfecta para la temporada de finales de verano y otoño, el momento en el que empiezan a bajar las temperaturas, pero aún no ha llegado el frío invernal. Cuando llega invierno, te aconsejo que optes por un reconfortante porridge, calentito y reparador, el típico desayuno escocés también a base de copos de avena pero ya cocidos y que, por lo tanto, genera mucho más calor interior que la receta de hoy.

En la propuesta que tienes a continuación, he optado por esta combinación porque los higos combinan a la perfección con el tahín, ya lo verás. 😊 Además, le he añadido también semillas de chía para aportarle un poco más de textura crujiente a la preparación. En origen, el overnight oats se prepara con copos de avena gruesos, pero a mí personalmente me resultan mucho más digestivos los copos finos, y por eso en la foto verás que he usado estos últimos. La única diferencia a la hora de preparar la receta es que con los copos finos necesitarás poner un poco más de líquido al remojo que con los gruesos.

Una de las ventajas que me gusta destacar de la esta receta es que es el desayuno perfecto para llevar de viaje. Te preparas el tarro la noche anterior y te funciona de maravilla como desayuno o merienda del día siguiente. A mí no hay cosa que me siente mejor cuando estoy fuera de casa que un desayuno nutritivo y reparador 😉

Si tienes calor y te quieres refrescar, tómate este desayuno bien fresquito. Si hace frío fuera (y/o dentro de ti) y te apetece algo más reconfortante, puedes calentar tu overnight oats unos minutos en un cazo mediano. Queda también la mar de bien.

Te dejo ya con la receta de este delicioso desayuno de avena:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 taza de copos de avena tradicionales
  • 2 c.s. semillas de chía
  • 1 c.c. canela en polvo
  • 2 tazas de bebida vegetal de arroz (hasta 2 tazas y ½ si utilizas copos de avena finos)
  • 1 taza de higos o fruta de tu elección cortada a trocitos para decorar
  • 2 c.s. mantequilla de frutos secos (con tahín o crema de cacahuete queda fenomenal)

Elaboración

  • Mezclamos los copos de avena, la canela, la chía, la mantequilla de frutos secos y la bebida vegetal en un recipiente. Y lo dejamos toda la noche en la nevera.
  • A la mañana siguiente, limpiamos los higos y los cortamos a trozos. Los colocamos en un vaso o pote de cristal grande y vamos añadiendo la mezcla de avena. Decoramos con unos higos más y un poco de mantequilla de frutos secos.

 

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Recipiente de cristal Centric

Para guardar la mezcla de copos de avena y bebida vegetal, mientras reposa, lo mejor es usar recipientes de cristal. Te enlazo a este de Conasi que tiene dos tapas, una en plástico libre de BPA que cierra herméticamente (ideal para transportar) y la otra de cristal (perfecta para usar en casa). Recuerda que tienes un descuento del 5% por tu primera compra en Conasi usando el código CNS-NATURALMENTE.

Tarro para conserva Weck

Para presentar el overnight oats, he optado por un tarro de cristal del estilo de los tarros para conserva Weck. Tienes el enlace aquí para encontrarlos en Conasi. Y recuerda que con el código CNS-NATURALMENTE, tienes un descuento del 5% en tu primera compra.

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar frutas y verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

Puedes encontrarlo en Conasi aquí. Y recuerda que tienes un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE al realizar tu primera compra en Conasi.

Si te ha gustado este desayuno de avena…

y quieres descubrir recetas similares con copos de avena, te recomiendo que eches un vistazo a las siguientes recetas:

Te agradeceré un montón que compartas esta receta, le des un like o me dejes un mensaje en los comentarios para saber qué te ha parecido 😉

Salsa de tahín y limón

¡Muy buenas! ¿Cómo estás?

Hoy te escribo para compartir contigo una de las recetas que me ha tenido enamorada durante las últimas semanas: la salsa de tahín y limón.

De esta salsa, hay miles de versiones. De hecho, en macrobiótica se suelen preparar un montón de aliños a partir del tahín y el limón. Hoy, sin embargo, quiero mostrarte la versión más clásica, árabe, mediterránea al 100% y que puedes encontrar fácilmente acompañando tu falafel en cualquier restaurante turco 😉

De hecho, encontré la idea para esta receta en el libro Jerusalénde Yoyam Ottolenghi y Sami Tamimi, la Bíblia de la cocina de la ciudad. (¿Sabéis que me encanta la cocina de Ottolenghi? Si no conoces su trabajo, échale un vistazo y me cuentas 😉 Lo que hace con las verduras es sencillamente espectacular.)

En Jerusalén utilizan este aliño casi para cualquier cosa. Así que te recomiendo que pruebes y experimentes. Le queda súper bien al falafel, cualquier hamburguesa vegetal, garbanzos, calabazas asadas, ensaladas, col lombarda, boniato, higos, etc. y con alimentos condimentados con comino, pimentón dulce, perejil. Vaya, con toda una paleta bien mediterránea.

Si quieres elaborar tu propio tahini en casa, es muy fácil. Lo puedes guardar hecho en la nevera durante semanas (¡incluso meses!) y, a partir de ahí, usarlo en aliños como el que te propongo hoy. Te dejo aquí la receta de cómo hacer tahini casero, donde encontrarás también todos los trucos para hacer cualquier mantequilla o crema de frutos secos.

No me enrollo más y te dejo con la receta, ya verás que rápida, fácil y deliciosa 🙂 Sólo necesitas 5 ingredientes, una batidora de brazo y un recipiente adecuado para batir:

Salsa de tahín y limón

Ingredientes

  • 2 c.s. tahin
  • Zumo de ½ limón
  • ½ diente de ajo
  • 1 pizca de sal
  • entre 6 y 8 c.s. agua

 

Elaboración

  • Echamos todos los ingredientes en un vaso apto para triturar y batimos con la ayuda de la batidora de brazo.

Observaciones

  • El resultado es una salsa líquida y fluida que funciona perfecta como aliño. A mí personalmente me gusta con más limón (adoro el ácido del cítrico), pero prueba a tu gusto hasta encontrar tu punto, y añade más o menos agua en función de tus preferencias.

Espero que te guste 🙂

 

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Batidora Bamix Classic

Una batidora de vaso tipo Bamix. Las batidoras de vaso son perfectas cuando necesitas preparar cantidades pequeñas: salsas, aliños, mayonesas… Y para la receta de hoy, es ideal.

La batidora Bamix Classic es muy interesante porque el acero inoxidable usado es de la mejor calidad y, además, te aseguran que se trata de un producto de gran calidad y que te va a durar años. Te dejo el enlace aquí para encontrarla en Conasi y recuerda que, por venir de mi parte, tienes un descuento del 5% en tu primera compra utilizando el código CNS-NATURALMENTE.

Personal Blender PB 150

Una batidora tipo personal blender es también una gran opción a la hora de triturar pequeñas cantidades. Lo bueno de este tipo de batidoras es que además podrás triturar todo tipo de semillas y hacerte tu propio tahín para la receta.

La PS 150 es el modelo más sencillo, te dejo aquí el enlace para encontrarla en Conasi. Y acuérdate de nuestro descuento del 5% en tu primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Si te gustan las recetas de salsas y aliños, échale un vistazo a estas deliciosas recetas:

 

¿Compartimos?

Galletas caseras de avena, arándanos y nueces

Hace unas semanas que me apetecía un montón compartir también contigo esta receta que preparé para un grupo de mujeres hermosas en uno de mis retiros y que os dejó encantadas: las galletas caseras de avena, nueces y arándanos.

La verdad es que tenía muchas ganas de encontrar un ratito para ponerme a escribir y a sacar las fotos, porque, sinceramente, es una de esas recetas que cuando la encuentras… bueno, simplemente sabes que has encontrado LA RECETA de galletas de avena.

Durante mucho tiempo he estado haciendo pruebas con galletas a base de avena y plátano. Son rápidas de hacer, te requieren pocos ingredientes y de calidad. Pero siempre me salían demasiado pegajosas o no me acababa de gustar la textura.

Estas, sin embargo, inspiradas en una receta de Lole Salas (@datesandavocados), son diferentes a todas las demás. Sí que vas a necesitar unos cuantos ingredientes más que en la versión fácil de “avena + plátano” (10, en total), pero merece la pena, ya verás.

En estas galletas encontrarás:

  • El punto de crujiente que necesitas, de las nueces.
  • Cremosidad, gracias al aceite de coco.
  • Dulce natural, del plátano y los dátiles. ¿Qué mejor que la propia fruta para endulzar nuestras elaboraciones?
  • Aromas tropicales, gracias al coco rallado.
  • Frescura de los arándanos, que aportan balance a un postre de horno.
  • Consistencia, gracias a los copos de avena y las semillas de chía.

Así que sí, tenemos 10 ingredientes pero te aseguro que cada uno de ellos tiene su función y inciden espectacularmente bien en el resultado.

Te dejo con la receta para que lo compruebes por ti mism@:

Ingredientes (para 12 galletas)

  • 1 taza y ½ copos de avena
  • ¼ taza nueces troceadas
  • ¼ taza coco rallado
  • Una pizca de sal marina
  • ¼ taza leche vegetal (de avena o de arroz)
  • 2 c.s. chía
  • 1 plátano
  • 6 dátiles
  • 3 c.s. aceite de coco
  • ½ taza arándanos frescos (o ¼ de taza de arándanos secos)

 

Elaboración

  • En un vaso, ponemos la leche vegetal junto con las 2 cucharadas de chía, y dejamos reposar unos 10 minutos.
  • En el vaso de la batidora, introducimos el plátano, los dátiles, el aceite y la bebida vegetal con la chía, y batimos bien.
  • Incorporamos el coco, la avena, una pizca de sal, las nueces y los arándanos. Y volvemos a batir, pero esta vez a velocidad media y durante menos tiempo (queremos que nos quede algún grumito, para notar los trozos de copos de avena, las nueces y los arándanos).
  • Dejamos reposar la masa durante 20 minutos.
  • Mientras tanto, calentamos el horno a 170ºC con ventilación (o a 180ºC si no tenemos ventilación). Cubrimos una bandeja de horno con papel parafinado.
  • Nos mojamos las manos con un poco de agua, vamos dando forma a las galletas y las colocamos encima de la bandeja.
  • Horneamos 10 minutos por un lado y 10 minutos por el otro. Hasta que las galletas estén ligeramente doradas por ambos lados.
  • Dejamos reposar y tomamos a temperatura ambiente.
  • Las podemos guardar hasta 4-5 días en la nevera, en un tarro hermético.

 

¡Espero que las disfrutéis!

 

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Vitamix Ascent 2500i

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy, porque nos permite triturar incluso las semillas de chía. Una de las mejores batidoras del mercado. Encuéntrala en Conasi aquí y acuérdate de tu descuento del 5% por tu primera compra con el código CNS-NATURALMENTE.

Y, si te gustan las recetas con avena y chía, seguro que te van a encantar estas deliciosas recetas:

 

¿Me ayudas a compartir la receta?

Ensalada de wakame

La ensalada de wakame es un clásico de la gastronomía nipona que, cada vez más, se está popularizando en Occidente. Tradicionalmente, se sirve la wakame con un aliño a base de tamari, aceite de sésamo, vinagre de arroz y azúcar.

Para la receta de hoy, he querido ir un poco más allá. Me he inspirado en los sabores tradicionales, sustituyendo el azúcar por melaza de arroz, pero he añadido algunos ingredientes extra para darle mi toque personal. Pepino, maíz, sésamo negro y naranja son los coprotagonistas que acompañan a nuestra alga hoy.

Esta receta resulta muy interesante porque introduce el alga como ingrediente principal, con lo cual vamos a disfrutar de sus múltiples beneficios:

  • Las verduras marinas nos ayudan a eliminar tóxicos de nuestro organismo, incluidos los metales pesados.
  • Contienen un montón de vitaminas y minerales. De hecho, son especialmente ricas en calcio: contienen hasta 10 veces más calcio que la leche, siendo ideales para combatir la osteoporosis y cuando decidimos dejar los lácteos.
  • Son antiinflamatorias y fortalecen el sistema inmunológico.
  • Son ricas en yodo.
  • Favorecen la desinflamación y la pérdida de peso.

En particular, el alga wakame es una de las más depurativas y que más se utiliza en dietas de adelgazamiento, por su alto contenido en agua y por ser prácticamente acalórica.

Sin embargo, antes de incorporar las algas a nuestra dieta debemos tener en cuenta sus contraindicaciones. No se deben tomar en caso de:

  • Padecer hipertiroidismo o enfermedades autoinmunes.
  • Tomar algún tipo de medicación inmunosupresora o medicamentos anticoagulantes.
  • Los niños tampoco deberían tomar algas.

En los demás casos, incorporar las algas a tu dieta de forma habitual resulta un hábito muy interesante. Y es que, además de beneficiarte de las ventajas que te he comentado, vas a notarte más vital, más limpi@, más joven y con la piel más bonita. Eso sí, hay que tomarlas con medida, porque en Occidente nuestro cuerpo no está acostumbrado a tal aporte de yodo (¡súper alto!). Por eso, la recomendación diaria suele ser mínima: entre 1 y 2 cucharadas soperas de algas cocidas al día.

La receta de ensalada de wakame es una manera perfecta para introducir las algas en tu vida de un modo fácil y rápido. Te va a encantar porque es una propuesta fresca, ligera y que se adapta un montón a los calores de finales de primavera y principio de verano.

Te dejo con la receta de esta deliciosa ensalada de wakame:

 

Ingredientes (para 2 personas)

  • 1 trozo de wakame de 10×5 cm
  • 1/3 pepino: la mitad a rodajas finas para decorar y la otra mitad rallado para la ensalada
  • Zumo y ralladura de ½ naranja
  • 2 c.s. maíz dulce ecológico
  • ½ vaso de espinacas frescas o cualquier otra hoja verde
  • Perejil fresco al gusto
  • 1 c.p. tamari
  • Sésamo negro para decorar
  • 1 c.p. melaza de arroz
  • 2 c.p. aceite de sésamo
  • 1 c.p. vinagre de arroz

Elaboración

  • Ponemos el alga a remojo, 5 minutos, en un vaso con agua.
  • La escurrimos, la cortamos a tiras finitas y le damos un segundo remojo. Esta vez, en el zumo de media naranja, y ya con el trocito de pepino rallado. Dejamos 5 minutos más.
  • Escurrimos bien el pepino y el alga y lo mezclamos con la ralladura de naranja, el maíz, las espinacas picadas y el perejil picado.
  • Aliñamos con el tamari, melaza, aceite y vinagre.
  • Servimos acompañado de unas rodajas de pepino finitas, una rodaja de naranja y semillas de sésamo negro.

 

Y ¡voilà! Así de sencillo. Si la pruebas, cuéntame qué tal 😉

 

Para esta ensalada de wakame, te puede interesar…

Wakame ecológica

Para mí, Algamar y Portomuiños son dos muy buenas marcas. Además, nos aseguramos de que las algas sean locales, en particular, de las costas gallegas.

Hoy he utilizado la wakame de Algamar, que puedes encontrar fácilmente en Conasi, haciendo click en este enlace.

Cuchillo de cerámica Kyocera

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Melaza de arroz ecológica

La melaza de arroz es uno de los sustitutos más saludables que existen al azúcar. Y, en particular, el de La Finestra es uno de los más deliciosos e interesantes a nivel de producción y filosofía de la empresa.

Encuéntrala aquí en Conasi.

Y si te ha gustado esta ensalada de wakame…

Te dejo con estas recetas de primavera y verano que te pueden refrescar:

¿Compartimos?

Crema de guisantes secos

¡Buenas! ¿Cómo estás?

Esta semana te propongo una cremita de verduras ideal para la primavera, por su efecto calmante, balsámico, y por el uso de ingredientes de temporada: la crema de guisantes secos.

Hoy, la he preparado con otras verduras verdes para que resulte más ligera, completa y cargada de vitaminas y frescor. Pero si te apetece, puedes prepararla sólo con cebolla o puerro y, por supuesto, con los guisantes verdes secos. Descubrirás así todo el sabor de esta maravillosa legumbre.

Probablemente conoces los guisantes frescos y sus virtudes, una verdura tan propia de la estación. Pero, ¿habías oído a hablar de los guisantes secos?

De hecho, actualmente esta leguminosa suave no es muy conocida en España, básicamente porque está prácticamente en desuso, pero es súper conocida en Sur América, Asia y el norte de Europa.

Una vez secos, los guisantes aumentan su cantidad de hidratos de carbono complejos y de buena calidad y se convierten en una fuente súper interesante de proteínas vegetales.

De entre sus virtudes, cabe destacar que:

  • Aportan una gran cantidad de fibra.
  • Regulan el nivel de azúcar en sange.
  • Son ricos en ácido fólico.
  • Contienen un montón de minerales, especialmente interesantes el calcio y zinc.

Existen varios tipos de guisantes secos: los verdes, los amarillos, los enteros y los partidos. Personalmente prefiero los verdes partidos, porque son más rápidos de cocer (los enteros se hacen eternos de cocinar) y más fáciles de digerir, ya que no traen pieles.

Además, son muy versátiles: con ellos podemos hacer sopas, cremas, dhals, pasteles salados, falafels y todo lo que se te antoje.

Hoy, los vamos a preparar en crema. Lo único que tienes que tener en cuenta para esta receta es cocer los guisantes con anterioridad. Con 4 medidas de agua por 1 de la legumbre, se cuecen en un cazo a fuego lento durante 50 minutos, con un trocito de alga kombu o wakame.

Pero no te avanzo más y te dejo con la receta. Simple, delicada y deliciosa:

Ingredientes (para 2-3 personas)

  • ½ puerro (con la parte verde)
  • ½ vaso de guisantes secos
  • ¼ calabacín mediano
  • ¼ brócoli
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Unas hojas de menta fresca
  • Un chorrito de tamari (opcional)
  • Leche de coco para decorar
  • Semillas para decorar

 

Elaboración

  • Con anterioridad, cocemos en un cazo mediano el medio vaso de guisantes con dos vasos de agua, a fuego medio-bajo, durante 50 minutos, junto con un trocito de alga kombu o wakame. Si lo deseas, puedes cocer más cantidad y reservar lo que no vayas a usar en la nevera para otras elaboraciones.
  • Por otra parte, en una cazuela más grande, salteamos el puerro, cortado a juliana, durante 10 minutos y con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Añadimos el brócoli y el calabacín cortados, los guisantes ya cocidos y una pizca de sal.
  • Removemos y añadimos agua hasta cubrir las verduras. Subimos el fuego al máximo y dejamos que arranque a hervir. Hervimos por 5 minutos. Reservamos, añadimos las hojas de menta al gusto y trituramos con la ayuda de la batidora.
  • Rectificamos de sal si fuera necesario con un chorrito de tamari. Servimos con un poco de leche de coco y decoramos con unas semillas.

¡Buen provecho!

 

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Batidora Vitamix Ascent 2500i

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy. Especialmente eficaz con las cremas de verduras fibrosas (como alcachofas, puerros, apios), porque gracias a sus potentes cuchillas, deja, incluso las cremas más difíciles, bien finitas.

Encuéntrala en Conasi aquí.

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar las verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina. Porque, además, no se desafilan y son más ligeros que los de acero.

Puedes encontrarlo en Conasi aquí. Y recuerda que tienes un 5% de descuento con el código CNS-NATURALMENTE al realizar tu primera compra en Conasi.

Ollas SKK para vitro y gas

Por su antiadherente libre de PFOA ni metales pesados, con las ollas SKK cocinas con total confianza sin desprender tóxicos a los alimentos.

Distribuyen el calor rápida y uniformemente tanto en la base como en las paredes. Esto permite perfectos resultados en la cocción y mayor eficiencia energética.

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Y si te ha gustado la receta…

Seguro que te van a gustar estas cremitas deliciosas:

 

¿Compartimos?

Salchicha vegana

¡Buenos días!

Hoy te traigo una receta muy especial, porque responde a esa pregunta que tan a menudo nos planteamos: ¿cómo puedo convertir en sana una receta que a priori no lo es? Pues hoy, con estas deliciosas salchichas veganas, vamos a demostrar que sí, que es posible, y que además el resultado está increíble.

Lo que más me gusta de esta receta es que no usamos gluten ni harinas para conseguir la consistencia (recursos muy frecuentes en la mayoría de recetas de “carnes” veganas). Nos decantamos por los copos de avena y las semillas de chía para espesar y nos basamos en arroz integral y alubias como ingredientes principales de nuestra receta. No está nada mal, ¿verdad?

Conclusión: tenemos unas salchichas sanísimas a base de cereal y legumbre que van a sorprenderte, seguro.

En segundo lugar, esta receta también me encanta porque la textura que obtienes es espectacular. Si tienes una buena batidora – te recomiendo la Vitamix, porque la consistencia que deja no tiene comparación – la mezcla va a quedarte bien finita, y eso es lo que queremos. La dejaremos reposar y vas a ver cómo se vuelve manejable y espesa. Una auténtica pasada.

 

Pues bien, no me enrollo más y te dejo con la receta, para que descubras por ti mism@ todas las maravillas que te estoy contando:

Ingredientes (para 8 salchichas)

  • 250 gr arroz integral cocido
  • 250 gr alubia pinta
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias pequeñas o 1 grande
  • 1 c.c. pimentón dulce ahumado
  • ½ c.c. pimentón picante
  • 1 c.p. ajo en polvo
  • 1 c.c. comino molido
  • Una pizca de sal marina sin refinar
  • Una pizca de pimienta negra
  • Un chorrito de AOVE
  • 65 gr copos de avena finos
  • 1 c.s. semillas de chía (10 gr)
  • 2 c.s. levadura nutricional
  • 2 c.p. ágave
  • 1 c.p. tamari
  • Perejil fresco al gusto

Elaboración

  • Previamente, cocinamos el arroz en una cazuela: 1 medida de arroz (con un vaso como medida vas a tener de sobras para la receta de hoy) por 2 medidas de agua, con una pizca de sal marina, durante 45 minutos a fuego bajo.
  • En una sartén, salteamos la cebolla cortada a cubitos, en un chorrito de AOVE, durante 10 minutos. Añadimos la zanahoria rallada y salteamos unos minutos más, hasta que las verduras queden bien doraditas.
  • En el vaso de la batidora, trituramos primero las semillas de chía, la avena y el perejil. Añadimos los demás ingredientes al vaso de la batidora – también las verduras – y trituramos hasta que quede todo bien fino.
  • Colocamos la mezcla en un bol grande y dejamos reposar. Mínimo 30 minutos. Pero queda más rico si lo dejamos toda la noche.
  • Con un poco de aceite en las manos y en la superficie de trabajo, vamos a coger una pequeña cantidad de masa y de damos la forma de salchicha, deslizando el churro por la superficie hasta que tenga la forma que queramos.
  • Los doramos en la plancha con un chorrito de AOVE y, ¡listos! Ya tenemos nuestras salchichas veganas y saludables.

 

Puedes acompañarlas con chucrut sin pasteurizar – es facilísimo hacerlo tú mism@ en casa: aquí te dejo con la receta – y un poco de mostaza para darle ese toque tradicional al estilo «hot dog» que buscamos para esta receta.

 

Te dejo con los utensilios que he utilizado para esta receta:

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Vitamix Ascent 2500i

Para triturar todo lo que se te antoje, ideal para la receta de hoy. Una de las mejores batidoras del mercado. Encuéntrala en Conasi aquí.

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para pelar y cortar las verduras, un buen cuchillo de cerámica es indispensable en mi cocina.

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Espátula de silicona

Para trabajar la masa de los hot dogs, vas a necesitar una buena espátula de silicona, libre de tóxicos.

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Si te ha gustado la receta…

Échale un vistazo a estas delicias:

 

¿Me ayudas a compartir?

Tarta de arándanos y coco

Hoy te traigo una receta realmente deliciosa, un postre perfecto para celebraciones y para compartir: esta cremosa tarta de arándanos y coco.

Me encanta la combinación del coco y los arándanos, y el otro día justo estaba pensando en que quería crear una tarta que tuviera estos dos ingredientes como elementos principales. Quería hacer algo tipo vegan cheesecake pero al horno (no quería algo raw con base de anacardos) y suuuper cremoso. Una galleta crujiente de base, el centro bien cremoso y ligero, una salsa abundante de arándanos al toque de limón y más nata de coco para darle más cremosidad al asunto. Esa era mi idea. Así que me puse a ello. Y el resultado, no está nada mal, ¿verdad?

En casa gustó un montón. Así que he querido compartirla contigo para que tú y los tuyos podáis disfrutar de ella también. Lo mejor: sin lácteos, sin azúcares refinados, sin harinas refinadas. Una tarta totalmente deliciosa y con los mejores ingredientes. Puedes adaptarla a la versión sin gluten con facilidad y cambiar el endulzante (yo he usado sirope de agave) por el que más te guste.

¡Espero que la disfrutes!

Ingredientes (para un molde de 24 cm de diámetro)

Para la galleta:

  • ½ taza de harina integral de trigo (80 gr)
  • 1 taza de copos de avena finos (90 gr)
  • ½ taza de nueces (60 gr)
  • 4 c.s. ágave (60 gr)
  • ½ taza aceite de coco o de girasol ecológico (75 gr)

Para el relleno:

  • 2 tazas leche de coco (400 gr)
  • ½ paquete de tofu firme (200 gr)
  • 4 c.s. ágave (60 gr)
  • 2 c.s. harina de arroz (30 gr)
  • 1 c.s. aceite de coco o de girasol ecológico (15 gr)
  • 1 c.p. ralladura de limón

Para la salsa de arándanos:

  • 3 tazas de arándanos (200 gr)
  • 1 taza de agua fría (200 gr)
  • 2 c.s. ágave (30 gr)
  • 2 c.s. harina de arroz (30 gr)
  • 1 c.s. jugo de limón (15 gr)

Para la decoración:

  • Crema de coco al gusto[1]
  • Ágave al gusto
  • Ralladura de limón

 

Elaboración

  • Calentamos el horno a 180ºC.
  • Mientras tanto, preparamos la galleta triturando ligeramente las nueces en el vaso de la batidora y mezclándolas con el resto de ingredientes. Extendemos la galleta en un molde redondo apto para horno y horneamos 15 minutos. Se adaptará mejor si sólo cubres la base, pero puedes hacer como en la foto y cubrir también las paredes, lo único es que necesitarás volver a montar las paredes a mitad de la cocción.
  • Mientras se hornea la galleta, trituramos el relleno en el vaso de la batidora, hasta obtener una crema fina y homogénea. Bajamos el horno a 175ºC, extendemos la crema encima la galleta y volvemos a meter en el horno. Ahora, durante 1 hora.
  • Finalmente, preparamos la salsa de arándanos poniendo todos los ingredientes, excepto el jugo de limón, en un cazo. Calentamos y vamos removiendo a menudo, para que no se agarre la harina al fondo. Dejamos que hierva unos 5-7 minutos hasta que la harina espese y los arándanos empiecen a soltar su jugo. Añadimos el limón, mezclamos, apagamos el fuego y echamos por encima del pastel.
  • Dejamos reposar durante unas horas a temperatura ambiente y unas más en nevera, para que adquiera consistencia.
  • Para servir, montamos un poco de crema de coco batiéndola en un bol junto con un chorrito de ágave. Y la añadimos por encima del pastel junto con un poco de ralladura de limón.

[1] La crema de coco la obtenemos de la parte de arriba de la lata de leche de coco, cuando la temperatura ambiente es fría o cuando hemos dejado la lata durante toda la noche en la nevera. Es la parte más sólida (se habrá quedado una parte totalmente líquida, acuosa, en la parte de abajo).

 

Para esta tarta de arándanos, te puede interesar…

Molde desmontable de silicona

Molde desmontable de silicona sin tóxicos y base de cristal, para servir las tartas y quiches en el mismo molde que se ha horneado. Súper práctico y fácil de usar. Creado para que no se te desmonte nada.

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Batidor de varillas de silicona

Para montar la nata de coco y mezclar la salsa de arándanos. Ideal para postres y pastelería. Puedes encontrarlo en Conasi aquí.

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Batidora Vitamix Ascent 2500i

Para hacer la galleta, triturar el relleno de coco y todo lo que se te antoje. Una de las mejores batidoras del mercado. Encuéntrala en Conasi aquí.

Si te gustan las tartas y pasteles en su versión más saludable y deliciosa, te animo a que eches un vistazo a estos deliciosos dulces:

¿Compartimos?

Sopa de miso clásica

¡Buenas!

Hoy te traigo una receta ideal para la temporada invernal: la sopa de miso. Hacía mucho tiempo que quería publicar esta receta, básicamente porque es todo un clásico en la cocina macrobiótica y en la gastronomía japonesa. Uno de esos platos que cocinamos a todas horas, vaya. Hay 50 mil versiones, pero hoy te quiero mostrar la más tradicional y sencilla, la de toda la vida.

Se trata de una receta que, entre otras maravillosas virtudes, nos aporta los siguientes beneficios:

  • Calienta y tonifica el organismo en profundidad
  • Ayuda a controlar el nivel de colesterol
  • Previene la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares
  • Atenúa los síntomas de la menopausia
  • Permite detoxificar el organismo naturalmente
  • Reduce las incidencias de las alergias
  • Nos protege contra infecciones, ya que estimula el sistema inmunológico
  • Repobla la flora bacteriana y favorece la digestión, ya que es rica en probióticos

Una maravilla, ¿verdad? No es de extrañar, pues, que los japoneses la tomen todo el tiempo: sí, también – y especialmente – en el desayuno… una manera fantástica de empezar el día con buen pie y cargados de energía.

Además, resulta un complemento perfecto para cualquier dieta vegetariana y vegana, pues el miso es un condimento salado (YANG) que calienta y complementa a la perfección una alimentación basada en productos vegetales (más YIN). Es decir, que te ayudará a mantenerte centrad@, con foco y arraigado en el aquí y el ahora.

Un consejo: dependiendo de tu condición, puede ser que si tomas demasiada sopa de miso te acabes encontrando un poco tenso (igual que cuando te excedes con las algas, la sal, los horneados o los cereales integrales, por ejemplo). En este caso, simplemente reduce la cantidad y aporta más dulzor a tu alimentación a través de verduras dulces y redondas y cocciones ligeras.

Te dejo con la receta que, aunque muy sencilla, nunca pasa de moda y siempre es interesante tener a mano como uno de tus básicos:

 

Ingredientes (para 3 personas)

  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1/2 vaso de col rizada
  • 3/4 litro de agua
  • una pizca de sal marina sin refinar
  • un chorrito de AOVE
  • 1 trozo de alga wakame de 3×2 cm aproximadamente
  • 3 cucharadas de postre de mugi miso (yo particularmente prefiero el genmai miso, que puedes encontrar en Conasi a través de este enlace)
  • un poco de perejil o cilantro fresco para decorar

 

Elaboración

  • En una cazuela, salteamos con un chorrito de aceite la cebolla cortada a juliana fina durante 10 minutos a fuego medio.
  • Añadimos la zanahoria rallada y la col a juliana muy fina y rehogamos unos minutos más. Añadimos una pizca de sal marina.
  • Incorporamos el agua y el alga y dejamos hervir por 15 minutos. Apagamos el fuego.
  • En un vasito, disolvemos el miso en un poco del caldo caliente y lo añadimos a la sopa, removiendo y sin dejar que hierva (así mantenemos sus beneficios digestivos).
  • Servimos con un poco de perejil (o cilantro) picado encima.

 

Trucos y otras observaciones

  • Añádele un trozo de jengibre en la cocción y un poco de cúrcuma y pimienta negra al finalizar, si te gusta el picante y quieres aportarle un plus de efecto antiinflamatorio.
  • Esta es una de las recetas bases en macrobiótica cuando necesitas hacer un «reset» con una base sólida y sencilla para recuperarte de los excesos (junto con el estofado de azukis, el arroz integral o el hervido de hojas verdes, entre otras recetas medicinales).
  • Esta es la receta base, pero puedes adaptarla a tus necesidades y gustos. Además, puedes añadirle otros ingredientes para adaptarla a la estación del año (calabaza en otoño, apio y limón en primavera…), así tendrás una receta apta ¡para cualquier época del año!

 

 

Si te encantan las sopas y cremas, te animo a que pruebes esta deliciosa crema de betacarotenos con cacahuetes caramelizados. Te va a encantar 🙂

 

¿Compartimos la receta?

Canelones veganos

 ¡Buenos días!

¿Cómo estás? Espero que muy muy bien.

Hoy te traigo una receta ideal para días festivos y para compartir con la familia y los amigos: la receta de estos deliciosos canelones veganos de lentejas rojas. No son la versión más sana del mundo, lo reconozco… Pero son perfectos para ocasiones especiales y para demostrar a todo el mundo que la cocina vegana es realmente deliciosa.

Los preparé el otro día en casa y te juro que son los mejores canelones que he probado nunca (la fotografía no está a la altura de la emoción que despiertan, te lo aseguro). Por esto no he podido evitar de compartir esta receta contigo. Seguro que te va a encantar.

La bechamel que te propongo es la adaptación “sin lácteos” de la receta tradicional de mi abuela. Una de esas recetas que no pueden faltar en mi cocina, pues me recuerda a mi infancia y me colma de amor y ternura. Y la receta de los canelones en sí es bien típica de la cocina festiva del país, de Navidades, de la familia. Así que sí, esta receta es suuuper personal y muy nutritiva (especialmente a nivel emocional 😉).

Sin más preámbulos, te dejo con esta delicia:

Ingredientes (para 3 personas)

  • 15 tubos de cannelloni Barilla (no tienes que enrollarlos y no necesitan precocción, un gran descubrimiento)
  • Relleno: 100 gr de lentejas rojas, 300 ml de agua, 1 trozo de alga wakame de 3 cm (para favorecer la cocción de las lentejas), 1 cebolla, 3 zanahorias, 1 tomate, 1 c.p. orégano, 3 c.s. de anacardos (o cualquier otro fruto seco), 1 c.c. pimentón rojo, 1 c.s. de mugi miso, una pizca de sal marina sin refinar, una pizca de pimienta negra, un chorrito de AOVE.

  • Bechamel: 1 cebolla, 2 c.s. harina integral ecológica, 2 vasos de leche de avena, una pizca de sal marina sin refinar, una pizca de pimienta negra, un buen chorro de AOVE.
  • Gratinado: ½ vaso de anacardos picados

 

Elaboración

  • Empezamos con el relleno. En una cazuela, salteamos la cebolla, las zanahorias y el tomate durante 10 minutos a fuego medio con un chorrito de AOVE. Añadimos el agua, las lentejas y el alga, y dejamos cocer 30 minutos, hasta que las lentejas estén cocidas. Incorporamos las especias, la sal, el miso y los frutos secos. Dejamos unos minutos más y trituramos en la batidora (unas pocas pulsaciones, porque queremos que quede espeso, con textura).
  • Mientras se cuecen las lentejas, vamos preparando la bechamel. En una sartén, salteamos la cebolla cortada a juliana en abundante aceite de oliva. Dejamos que quede bien doradita. Incorporamos un par de cucharadas de harina integral, dejamos que se dore un poco, y vamos añadiendo la leche poco a poco, sin parar de mezclar con una cuchara. Salpimentamos, dejamos que coja consistencia y apagamos el fuego. Reservamos.
  • Para preparar los canelones, calentamos el horno a 200 ºC. En una fuente amplia, echamos la mitad de la bechamel y la extendemos para formar una primera capa lisa. Montamos los canelones introduciendo la mezcla de lentejas dentro del canelón. Disponemos los canelones en la fuente, dejando un pequeño espacio entre ellos. Cubrimos con el resto de la bechamel y, finalmente, espolvoreamos anacardos en polvo (que habremos picado previamente en la batidora).
  • Dejamos cocer al horno 35 minutos, hasta que estén gratinados.

Y voilà, bon appetit!

 

Para la elaboración de esta receta, he usado:

Cuchillo de cerámica Kyocera

Para cortar todas las verduras y todo lo que se te antoje. Puedes encontrarlo en Conasi aquí.

Bandejas de cristal para horno

Para montar y hornear tus mejores canelones. Encuéntralas en Conasi aquí.

Batidora Personal Blender 150

Para picar los anacardos 🙂 Puedes encontrarla en Conasi haciendo click aquí. Y descubre todos los secretos para escoger la mejor batidora a través de este enlace.

Si te gustan las recetas tradicionales adaptadas al paladar vegetariano, te animo a que pruebes con estas albóndigas de azukis con salsa de remolacha. Seguro que van a sorprenderte 🙂

Y, si te ha gustado la receta, no dudes en compartirla. Ya sabes, compartir es vivir 😉